santos y caballeros 

Tienen los príncipes azules la mala costumbre de besar a las princesas en el más profundo de los sueños. Tienen los santos la reprobable costumbre de resucitar a los muertos sin que los muertos se lo hayan pedido. Deben recibir, santos y caballeros, el más ejemplar de los escarmientos, pues las princesas quieren ser besadas, e incluso bien folladas, ya despiertas… como tampoco quieren ser molestados los muertos con otra vida infame y llena de tormentos.

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