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  • viva el Tue13Nov18 Permalink
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    Febrero 

    Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
    A Paco de Lucía: Corazón flamenco, honda guitarra, embrujo de mujer, soul de Andalucía.
    Este desierto sin fin sólo me muestra el espejismo de un amor verdadero.
    Para llorar no necesito la cebolla si te tengo a ti.
    Ya de tus ojos, oasis Ya de tus labios, desierto O ya de tus manos, cielo.
    Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
    Luna, labio del cielo besado por el sol.
    Mi alma en llamas, hora dorada, por tu luz crepuscular horadada.
    Hacerle el amor a tu sonrisa, acariciar despacio tu silencio.
    Cuando aprendes a ser princesa todo el mundo quiere ser súbdito.
    A las olas, alas de amor a mar.
    Se Dilatan Se Deleitan Se Delatan Tus Pupilas
    Amarse para siempre en un instante eterno.
    Cada mirada pertenece al que la mira.
    Unas veces se ama y otras se aprende.
    Dispara tus besos y róbame.
    La mejor frase de amor es la que no se dice.
    Si encajan nuestros cuerpos quizás te empotre el alma.
    Hay miradas que enamoran y palabras que lo desmienten.
    Deshazme el amor.
    Y ahora os dejo, que tengo que inventar la bomba erotónica.
    Necesito un brochazo de amor!
    Me conquistó tu mirada y tu sonrisa, ya es hora de que me conquisten tus abrazos y besos.
    Me asomo al profundo pozo de sus ojos negros para gritarle pero nadie responde.
    ¿Fui yo tu princesa? Apenas fui un suspiro, Un cruce de miradas. Tan sólo fue eso.
    Amor por despecho tras amor de pecho.
    Murió habiendo abrazado sólo sueños.
    Recomiendo leerme en la intimidad de los abrazos eléctricos…
    Ya no son latidos, son balas explosivas…
    No quiero volver, no quiero olvidar…
    Oculto tu amor en un poema que nadie leerá.
    Si el amor se marchita, endurece sus espinas.
    Sí… cada mirada, cada beso, cada caricia, cada palabra, cada sonrisa, cada abrazo… son necesarios. Todo lo demás sobra.
    Madurar es aceptar la derrota, la humillación y la ofensa.
    ¿Cómo puedes tener alma si no tienes sonrisa?
    Si vienes a buscarme, te acompaño encantada.
    Aún busco los contornos de tu rostro, las suaves orillas de tus dedos, el alado sabor de los besos que nunca nos dimos, tu trémulo rubor…
    Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
    “Querer” nunca fue sinónimo de “que te quieran”.
    Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
    Besos: droga de la claridad.
    No soporto la mediocridad.
    Quiero un amor que haga daño.
    A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
    Tal vez un día me vea reflejada en tus labios, en tu sonrisa, en tus besos.
    El amor es tan ilusorio como los fantasmas.
    Lee mi piel en la intimidad en tono grave y musical con la rotundidad de las olas espumadas que rompen en tus brazos galantes.
    Nunca los besos fueron gratis, siempre los paga el desamor.
    Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
    El amor es como las olas del mar, a veces calmachicha, otras tsunami y casi siempre una marejadilla.
    El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
    Cartero: un amor en cada puerta.
    Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
    Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
    Llévate lejos este amor, donde el sol lo abrase y fortalezca…
    Eres daltónico para mi amor.
    Todo está en contra de un amor a destiempo.
    Después del primer amor, todos son prescindibles.
    Magia, locura, amor… abre la puerta…
    Hay tiempos en que los besos dan sapos y otros en los que dan amores.
    Como la luna sin luz y como el viento sin aire.
    El tiempo es un canalla, ni sumiso a la brisa de la pasión, anega los sueños de estrellas negras.
    El primer sueño ¿realmente importa? No hay golondrinas hoy como la sombra. Besa y sigue remando.
    Olas de seda, perfume de la higuera entre tus labios, el ruido de las olas por el aire abortado: tu te desnudas luna de sangre…

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  • viva el Tue25Sep18 Permalink
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    El bigote de Botella y el moño de Aznar: los límites del humor 

    Unos científicos han descubierto los límites del humor. Según un estudio reciente realizado por Married & Married, de la King John Charles University, el límite se encuentra entre el moño de Aznar y el bigote de Botella.

    Como han podido demostrar, es imposible encontrar el humor entre esos límites, por lo que se deduce que es este el límite universal del humor, imposible de traspasar por cualquier sonrisa ni carcajada.

    La gelidez es tal que se acerca al cero absoluto -ha declarado Married & Married- a uno se le congela la sangre sólo de pensarlo.

     
  • viva el Fri20Jul18 Permalink
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    La planta carnívora 

    La alfombra de sangre y excrementos.
    La jeringuilla tirada en el suelo.
    El reloj roto.
    Un tren descarrilado.
    El gusano que se acerca.

     
  • viva el Wed20Jun18 Permalink
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    Nuestro amor 

    Nuestro amor está aquí para quedarse

    Noche y día, como el Blues de la autopista

    Ando por ahí, y me concentro en ti

    Aprendiendo el azul es fácil amar

    Esta vieja y negra serenata mágica

    Nuestra brumosa alma brilla con oxidado atardecer

    Bendice Dios el Blee Blop Blues

    Habla profundo mi corazón debajo del pino

    Cuenta la sangre tan suave, tan suave, tan suave

    ¿Dónde o cuándo puede alguien explicarlo?

     
  • viva el Fri1Jun18 Permalink
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    Confesiones de un maldito judío errante 

    llameando bárbara continua hacen someterse sangre gracias ortigas Jesucristo cabeza despertaré decirle son ajusté gruesos bufas veré babilonia vigilia pueblos dije callejas caído puerto cazaremos infortunio siniestra venga nadar embargo pretendéis tiendas ideal humanidad monstruos podido progreso fiebre miseria amables perdida chamusquina tendí magnífica salones cargado apetito consagrado padres

     
  • viva el Thu8Feb18 Permalink
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    RÍO ESTANCADO 

    Hay un verdejo muerto
    a la orilla de un río estancado
    y las colillas de un Marlboro
    a la orilla de un río estancado
    y las hojas arrancadas de Las flores del mal
    a la orilla de un río estancado
    y las llaves oxidadas de la puerta
    a la orilla de un río estancado
    y el dibujo de las pinturas negras de mi hija
    a la orilla de un río estancado
    y la foto de madre largo tiempo enterrada
    a la orilla de un río estancado
    y las cenizas calcinantes que llevo tiznadas
    a la orilla de un río estancado
    y las lágrimas corrosivas de satán
    a la orilla de un río estancado
    y la sangre en las uñas
    a la orilla de un río estancado
    y la tortura áspera de las pesadillas
    a la orilla de un río estancado
    y el ataúd del pánico
    a la orilla de un río estancado
    y mil asquerosas moscas más
    a la orilla de un río estancado.

     
  • viva el Wed7Feb18 Permalink
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    ESPUTO SANGRANTE 

    Esputo a vuestros dioses
    y estantiguas ilusorias
    esputo a vuestras redes sociales
    manejadas por los más ricos del mundo
    esputo a vuestros ídolos de la televisión
    y los canales de youtube
    esputo a vuestros rubius, vuestros idiotus,
    y a vuestra propaganda de mierda
    esputo a la página que escribo,
    esputo a mis palabras plasmáticas, purulentas
    esputo hacia el cielo
    y recibo mi parte de salivajos
    esputo en todo lo sagrado:
    el amor, la amistad, la paz y la justicia…
    esputo en vuestra sangre
    esputo en los centros de salud mental
    de todo el planeta
    esputo en los palacios de justicia,
    en vuestros areópagos y en vuestros fueros
    esputo sin saliva,
    con la garganta reseca
    de gritar que os esputo,
    que me esputo cada día
    para recordar que sólo somos
    saliva arrojada hacia el cielo
    que cae para devolvernos
    nuestra parte de babas
    y espumarajos.

     
  • viva el Mon1Jan18 Permalink
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    Nefastissimus Poetarum 

    guadaña que le alarga
    de regalo forzoso
    sobre el héroe primero
    qué hacer con lo que vivo?
    ley rige el cruel tablero
    labor será quimera
    me rodea su presencia
    la orilla que sutura
    dudando en el alero
    que todavía excitada
    alegre pulse un verso
    la lluvia no era suave
    a las esferas del seis
    viste letal esencia
    lo que me estás pidiendo
    al muro encaramada
    ensalza al que se inclina
    miradas de serpiente
    sólo quedó poesía
    como duna que emerge
    desteje incertidumbres
    por nácar irisado
    de fraterna indolencia
    de los carros ajenos
    acaso es el destino
    por todo su dinero
    como labio ligero
    por los pelos aferra
    publicamos primero
    infunde nuevo fuero
    con labia laborable
    mas tus deseos no valen
    se extiende el derrotero
    oculto en la sentina
    extraiganle a los mares
    bella hasta en la demencia
    porque en lo impropio nada
    de ti me ha hecho sincero
    de la rabia indomable
    sangre que se detiene
    de unidad, qué profunda

    pezones de estricnina
    si sólo fuera helada
    viles o repelentes
    alusión a la fiebre
    no inventó la carencia
    del estado latente
    memoria que imagina
    amarga piel besada
    madre tan submarina
    el malestar hechizo
    dando un sentido nuevo
    que primero recuerde
    hermano que ama a hermano
    alarga un huso ausente
    el pan que no germina
    en franca disciplina
    hay que darle en el pecho
    lo distinto es hermoso
    solo en las negaciones
    no está en venta el paisaje
    atroces días mudos
    sonriendo indulgente
    más no se difumina
    mis sueños de clemencia
    cabeza es espantosa
    tornase en aguacero
    por paradoja, el río
    haciéndome a mí pobre
    cabeza que, postrera
    bullente el hormiguero
    agonizan muchachos
    de los oscuros tiempos
    reverdece en afluente
    mayo, dolor, morfina
    la gota suspendida
    también piel insurgente
    nuestros sueños imberbes
    linde o flujo voraz
    imposible aguacero
    nuestros sueños deciden
    la luz que ríe y declina
    límite, umbral, paso postrero
    latente en la neblina
    por nuevo derrotero
    rodeada de ausencia
    quiero que ya lo sepas
    me pregunto intrigado
    su figura esplendente
    bajo un cielo infinito
    mi casa silenciosa
    conjugando los verbos
    por qué se equivocaba
    el alma ya es certera
    no corran por las playas
    hasta en el desespero
    que avanza cual la sed
    con gurús sin solvencia
    buscaba en sus calores
    tus labios que se cierran
    por huir de lo adyacente
    la fuente que bebiste
    que al fin estalla el gesto
    en similar secuencia
    en el gran laberinto
    tenebrosa conciencia
    que jamás se termina
    agotó mi paciencia
    con más fiebre termina
    mezclándose en tus venas
    pateras y decencia
    libre y vital me hermano
    todo texto indolente
    con rigor que se instala
    la ecuación sea servida
    acercarse, con prisa
    tan fugaz cual esquina
    un temblor que se inicia
    da pie a la disidencia
    sangre que riega el torso
    radical risa alpina
    de cuerpo lastimero
    criatura más salvaje
    el ritmo de las olas
    materia o carne muerta
    se encara codiciosa
    por temor al intruso
    lo que en ti más quiero
    con manto de guerrero
    sube por la pendiente
    igual que una pechina
    hallé solo su inquina
    llega el común hastío
    si tanto la quería
    esparce el fruto amargo
    lo que de ti más quiero
    sangre que niega al corso
    que todavía conservo
    acaso es el damero
    beneficencia ciega
    y un orgasmo truncado
    como siempre dañina
    agotada la ciencia
    ingente y laborioso
    del tarro nunca abierto
    tras quienes les dominan

    deviene la conciencia
    el hundido rebaño
    agostó mi potencia
    cometió con esmero
    ofensa se contagia
    demandando obediencia
    por las fiestas Lunares
    un alma tan mezquina
    pues ella enfrenta al sol
    por qué no yace entera
    huyen vanos y alados
    en forma de aguacero
    de semblante inocente

     
  • viva el Wed17May17 Permalink
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    UN CHORRO DE SANGRE EN LA CABEZA 

     
  • viva el Mon6Mar17 Permalink
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    A MI HERMANO ANICETO 

    La luz terca y cansina de las siestas de La Mancha. Todo está sumergido en el formol del pasado, viejas que debieron morir hace mucho tiempo, cosen y rumian sus rezos a las puertas de las casas. La luz familiar de estas calles es la que se prende a los ojos y a la sangre, al polvo dinástico de las cosas. La luz amniótica que pasa como un río silencioso, hermanando orillas, lamiendo la piedra de las tapias, las ventanas enclavadas. La luz detenida de las cinco de la tarde, detenida en los relojes, en los olivos, en esos cerros comidos de intemperie, en el luto totémico y lustral de los arcángeles, en el bronce tullido de las torres pregoneras. Y cómo no pensar en la muerte bajo este sol tan familiar, tan aburrido, tan obstinadamente infancia. Esta luz ni tan siquiera encuentra una puerta abierta, una sombra en la que refugiarse, una casa en la que arder reconocida. Bajo este sol, vienes a enterrar al padre del amigo.

     
  • viva el Tue14Feb17 Permalink
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    SOLVE ET COAGULA 

    El polvo del espíritu se coagula,
    Dejando sitio
    A la purpúrea noche.
    El espíritu del polvo se disuelve
    En el complaciente
    Infinito de los días.
    Mujer de ébano,
    Entre luces y sombras,
    Se adormece sobre
    Las rastreras raíces
    De una higuera seca y muerta.
    Caen los sueños
    Como lluvia de otoño
    Sobre la pútrida hojarasca.
    De su boca infectada chorrean
    Espumarajos purulentos
    Y ponzoñosos
    De sangre verdinegra.
    Se ha dormido la eterna juventud
    Como una oruga irisada y macilenta.
    El ruido de las olas
    Llega como un susurro
    De pétalos caídos.

     
  • viva el Mon29Feb16 Permalink
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    Estimado Señor Manuel Moreno Díaz Desde el… 

    “Estimado Señor: Manuel Moreno Díaz,
    Desde el Programa de Prevención del Cáncer
    Colorrectal de la Comunidad Valenciana,
    dirigido a hombres y mujeres como usted,
    de cincuenta a sesenta y nueve años,
    nos ponemos de nuevo en contacto con usted
    para INVITARLE A PARTICIPAR EN EL PROGRAMA.
    El Cáncer de Colon y Recto es el tumor
    maligno más frecuente de Europa.
    Si se detecta a tiempo, es curable
    en la mayor parte de los casos.
    El programa se basa en la realización
    de una prueba cada dos años
    consistente en la recogida
    de una muestra de heces
    sobre la que se analiza la posible
    presencia de sangre oculta en las mismas”

    Pues sí, parece que la vida iba en serio,
    y la muerte también.

     
  • viva el Sat6Feb16 Permalink
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    Duero de oro y sangre donde no crecen… 

    Duero de oro y sangre,
    donde no crecen las violetas.
    Taimada estirpe congénita,
    degenerado transcurso
    de castellano viejo.

     
  • viva el Tue2Feb16 Permalink
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    A Manuel Moreno—la mitad quijotesca de mi sancho—… 

    A Manuel Moreno—la mitad quijotesca de mi sancho— por su ARMONÍA Y ESTRAGO publicado en Editorial Renacimiento (Sevilla, 2015)

    I

    Bien jóvenes descubrimos
    el ESTRAGO, la infamia,
    la piedra de Sol envenenada,
    el cáliz de heces, desalmado,
    la mosca en las heridas,
    la inútil oración de los vencidos…

    Tan sólo nos quedaba la palabra…

    Y escribimos con lágrimas de sangre
    un salmo de cristal y meteoros,
    el acerado himno de las sombras,
    la descarnada balada del amor,
    la invencible oda de sol
    de la ARMONÍA.

    II

    Nuestras máscaras son un espejo: lo que hay dentro hoy, estuvo fuera ayer; y ayer estaba dentro, lo que hoy sale hacia afuera. El tuétano de cada uno, son las almas de los demás que pasan por el prisma de nuestra apariencia. Cada poeta es esencia de sus poetas, o dicho de otra forma, la sombra chinesca de sus huesos. La cicatriz del presente es dolor y goce infringido que nos devolvemos, multiplicado o dividido, por nuestras especulares máscaras. Así, sembramos cada día, mutuamente y en soledad, el verso robado de nuestra panegírica elegía.

    Salud, hermano.

     
    • Manuel Moreno el Mar2Feb16 Permalink | Inicia sesión para responder

      Hermano, gracias emocionadas, ya me hubiera gustado a mí ser el autor de unos cuantos de los versos que escribes en mi semblanza poética. Tan solo nos quedaba la palabra, pero ahora nos queda la amistad. Abrazo interminable.

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      • Ahasvero el Mar2Feb16 Permalink | Inicia sesión para responder

        De nada, hermano. Pero no es cierto que no sean tuyos los versos, yo sólo he reflejado -incluso copiado- los versos de tu libro para esa semblanza. Sólo son una sombra chinesca de tus huesos en ARMONÍA Y ESTRAGO, como ya he dicho antes. Infinitos abrazos.

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  • viva el Tue2Feb16 Permalink
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    SEMBLANZA Y POÉTICA A Manuel Moreno—la mitad quijotesca… 

    SEMBLANZA Y POÉTICA

    A Manuel Moreno—la mitad quijotesca de mi sancho— por su ARMONÍA Y ESTRAGO publicado en Editorial Renacimiento (Sevilla, 2015)

    I

    Bien jóvenes descubrimos
    el ESTRAGO, la infamia,
    la piedra de Sol envenenada,
    el cáliz de heces, desalmado,
    la mosca en las heridas,
    la inútil oración de los vencidos…

    Tan sólo nos quedaba la palabra…

    Y escribimos con lágrimas de sangre
    un salmo de cristal y meteoros,
    el acerado himno de las sombras,
    la descarnada balada del amor,
    la invencible oda de sol
    de la ARMONÍA.

    II

    Nuestras máscaras son un espejo: lo que hay dentro hoy, estuvo fuera ayer; y ayer estaba dentro, lo que hoy sale hacia afuera. El tuétano de cada uno, son las almas de los demás que pasan por el prisma de nuestra apariencia. Cada poeta es esencia de sus poetas, o dicho de otra forma, la sombra chinesca de sus huesos. La cicatriz del presente es dolor y goce infringido que nos devolvemos, multiplicado o dividido, por nuestras especulares máscaras. Así, sembramos cada día, mutuamente y en soledad, el verso robado de nuestra panegírica elegía.

    Salud, hermano.

     
    • Manuel Moreno el Mar2Feb16 Permalink | Inicia sesión para responder

      Hermano, gracias emocionadas, ya me hubiera gustado a mí ser el autor de unos cuantos de los versos que escribes en mi semblanza poética. Tan solo nos quedaba la palabra, pero ahora nos queda la amistad. Abrazo interminable.

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      • Ahasvero el Mar2Feb16 Permalink | Inicia sesión para responder

        De nada, hermano. Pero no es cierto que no sean tuyos los versos, yo sólo he reflejado -incluso copiado- los versos de tu libro para esa semblanza. Sólo son una sombra chinesca de tus huesos en ARMONÍA Y ESTRAGO, como ya he dicho antes. Infinitos abrazos.

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  • viva el Wed21Oct15 Permalink
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    CARLOS GAYOL 

    Sangre, sudor y barro, la puta dignidad, ¿dónde se mezclan con el dinero negro?

     
  • viva el Wed21Oct15 Permalink
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    Sangre sudor y barro la puta dignidad ¿dónde… 

    Sangre, sudor y barro, la puta dignidad, ¿dónde se mezclan con el dinero negro?

     
  • viva el Tue7Jul15 Permalink
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    He decidido asesinarte Asesinar todo lo que has… 

    He decidido asesinarte. Asesinar todo lo que has sido para mí. Mírame bien. Es en medio de este flamenco que consume mi baile, el rasgueo de la guitarra me guía, me uno a esa melodía mortal que me invade, que me conduce a un estado de éxtasis en donde mis pasos poco a poco acaban con tu recuerdo, no quiero que quede nada, absolutamente nada del amor de ayer. Te odio. Odio que te encuentres en los latidos de mi pecho, en el ritmo acompasado de mis venas, odio sentirte en mi sangre y cada vez que cierro los ojos me colmes por completo. Acabaré con lo nuestro del único modo que conozco: entregándome a la pasión de este fuego que no tiene fin. ¿Por qué me miras así?, ¿no era eso lo que querías?, vernos morir hasta las cenizas, pues te lo concedo, pero vas a tener que contemplar hasta el final esta última dedicatoria. Veo tus ojos negros cargados de tanta ira como amor, no te reconozco de otro modo más que ese, tus dos caras en una sola, y por eso te amé, te amo, observo tu rostro y me miras fijamente como si doliera, como si cada acorde de la guitarra fuera una puñalada certera, y así es, hemos de morir esta misma noche, aunque me duela hasta el alma. Aun te siento en mí, el rastro de tu aliento impregnado en mi piel, eres parte de mi donde quiera que me encuentre, no puedo escapar de ti, por eso debo matarte, o moriré.

     
  • viva el Wed8Oct14 Permalink
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    Herido está el cielo con su luna de… 

    Herido está el cielo con su luna de sangre.

     
  • viva el Wed8Oct14 Permalink
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    JULIO VERNE 

    Herido está el cielo con su luna de sangre. Perdón por el Bardotráfico!

     
  • viva el Thu15Aug13 Permalink
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    CARLOS GAYOL 

    Unos se merecen sangre, sudor y lágrimas y otros un escupitajo.

     
  • viva el Thu15Aug13 Permalink
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    Unos se merecen sangre sudor y lágrimas y… 

    Unos se merecen sangre, sudor y lágrimas y otros un escupitajo.

     
  • viva el Tue12Mar13 Permalink
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    ¡Agoniza! 

    Con el rostro desnudo de alegría
    y la paz arrancada a borbotones;
    con el cuero del alma hecho jirones,
    la conciencia acomete un nuevo día.

    Acogido al derecho de ordalía,
    no se exime el afán de sus funciones
    blandiendo, al sucumbir, preciados dones
    aunque el mal lo alancee a sangre fría.

    ¿Dónde está la virtud de aquella España
    encendida en el oro de su tierra
    balcón de girasoles y amapolas?

    Hincando en ti su filo la guadaña
    segó la libertad, tronó la guerra
    regando con tu muerte sus corolas.

    ©Rosa María Lorenzo (24/1/2013)

     
  • viva el Tue12Mar13 Permalink
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    ¡Agoniza Con el rostro desnudo de alegría y… 

    ¡Agoniza!

    Con el rostro desnudo de alegría
    y la paz arrancada a borbotones;
    con el cuero del alma hecho jirones,
    la conciencia acomete un nuevo día.

    Acogido al derecho de ordalía,
    no se exime el afán de sus funciones
    blandiendo, al sucumbir, preciados dones
    aunque el mal lo alancee a sangre fría.

    ¿Dónde está la virtud de aquella España
    encendida en el oro de su tierra
    balcón de girasoles y amapolas?

    Hincando en ti su filo la guadaña
    segó la libertad, tronó la guerra
    regando con tu muerte sus corolas.

    ©Rosa María Lorenzo (24/1/2013)

     
  • viva el Thu7Feb13 Permalink
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    La regla con sangre sale 

    La regla con sangre sale.

     
  • viva el Fri7Dec12 Permalink
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    Estoico Ha de vivir el dévil entre fuertes… 

    Estoico

    Ha de vivir el dévil entre fuertes,
    como lo hace la flor con las ortigas,
    cual pasa entre la araña y las hormigas,
    nutriendo va su vida con sus muertes;

    asi camina el débil con sus suertes,
    sufriendo del camino las intrigas,
    contando en el reposo sus fatigas,
    quedando asi sus músculos inertes;

    mas pasa aquel que es frágil estrecheces,
    que avivan a su ingenio y su cordura,
    alimentan su ánimo escaseces,

    y corre por sus venas sangre pura.
    Navega el poderoso entre embriagueces
    y triunfa el impasible en su aventura.

    el 7/12/12 J.LL.Folch

     
  • viva el Tue31Jul12 Permalink
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    Teseo y tu llaga sin Ariadna sin espada… 

    Teseo y tu llaga

    sin Ariadna
    sin espada
    sin hilo
    sin nada

    me adentraré en el laberinto de tus sombras
    para espantar con los alaridos de mi sangre
    la bestia enquistada en la memoria de tu llaga

     
  • viva el Thu21Jun12 Permalink
    Etiquetas: sangre   

    Por mi hiel corre sangre 

    Por mi hiel corre sangre.

     
  • viva el Sat10Mar12 Permalink
    Etiquetas: sangre   

    y ella dijo Quisiera cortarme ahorita las… 

    “..y ella dijo: Quisiera cortarme ahorita las venas, ver mi sangre correr, y morir desangrada..”-

     
  • viva el Sun4Mar12 Permalink
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    Yo también soy un agujero negro que todo… 

    Yo también soy un agujero negro que todo lo devora; jamás es suficiente. El problema es que a mí no me arreglas con fotos de gatitos de ojos grandotes y un texto cutre montado en photoshop. No me arreglas con esas cartelinas de mierda en las que pones sólo aquello que te animas a decir. Es decir: TONTERÍAS QUE NO IMPORTAN LO MÁS MÍNIMO. Yo atiendo sólo a gente que dice verdades; aunque le avergüencen. Sobre todo, si le avergüenzan. La verdad más verdadera casi siempre da corte; por lo general, si no te avergüenzas al decirlo, pues igual mejor no lo digas porque, es más que seguro que ya algún otro cobarde lo ha dicho por ti, ¿sabes? No hagas que pierda mi tiempo en el eterno ciclo de la corrección política. Yo sólo leo cuando pone alguna verdad. Al resto intento no mirarlo para evitar el vomito vacío. ¿Has visto cuando una noche de taja has lanzado tanto fuera que ya dentro no tienes nada? ¿Qué ibas a expulsar a continuación? ¿La tripa? ¿Vas a volverte hacia el váter como un calcetín y regarlo todo de tu mierda y de tu sangre? Y sin embargo no puedes dejar de estar allí, hincado, abriendo la boca como un Alien y viendo recto hacia esa sopa burbujeante y amarilla y saturada de arroz con guindilla y mortadela. No gracias, ya paso de leer; no puedo ni quiero exponerme a tamaño acidulante.

     
    • Liacice el Lun5Mar12 Permalink | Inicia sesión para responder

      He estado ahí, de rodillas y con ácido en la boca. Y también he vomitado en alto el asco que me dan muchas cosas. El tiempo, me ha hecho elevarme del suelo, canearme el pelo y apaciguarme las entrañas, pero…¡tal vez sea momento de salir del agujero negro devorador para regresar a la insurrección!!!!!

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    • Cat el Lun5Mar12 Permalink | Inicia sesión para responder

      Sam, ¿Ni mis ojos? (no son photoshop) risas

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  • viva el Sat3Mar12 Permalink
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    Tristes paños de colores jirones ensuciando la mañana… 

    Tristes paños de colores,
    jirones ensuciando la mañana,
    brisa y rocío,
    acero, plomo y sangre rancia.

     
  • viva el Mon13Feb12 Permalink
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    A mí me encanta hacerlo a pelo sobre… 

    A mí me encanta hacerlo a pelo sobre un potro sin domar. Las frutas de ella se agolpan, y estrechan, y apuntan el cielo; su boca anegada arranca sangre a mi cuello, no existen ya riendas, no hay dirección. Caemos al barro y es seguir con la embestida; entre zancadas y relinchos brota el magma y continuamos, grita ella «no pares» y allí estoy para agitarla, endemoniarla, y al tiempo estoy yo allí de esclavo blanco, que la unta con lodo y de cuidados, y protege la escena alejando, a la bestia sin control.

    cita

     
  • viva el Thu9Feb12 Permalink
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    No habrá paz para los malvados Yo les… 

    No habrá paz para los malvados,
    Yo les maldigo, y maldigo su sangre
    Que, podrida, caerá al fuego eterno.

     
  • viva el Tue8Feb11 Permalink
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    PANDEMONIA 

    Wonderbrava: pechugona de pura sangre.

     
  • viva el Tue8Feb11 Permalink
    Etiquetas: sangre   

    Wonderbrava: pechugona de pura sangre. 

    Wonderbrava: pechugona de pura sangre.

     
  • viva el Sun12Dec10 Permalink
    Etiquetas: sangre   

    Desgarros garantizados y sangre sin para… 

    Desgarros garantizados y sangre sin parar

     
  • viva el Fri12Nov10 Permalink
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    cerebro abollado y sangre mala y negra t… 

    cerebro abollado y sangre mala y negra tiene el que miente y acusa a otro sin importarle lo que pase

     
  • viva el Sun29Mar09 Permalink
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    Golpes de mar 

    Las vísperas de los éxodos sólo se visten de grises, se calzan de zapatos famélicos, se perfuman de silencios y se abrigan de gabanes harapientos. Varas golpean los ríos y los convierten en sangre y el hedor es insoportable y los peces mueren, y hay plagas de ranas y piojos, langostas, úlceras, granizo y tinieblas.
    Y llega el holocausto.

    La plenitud de los regresos sólo se viste de amarillos, se calza de sandalias, se perfuma de entrañas y se abriga de manos lujuriosas. Y cantan los cantares a los pies, curvas, ombligos, vientre, pechos, ojos y sólo corren entre dientes y labios vinos deliciosos.
    Y llega la resurrección.

     
    • Vargas el Lun30Mar09 Permalink | Inicia sesión para responder

      Terrible y mendigo tu mar Rojo, Arianne, carnal y adolescente el cantar de tus cantares. Y entre las tinieblas y la delicia, entre el holocausto y la resurrección, la luz de tus palabras.

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    • sky el Lun30Mar09 Permalink | Inicia sesión para responder

      Golpes de mar entre los que la marea devuelve, ahogados, a los perseguidores de olas que no sobrevivieron.

      Terribles y deliciosos, vinos y manjares del “cantar de los altavoces” de tus labios.

      Gracias por regresar. Espero que el éxodo de este sitio no esté entre tus pensamientos.

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  • viva el Thu18Sep08 Permalink
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    sacrificio 

    Su sangre está aquí, recordándome continuamente que estamos en guerra; que el hacha está alzada y dispuesta para el despedazamiento como la espada de Damocles.

     
  • viva el Sat9Aug08 Permalink
    Etiquetas: , , , , , , , , , , , sangre, Santiago de Compostela,   

    Santiago de Compostela 

    No hay lugar más escalofriante y terrorífico que aquel donde acaba de pasar el caballero negro de la muerte; donde todavía se mueve como un péndulo amenazante la cadena que ataba a la fiera de afiladas zarpas que acaba de escapar de su mazmorra; donde la carne trémula de la muchacha de blanco semblante ha recibido innumerables cuchilladas, convirtiendo su cuerpo en celosía de sangre; donde, tras el quicio de la puerta de la oscura y maloliente estancia contigua, se desplaza fugaz una mano negra y simiesca; donde las altas sombras no obedecen a nada ni a nadie y el xipro de un afilador de cuchillos se anuncia entre la neblina como un viento helador y espeluznante.

     
  • viva el Wed16Jul08 Permalink
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    sattva 

    Mi sangreComo estas flores rojas, así es la sangre de los inocentes… El Apocalipsis comienza aquí… Todo está dispuesto y el plan se cumplirá, os lo aseguro. No importa lo estrechos que sean los senderos.

     
  • viva el Wed16Jul08 Permalink
    Etiquetas: sangre   

    Como estas flores rojas así es la sangre… 

    Como estas flores rojas, así es la sangre de los inocentes… El Apocalipsis comienza aquí… Todo está dispuesto y el plan se cumplirá, os lo aseguro. No importa lo estrechos que sean los senderos.

     
  • viva el Wed16Jul08 Permalink
    Etiquetas: , sangre   

    AHASVERO 

    Como estas flores rojas, así es la sangre de los inocentes… El Apocalipsis comienza aquí… Todo está dispuesto y el plan se cumplirá, os lo aseguro. No importa lo estrechos que sean los senderos.

     
  • viva el Tue15Jul08 Permalink
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    ASESINO ANÓNIMO 

    Querida Inspectora Levine, usted jamás comprenderá mi orgía. No crea que es algo arbitrario. Mi historia está escrita con sangre, una saturnalia de huesos. La extraña arquitectura de la muerte, tan incomprensible como yo mismo, su querido asesino, será desplegada en mi pequeño Apocalipsis. Ni siquiera todo su ejército de detectives podrá descifrarla. Pero, a su debido tiempo, yo mismo le daré la clave.

     
  • viva el Tue15Jul08 Permalink
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    Saturnalia 

    Querida Inspectora Levine, usted jamás comprenderá mi orgía. No crea que es algo arbitrario. Mi historia está escrita con sangre, una saturnalia de huesos. La extraña arquitectura de la muerte, tan incomprensible como yo mismo, su querido asesino, será desplegada en mi pequeño Apocalipsis. Ni siquiera todo su ejército de detectives podrá descifrarla. Pero, a su debido tiempo, yo mismo le daré la clave.

     
  • viva el Thu15May08 Permalink
    Etiquetas: sangre   

    Era como los poderosos vinos de borgoña rojos… 

    Era como los poderosos vinos de borgoña, rojos y espesos como la sangre.

     
  • viva el Tue8Apr08 Permalink
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    Tango blasfemo para la Flaca 

    Bajo el dosel ambiguo de la luna,
    sobre el lúbrico altar de las tinieblas,
    te hice la patrona de mis huesos,
    la dulce confesora de mi sed.

    Bebimos en secreto un elixir
    de tuétanos y entrañas derramado
    entre tibias banderas de saliva,
    de sangre que aprendió nuestras heridas.

     
  • viva el Tue8Apr08 Permalink
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    Tango blasfemo para la Flaca 

    Bajo el dosel ambiguo de la luna,
    sobre el lúbrico altar de las tinieblas,
    te hice la patrona de mis huesos,
    la dulce confesora de mi sed.

    Bebimos en secreto un elixir
    de tuétanos y entrañas derramado
    entre tibias banderas de saliva,
    de sangre que aprendió nuestras heridas.

     
  • viva el Fri4Apr08 Permalink
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    Silencio 

    Hace tiempo que dejé de pensar, no obedecía a nada, empecé a mover piedras, a morder el polvo. Me sangraban las manos, me ardía el cuerpo, porque el odio tiene esa textura…
    ¿Resignarme a lo mas evidente? ¿que te fuiste sin despedirte?, no, ahora no se oía ni un llanto, ni el mas leve sollozo. Solo silencio. Todo me parece tan lejano, ya solo quedan los recuerdos y un sentimiento latente a cada piedra que levanto, cada recuerdo que destapo. Intentan convencerme de que salga de allí, que si sigo seré yo quien salga herida, mas que me importa.
    Dime ¿Qué me queda? Solo el dolor y una rabia que no sabe por donde salir y esa sonrisa en tus labios rodeado de sangre, aniquilando poco a poco mi corazón.

     
  • viva el Tue26Feb08 Permalink
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    Tango 

    Triza su saliva los húmeros, los dientes,
    arrabal de la sangre,
    brujulean los dedos de su lengua
    buscando las farolas de mis ansias.

    La luz nace de lo hondo,
    el sol, de los abismos,
    la noche, de los peces de su caliz.

    En sábanas de azúcar
    y madrigales de miel
    duerme mi amor.

     
  • viva el Tue26Feb08 Permalink
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    Tango 

    Triza su saliva los húmeros, los dientes,
    arrabal de la sangre,
    brujulean los dedos de su lengua
    buscando las farolas de mis ansias.

    La luz nace de lo hondo,
    el sol, de los abismos,
    la noche, de los peces de su caliz.

    En sábanas de azúcar
    y madrigales de miel
    duerme mi amor.

     
  • viva el Sun16Dec07 Permalink
    Etiquetas: , Chrétien de Troyes, sangre   

    Chrétien de Troyes 

    Un asesino psicópata deja su macabro rastro de sangre firmando sus atrocidades con palabras extraídas de un antiguo diccionario de símbolos. La sensual e inteligente detective Lolita Levine debe encontrar al asesino antes de que este llegue a consumar su obra final. Lolita, desbordada por la inmensa cantidad de información del caso, decide organizar sus notas sistemáticamente con un SExPol, un Sistema Experto Policial basado en inteligencia artificial de última generación. Burlando la Seguridad Mundial, Isaac consigue hacerse con la clave.

     
  • viva el Sun16Dec07 Permalink
    Etiquetas: , , sangre   

    Madrid, año 2000-36 

    Un asesino psicópata deja su macabro rastro de sangre firmando sus atrocidades con palabras extraídas de un antiguo diccionario de símbolos. La sensual e inteligente detective Lolita Levine debe encontrar al asesino antes de que este llegue a consumar su obra final. Lolita, desbordada por la inmensa cantidad de información del caso, decide organizar sus notas sistemáticamente con un SExPol, un Sistema Experto Policial basado en inteligencia artificial de última generación llamado sky4.info. Burlando la Seguridad Mundial Isaac consigue hacerse con la clave.

     
  • viva el Fri16Nov07 Permalink
    Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sangre, símbolos de Triunfo, símbolos Numismáticos, , talismanes, , , , , , ,   

    toro 

    Monté en mi cabalgadura. El camino era largo. Paciencia. Sabré llegar a mi destino. El camino estaba plagado de monstruos. Los ríos eran de sangre.

     
  • viva el Wed14Nov07 Permalink
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    yoga 

    sinrazón aquí
    empedrado de lágrimas
    muestra su encanto
    toma cicuta
    la torre enhebra nubes
    coro de pensamientos
    luna de sangre

     
  • viva el Tue21Aug07 Permalink
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    La foto 

    La foto en blanco y negro está firmada por René Berger en 1942. Un atractivo hombre de alrededor de 40 años de edad dirige su mirada escrutadora al objetivo. En sus hundidos ojos se advierte una mirada profunda e incisiva de águila. Apenas es posible adivinar su atuendo, tan sólo es visible el cuello de una camisa a cuadros de estilo rústico. Por lo demás el hombre tiene unos marcados rasgos. Mentón anguloso y barbilla partida. Unos labios finos y bien dibujados están enmarcados en el doble paréntesis de sus comisuras y de sus mentones, también partidos y obscurecidos por la barba descuidada de un día. Una amplia frente deja paso a dos entradas no excesivamente pronunciadas que se internan hacia su negro, liso y abundante cuero cabelludo cuyos mechones parecen formar una fuente. La nariz es recta con un potente puente nasal que encaja como una cuña en la frente. El ceño está al límite de ser fruncido manteniendo sus cejas horizontales, como en tensión. Unas ojeras no muy marcadas subrayan sus profundos ojos negros. Cuando vuelvo de nuevo la mirada hacia él la suya ha dejado de ser incisiva y tiene un aire quizás más triste y melancólico. Al reverso de la foto una inscripción congela mi sangre: “Death Can Come True”.

     
  • viva el Tue21Aug07 Permalink
    Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , sangre   

    La foto en blanco y negro está firmada… 

    La foto en blanco y negro está firmada por René Berger en 1942. Un atractivo hombre de alrededor de 40 años de edad dirige su mirada escrutadora al objetivo. En sus hundidos ojos se advierte una mirada profunda e incisiva de águila. Apenas es posible adivinar su atuendo, tan sólo es visible el cuello de una camisa a cuadros de estilo rústico. Por lo demás el hombre tiene unos marcados rasgos. Mentón anguloso y barbilla partida. Unos labios finos y bien dibujados están enmarcados en el doble paréntesis de sus comisuras y de sus mentones, también partidos y obscurecidos por la barba descuidada de un día. Una amplia frente deja paso a dos entradas no excesivamente pronunciadas que se internan hacia su negro, liso y abundante cuero cabelludo cuyos mechones parecen formar una fuente. La nariz es recta con un potente puente nasal que encaja como una cuña en la frente. El ceño está al límite de ser fruncido manteniendo sus cejas horizontales, como en tensión. Unas ojeras no muy marcadas subrayan sus profundos ojos negros. Cuando vuelvo de nuevo la mirada hacia él la suya ha dejado de ser incisiva y tiene un aire quizás más triste y melancólico. Al reverso de la foto una inscripción congela mi sangre: “Death Can Come True”.

     
  • viva el Tue22May07 Permalink
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    SIN SUR 

    No hay suficiente sur en este sitio:
    el verde y perfume de la higuera,
    la sangre de amapola sobre el campo,
    el dorado de mies de nuestros soles,
    la vibrante cigarra y los vencejos.

     
  • viva el Tue22May07 Permalink
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    No hay suficiente sur en este sitio el… 

    No hay suficiente sur en este sitio:
    el verde y perfume de la higuera,
    la sangre de amapola sobre el campo,
    el dorado de mies de nuestros soles,
    la vibrante cigarra y los vencejos.

     
  • viva el Thu26Apr07 Permalink
    Etiquetas: sangre   

    Medidas 

    “El corazón mide con sangre todo lo que pasa” y el hígado con alcohol todo lo que da vueltas.

     
  • viva el Wed21Mar07 Permalink
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    PANDEMONIA 

    La Sivaganda tuvo cuarenta hijos:
    Locura, Posible, Ausencia, Fe,
    Distancia, Tristeza, Destino, Sí,
    Inevitable, Amada, Mar, Plural,
    Belleza, Vida, Sílaba, Desnudo,
    Negación, Ensueño, Cítara, Polvo,
    Esencia, Destierro, Soliloquio, Aliento,
    Vacío, Mujer, Derrota, Ritmo,
    Jadeo, Nosotros, Guerra, Víscera,
    Ignominia, Embriaguez, Calle, Amor,
    Sangre, Comedia, Tertulia y Fin.

     
  • viva el Wed21Mar07 Permalink
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    La Sivaganda tuvo cuarenta hijos 

    La Sivaganda tuvo cuarenta hijos:
    Locura, Posible, Ausencia, Fe,
    Distancia, Tristeza, Destino, Sí,
    Inevitable, Amada, Mar, Plural,
    Belleza, Vida, Sílaba, Desnudo,
    Negación, Ensueño, Cítara, Polvo,
    Esencia, Destierro, Soliloquio, Aliento,
    Vacío, Mujer, Derrota, Ritmo,
    Jadeo, Nosotros, Guerra, Víscera,
    Ignominia, Embriaguez, Calle, Amor,
    Sangre, Comedia, Tertulia y Fin.

     
  • viva el Sun11Mar07 Permalink
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    Letanía Stigia para los que están aparcados en la calle Desengaño 

    El dolor cuando la vida es un monólogo de miles, y miles son los días sin sosiego.
    El dolor cuando naufragas en un mar de excrementicias dudas.
    El dolor cuando la soledad es más profunda que el abismo.
    El dolor cuando el veneno del desconsuelo es tu único vino.
    El dolor cuando sientes que todo lo has perdido, hasta tu propio amor, sobre el que escupes sangre.
    El dolor cuando la esperanza, el humor y los días azules son una letanía de cenizas blasfemas.
    El dolor cuando el semen se pudre sobre los muertos.
    El dolor cuando decir madre significa vómito y cuajarón de podredumbre.
    El dolor cuando amar es una úlcera miasmática.
    El dolor cuando aparcas más de mil veces en la calle Desengaño.

     
  • viva el Fri9Mar07 Permalink
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    Aforismos (Leonardo da Vinci) 

    Atención: fichero muy grande, pulse en el título para verlo. (Más …)

     
  • viva el Fri2Mar07 Permalink
    Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sangre, , , , , , , , , , , , , , , , , ,   

    PERVERSIONES 

    Acomoclitismo: Excitación por los genitales depilados.
    Acrofilia: Personas que se excitan sólo cuando sus parejas son muy altas.
    Acrotomofilia: Fetichismo por las amputaciones. Maticemos que lo que pone a esta gente no es el acto de la amputación en sí, sino el muñón ya cerradito del miembro que falte.
    Actirastia: Excitación sexual proveniente de la exposición a los rayos del sol.
    Acucullofília: Excitación sexual por los penes circuncidados.
    Adiestramiento animal: Los juegos AT (sus siglas en inglés -animal training-) más pervesos implican que una o más de las parejas del acto sexual interpreten el papel de un animal. El más recurrido es el papel de perro, pero parece que los caballos también son bastante populares. El “animal” puede imitar el comportamiento de la bestia o acicalarse con artículos propios del Reino Animal como collares, bozales, bridas y demás. En cualquier caso, estas criaturas no pueden circular por la autopista.
    Agonophilia: Excitación proveniente de una lucha con la pareja.
    Agorafilia: Atracción por la actividad sexual o el exhibicionismo en lugares públicos.
    Agrexofilia: Excitación producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.
    Albutofilia: Excitarse sexualmente al pensar en baños o duchas calientes. Hay gente para todo.
    Algofilia: Excitación producida pro el dolor (Se diferencia del masoquismo por la ausencia del componente erótico).
    Alopelia: Experimentar un orgasmo sólo viendo a otros teniendo una relación sexual.
    Alorgasmia: Excitación proveniente de fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.
    Alveofilia: Atracción por tener relaciones sexuales en una bañera.
    Alvinolagnia: Atracción sexual sólo por los estómagos.
    Amaestramiento: Se trata de un término perteneciente al BDSM y consiste en entrenar a una compañera sumisa para que sea obediente.
    Amaurofilia: Preferencia por tener una pareja sexual ciega o a la que se le han vendado los ojos.
    Amelotasis: Atracción sexual hacia personas con ausencia de algún miembro.
    Amiquesis: Excitación sexual al rascar a la pareja durante el acto sexual.
    Amokoscisia: Excitación por el deseo de castigar a la pareja sexual.
    Amomaxia: Excitación sólo al realizar una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.
    Anaclitismo: El acto de alcanzar la excitación sexual mediante actividades a las que uno estaba expuesto cuando era niño. Estas actividades pueden ser que te enseñen a hacer pipí en su sitio, que te coloquen unos patucos o que te pongan a jugar con muñecas.
    Anastimafilia: Personas a las que les excita el sobrepeso de los demás.
    Androginofilia: Atracción sexual por personas andróginas.
    Androidismo: Excitación con muñecos o robots con aspecto humano.
    Andromimetofilia: Atracción sólo por las mujeres vestidas de hombres.
    Anisonogamia: Atracción por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
    Anofelorastia: Excitación al profanar objetos considerados sagrados.
    Antolagnia: Excitación por oler flores.
    Apotemnofilia: Excitación por la idea de ser amputado.
    Aracnofilia: Juego sexual con arañas.
    Asfixiofilia: Se la llama también estrangulación erótica. Consiste, básicamente, en jugar a estrangular a la pareja sexual. Esta perversión erótico-festiva es la que acabó con algún que otro miembro del Parlamento británico y, curiosamente, del partido conservador. La equipación mínima para practicarla suele ser un lazo o soga al cuello, una naranja en la boca y unos calcetines blancos…
    Astenolagnia: Atracción por la humildad, la humillación o la debilidad sexual ajena.
    Audiolagnia: El estímulo principal proviene de la audición.
    Autagonistofilia: A diferencia del exhibicionista (la persona afectada muestra intencionadamente sus genitales a otra persona que ni se imagina lo que se le viene encima), un autagonistofílico crea situaciones en las que otras personas puedan verle desnudo por accidente. Por ejemplo, puede que le dé por dejar las cortinas abiertas y pasearse desnudo por la casa o caerse en bolas por la ventana de la habitación.
    Autoabasiofilia: El estímulo es estar o volverse cojo.
    Autoasasinofilia: Fantasía masoquista de ser asesinado.
    Autoasesinofilia: Las personas a las que les va esta perversión se excitan sexualmente cuando se colocan en situaciones en las que podrían acabar muertas.
    Autoasfixiofilia: el estímulo es ser asfixiado durante el acto sexual.
    Automamada: A buen lector, pocas palabras bastan.
    Automisofilia: atracción por ser ensuciado o corrompido.
    Autonepiofilia: el estímulo es utilizar pañales y ser tratado como un bebé.
    Autopederastia:. Obsesión, que se da sobre todo en los años de la pubertad, en la que al sujeto en cuestión le da por intentar metersela pitolina por el ojete.
    Autoungulafilia: Conseguir placer rascándose sus propios genitales.
    Avisodomía: Relación sexual con aves.
    Axilismo: Masturbación dentro de la axila de la pareja.
    Backswinging: Es el folleteo anal de toda la vida (analismo) pero aquí el factor clave y diferenciador es que se disfruta a saco cuando la mujer está tumbada sobre su estómago.
    Balloning: placer sexual que se obtiene sólo al ver mujeres hinchando globos, explotándolos, montándolos, estirándolos y jugando con ellos.
    Barosmia: excitación por el olfato.
    Basoexia: Excitación sólo producida por los besos.
    Bastinado: Se trata de una forma de tortura o de castigo en la que se dan palizas en las plantas de los pies de la “víctima”. Según se cuenta, ésta fue una de las técnicas sexuales favoritas de los jefazos nazis, quienes, además de pasados de rosca, estaban más calientes que el pico de una plancha.
    BDSM: Se corresponde a las siglas inglesas de bondage, disciplina, sadismo y masoquismo. El término engloba toda la gama de los llamados “juegos del dolor”. Los aficionados a esta práctica sostienen que la gente malinterpreta el BDSM y que en realidad se trata del estilo de vida más natural y liberador que existe. Nosotros te recomendamos que mejor ni escuches.
    Belonefilia: Se trata de un fetichismo que puede llegar a ser algo peligroso ya que el protagonista se pone como una moto por el uso de pinchos, agujas y piercings más o menos elaborados.
    Biastofilia: Aquellos que sólo se excitan sexualmente cuando asaltan a alguien contra su voluntad.
    Blastolagnia: Persona atraída por mujeres muy jóvenes.
    Blumpy: Esta perversión consiste sencillamente en que te hagan una mamada mientras estás en el baño cagando. Sin duda es más excitante que leer el Marca. El que se la casca mientras caga es simplemente un ejemplo de chezolagnia.
    Bukake: Se trata de una perversión tan japonesa como el Tamagotchi y consiste en masturbarse en grupo encima de una mujer. La protagonista, además, suele estar enterrada de tal manera que sólo se le ve la cabeza.
    Candalagnia o candaulismo: ver a la pareja copulando con otra persona.
    Candling: Cuando se disfruta mogollón con el dolorcito dulce y pegajoso de la cera derretida deslizándose por el cuerpo.
    Capnolagnia o capnogalia: Excitación sexual producida por ver la manera en que la otra persona fuma.
    Carrera de pajas: El famoso y mítico deporte de la paja más rápida. El ganador es el primero que puede aplaudir con las dos manos al acabar.
    Catafílico: La excitación sexual se produce sólo cuando el hombre se somete a su pareja.
    Catagelofilia: Los catagelofílicos se ponen a cien cuando alguien los ridiculiza. Quizás sea este el motivo por el que a Aída Nízar le gusta tanto salir en la tele. Vete tú a saber.
    Cateterofilia: Excitación sexual con el uso de algún tipo de cateter.
    Chezolagnia: Sólo logra excitarse al masturbarse durante la defecación.
    Choreofilia: Excitación sexual al bailar.
    Cinofilia: Excitación al tener relaciones sexuales con perros.
    Ciprieunia: Excitación sólo con prostitutas.
    Clastomanía o ripping: Excitarse al arrancar y despedazar la ropa interior y las medias de la piba.
    Clismafilia: Placer sexual obtenido al inyectar líquido en la cavidad anal (poner un enema, vamos). Este suele ser el motivo de algunas de las marcas marrones en las alcachofas de las duchas de los hoteles.
    Coitolalia: Excitación producida al hablar durante el acto sexual.
    Consuerofilia: Coserse zonas de la piel con aguja e hilo para obtener placer sexual.
    Coprofagia: A diferencia de la coprofilia, esta perversión es exclusiva de las personas a las que les gusta comer KK.
    Coprofemia: Placer sexual proveniente de decir obscenidades en público.
    Coprofilia (coprolagnia): el uso de excremento en la práctica sexual (ya sea observando cómo defeca otra persona o untándose excremento sobre el cuerpo).
    Coprolalia: Estimulación sexual mediante el uso de malas palabras.
    Corefalismo: Excitación sexual sólo practicando sexo anal con niñas.
    Coreofilia: Excitación a través del baile erótico.
    Cratolagnia: Excitación provocada por la fuerza de la pareja.
    Cremastisofilia: El gozo sexual cuando le roban a uno.
    Crematistofilia: Excitación producida al pagar por sexo.
    Criptoscopofilia: Excitación al contemplar la conducta (no necesariamente sexual) de otras personas en la privacidad de su hogar.
    Cronofilia: atracción de personas jóvenes por personas de más edad.
    Crurofilia: Atracción sexual por las piernas.
    Crush: Una categoría muy específica exclusiva de maromos a los que les va ver a mujeres con tacones de aguja apachurrando ratones o cualquier otra cosa.
    Cupping: Consiste en colocar dispositivos de succión en partes diversas del cuerpo (sobre todo en los pezones) para aumentar la sensibilidad de la piel. Los aficionados al cupping hardcore utilizan los dispositivos de succión que vienen con los equipos antimordeduras de serpiente. Los aficionados al cupping en plan ultrahardcore utilizan bombas de succión eléctricas, aunque dice la gente que esto deja moratones poco estéticos.
    Cutting: Un nombre que le viene que ni al pelo a los que se dejan la piel a cambio de una gratificación sexual algo guarrilla.
    Cyesolagnia: excitación sexual sólo con embarazadas.
    Dacryfilia o dacrilagnia: Se trata de un peculiar desorden psicosexual que se desencadena al ver a la pareja llorando a moco tendido.
    Dendrofilia: Cuando la excitación sólo se produce al frotarse contra los árboles.
    Deportes acuáticos: Como la piragua, que es hacer el amor bajo el agua, los deportes acuáticos incluyen jugar, beber, chapotear o bañarse con el pipí de otra persona por aquello del placer sexual.
    Dipoldismo: Excitarse propinando golpes en las nalgas a niños.
    Disciplina de las enaguas: Cuando te obligan a ponerte ropa interior femenina como parte de un ritual de humillación o de excitación sexual.
    Docking: Viene del inglés y significa “hacer puerto” o “acoplarse”, como dos naves espaciales, vamos. Es propio del mundo gay. El docking consiste en deslizar el prepucio sobre el glande del pene de la pareja.
    Dogging: El dogging o amomaxia digamos que es el equivalente anglosajón de lo que en nuestra tierra podría ser “irse a un oscuro” con el coche. Consiste, básicamente, en llegar con el auto a un aparcamiento más o menos apartado y montárselo con la señora mientras los peatones del lugar disfrutan con la vista. Basta una señal (que suele ser las luces del coche) para avisar al respetable público de que el espectáculo va a empezar. Un poco de ejercicio y quedará claro de dónde viene el nombre de salpica-d-ero.
    Dorafilia: Excitación sexual al tocar pieles animales, sintéticas o de cualquier otro tipo.
    Douching: Viene del francés douche, ducha para los que no se les den bien los idiomas. Esta práctica consiste en inyectar un líquido, por lo general agua, en la vagina, ya sea por higiene o para potenciar la cosa sexual como tal.
    Dysmorfofilia: Atracción hacia personas deformadas (mastectomizadas, jorobadas, etc..).
    Ecdemolagnia: Excitación proveniente de viajar o estar lejos del hogar.
    Ecdiosis: La excitación sólo se produce al desnudarse ante desconocidos.
    Efebofilia: La atracción sexual de una persona madura hacia un adolescente varón entre 13 a 18 años.
    El ginecólogo: Fascinación por llevar a cabo inspecciones internas de aficionado que suelen realizarse con la ayuda de instrumentos como un espéculo de acero inoxidable o con un par de estribos.
    Electrofilia (electrocutofilia): La excitación sólo e produce al usar suaves choques eléctricos durante la práctica sexual.
    Elefilia: Obsesión sexual por los tejidos.
    Emetofilia: Excitación sexual proveniente del acto de vomitar.
    Enditofilia (endytophilia o enditolagnia): La excitación sólo se produce al ver a la pareja vestida.
    Erotofonofilia: Excitación al realizar llamadas telefónicas utilizando lenguaje erótico.
    Erotolalia: Estimularse sexualmente solamente hablando acerca de sexo.
    Escarificaciones: Los hay que disfrutan como burros cuando alguien les marca la piel con un hierro candente como los que se emplean con el ganado.
    Escopofilia (escoptofilia, escoptolagnia o mixoscopía): la excitación dependerá de mirar abiertamente a otras personas en el acto sexual (no subrepticiamente como en el voyeurismo).
    Espectrofilia: Excitación producida por la imagen en el espejo.
    Estigmatofilia: Excitación ante tatuajes, agujereamientos (píercing), sacrificios o cicatrices.
    Exhibicionismo: El goce y disfrute mostrando los órganos sexuales(o el comportamient sexual) al público en general. Suelen practicarlo abiertamente los recién casados en los balcones de los hoteles. Tú, por si acaso, mira siempre para arriba; no te vayas a perder el espectáculo.
    Exofilia o neofilia: Excitación sexual ante lo inusual o bizarro.
    Falofilia: atracción por los penes grandes.
    Fetichismo travesti: Emperejilarse con ropas de mujer por motivos que poco tienen que ver con la semana de la moda del Corte Inglés.
    Fisting: Consiste en introducir toda la mano en el orificio de la otra persona (que suele ser la vagina, pero la imaginación no tiene límites) para obtener una gratificación sexual con la cosa. Se trata de una técnica muy fácil de explicar pero algo más difícil de llevar a la práctica y que sólo unos pocos llegan a dominar. Los que ya acaban por controlar el fisting se pasan a la braquiprosis, que consiste en meter todo el brazo allá donde se tercie.
    Flashing: Se trata de una perversión sexual que consiste en mostrar rápidamente los genitales a personas que se va uno encontrando en la calle. El flashing podría estar ligeramente vinculado con la catagelofilia, en la que las personas se ponen cachondas al quedar en ridículo.
    Flatofilia: Excitación proveniente del olor de los gases intestinales propios o de la pareja.
    Formicofilia: Excitación sexual al reptar de insectos o animales pequeños (hormigas, caracoles, gusanos, etc.) sobre los genitales.
    Fratrilagnia: Atracción por las relaciones sexuales incestuosas. Excitación al imaginar el sexo con su hermano.
    Fresh cream dip: El fresch cream dip era una especialidad de los chicos de alquiler británicos de la década de los 50. Les dio por pringarse la polla con queso tipo Philadelphia para el deleite oral de sus clientes y clientas.
    Frotismo: Es una de las perversiones favoritas de los ejecutivos japoneses más desesperados cuando van al curro en metro. El frotismo o frottage consiste en frotar (de ahí el nombre) la minga sobre cualquier superficie que valga para tal efecto, ya sea otra pasajera o las puertas del propio vagón. Nueve de cada diez aficionados desaconsejan el uso de las puertas del tren.
    Furtling: Consiste en hacer que las revistas porno “cobren vida”. Se recorta un agujero para la polla allá donde debería ir el pubis de la modelo y te la machacas con la página colgando. El furtling es casi tan bueno como la vida real, pero con el inconveniente de que te puedes cortar con el papel.
    Gerontofilia: Atracción sexual de una persona joven por un hombre de edad mucho mayor. La atracción de jóvenes por mujeres maduras se llama graofilia y la atracción tanto por ancianas como por ancianos se llama cronofilia.
    Gimnofilia o nudomanía: Excitación por la desnudez.
    Ginemimetofilia: La excitación sólo se producirá si la pareja es un travesti.
    Ginoticolobomasofilia: A la mayoría de los hombres les gustan mucho las tetas y los culos. A los ginoticolobomasofílicos les gustan muchísimo los lóbulos de las orejas. Unos guarrillos simpáticos, eso es lo que son.
    Gomfipotismo: Excitación provocada por los dientes.
    Goosing: Se trata de una de las guarrerías más comunes que hay. Consiste en meter el dedo entre las nalgas y juguetear con él, pero sin acceder necesariamente al ojete.
    Grafolagnia, iconolagnia o pictofilia: El estímulo se produce sólo ante fotos o cuadros eróticos.
    Gregomulcia: Excitación por ser manoseado por una persona desconocida en una multitud.
    Harpaxofilia: Experimentar placer al ser robado.
    Hebefilia: Atracción por niñas púberes.
    Hematofilia: A diferencia de la menstruofilia, esta bochornosa guarrería consiste en el amor desenfrenado por la sangre recién derramada.
    Hemotigolagnia: Atracción sexual por los tampones usados.
    Hentai: Ponerse cachondo viendo hentai, un dibujo animado japonés de temática porno en el que chicas con ojos tan grandes como sandías se lo montan en plan fiera con robots, demonios y demás fauna que a uno no le gustaría ver por el barrio.
    Hibristofilia: El deseo por una persona que haya cometido una atrocidad. Esto explica todas las cartas marranas que reciben los chicos del corredor de la muerte en E.E.U.U.
    Hierofilia: Atracción sexual por las cruces.
    Hifefilia: La excitación dependerá de la posesión de algún objeto ajeno, ropa, cabellos, piel, etc.
    Higrofilia: Excitación producida por cualquier tipo de fluido corporal.
    Hipnofilia: Excitación al contemplar personas dormidas.
    Hirsutofilia: Atracción por el vello.
    Homiliofilia: Excitación sexual producida por predicar una religión a una persona sencilla y fácil de convencer de cualquier cosa.
    Humming: Se trata de una variación muy conocida de la mamada. La ejecutora debe tararear su canción favorita mientras se trabaja al compañero. Las vibraciones que se sienten (sobre todo en las notas bajas y graves de la melodía) añaden estimulación a la cosa.
    Infusión escrotal: Inyectar en el escroto solución salina (y en gran cantidad, por cierto). El alucinante lo que se puede llegar a hinchar la cosa.
    Ipsofilia: Excitación sólo por uno mismo. No es lo mismo que masturbación, donde el objeto sexual puede ser una persona presente, una fotografía o una fantasía.
    Jactitafilia: Excitación producida por el relato de las propias hazañas sexuales.
    Juegos de superficie: Conjunto sorprendentemente eficaz de técnicas sexuales para estimular la superficie del cuerpo, entre las que destacan el uso de materiales de todo tipo como seda, ante, papel de lija o cepillos de púas metálicas.
    Keraunofilia: Placer sexual por los rayos y truenos.
    Knismolagnia: Está justo en los límites de lo que sería una perversión sexual aceptable. Consiste en ponerse cachondo cuando la otra persona te hace cosquillas.
    Knissofilia: Ponerse caliente al oler incienso (como el que usan en misa o en la Semana Santa de Sevilla).
    Lactafilia: Excitación por los pechos en periodo de amantamiento.
    Latronudia: Excitación por desnudarse ante el médico, generalmente fingiendo una dolencia.
    Lectolagnia: La única excitación proviene de la lectura de textos de contenido erótico.
    Lluvia dorada, ducha dorada, urofilia, ondinismo: La única excitación proviene de orinar o ser orinado por la pareja
    Macrofilia: El único estímulo son las personas grandes o rollizas.
    Maieusiofilia: Perversión sexual muy popular sobre la que hay un montón de sitios en Internet. Se trata de ponerse como una moto viendo mujeres embarazadas.
    Masoquismo (duololagnia): Placer ligado a la propia humillación o sufrimiento físico (cachetadas, latigazos, pellizcos) o moral (humillación). Se diferencia de la algomanía por la presencia del componente erótico.
    Matronolagnia: Excitación sexual provocada sólo por mujeres mucho más mayores.
    Melolagnia: Excitación sexual provocada por la música (no necesariamente tiene que ser eróticas).
    Menstruofilia o menofilia: Fascinación enfermiza por todo aquello que tiene que ver con el tema de la menstruación femenina. Abarca desde los que se ponen cachondos al ver a una mujer ponerse o quitarse un tampón, hasta los que les va ver por una webcam cómo se lo quitan y lo chupan hasta dejarlo más seco que el ojo de un tuerto.
    Merintofilia: Excitación sexual provocada por estar atado.
    Microfilia: atracción sexual por las personas pequeñas o enanas.
    Microgenitalismo: Excitación por los penes pequeños.
    Misofilia: Atracción sexual por la ropa sucia.
    Morfofilia: Fijación sexual en personas con ciertas características físicas (sólo rubios, sólo gordas, etc.)
    Moriafilia: Excitación provocada por chistes sexuales.
    Nafefilia: Excitación por tocar o ser tocado.
    Narratofilia: Excitación sexual sólo al escuchar narraciones eróticas.
    Nasofilia: Ponerse cachondo al ver una napia del tamaño de un piano. La nasofilia podría ser entonces la clave del éxito de gente como Pinocho, Rosy de Palma o Gérard Depardieu.
    Necrofilia: Montárselo con un cadáver. Es del conocimiento público que los antiguos egipcios – algunos de los cuales alababan en público los encantos de los cadáveres- no permitían que los embalsamadores se acercaran al difunto hasta varios días después de la muerte. Quizás venga de aquí la manía de momificar los fiambres.
    Nepirastia: Excitación proveniente de tener alzado a un bebé.
    Ninfofilia: Atracción sexual de un adulto por una adolescente.
    Nosolagnia: Excitación proveniente de saber que la pareja tiene una enfermedad terminal.
    Oclofilia (ochlofilia): Excitación ante una multitud de personas reunidas.
    Odaxelagnia: Excitación al morder o ser mordido por la pareja.
    Odofilia: Excitación producida por los viajes.
    Ofidiofilia: Lo practican las personas que usan reptiles (o anguilas) para montárselo. No implica necesariamente que te lo estés montando con la lagarta del quinto piso.
    Olfactofilia: Excitación debida al olor de la transpiración, especialmente de los genitales.
    Omolagnia: Excitación provocada por la desnudez.
    Ozolagnia: Excitación sexual por olores fuertes.
    Paja comunitaria: También llamada “paja cuartelera”. Es un grupo de personas (suele darse más en los internados para chicos) que se colocan en círculo y se masturban unos a los otros.
    Parachuting: Consiste en pasar los huevos por el agujero que hay en la parte superior de un cono de cuero. Del borde del cono suelen colgar cadenas o cuerdas a las que se atan todo tipo de cosas de peso.
    Partenofilia: Atracción sexual por las vírgenes.
    Pediofilia: Atracción sexual por las muñecas.
    Pedofilia: Atracción hacía los menores.
    Picacismo: Excitación sexual al introducir alimentos en alguna de las cavidades del cuerpo con el fin de que la pareja los recupere con la boca.
    Pigmalionismo, agalmatofilia, galateísmo o monumentofilia: Atracción sexual por estatuas o maniquíes desnudos.
    Pigofilia: Excitación por el contacto con las nalgas.
    Pigotripsis: Excitación por rozar o masajear las nalgas.
    Plush: Si por casualidad acabas en una página web sobre el plush mientras navegas por Internet, no sabrás si descojonarte de la risa o si buscar refugio en las faldas de tu madre. El plushing les va a hombres maduritos que disfrutan vistiéndose como personajes de dibujos animados. En el plushing se incluye también el amor desenfrenado por ositos de peluche y similares.
    Polvo en seco: El polvo en seco, o “prison humping” en inglés, es la típica práctica que no recomendaríamos a aquellos que sufren en silencio el problema de las hemorroides. Consiste, esencialmente, en practicar sexo anal sin ningún tipo de lubricante… como máximo, algo de saliva.
    Polyiterofilia: Personas que necesitan tener una serie de parejas sexuales consecutivas antes de conseguir el orgasmo.
    Psicrofilia: Excitación debida al frío o a ver a personas con frío.
    Pubefilia o ginelofilia: Excitación producida al contemplar vello pubiano.
    Pungofilia: Necesidad de ser pinchado con el fin de obtener placer sexual.
    Quinunolagnia: Excitación sexual por ponerse en situaciones de peligro.
    Rabdofilia: Excitación al ser flagelado.
    Re-breathing: Es un tipo de autoasfixia que consiste en respirar dentro de un recinto hermético hasta que se acaba el oxígeno para aspirar así el dióxido de carbono que queda.
    Renifleurismo: Excitación debida al olor de la orina.
    Retifismo: Fetiche por los zapatos.
    Rinding/Gibbing: Se trata de una práctica sexual, ligeramente asquerosilla y potencialmente peligrosa, que consiste en que una mujer comienza a tragarse una loncha de bacon o cualquier otra cosa parecida mientras la sujeta con la mano. Cuando la loncha está a medio camino, con la mano que la sujetaba comienza a sacársela de la garganta. Esto provoca que a la chica le den arcadas, con lo que sus músculos vaginales se contraen y se mueven al ritmo de la arcada para goce y disfrute sexual de su compañero.
    Sadismo: Experimentar placer erótico al provocar dolor físico o humillación en la pareja. Se diferencia de la algolagnia por la presencia del componente erótico.
    Salirofilia: Excitación al ingerir la saliva de la pareja.
    Saliromanía: Ensuciar o dañar la ropa de la pareja.
    Sitofilia: La sitofilia es la utilización de la comida con propósitos sexuales, como cuando uno utiliza pepinos o filetes para masturbarse. Si vas a utilizar un pepino, acuérdate de sacarlo de la nevera una hora antes.
    Somnofilia: Acariciar y realizar sexo oral a una persona dormida hasta despertarla.
    Spanking. La vertiente aceptable del BDSM.
    Splosh: Pocas mujeres entienden esa fijación del sexo masculino por las camisetas mojadas. Sin embargo, las hay que se ponen cachondas cuando su compañero les pide que se revuelquen sobre una superficie cubierta de barro, pintura, mermelada, queso para untar o cualquier otra sustancia pegajosa.
    Stuffing: Parece que se trata de una técnica más o menos popular entre los gays. El stuffing consiste en insertar cosas finas y cilíndricas (termómetros, alambres, limpiapipas y artículos similares) por el agujerito de la polla para aumentar gradualmente el tamaño de la uretra con el paso del tiempo. Según dicen, el compañero podrá en su momento meter la verga por este nuevo agujero agrandado.
    Sudorofilia: Atracción por el sudor de la pareja.
    Tafefilia: Excitación proveniente de ser enterrado vivo.
    Thlipsosis (zlipsosis): excitación proveniente de los pellizcos.
    Tortura HP: Tortura a palo seco de los huevos y de la polla. Mordiscos, pellizcos, golpes, estiramientos y quemaduras a lo bonzo están a la orden del día.
    Toucherismo: La atracción sólo se produce al tocar personas desconocidas.
    Triolismo: La excitación depende de observar a la propia pareja teniendo relaciones con una tercera persona.
    Tripsofilia (tripsolagnia): Excitación por ser masajeado o por hacerse lavar el cabello.
    Urofilia (urolagnia, ondinismo): Excitación exclusivamente con el uso de la orina durante en la práctica sexual.
    Urticarismo: El urticarismo es el comportamiento sexual de las personas que utilizan ortigas frescas para estimular la piel y con ello sacar una gratificación sexual. Para el que se le pase por la cabeza, el urticarismo nada tiene que ver con los tarados que, al grito de “¡pringado!”, tiran al primero que se cruza por un camino encima de unas matas de ortiga.
    Vampirismo: Excitación sexual proveniente de la extracción de sangre.
    Vincilagnia: Excitación por hacerse atar.
    Voyeurismo: Excitarse como un perro al observar cuerpos desnudos o el acto sexual de otras personas y, sobre todo, desde una posición ventajosa y secreta, como cuando se coloca una cámara oculta en el plafón de un dormitorio.
    Xenofilia: La excitación sólo se produce ante parejas de distintos países.
    Zoofilia (bestialismo): La excitación sexual se produce solamente con animales.

     
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    ALFONSO TIPODURO 

    ¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? Me despierto. No hay nada que más me fastidie que perderme los finales. Sólo recuerdo el tremendo golpe sobre mi cabeza. El dolor que aún tengo es mucho peor que el de mis peores resacas. El lugar donde me han encerrado peor que el de mis peores pesadillas. Todo está oscuro. No consigo ver nada. Me han encerrado en un sitio húmedo. Nauseabundo. Uno de esos pozos ciegos que alguna vez tuve que limpiar cuando era pocero. Aún sigue siendo una de mis pesadillas más angustiosas y recurrentes. Estoy empapado. No precisamente de güisqui. Es un milagro que no esté ahogado en la mierda y el orín. Es un milagro que no me hayan devorado las ratas. Es un milagro que aún tenga la cabeza en su sitio. Esto si que es estar de mierda hasta el cuello -pienso ahora que ya no siento la presión de la inmundicia. Ahora que puedo ser el autor de mi personaje. El imbécil que escribe sobre el estúpido que vive. Qué sufre. Qué sufre mucho. Que ya no puede sufrir más en este momento. Y que ahora goza recreando como un imbécil lo que un estúpido sufre realmente. Y llego y me encuentro al personaje haciendo la vida por su cuenta. Ha querido largarse al Tíbet sin mi consentimiento. Ha escapado a mi control. La vida real siempre escapa a mi control lo mismo que la vida ficticia siempre escapa al autor de mi personaje. Pero el autor sí puede sacar a su personaje del pozo de la mierda. Puede hacer lo que quiera con él. Es el personaje el que no puede salir. El que está hasta el cuello. El que tiene que librarse él solito de la mierda en que ha caído. Si puede. Si le quedan fuerzas. Si deja de ser oscuro a los que le ignoran. Si le descubren. Si encumbran al autor de sus excrementos. Si alcanza el Tíbet de su miedo. El Everest de su angustia. Conquista que sólo puede realizarse desde el pozo ciego de sus propios excrementos. Por querer salir del pozo ciego a toda costa. A cualquier precio. El de caer repetidamente al fondo. El de tocar fondo hasta con la boca. El de aferrarse a la vida como los gatos. Aferrarse antes de morir ahogado por sus propias almorranas. A cualquier precio. Al precio de dejarse las uñas. La piel. La sangre. El sudor y, sobre todo, su propia mierda que acaba desbordando el pozo y saliendo.

    Comparados con aquellos, mis vicios eran un juego de niños. Habían desarrollado un talento inimitable para…

     
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    PFNHDM 8.MI PESADILLA MÁS TEMIDA 

    ¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? Me despierto. No hay nada que más me fastidie que perderme los finales. Sólo recuerdo el tremendo golpe sobre mi cabeza. El dolor que aún tengo es mucho peor que el de mis peores resacas. El lugar donde me han encerrado peor que el de mis peores pesadillas. Todo está oscuro. No consigo ver nada. Me han encerrado en un sitio húmedo. Nauseabundo. Uno de esos pozos ciegos que alguna vez tuve que limpiar cuando era pocero. Aún sigue siendo una de mis pesadillas más angustiosas y recurrentes. Estoy empapado. No precisamente de güisqui. Es un milagro que no esté ahogado en la mierda y el orín. Es un milagro que no me hayan devorado las ratas. Es un milagro que aún tenga la cabeza en su sitio. Esto si que es estar de mierda hasta el cuello -pienso ahora que ya no siento la presión de la inmundicia. Ahora que puedo ser el autor de mi personaje. El imbécil que escribe sobre el estúpido que vive. Qué sufre. Qué sufre mucho. Que ya no puede sufrir más en este momento. Y que ahora goza recreando como un imbécil lo que un estúpido sufre realmente. Y llego y me encuentro al personaje haciendo la vida por su cuenta. Ha querido largarse al Tíbet sin mi consentimiento. Ha escapado a mi control. La vida real siempre escapa a mi control lo mismo que la vida ficticia siempre escapa al autor de mi personaje. Pero el autor sí puede sacar a su personaje del pozo de la mierda. Puede hacer lo que quiera con él. Es el personaje el que no puede salir. El que está hasta el cuello. El que tiene que librarse él solito de la mierda en que ha caído. Si puede. Si le quedan fuerzas. Si deja de ser oscuro a los que le ignoran. Si le descubren. Si encumbran al autor de sus excrementos. Si alcanza el Tíbet de su miedo. El Everest de su angustia. Conquista que sólo puede realizarse desde el pozo ciego de sus propios excrementos. Por querer salir del pozo ciego a toda costa. A cualquier precio. El de caer repetidamente al fondo. El de tocar fondo hasta con la boca. El de aferrarse a la vida como los gatos. Aferrarse antes de morir ahogado por sus propias almorranas. A cualquier precio. Al precio de dejarse las uñas. La piel. La sangre. El sudor y, sobre todo, su propia mierda que acaba desbordando el pozo y saliendo.

    Comparados con aquellos, mis vicios eran un juego de niños. Habían desarrollado un talento inimitable para…

     
  • viva el Fri19Jan07 Permalink
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    ALFONSO TIPODURO 

    Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.

    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
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    PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL 

    monje Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.
    tienda
    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
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    NEFASTISSIMUS 

    Cumplidora fiel en las heridas. La de la vida, la del amor, la de la muerte… la cama siempre asiste a los hechos importantes y bañados en sangre.

     
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    Cumplidora fiel en las heridas 

    La de la vida, la del amor, la de la muerte… la cama siempre asiste a los hechos importantes y bañados en sangre.

     
  • viva el Tue21Nov06 Permalink
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    ARTEVIRGO 

    LOS CÓDIGOS DESATADOS
    Cuando el tiempo devolvió las cifras
    escondidas de la juventud cometida,
    llegó, para estremecerme,
    un idioma imprudente,
    que desató los códigos
    hasta dejarme ciego de mirar sin ver.
    Fui llevado cada mañana
    a una nueva certeza maldita,
    a un nuevo cobijo blando y cálido,
    condenado a los ingenios.
    Ignorar da delicias y alegrías viejas,
    da, entonces, el poder, el respeto,
    la envidia desnuda.
    Bienaventurado el que olvida,
    porque no necesita devolver nada al espíritu.
    Feliz sea por siempre
    el que miente y acecha,
    feliz sea, que le sobrarán ojos.
    Digo que deseo
    su eterna buenaventura.
    Entre impulsos transcurra
    su letargo de larva.
    Cada mañana prodigo
    planes certeros, estrategias solemnes.
    Cada mañana un rito, un respirar ancho
    que me devuelva la llave,
    que someta los signos. Un pozo cavado,
    un laberinto, un bastón… Ninguno
    me basta si me acosa la palabra,
    si, imprudente, desato los códigos
    del tiempo.
    Maldigo los bordes y las cercas.
    Escupo a los guardianes de la sangre.
    Seiscientas sesenta y seis veces
    seiscientas sesenta y seis
    quede su afán derrotado, cada mañana.
    Ni parapetados en cifras
    me esconderán de nuevo.

     
  • viva el Tue21Nov06 Permalink
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    LOS CÓDIGOS DESATADOS 

    (Por artevirgo)

    Cuando el tiempo devolvió las cifras
    escondidas de la juventud cometida,
    llegó, para estremecerme,
    un idioma imprudente,
    que desató los códigos
    hasta dejarme ciego de mirar sin ver.
    Fui llevado cada mañana
    a una nueva certeza maldita,
    a un nuevo cobijo blando y cálido,
    condenado a los ingenios.

    Ignorar da delicias y alegrías viejas,
    da, entonces, el poder, el respeto,
    la envidia desnuda.
    Bienaventurado el que olvida,
    porque no necesita devolver nada al espíritu.
    Feliz sea por siempre
    el que miente y acecha,
    feliz sea, que le sobrarán ojos.
    Digo que deseo
    su eterna buenaventura.
    Entre impulsos transcurra
    su letargo de larva.

    Cada mañana prodigo
    planes certeros, estrategias solemnes.
    Cada mañana un rito, un respirar ancho
    que me devuelva la llave,
    que someta los signos. Un pozo cavado,
    un laberinto, un bastón… Ninguno
    me basta si me acosa la palabra,
    si, imprudente, desato los códigos
    del tiempo.

    Maldigo los bordes y las cercas.
    Escupo a los guardianes de la sangre.
    Seiscientas sesenta y seis veces
    seiscientas sesenta y seis
    quede su afán derrotado, cada mañana.
    Ni parapetados en cifras
    me esconderán de nuevo.

     
  • viva el Thu16Nov06 Permalink
    Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , bestia apocalíptica, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sangre, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,   

    SÍMBOLOS 

    Adonis
    Plantas

    Afrodita
    Dioses planetarios

    Agathodaemon
    Serpiente

    Agrippa de Nettesheim
    Hombre, Quinario

    Agua
    Fuente, Huracán, la Templanza

    Agua inferior y superior
    Aguas, Dragón, Letras, Neptuno, Nubes

    Inmersión en agua
    Baño

    Agua primordial
    Arquitectura, Océano superior e inferior

    Águila
    Animales, Bandera, Letras, Lucha de animales, Procesión, Rey

    Águila bicéfala
    Águila, Géminis, Montaña

    Cabeza del águila
    Cabeza, Centro

    Águila y león
    Águila, León

    Águila y Prometeo
    Hércules, Prometeo

    Águila y serpiente
    Animales, Tetramorfos

    San Agustín
    Lámpara

    Ahasvero
    Judío errante

    El Ahorcado
    Acróbata, Balder, Crepúsculo, Inversión, Nudo

    Ahrimanyu
    Gemelos, Lucha, Ahrimán

    Ahrimán
    Cosmogonía, Ahrimanyu

    Ahuramazda
    Cabalgadura, Gemelos, Lucha, Sol

    Seudo Aigremont
    Pie

    Aiguilhe de Puy
    Sirena

    Ain-Soph
    Anciano

    Aire
    Padre, Viento

    Akasha
    Acuario

    Alain de Lille
    Naturaleza

    Alambique
    Horno

    Rey Alberico
    Color positivo-negativo

    Alberto Magno
    Animales

    Albiruni
    Correspondencia

    Aldebarán
    Cuaternario

    Alejandro el Grande
    Héroe, Lazos, Nudo

    Alfa y omega
    Letras

    Alfabeto
    Gráfico

    Alfabeto egipcio
    Letras

    Alfabeto hebreo
    Letras

    Luna y alfabeto
    Luna

    Algonquinos
    Liebre

    René Allendy
    Dientes

    Alma
    Globo, Paloma

    Alma como pájaro
    Pájaro

    Peligros del alma
    la Luna, Alma del mundo

    Forma almendrada
    Aureola

    Alquimia

    Alvao
    Zodíaco

    Amaltea
    Cuerno de la abundancia

    Amance
    Agujero

    Amarillo
    Colores

    Amazonas
    Hércules, Lilith

    Ambivalencia
    Binario, Grutescos

    San Ambrosio
    Arca, Perdiz

    Amfortas
    Encantamiento, Rey

    Ammón
    Lago, Pluma

    Ammón Ra
    Aries

    Amor y corazón
    Corazón

    Amor y realeza
    Rey

    Amrita
    Caos, Fuente

    Amuletos
    Escalera, Quinario, Piel

    Mano y amuletos
    Mano

    Plata y amuletos
    Luna

    Anael
    Septenario

    Anaitis
    Luna

    Anciano
    Niño, Anciano de los Días

    Anciano de los Días
    Anciano, Gran Madre

    Áncora
    Delfín

    Andrógino/androginia
    Adán, Alquimia, Daena, Hombre

    Andrómeda
    Liberación de la doncella

    Anémonas
    Granada

    Anfión-Zeto
    Gemelos

    Anfisbena
    el Carro

    Ángeles
    Ciudad, el Juicio

    Siete ángeles
    Septenario, Números

    Ánima
    Castillo, Cimera, Daena, Flauta, Joyas, Madre, Mujer, Shekina, Sirena

    Animales-símbolo
    Gráfico

    Animales en alquimia
    Animales

    Hombre entre dos animales
    Potne Otheron

    Animales lunares
    Animales, Luna

    Mujer y animales
    Mujer

    Animal natural y fabuloso
    Animales

    Ovíparos
    Ovíparos

    Procesiones de animales
    Animales

    Animales y puntos cardinales
    Cuaternario

    Ankh
    Cruz

    Anormal
    Animales, Bufón

    Antares
    Cuaternario

    Anteo
    Revolcamiento

    Antomonio
    Gráfico

    Apis
    Toro

    Apolo
    Árbol, Arco, Boca, Cisne, Color, Crómlech, Dioses planetarios, Dragón, Flecha, Grifo, Helio, Laurel, Mercurio, Monstruos, Nombre, Sol

    Apolo y Artemisa
    Gemelos, Helio

    Apolonio
    Manto

    Aqueloo
    Sirena

    Aquiles
    Espuela, Juguetes, Muerte, Pie

    Arabia
    Arabesco, Luna

    Araña
    Animales, Pulpo, Telaraña

    Árbol
    Bosque

    Árbol cósmico
    Montaña

    Árbol de ciencia
    Árbol, Columna

    Árbol de muerte
    Árbol

    Árbol de vida
    Árbol

    Árbol del mundo
    Tambor

    Espada y árbol
    Espada

    Árbol que canta
    Árbol, Rocío

    Árbol y serpiente
    Serpiente

    Árbol de la Muerte
    Columna

    Árbol de la Vida
    Aves, Ciervo, Columna, Cruz, Cuaternario, Grifo, Serpiente

    Árbol de Navidad iluminado
    Fuego

    Arca de la alianza
    Cofre, Objeto, Templo

    Arcilla
    Limo

    Arco de tres lóbulos
    Trébol

    Arco flamígero
    Arquitectura

    Arco triunfal
    Inversión

    Arco iris
    Arca, Puente

    Ares
    Dioses planetarios, Marte

    Argonautas
    símbolos Heráldicos, Números, Vellocino de oro

    Argos
    Leopardo, Ojo

    Ariadna
    Binario, Lazos, Minotauro, Pérdida

    Aries
    Correspondencia, Cuernos, Géminis, Hércules, Héroe, Pan, Tauro, Zodíaco

    Ariete
    Cuernos

    Arión
    Gemelos

    Ludovico Ariosto
    Hipogrifo

    Aristóteles
    Agujero, Animales, Centro, Corazón, Dioses planetarios, Graal, Gráfico, Números, Perdiz, Polo, Semana, Sirena

    Arjuna
    Carro

    Armadura
    Escudo

    Armas
    Monstruos

    Armas curvas y rectas
    Guadaña, Espada

    Armentia
    Cordero

    Armonía
    Números

    Arpa
    Cisne

    Arpía
    Monstruos, Multiplicidad

    Arpista
    la Luna

    Cuatro arqueros
    Gráfico, Guerreros, Tetramorfos

    Arquetipos
    Cuaternario

    Arquitectura
    Templo

    Arroz
    Fertilidad

    Arte abstracto
    Gráfico

    Arte gótico
    Ángel, Arquitectura, Liebre, Objeto, Rueda

    Arte románico
    Acacia, Águila, Alas, Ángel, Animales, Árbol, Cordero, Escalera, Loto, Mariposa, Manicora, Nivel, Ornamentación, Perdiz, Rueda

    Artemidoro de Daldi
    Casa

    Artemisa
    Dioses planetarios, Gemelos, Luna, Serpiente, Diana

    Rey Arturo
    Abismo, Caballero, Cazador, Judío errante, Minarete, Rey

    Ascensión
    Águila, Escalera

    Simbolismo ascensional
    Binario

    Ascesis
    Cabellos

    Ases
    Cosmogonía

    Asfódelos
    Pradera

    Ashvins
    Caballo

    Miguel Asín Palacios
    Viaje a los infiernos

    Asno
    Animales

    Astarté
    Cono, Gran Madre, Pez

    Astrea
    la Justicia

    Asuras
    Cosmogonía

    Atanor
    Torre

    Atargatis
    Huso, Pez

    Atenas
    Arquitectura

    Atenea
    Espiral

    Atlas
    Hespérides

    Atman
    Gemelos

    Atoum
    Anciano

    Attis
    Árbol, Granada, Guadaña, Pino, Plantas, Yedra

    Cuadras de Augias
    Hércules

    Aureola
    Mano

    Arthur Avalon
    Serpiente

    Azotes
    Flagelación

    Azoth
    Sello de Salomón

    Azufre
    Hombre, León, Matrimonio

    Azul
    Colores

    Ba
    Pájaro, Periquito

    Torre de Babel
    Torre

    Babilonia
    Éufrates, Pájaro

    Bacanales
    Cesta

    Gaston Bachelard
    Aguas, Aire, Alcohol, Barca, Brillo, Cisne, Cuaternario, Elementos, Frío, Fuego, Llama, Nubes, Pájaro, Pasta, Perfume, Pradera, Verticalidad, Viaje al interior de la Tierra, Vuelo

    J. J. Bachofen
    Espacio, Madre

    Balanza
    Libra

    Balder
    Muerte

    Ballena
    Devoración, Montaña

    Ballesta
    Arco

    Balmunga
    Espada rota

    Jurgis Baltrusaitis
    Gráfico, Lazos, Nimbo

    Bambú
    Árboles y flores

    Baphomet
    Escamas

    Barco
    Peine

    Barco de la vida
    Pez

    Barro
    Humo

    Bast
    Gato

    Georges Bataille
    Cuaternario

    Bautismo
    Aguas, Números

    Harold Bayley
    Botella, Cruz, Escalera, Espada, Estrella, Gráfico, Grutescos, Letras, Muro, Rueda, Serpiente, Tridente

    Germain Bazin
    Gráfico

    Beatriz
    Color, Mujer

    A. Beaumont
    Color, Cuervo

    Gustavo Adolfo Bécquer
    Golondrina

    Beigbeder
    Tejer

    Bel
    Tempestad

    Belerofonte
    Pegaso

    Eric Temple Bell
    Descanso semanal

    Benin
    Imagen del mundo

    Gottfried Benn
    Imagen ignota

    Luc Benoist
    Arco, Cielo, Espacio, Gráfico, Hacha, Mandorla, Paisaje, Tocado y trono

    Bartolomé Bermejo
    Dragón

    Claude Bernard
    Vida

    San Bernardo
    Color positivo-negativo

    R. Berthelot
    Desierto, Profesiones, Templo, Tiempo, Tienda, Zodíaco

    R. Bertrand
    Dualismo

    Bestia
    Números

    Betilo
    Onfalo

    Bettini
    Escalera

    Bhagavad-Gitâ
    Viaje del alma

    Bhowani
    Simbolismo fonético

    Bhutia Busty
    Mandala

    Biblos
    Cono

    Bielbog y Czernibog
    Color positivo-negativo, Gemelos

    Bimini
    Islas bienaventuradas

    Binario
    Dos, Dualismo

    William Blake
    Adán, Cielo, Cuaternario, Edades, Imagen ignota, Infierno, Viaje al interior de la Tierra

    Reina Blanche
    Mujer muerta

    Blanco
    Thule, Colores

    Blanco y negro
    Color positivo-negativo, Colores, Rojo

    H. P. Blavatsky
    Andrógino, Árbol, Caos, Cocodrilo, Color positivo-negativo, Dragón, Islas bienaventuradas, Letras, Rana, Rotación, Serpiente, Zodíaco

    Boca
    Letras

    Boca del monstruo
    Boca

    Bodo
    Gigante

    Bohaz
    Jakin

    Jacob Böhme
    Caída, Correspondencia, Dragón, Mujer muerta, Sofía

    Bolo, el democriteano
    Mirabilia

    J. L. Borges y M. Guerrero
    Animales

    Borobudur
    Mandala, Montaña, Templo

    Robert de Boron
    Rey pescador

    Bosra
    Sangre

    Maurice Bouisson
    Periquito

    Bouto
    Serpiente

    Brahma
    Acuario, Binario, Cabeza, Cuaternario, Hombre, Huevo, Loto, Simbolismo fonético, Tejido, Triforme, vaca, Viaje del alma

    Brahman
    Gemelos

    San Brandán
    Islas bienaventuradas

    Branwen
    Simbolismo fonético

    Brazo
    Letras

    André Bretón
    Amada

    Abbé Breuil
    Sigma

    Brillo
    Sol

    Bronwyn
    Simbolismo fonético

    Brunilda
    Liberación de la doncella, Lilith

    Bucráneo
    Cuernos

    Buda
    Aguas, Color, Septenario, Serpiente

    Buey
    Animales, Cuernos, Miel, Toro, Tetramorfos

    Bufón
    Anormales, Asno, Odre

    Buitre
    Madre, Prometeo

    Búsqueda
    Graal

    Caaba
    Piedra

    Cábala
    el Ahorcado, Anciano, árbol, Daena, Espacio, Géminis, Hombre, Sefirot, Septenario, Simbolismo fonético, Tarot

    Caballero
    Rey Arturo, Castillo, Minotauro, Tabla Redonda

    Caballero blanco y negro
    caballero, Color positivo-negativo

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    Caballero

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    Animales, Tabla Redonda

    Caballo
    Animales, Cabalgadura, Dioniso, Gemelos

    Caballo alado
    Animales

    Caballo blanco
    Caballo, Color positivo-negativo

    Conservación de cabezas
    Decapitación

    Cabiros
    Capucha, Dedos

    Cabra
    Caballero, Cuerno de la abundancia, Dioniso, Inversión, Templo, Capricornio

    Macho cabrío
    Caballero, Cuerno de la abundancia, Dioniso, Inversión, Templo, Capricornio

    Cacería perpetua
    Identificaciones, Cazador maldito

    Cadmo
    Dragón

    Caf
    Montaña

    Caída
    Laberinto, Nave, Neptuno, Paraíso perdido, Zodíaco

    Caín
    Espada

    Calavera
    Hamlet

    Calcante
    Serpiente

    Calcinación
    Alquimia

    Caldeos
    Dioses planetarios

    Pedro Calderón de la Barca
    Titanes

    Gran Piedra del Calendario
    Mandala

    Rey de Calicut
    Muerte

    Calímaco
    Animales

    Calíope
    Sirena

    Calipso
    Bestia apocalíptica, Escollos, Isla

    Cáliz
    Caldera, Copa, Graal

    Cambises
    Zodíaco

    Camelot
    Minarete

    S. Cammanm
    Mandala

    Campana
    Objeto

    Tommaso Campanella
    Centro espiritual

    Candelabro de los siete brazos
    Imagen del mundo, Septenario

    Cangrejo
    la Luna

    Caos
    Dragón

    Capucha
    Casco

    Carbón
    Color positivo-negativo

    Cardo
    Templo

    Carlos I
    Enano

    Carnero
    Aries, Cuernos, Zodíaco

    Julio caro Baroja
    Cazador, Lamia, Ojancanu

    Caronte
    Aguas, Castillo

    Vittore Carpaccio
    Dragón

    Carro
    Riendas, Vehículo

    Carro del sol
    Rueda

    Carro procesional
    Tocado y trono, Cuadriga

    Lewis Carroll
    Espejo

    Cartago
    Babilonia

    Vincenzo Cartari
    Cuaternario

    Ernst Cassirer
    Simbolismo fonético

    Castas
    Profesiones

    Cástor y Pólux
    Caballo, Gemelos, Dioscuros

    Cátaros
    Sofía

    Valoración del amor
    Amada

    Catasterismo
    Dioses planetarios, Zodíaco

    Catástrofe cósmica
    Cielo

    Catorce
    Números

    cautes y Cautopates
    Gemelos

    Caverna
    Arquitectura, Desfiladero, Tesoro

    Culto de la caverna
    Mundo

    Cayado
    Peregrino, Poder

    Cebada
    Fecundidad

    Cécrope
    Héroe

    Cedro
    Árbol

    Celso
    Escalera

    Cenicienta
    Sacrificio, Septenario, Zapatos

    Cenit
    Huracán, Polo

    Ceniza
    Pasta

    Centauro
    Bucentauro, Cabalgadura, Hércules, Identificaciones, Minotauro

    Zelda Zonk
    MM

    Cerbero
    Diana, Ternario, Tridente

    Cerdeña
    Serpiente

    Cerebro
    Corazón

    Ceres
    Agricultura, Alas, Columna, Hormigas, Sirena

    Cetro
    Armas, Espiral, Poder

    Ch’i-lin
    Unicornio

    Chakras
    Serpiente

    Chamanes
    Soplar, Tambor

    Jean-François Champollion
    Letras

    Chang
    Fuego

    L. Charbonneau-Lassay
    Inversión, Triple recinto

    Chastaing
    Simbolismo fonético

    Louis Chochod
    Círculo, Tetramorfos, Tortuga

    Chou-Li
    Jade

    Chrétien de Troyes
    Animales, Sangre

    Chung-li Chuan
    Abanico

    Cibeles
    Gorro frigio, Guadaña, Ogro

    Cicatrices
    Marca

    Cicerón
    Luna

    Ciclo
    Año

    Ciclo anual
    Plantas

    Gran ciclo
    Edades

    Cíclope
    Gigante, Ojancanu, Ojo

    Cielo siete
    Huevo

    Templo del cielo
    Arquitectura

    Cigarra
    Crisálida

    Cilindro
    Formas

    Cinco
    Hombre, Mano, Números, Pensamiento

    Cinturón
    Hebilla

    Circe
    Encantamiento, Escollos

    Círculo
    Arquitectura, Ciclo, Dodecanario, Formas

    Cuadratura del círculo
    Arquitectura, Imagen del mundo

    Círculo de piedra
    Crómlech, Cuadrado

    Circunferencia
    Centro, Círculo

    Cisne
    Arpa, Serpiente

    Canto del cisne
    Arpa

    Cisne de Leda
    el Juicio

    Mujer-cisne
    Mujer

    Cisne y arpa
    Cisne

    Ciudad
    Gráfico, Imagen del mundo, Matrona

    Claustro
    Arquitectura

    Clava
    Maza, Mercurio

    Clemente de Alejandría
    Espacio

    Catedral de Clonfert
    Decapitación

    Cloto
    Espacio

    Clusium
    Laberinto

    Cnosos
    Laberinto

    Codex Marcianus
    Circunferencia, Color positivo-negativo, Ouroboros

    Tercer cofre
    Caja

    Coincidentia oppositorum
    Alquimia, Centro, Conjunción, Hombre, Inversión, Volcán

    J. Cola Alberich
    Anormales, Tatuajes

    Collar
    Cuerda

    Francesco Colonna
    Delfín

    Colores de la flores
    Flor

    Colores de los cabellos
    Cabellos

    Colores en alquimia
    Alquimia, Caballero

    Colores y dragones
    Dragón

    Colores y la música
    Correspondencia

    Columna rota
    Rotura

    Columna vertebral
    Columna

    Compás
    Alfa y omega

    Compás de tres tiempos
    Trébol

    Conejo
    fecundidad

    Cong
    Centro

    Congelación
    Hielo

    Coniunctio
    Despedazamiento, Sexos

    Coniunctio oppositorum
    Metales, Conjunción

    Conjunción de contrarios
    Cruz

    Símbolo de conjunción
    Flecha

    Cono
    Hacha, Formas

    Constantino
    Crismón

    Constelación canicular
    la Rueda de la Fortuna

    Ananda K. Coomaraswamy
    Caballero, despedazamiento

    Copa
    Objeto

    Copa y rituales de Etiopía
    Imagen del mundo

    Nicolás Copérnico
    Planetas

    Corazón
    Amor, Cofre

    Corno
    Gorro frigio

    Corona
    Cintas, Guirnalda, Poder, Victoria

    Corona de espinas
    Espina

    Corona de laurel
    Laurel

    Corona doble
    Poder

    Corona en el matrimonio griego
    Rey

    Corona mural
    Matrona

    Corona triple
    Poder

    Correspondencia
    Color, Objeto, Planetas

    Corroído
    Estado de conservación

    Doncella de la cosecha
    Perséfone

    Cosmogonía
    Creación

    Court de Gebelin
    Letras

    Cráneo
    Cabeza

    Seis días de la creación
    Espacio

    Cremación
    Madera

    Creta
    Hacha, Paisaje

    Anciano de Creta
    Edades

    Crimilda
    Lilith

    Crisálida
    Hueso, Máscara

    Crisaor
    Espada, Oro

    Crisol
    Horno

    Crómlech
    Recinto

    Crono
    Dioses planetarios

    Cronos mitraicos
    Eternidad, Serpiente, Saturno

    Cruz ansada
    Cruz, Llave

     
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    VOLVER A TEBAS 

    La ciudad aún estaba consumida por las moscas. Eran moscas tenaces, pegajosas, que dejaban en nuestros cuerpos el rastro de los cadáveres sobre los que antes se habían posado, eran alados coágulos de muerte. Yo llegué acompañado de mi pedagogo. Buscábamos a mi nodriza, a la que me amamantó mientras la perra de mi madre retozaba con su amante y mi padre teñía el Escamandro con la sangre estragada de sus héroes. Me acordaba de la dulzura de sus senos, de su lechosa piel, de la tibieza de los atardeceres a su lado. De repente, emergiendo de entre las ruinas del palacio, una sombra harapienta nos abordó. Me costó reconocer en aquel espantajo a aquella, mi criandera del alma. Sus ojos me miraban con burlona familiaridad, pero no me reconocieron. Apestaba a orín y un séquito de moscas gravitaba a su alrededor. Me besó con repugnante lascivia mientras su risa desdentada resonaba entre aquellos tristes escombros. Fue entonces cuando tuve la certeza de que mi madre tenía las horas contadas y de que yo sería su asesino.

     
  • viva el Sat11Nov06 Permalink
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    MERCADER 

    EXT. BOSQUE. NOCHE.
    Un bosque con frondosos árboles. Pájaros, lobos, zorros, ciervos, tormenta cada vez más intensa. Muy, muy lejos se divisa una cabaña.
    Un rey, que está cazando, cabalga por un camino con su caballo. El rey va de caza con sus criados. Se nubla, llueve, el rey y sus criados se extravían y buscan refugio.
    La tormenta arrecia y los criados y la guardia real se desbandan todos.
    CRIADOS. Majestad, volvamos, la tormenta arrecia.
    REY. No, no, sigamos al zorro, se fue por este camino.
    El rey sigue el camino y encuentra la lejana cabaña.
    REY. ¡A mí la guardia!
    REY. ¡Cobardes y viles criaturas!
    El rey dispara a los pájaros.
    Los pájaros huyen en desbandada y luego vuelven a posarse.
    Un pájaro muere. Los pájaros huyen en desbandada pero luego vuelven a posarse y atacan al rey.
    REY. Quien se mete debajo de hoja, dos veces se moja.
    CABALLO. ¿Y yo que hago aquí? ¡Brrr..!

    INT. CABAÑA. NOCHE.
    La cabaña tiene unos catres, una mesa, unas sillas, etc. Fuego encendido crepitando. Patos, cisnes, pavos reales.
    En la sencilla cabaña hay un viejo mal vestido, de barba larga y blanca.
    REY. ¿Me das albergue, viejo?
    VIEJO. Venid y secaos al fuego, Majestad.
    El rey tiende la ropa en la silla.
    El rey se acerca al fuego.
    El rey se echa a dormir en el catre. Se despierta por la noche al oír hablar al viejo. Al no verlo dentro de la cabaña, sale a buscarlo fuera.

    EXT. CABAÑA. NOCHE.
    Estrellas titilando, búhos.
    El rey sale. El cielo está despejado. El viejo está sentado en el escalón.
    REY. ¿Con quién hablas, viejo?
    VIEJO. Con los planetas, Majestad.
    REY. ¿Y que les dices a los planetas?
    VIEJO. Les agradezco la fortuna que me han dado.
    REY. ¿Qué fortuna, viejo?
    VIEJO. Me concedieron la gracia de que mi mujer diera a luz esta noche, y nació un varón; y a vos la gracia de que vuestra mujer diera a luz también esta noche, y le nació una niña; y cuando llegue el momento mi hijo será el marido de vuestra hija.
    REY. ¡Ah, viejo descarado! ¿Cómo te atreves a hablar de ese modo?
    El rey entra de nuevo a la cabaña muy enfadado.
    REY. ¡Me las vas a pagar!
    REY. Bonita luna.

    INT. CABAÑA. DÍA.
    Canto de los gallos, cerdos, gatos. El rey se vuelve a vestir. Con las primeras luces el rey sale de la cabaña. El rey toma el camino de regreso a su palacio.

    EXT. PRADERA. DÍA.
    Rechinar de ruedas oxidadas. Burros, vacas, liebres, conejos. El rey se encuentra en el camino a caballeros y criados que vienen en su busca. Los caballeros se inclinan ante él exageradamente.
    CABALLERO2. Buenos días, Majestad, ¿Cómo se encuentra su Majestad?
    CABALLERO1. Felices nuevas, Majestad. Anoche la Reina dio a luz una hermosa niña.
    REY. ¡Apartaos, pelotas, déjadme seguir!
    REY. ¡Arre!
    El rey fustiga al caballo y se dirige a palacio cabalgando a todo galope.
    REY. ¡Qué corte, señor, qué corte!
    REY. ¡Esbirros!
    CRIADO1. Su Majestad no parece de humor.
    CRIADO2. Nunca lo está.
    CRIADO2. Nuestros amos son unos…
    CRIADO1. ¿Genuflexos..?

    EXT. PALACIO. DÍA.
    Campanadas, trompetas. El rey llega cabalgando al palacio real y desmonta de la silla en el patio de armas. Las nodrizas le muestran la niña al rey. Le rodean cortesanos que le felicitan.
    REY. Que busquen a todos los hijos varones nacidos esta noche en la ciudad y les quiten la vida.
    JUGLAR1. Fea o bonita será..
    JUGLAR2. Tonta o lista crecerá..
    JUGLAR1 ¡Oh, que terrible será..!
    REY. ¡Basta ya, desmedrados bufones!
    Relinchan los caballos. Los perros ladran y huyen asustados.

    EXT. CIUDAD. DÍA.
    Gritos, llantos, jaleo. Palomas, ratas y ratones huyendo. Los soldados se dispersan por las calles de la ciudad y en poco tiempo la registran entera.
    SOLDADO1. Aquí no hay nada.
    SOLDADO2. Claro que sí, mira.
    Los soldados encuentran a un varón nacido esa noche.
    SOLDADO2. Ya no busques más..
    SOLDADO1. ¿Tu hijo ha nacido esta noche?
    MUJER. No, no..
    Los soldados se lo arrebatan a la madre.
    SOLDADO2. Tenemos que llevarlo al bosque para matarlo por orden del Rey.
    MUJER. ¡No, no..!
    SOLDADO1. Es una niña. No nos interesa.
    SOLDADO2. Ya no busques más..

    EXT. BOSQUE NOCHE.
    Aullidos de perros. Ardillas. Dos soldados llevan al niño y lo dejan en el suelo.
    SOLDADO1. Hazlo tú.
    SOLDADO2. No, no.. hazlo tú.
    Uno de ellos levanta su espada para matarlo. El soldado baja su espada, no se atreve a matar al niño.
    SOLDADO1. ¿Pero de veras tenemos que matar a este inocente?
    SOLDADO2. Yo tampoco puedo hacerlo.
    SOLDADO1. ¿Y ahora qué hacemos? El rey nos matará a nosotros.
    El perro ladra a los soldados.
    SOLDADO1. Se me ocurre una idea. Matamos a ese perro y con su sangre empapamos los pañales y se los llevamos al rey.
    SOLDADO2. ¡Qué buena idea! Pero ¿Y el niño?
    SOLDADO1. Lo dejamos aquí y que dios le ayude.
    Así lo hacen.
    SOLDADO2. ¡Pobre perro!
    El niño llora. El niño balbucea. El niño llora.
    CABALLO1. ¡Qué crueles! ¿Serán capaces?
    Los caballos relinchan.

    EXT. BOSQUE. DÍA.
    Llanto de niño. Un mercader pasa por el bosque en viaje de negocios y oye llorar a un niño. Lo busca entre los arbustos. El mercader encuentra un trozo de pañal. El mercader busca y no haya nada. El mercader busca y no haya nada. El mercader encuentra al niño y trata de calmarlo. El mercader se lleva al niño consigo y lo sube al caballo.

    INT. CASA NOCHE.
    Balbuceos de bebé. Perros, gatos. El mercader entra en su casa llevando en los brazos un atillo.
    MERCADER. Mujer, la mercancía que traigo esta vez no la he comprado. Es un niño que estaba en medio del bosque. Nosotros no tenemos hijos. Este es un regalo del señor.
    MUJER. Lo criaremos y educaremos como si fuera nuestro hijo y siempre creerá que realmente lo es.

    INT. CASA. DÍA.
    Música de fiesta. Moscas, mosquitos, avispas, abejas. Fiesta en casa del mercader. El hijo del mercader cumple 20 años.
    MERCADER. Hijo mío, yo estoy envejeciendo, tú te haces hombre. Encárgate de mis cuentas, mis registros, mis cajas de caudales. Tú seguirás con mis negocios.
    El joven prepara sus baúles dispuesto a partir con sus criados a recorrer el mundo para ejercitarse en los negocios con la bendición de sus padres.
    AMIGO. ¡Qué suerte la tuya!

    EXT. CIUDAD. DÍA.
    Ruido de carros, caballos, burros, voces de arriero. Serpientes, tortugas, reptiles. Ajetreo del mercado. El joven recorre un reino extranjero comerciando con sus joyas y piedras preciosas. La fama del mercader llega al Palacio Real. El rey le hace llamar para ver sus piedras preciosas.

    INT. PALACIO. DÍA.
    Juglares. El rey, el mismo que ordenó matarle, le recibe en la sala de audiencias del palacio real. El rey llama a la princesa, convertida ya en una bella muchacha de 20 años.
    REY. Acércate a ver si hay alguna joya que te guste.
    La princesa apenas ve al joven mercader se enamora de él.
    REY. ¿Qué pasa, hija mía, qué tienes?
    PRINCESA. Nada, papá.
    REY. ¿Quieres algo? Habla.
    PRINCESA. No, papá, no quiero joyas ni piedras preciosas. Yo sólo quiero casarme con este hermoso joven.
    El rey examina al joven mercader.
    REY. ¿Y tú quién eres? Dime.
    JOVEN. Soy hijo de un rico mercader y recorro el mundo para ejercitarme en los negocios, y ocupar después el puesto de mi viejo padre.
    El rey, considerando las riquezas del joven mercader, decide conceder al joven la mano de su hija. El joven parte para invitar a sus padres a la boda.
    CORTESANA. Qué apuesto.
    CORTESANO. Lo que tu digas, querida.
    CORTESANA. Qué apuestas a que…
    PRINCESA. Silencio, ya basta de cuchicheos.

    INT. CASA. NOCHE.
    Cuchicheo de comadres. El joven se presenta en la casa de sus padres. Les cuenta el encuentro con el rey y la promesa de matrimonio. Entonces la madre palidece de golpe y empieza a injuriarlo.
    MUJER. Ah, ingrato, quieres dejarme, te enamoraste de esa princesa y ya no ves la hora de irte. ¡Puedes irte ahora mismo! ¡Que no te vuelva a ver en esta casa!
    JOVEN. Pero, madre mía, ¿Qué he hecho yo de malo?
    MUJER. ¡Qué madre, ni qué narices! ¡Yo no soy tu madre!
    JOVEN. ¿Cómo? ¿Y entonces quién es mi madre, si no tú?
    MUJER. Pues vete a saber quién es. ¡A ti te encontraron en medio del bosque!
    Y el mercader le cuenta la historia al pobre joven que casi pierde el conocimiento.
    JOVEN. ¿Qué he hecho yo de malo?
    El mercader, ante la cólera de su mujer, no tiene el valor de oponerse. Afligido, provee al joven de dinero y mercancías y le deja partir.
    CRIADO, en voz baja. ¡Cómo está la jefa!
    CRIADO. ¡Arrea, que notición!
    MERCADER. Espera, hijo, espera, no te marches así.
    Cuchichean criados. Ladra el perro.

    EXT. BOSQUE. NOCHE.
    Canto de cigarras y grillos. Hormigas trabajando. El joven llega desesperado, se tira al pie de un árbol y dando puñetazos en el suelo suspira.
    JOVEN. ¡Ay, madre mía! ¿Qué voy a hacer ahora, tan solo y desconsolado? ¡Alma de mi madre, ayúdame!
    Junto a él aparece un viejo mal vestido de barba blanca y larga.
    VIEJO. ¿Qué te pasa, hijo?
    El joven le confía sus pesares.
    JOVEN. Así que no puedo volver con mi prometida puesto que no soy el hijo del mercader.
    VIEJO. ¿Y de qué tienes miedo? Tu padre soy yo y voy a ayudarte.
    El joven mira al viejo harapiento.
    JOVEN. ¿Tú mi padre? ¡Lo habrás soñado!
    VIEJO. Sí, hijo mío, soy tu padre. Si vienes conmigo, te traeré suerte. Si no estás perdido.
    El joven mira a los ojos del viejo y piensa ‘Perder por perder, mejor me voy con él. Después de todo no me queda mucho donde elegir’.
    JOVEN. ¿Tú qué dices caballo?
    CABALLO. Yo que tú le haría caso al viejo.
    Hace montar al viejo a la grupa del caballo y parten para el reino de su prometida.
    JOVEN. Demuéstramelo.
    VIEJO. Si vienes te lo demostraré..
    VIEJO. ¿Qué, has decidido ya?
    CIGARRA. ¡Eh, que yo no soy de este cuento!
    HORMIGA. Ni estos tampoco.
    La cigarra canta y la hormiga trabaja.
    GRILLO. ¡Bocazas, bocazas.. que lo demuestre, que lo demuestre!
    El grillo canta y la hormiga trabaja.
    HORMIGA. Es como la cigarra y el grillo, un andrajoso.

    EXT. PRADERA. DÍA.
    Cascos de caballo y asnos. Mientras vuelven al palacio, van conversando por el camino.
    VIEJO. ¿Y quién dices que te encontró?
    JOVEN. ..y me encontraron en el bosque..
    JOVEN. Un comerciante ismaelita fue.. es mi padre.

    INT. PALACIO. DÍA.
    Cuchicheos palaciegos. El joven y el viejo llegan al Palacio Real y se presentan en la sala de audiencias del rey.
    REY. ¿Dónde está tu padre?
    JOVEN, señalando al viejo. Este es.
    REY. ¡Este! ¿Y tienes el coraje de venir a pedir a mi hija?
    VIEJO. Majestad, yo soy aquel viejo que hablaba con las estrellas y os anunció el nacimiento de vuestra hija y el de mi hijo, que debía casarse con ella. Y este, como ya os ha dicho, es ese hijo mío.
    El rey da un brinco del trono.
    REY. ¡Viejo descarado, fuera de aquí! ¡Guardias a él!
    El rey se queda petrificado.
    VIEJO. ¿Majestad?
    Los guardias se adelantan a cogerlo, entonces el viejo se abre la raída vestimenta a la altura del pecho y aparece el Toisón de oro, símbolo del emperador
    GUARDIAS. ¡El emperador!
    REY. ¡El emperador!
    TODOS. ¡El emperador!
    REY. Perdón, Sacra Majestad. No sabía con quién hablaba. Esta es mi hija, cúmplase tu voluntad.
    La princesa y el joven se besan y abrazan.

    EXT. CIUDAD. DÍA.
    Ajetreo de un mercado. Golondrinas, oso amaestrado, cabras, ovejas, gallinas, pollos.
    UNO. Así que el Emperador, cansado de la corte, recorría el mundo disfrazado de pordiosero, solo, hablando con los planetas y las estrellas.
    OTRO. ¿Y dices que hoy mismo se concertaron las bodas?
    UNO. Así es. Y hoy llega el mercader y su mujer, que han sido llamados por el joven para asistir a su boda.

    INT. PALACIO. NOCHE.
    Canto de juglares, bullicio palaciego. El joven recibe a sus padres en el palacio real. Les da un abrazo.
    JOVEN. Hoy me caso con la princesa. Vosotros me echasteis de casa y por ello…
    JOVEN. …os debo mi fortuna, Pero vosotros siempre os quedaréis conmigo. ¡Padre y madre mía, porque para mí vosotros sois mi padre y mi madre!
    Y los viejos, enternecidos, rompen a llorar.

    EXT. CIUDAD. NOCHE.
    Desde la plaza mayor se ve un gran festín nupcial en toda la ciudad. El hijo del emperador se casa con la hija del rey.
    UNO. Y ellos vivirán contentos y felices..
    OTRO. Y nosotros con un palmo de narices..
    Fuegos artificiales.

    JUGLARES. ¡Viva el rey!
    TODOS. ¡Viva!

     
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    CARLOS GAYOL (OFF) 

    Ahora la recordaba. Encerrada durante meses. No pudo resistir las influencias de aquellos opresivos dolores. Su enfermedad la iba matando con la lentitud de un sádico torturador. Y mientras, él, ajeno a todo. Engañado. Era niño, sí, pero no tenían ningún derecho a apartarlo de ella de aquella forma. Ahora está muerta. Ninguna pasión la hará volver de su tumba. Estos pensamientos se volvían insoportables en su mente. Recordaba los ecos de una guerra civil que no llegó al pueblo. En otros campos de batalla que no eran los infantiles. Llegaban también en los sueños, formando parte de un inconsciente que no era suyo, que no podía ser suyo, pero vívidos y azorados en su pecho, perseguido por una guerra que no había vivido, oída una y mil veces en las narraciones de los mayores, pregonando su horror real, contada como un cuento, como una pesadilla, más real que la propia realidad que le abrazaba en ese instante. Sentida a través de un antepasado, de un abuelo quizás, de un tío que estuvo allí y no volvió, y que, sin embargo enviaba en sus cartas el olor de la sangre, de la metralla, de las batallas en el barro y la sangre, la sangre, la sangre… […]

     
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    9. Ahora… 

    ellaAhora la recordaba. Encerrada durante meses. No pudo resistir las influencias de aquellos opresivos dolores. Su enfermedad la iba matando con la lentitud de un sádico torturador. Y mientras, él, ajeno a todo. Engañado. Era niño, sí, pero no tenían ningún derecho a apartarlo de ella de aquella forma. Ahora está muerta. Ninguna pasión la hará volver de su tumba. Estos pensamientos se volvían insoportables en su mente. Recordaba los ecos de una guerra civil que no llegó al pueblo. En otros campos de batalla que no eran los infantiles. Llegaban también en los sueños, formando parte de un inconsciente que no era suyo, que no podía ser suyo, pero vívidos y azorados en su pecho, perseguido por una guerra que no había vivido, oída una y mil veces en las narraciones de los mayores, pregonando su horror real, contada como un cuento, como una pesadilla, más real que la propia realidad que le abrazaba en ese instante. Sentida a través de un antepasado, de un abuelo quizás, de un tío que estuvo allí y no volvió, y que, sin embargo enviaba en sus cartas el olor de la sangre, de la metralla, de las batallas en el barro y la sangre, la sangre, la sangre… […]

     
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    Ahora la recordaba Encerrada durante meses No pudo… 

    Ahora la recordaba. Encerrada durante meses. No pudo resistir las influencias de aquellos opresivos dolores. Su enfermedad la iba matando con la lentitud de un sádico torturador. Y mientras, él, ajeno a todo. Engañado. Era niño, sí, pero no tenían ningún derecho a apartarlo de ella de aquella forma. Ahora está muerta. Ninguna pasión la hará volver de su tumba. Estos pensamientos se volvían insoportables en su mente. Recordaba los ecos de una guerra civil que no llegó al pueblo. En otros campos de batalla que no eran los infantiles. Llegaban también en los sueños, formando parte de un inconsciente que no era suyo, que no podía ser suyo, pero vívidos y azorados en su pecho, perseguido por una guerra que no había vivido, oída una y mil veces en las narraciones de los mayores, pregonando su horror real, contada como un cuento, como una pesadilla, más real que la propia realidad que le abrazaba en ese instante. Sentida a través de un antepasado, de un abuelo quizás, de un tío que estuvo allí y no volvió, y que, sin embargo enviaba en sus cartas el olor de la sangre, de la metralla, de las batallas en el barro y la sangre, la sangre, la sangre… […]

     
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    Asesino y escritor 

    Me pregunto cómo es posible que ciertos escritores puedan hablar -durante toda una novela- de crímenes, asesinatos, robos y en general de todo aquello de lo que llenan sus argumentos en el género policíaco, sin siquiera haber presenciado jamás ni por asomo una triste comisaría de policía. Admiro su imaginación, aunque dejen traslucir su desconocimiento de la sordidez con que van envueltos los auténticos crímenes. Personalmente lo encuentro aliviador. Descubrir que el episodio que acabo de leer es sólo una fiebre imaginaria, una pesadilla del escritor y no una realidad de perturbadora sangre me reconforta. Así era hasta ayer, cuando leyendo por primera vez a Pablo Austero, intuyo primero y tengo la certeza después de encontrarme con un auténtico criminal y escritor. Alguien que ha probado de verdad el olor de la sangre en sus propias manos, que escribe con fresca tinta roja y que acaba ennegreciéndose en el papel. Nadie que no lo haya probado podrá advertirlo. Aparentemente nada más que una historia detectivesca -literariamente brillante por cierto- pero que -ya no lo dudo- esconde una realidad auténticamente sombría y transgresora.

     
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    INT. IGLESIA. DÍA 

    El Padre Yanke era gris. Su nombre era gris. Su cara era gris. Su pelo era gris. Su cabeza era gris. Sus gruesas gafas de culo de vaso eran grises. Su orondo cuerpo era gris. Su roída chaquetilla de lana -sobre su gris sotana- era gris. Su adocenado sermón era gris. La rancia casa parroquial donde vivía era gris. Su ramplona iglesia era gris. Las nausebundas hostias de consagrar eran grises. Su doliente y adulterado Cristo era gris. Su parroquia y sus gregarios parroquianos eran grises. Su mundo era gris. Todo alrededor del padre Yanke era gris, incluso su sangre no era roja, sino de un gris entre marengo y horchata. Todo -excepto Carlos Gayol, su cromático feligrés, contrito pecador y confesante reincidente- era gris. Gayol era una mosca negra en el vaso de leche agrisada del Padre Yanke, el cebo irisado de un triste y apagado pescador, de un pastor de grises y anodinos corderos modorros que pastaban en su agrisada y mohína pradera y que, en este preciso momento, llegaba revoloteando al excusado y vetusto confesionario del cura gris. […]

     
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    4. El Padre… 

    El Padre Yanke era gris. Su nombre era gris. Su cara era gris. Su pelo era gris. Su cabeza era gris. Sus gruesas gafas de culo de vaso eran grises. Su orondo cuerpo era gris. Su roída chaquetilla de lana -sobre su gris sotana- era gris. Su adocenado sermón era gris. La rancia casa parroquial donde vivía era gris. Su ramplona iglesia era gris. Las nausebundas hostias de consagrar eran grises. Su doliente y adulterado Cristo era gris. Su parroquia y sus gregarios parroquianos eran grises. Su mundo era gris. Todo alrededor del padre Yanke era gris, incluso su sangre no era roja, sino de un gris entre marengo y horchata. Todo -excepto Carlos Gayol, su cromático feligrés, contrito pecador y confesante reincidente- era gris. Gayol era una mosca negra en el vaso de leche agrisada del Padre Yanke, el cebo irisado de un triste y apagado pescador, de un pastor de grises y anodinos corderos modorros que pastaban en su agrisada y mohína pradera y que, en este preciso momento, llegaba revoloteando al excusado y vetusto confesionario del cura gris. […]

     
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    El Padre Yanke 

    El Padre Yanke era gris. Su nombre era gris. Su cara era gris. Su pelo era gris. Su cabeza era gris. Sus gruesas gafas de culo de vaso eran grises. Su orondo cuerpo era gris. Su roída chaquetilla de lana -sobre su gris sotana- era gris. Su adocenado sermón era gris. La rancia casa parroquial donde vivía era gris. Su ramplona iglesia era gris. Las nausebundas hostias de consagrar eran grises. Su doliente y adulterado Cristo era gris. Su parroquia y sus gregarios parroquianos eran grises. Su mundo era gris. Todo alrededor del padre Yanke era gris, incluso su sangre no era roja, sino de un gris entre marengo y horchata. Todo -excepto Carlos Gayol, su cromático feligrés, contrito pecador y confesante reincidente- era gris. Gayol era una mosca negra en el vaso de leche agrisada del Padre Yanke, el cebo irisado de un triste y apagado pescador, de un pastor de grises y anodinos corderos modorros que pastaban en su agrisada y mohína pradera y que, en este preciso momento, llegaba revoloteando al excusado y vetusto confesionario del cura gris. […]

     
  • viva el Fri27Oct06 Permalink
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    DIEZ BILLONES DE CUENTOS (gugolcuento) 

    He rescatado de la Biblioteca de Babel un famosísimo cuento que su autor perdió en un naufragio. El problema es que sus frases están arbitrariamente ordenadas de forma alfabética. Las combinaciones, variaciones o permutaciones* de las frases de este cuento dan lugar a la inimaginable cifra del título de este post (creo, pues las matemáticas no son mi fuerte). He puesto a mi ordenador a trabajar para ir combinando estas frases hasta dar con el original, pero según mis cálculos habré muerto cuando acabe. Estoy desesperado. No puedo abordar tal tarea yo solo. Abatido por esa desalentadora perspectiva, únicamente se me ocurre acudir a vosotros para que me ayudéis en esta ingente tarea. Estas son las frases:

    A la madrastra no le gustaban los niños
    Aquel día tuvo un sueño revelador
    Aquello le recordó el brillo de las estrellas
    Después de adentrarse profundamente
    Dibujando en la pared con maestría
    El ruido de furias gobernantas
    El viento soplaba sobre el lago
    Estaba manchado de sangre
    Estaban como locos
    –Este amuleto es perfecto–exclamó sonriente.
    La Iglesia de Cristo
    Lanzad a inocentes y lánguidos poetas allí
    Las frutas maduras cayeron al suelo
    Le dio una palmada y despertó sobresaltado.
    Le explicó lo que estaba pasando
    Lo llevó al pozo para lavarlo
    –Lo sentimos, pero hay que obedecer– decía.
    Mientras ellas permanecían paralizadas,
    No hay abrazo más fatal que el de la tierra
    No le cabe la polla entre sus dientes de conejo
    Nos quedaremos sordos
    Pensó: “Aquí se puede descansar”.
    Pero ellos continuaban sin parar
    Se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa
    Si todas las hormigas se ponen a cantar
    Subió al bote y remó durante horas
    Un día, el más largo del verano,
    Un miasmático señor
    –Ya se han marchado–dijo.

    Por favor, ayudad a esta alma en pena a encontrar el cuento original -o al menos alguno que pueda pasar por tal- antes de mi muerte!
    PODÉIS PASARLO COMO MEME, A VER SI ALGUIEN ENCUENTRA EL ORIGINAL Y ME LO ENVÍA. ¡OS DOY CIEN TRILLONES DE GRACIAS DE ANTEMANO!

    * Nota añadida el 7.12.06:
    Un amigo, al que llaman El diablo de los números y cuyo nombre real es Hans Magnus Enzensberger, me ha dicho que el cálculo correcto es hallar el factorial de veintinueve, 29! (él lo llama ¡veintinueve pum!) y según mi calculadora el resultado es 8.8e+30, es decir casi un 9 seguido de 30 ceros.

     
    • jazz el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      según mis cálculos son cien mil trillones de cuentos ¿no?

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    • jazz el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      según mis cálculos son cien mil trillones de cuentos ¿no?

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    • Ahasvero el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Bueno, ya dije que no es lo mío la matemática, pero entre esos cien mil trillones -¡qué barbaridad! ¿seguro?- se encuentra el cuento original que estoy buscando. Ayudadme!

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    • Ahasvero el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Bueno, ya dije que no es lo mío la matemática, pero entre esos cien mil trillones -¡qué barbaridad! ¿seguro?- se encuentra el cuento original que estoy buscando. Ayudadme!

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    • Purificación Ávila el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Bueno, bueno, este reto me gusta! Si son cien mil trillones de cuentos no acabaremos nunca. ¿Y cómo sabemos cual es el correcto de esa enormidad de cuentos posibles?

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    • Purificación Ávila el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Bueno, bueno, este reto me gusta! Si son cien mil trillones de cuentos no acabaremos nunca. ¿Y cómo sabemos cual es el correcto de esa enormidad de cuentos posibles?

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    • BlogsiAna el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Me he divertido con estas frases, posteo el relato en mi blog.

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    • BlogsiAna el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Me he divertido con estas frases, posteo el relato en mi blog.

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    • lraggio el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      esto no va a ser nada facil, pero aqui estoy ya trabajando para que algo salga…

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    • lraggio el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      esto no va a ser nada facil, pero aqui estoy ya trabajando para que algo salga…

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    • Ahasvero el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Francamente, yo creo que eso será lo más fácil, Alicia.

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    • Ahasvero el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Francamente, yo creo que eso será lo más fácil, Alicia.

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    • Ahasvero el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      BlogsiAna, así me gusta, el que da primero, da dos veces!

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    • Ahasvero el Vie27Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      BlogsiAna, así me gusta, el que da primero, da dos veces!

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    • xalernita el Dom29Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      acepto el reto pese a que el akismet quiera interponerse xD

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    • xalernita el Dom29Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      acepto el reto pese a que el akismet quiera interponerse xD

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    • Ahasvero el Lun30Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Efectivamente, xalernita, el akismet se interpone en nuestras vidas. Gracias por aceptar el reto. Me imagino que harás un despliegue informático del tipo Proyecto SETI. ¡Vamos, digo yo!

      Gracias Lorenzo, seguro que algo sale… o se sale.

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    • Ahasvero el Lun30Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Efectivamente, xalernita, el akismet se interpone en nuestras vidas. Gracias por aceptar el reto. Me imagino que harás un despliegue informático del tipo Proyecto SETI. ¡Vamos, digo yo!

      Gracias Lorenzo, seguro que algo sale… o se sale.

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    • carlos el Mar31Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      ¡SIN CUENTA!….. cuentos ,como las estrellas que son más.
      me encantó.

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    • carlos el Mar31Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

      ¡SIN CUENTA!….. cuentos ,como las estrellas que son más.
      me encantó.

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    • lraggio el Mar31Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

    • lraggio el Mar31Oct06 Permalink | Inicia sesión para responder

    • fontfranch el Mie1Nov06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Ala, ya está, me ha costado pero por fin. Espero que os guste y si no, mira ¿qué le vamos a hacer? :-).

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    • fontfranch el Mie1Nov06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Ala, ya está, me ha costado pero por fin. Espero que os guste y si no, mira ¿qué le vamos a hacer? :-).

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    • Ahasvero el Mie1Nov06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Voy volando a verlo!

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    • Ahasvero el Mie1Nov06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Voy volando a verlo!

      Me gusta

    • Avery el Dom12Oct08 Permalink | Inicia sesión para responder

      no te quedes con el personal

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    • viva el Jue24Nov11 Permalink | Inicia sesión para responder

      Esta es la versión de blogsiana:

      “El ruido de furias gobernantas

      Enrique era mi único amigo en la escuela. Compartíamos, entre otras cosas, el mismo estigma de condenados: yo algo ruda y él claramente amanerado. En los pasillos nos gritaban “¡homosexuales!”, como si la sola palabra bastara para desatar el infierno sobre nosotros. Éramos tan ingenuos, que tuvimos que buscar la palabra en un diccionario. El conocimiento del significado, lejos de escandalizarnos, nos dio una extraña serenidad. Casi sonreía cuando escuchaba el término a mis espaldas. Nuestra escuela estaba afiliada a la Iglesia de Cristo. Papá me animaba con su guitarra, cantando estrofas de héroes que encontraron su vocación entre las torturas y peculiaridades del colegio católico: “Lanzad a inocentes y lánguidos poetas allí y forjaréis espíritus indomables”. Papá era trovador de noche y de día arreglaba el jardín de Enrique. Mamá aseaba la mansión y a cambio vivíamos en la choza de servicio a espaldas. Sus salarios de mozos ayudaban a pagar la parte de la colegiatura que la beca no cubría. Era caro estudiar en un colegio católico, pero ante los ojos de mis padres me aseguraba un futuro brillante y la entrada al círculo de Enrique. A mí su círculo me parecía triste. Su madre había muerto durante el parto y su padre, un miasmático señor, murió una década después. La única familia de Enrique era Sara, su hermana mayor. Y la madrastra, por supuesto.

      Enrique y yo solíamos caminar juntos de regreso a casa y jugábamos bobadas en el jardín hasta que el invierno nos encerraba en la mansión. Una tarde en que la nieve caía ligera como talco sobre la ventana, la madrastra de Enrique regresó antes de tiempo y nos sorprendió dibujando en la pared con maestría. Era nuestra travesura secreta, separar el sofá del muro y trazar figuras desnudas sobre la superficie blanca. La madrastra, furiosa, le soltó a Enrique una bofetada, luego otra. Yo grité, Enrique gritó, la madrastra gritó y yo pensé, “Nos quedaremos sordos.” Entonces apareció Sara. La madrastra hizo una pausa y le explicó lo que estaba pasando. A Sara le brincó el párpado derecho, un tic que confirmaba su enojo extremo. Enrique estaba manchado de sangre. Sara lanzó una mirada fulminante a la madrastra y sin decir palabra, nos sacó de escena a Enrique y a mi tomándonos de la mano.

      Vé con tus papás, Ana. – me dijo suavemente al oído y a Enrique lo llevó al pozo para lavarlo.

      El agua helada calmó la herida del labio y las lágrimas, se llevó consigo la sangre y entumeció los sentimientos. Yo, desobedeciendo, los espiaba detrás de un árbol. Estaba enamorada de Sara, con ese primer suspiro de una cabeza que apenas alcanza a entender el fuego que arde entre las piernas. También me ardía la garganta con las frases que no sabía pronunciar. Luego de un rato, los hermanos se retiraron de la nieve hacia la mansión. Sara dejó la luz de su recámara encendida y no durmió hasta que ya amanecía. Lo sé porque pasé la noche observando su ventana desde el jardín. Aquel día tuvo un sueño revelador. Lo sé porque Enrique me lo contó. Era de madrugada, Enrique aún dormía, pero Sara le dio una palmada y despertó sobresaltado al encontrarse con el rostro endurecido de su hermana.

      A la hora del desayuno, la madrastra se sentó a la mesa como si nada. Mandó a mamá por mí para que me les uniera en son de paz. Tomamos nuestros asientos y la madrastra se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa y besó a Sara en los labios. La sangre me calentó la cabeza a pesar del frío. Después la bruja tocó con un dedo la herida de Enrique y también lo besó en los labios, cosa que lo obligó a hacer una mueca de asco contenido. No estaba acostumbrado a las caricias, como Sara. A la madrastra no le gustaban los niños, eso lo sabíamos bien. Desde que enviudó, sólo le gustaban las niñas como Sara y algunas mujeres que a veces la visitaban para jugar canasta y pasar la noche entre copas. La madrastra sirvió el té y pasó las tazas.

      Lo sentimos, pero hay que obedecer, – decía la madrastra durante el desayuno como justificación a la paliza del día anterior.

      Sara murmuró en respuesta, “Si todas las hormigas se ponen a cantar….”

      ¿Qué dices, Sara?- preguntó la madrastra.

      Que todas las reglas se deben acatar, – respondió.

      La madrastra asintió visiblemente complacida y le acarició la pierna por debajo de la mesa. A mi casi se me tira el té sobre el mantel. Los hermanos terminaron el desayuno, yo no tenía hambre por culpa de los celos. Nos disculpamos y partimos hacia la escuela. Un vínculo se había formado entre nosotros para resistir la tiranía del mundo adulto. Esa noche, la madrastra se ausentó en una de sus cenas de sociedad. Sara aprovechó para tocar a mi ventana por primera vez. Entre susurros, me convenció de escabullirme y seguirla. El corazón me golpeaba las costillas marcando mis pasos acelerados hasta su recámara. Ahí me desnudó con habilidad y besó hasta el titubeo más mínimo que habitaba mi cuerpo. Cada gota de sudor sobre mi piel le juró pasión infinita. La luz de la luna se reflejó en nuestros cuerpos en un destello breve. Aquello le recordó el brillo de las estrellas y me abrazó contra su pecho. “Tienes el cuerpo cubierto de estrellas,” me dijo al oído y yo le creí. Así pasamos el invierno, llegó la primavera, luego el verano y las frutas maduras cayeron al suelo. Yo tenía los ojos llenos de Sara. Mi ropa interior estaba impregnada de Sara. Después de adentrarse profundamente en mi cuerpo, Sara controlaba mi voluntad con una precisión exquisita y perturbadora. Sus dedos manipulaban los hilos de mis hormonas, hilos que movían la marioneta de mi vida al compás de sus deseos. A Enrique no le molestaba nuestro amorío. “Mejor tú que la madrastra,” decía. Yo era parte instrumental en el plan de los hermanos: amiga de uno y amante de la otra. Tenían mi lealtad asegurada.

      Se acercaban mis quince años y papá había ofrecido darme un regalo especial. Sin titubear, le pedí un bote. Algo pequeño bastaría, para tres o cuatro personas. Estaba bien si era de remos. Modesto, pero seguro. Papá se mostró aliviado de que no le pidiese la tradicional fiesta con baile y chambelanes. Era hábil con la madera: cortó, pegó, lijó y pintó una linda lancha para mi. Festejamos mi cumpleaños con el primer paseo. El bote se deslizaba ligero por el lago. Papá lo amarró a un sauce llorón que lo ocultaba parcialmente sin sacarlo del agua.

      Aquí no lo robarán y podrás usarlo cuando quieras, – me aseguró.

      Esa noche, las amigas de la madrastra fueron a la mansión a jugar canasta. Enrique y yo disolvimos somníferos en las jarras de ponche que les servíamos. Las mujeres tardaron un par de horas en retirarse tambaleantes a los dormitorios y se desplomaron en la cama. Mientras ellas permanecían paralizadas por los somníferos, entramos armados de cuerdas y mordaza. Con la destreza de las arañas, envolvimos a la madrastra en un capullo. La sacamos de la mansión en la carretilla que mi papá utilizaba en sus labores de jardinero. El viento soplaba sobre el lago. Entre los tres, logramos trepar al gusano de mecate que era la madrastra. Sara desató las amarras, subió al bote y remó durante horas. Parecía una máquina indestructible, con la determinación humedeciéndole la frente. Llegamos a la otra orilla, un lugar solitario que habíamos escogido para cavar el hoyo unos dias antes. La madrastra, ya despierta por el trayecto, se retorcía intentando liberarse. La bajamos a empujones y la rodamos hasta el borde del agujero. Sara tomó un tubo de metal especialmente embelesado para la ocasión. Lo había pulido con esmero y brillaba.

      Este amuleto es perfecto – exclamó sonriente al tiempo que elevaba la vara a la usanza de las sacerdotisas antes del sacrificio. – Quique, ¡quítale la mordaza! ¡Quiero que chille como la cerda que es!

      Enrique obedeció y la madrastra separó los labios, aspiró una bocanada y soltó un alarido. Sara intentó meterle el tubo por la boca para silenciarla, pero era demasiado grueso.

      No le cabe la polla entre sus dientes de conejo, – se rió a carcajadas.

      Yo la miraba entre fascinada y horrorizada, sin poderme mover. Entonces cayó el primer golpe, luego el segundo, y siguió la ronda. Enrique pateaba mientras Sara propinaba palos. Estaban como locos. El cuerpo de la madrastra estaba ya inerte, pero ellos continuaban sin parar. Cuando se cansaron, rodaron el cadáver hacia el agujero. Echamos la tierra encima son las manos. Sara hablaba como en un trance, repetía las palabras que escuchó en sueños: “Si todas la hormigas se ponen a cantar, no hay abrazo más fatal que el de la tierra.“

      Nos lavamos en el lago e iniciamos el retorno. Esta vez, Enrique y yo alternamos en los remos. Sara miraba el cielo recostada sobre el bote. Respiró lento y en voz alta pensó, “Aquí se puede descansar.” La tomé de la mano y miré a Enrique. Nunca su sonrisa fue tan amplia. Llegamos a casa empapados y temblorosos. Mamá nos recibió con té caliente y toallas.

      ¿Y las señoras? – preguntó Sara.

      Ya se han marchado, – dijo mi madre.

      Así transcurrió un día, el más largo del verano.”

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    • viva el Jue24Nov11 Permalink | Inicia sesión para responder

      Esta es la versión de blogsiana:

      “El ruido de furias gobernantas

      Enrique era mi único amigo en la escuela. Compartíamos, entre otras cosas, el mismo estigma de condenados: yo algo ruda y él claramente amanerado. En los pasillos nos gritaban “¡homosexuales!”, como si la sola palabra bastara para desatar el infierno sobre nosotros. Éramos tan ingenuos, que tuvimos que buscar la palabra en un diccionario. El conocimiento del significado, lejos de escandalizarnos, nos dio una extraña serenidad. Casi sonreía cuando escuchaba el término a mis espaldas. Nuestra escuela estaba afiliada a la Iglesia de Cristo. Papá me animaba con su guitarra, cantando estrofas de héroes que encontraron su vocación entre las torturas y peculiaridades del colegio católico: “Lanzad a inocentes y lánguidos poetas allí y forjaréis espíritus indomables”. Papá era trovador de noche y de día arreglaba el jardín de Enrique. Mamá aseaba la mansión y a cambio vivíamos en la choza de servicio a espaldas. Sus salarios de mozos ayudaban a pagar la parte de la colegiatura que la beca no cubría. Era caro estudiar en un colegio católico, pero ante los ojos de mis padres me aseguraba un futuro brillante y la entrada al círculo de Enrique. A mí su círculo me parecía triste. Su madre había muerto durante el parto y su padre, un miasmático señor, murió una década después. La única familia de Enrique era Sara, su hermana mayor. Y la madrastra, por supuesto.

      Enrique y yo solíamos caminar juntos de regreso a casa y jugábamos bobadas en el jardín hasta que el invierno nos encerraba en la mansión. Una tarde en que la nieve caía ligera como talco sobre la ventana, la madrastra de Enrique regresó antes de tiempo y nos sorprendió dibujando en la pared con maestría. Era nuestra travesura secreta, separar el sofá del muro y trazar figuras desnudas sobre la superficie blanca. La madrastra, furiosa, le soltó a Enrique una bofetada, luego otra. Yo grité, Enrique gritó, la madrastra gritó y yo pensé, “Nos quedaremos sordos.” Entonces apareció Sara. La madrastra hizo una pausa y le explicó lo que estaba pasando. A Sara le brincó el párpado derecho, un tic que confirmaba su enojo extremo. Enrique estaba manchado de sangre. Sara lanzó una mirada fulminante a la madrastra y sin decir palabra, nos sacó de escena a Enrique y a mi tomándonos de la mano.

      Vé con tus papás, Ana. – me dijo suavemente al oído y a Enrique lo llevó al pozo para lavarlo.

      El agua helada calmó la herida del labio y las lágrimas, se llevó consigo la sangre y entumeció los sentimientos. Yo, desobedeciendo, los espiaba detrás de un árbol. Estaba enamorada de Sara, con ese primer suspiro de una cabeza que apenas alcanza a entender el fuego que arde entre las piernas. También me ardía la garganta con las frases que no sabía pronunciar. Luego de un rato, los hermanos se retiraron de la nieve hacia la mansión. Sara dejó la luz de su recámara encendida y no durmió hasta que ya amanecía. Lo sé porque pasé la noche observando su ventana desde el jardín. Aquel día tuvo un sueño revelador. Lo sé porque Enrique me lo contó. Era de madrugada, Enrique aún dormía, pero Sara le dio una palmada y despertó sobresaltado al encontrarse con el rostro endurecido de su hermana.

      A la hora del desayuno, la madrastra se sentó a la mesa como si nada. Mandó a mamá por mí para que me les uniera en son de paz. Tomamos nuestros asientos y la madrastra se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa y besó a Sara en los labios. La sangre me calentó la cabeza a pesar del frío. Después la bruja tocó con un dedo la herida de Enrique y también lo besó en los labios, cosa que lo obligó a hacer una mueca de asco contenido. No estaba acostumbrado a las caricias, como Sara. A la madrastra no le gustaban los niños, eso lo sabíamos bien. Desde que enviudó, sólo le gustaban las niñas como Sara y algunas mujeres que a veces la visitaban para jugar canasta y pasar la noche entre copas. La madrastra sirvió el té y pasó las tazas.

      Lo sentimos, pero hay que obedecer, – decía la madrastra durante el desayuno como justificación a la paliza del día anterior.

      Sara murmuró en respuesta, “Si todas las hormigas se ponen a cantar….”

      ¿Qué dices, Sara?- preguntó la madrastra.

      Que todas las reglas se deben acatar, – respondió.

      La madrastra asintió visiblemente complacida y le acarició la pierna por debajo de la mesa. A mi casi se me tira el té sobre el mantel. Los hermanos terminaron el desayuno, yo no tenía hambre por culpa de los celos. Nos disculpamos y partimos hacia la escuela. Un vínculo se había formado entre nosotros para resistir la tiranía del mundo adulto. Esa noche, la madrastra se ausentó en una de sus cenas de sociedad. Sara aprovechó para tocar a mi ventana por primera vez. Entre susurros, me convenció de escabullirme y seguirla. El corazón me golpeaba las costillas marcando mis pasos acelerados hasta su recámara. Ahí me desnudó con habilidad y besó hasta el titubeo más mínimo que habitaba mi cuerpo. Cada gota de sudor sobre mi piel le juró pasión infinita. La luz de la luna se reflejó en nuestros cuerpos en un destello breve. Aquello le recordó el brillo de las estrellas y me abrazó contra su pecho. “Tienes el cuerpo cubierto de estrellas,” me dijo al oído y yo le creí. Así pasamos el invierno, llegó la primavera, luego el verano y las frutas maduras cayeron al suelo. Yo tenía los ojos llenos de Sara. Mi ropa interior estaba impregnada de Sara. Después de adentrarse profundamente en mi cuerpo, Sara controlaba mi voluntad con una precisión exquisita y perturbadora. Sus dedos manipulaban los hilos de mis hormonas, hilos que movían la marioneta de mi vida al compás de sus deseos. A Enrique no le molestaba nuestro amorío. “Mejor tú que la madrastra,” decía. Yo era parte instrumental en el plan de los hermanos: amiga de uno y amante de la otra. Tenían mi lealtad asegurada.

      Se acercaban mis quince años y papá había ofrecido darme un regalo especial. Sin titubear, le pedí un bote. Algo pequeño bastaría, para tres o cuatro personas. Estaba bien si era de remos. Modesto, pero seguro. Papá se mostró aliviado de que no le pidiese la tradicional fiesta con baile y chambelanes. Era hábil con la madera: cortó, pegó, lijó y pintó una linda lancha para mi. Festejamos mi cumpleaños con el primer paseo. El bote se deslizaba ligero por el lago. Papá lo amarró a un sauce llorón que lo ocultaba parcialmente sin sacarlo del agua.

      Aquí no lo robarán y podrás usarlo cuando quieras, – me aseguró.

      Esa noche, las amigas de la madrastra fueron a la mansión a jugar canasta. Enrique y yo disolvimos somníferos en las jarras de ponche que les servíamos. Las mujeres tardaron un par de horas en retirarse tambaleantes a los dormitorios y se desplomaron en la cama. Mientras ellas permanecían paralizadas por los somníferos, entramos armados de cuerdas y mordaza. Con la destreza de las arañas, envolvimos a la madrastra en un capullo. La sacamos de la mansión en la carretilla que mi papá utilizaba en sus labores de jardinero. El viento soplaba sobre el lago. Entre los tres, logramos trepar al gusano de mecate que era la madrastra. Sara desató las amarras, subió al bote y remó durante horas. Parecía una máquina indestructible, con la determinación humedeciéndole la frente. Llegamos a la otra orilla, un lugar solitario que habíamos escogido para cavar el hoyo unos dias antes. La madrastra, ya despierta por el trayecto, se retorcía intentando liberarse. La bajamos a empujones y la rodamos hasta el borde del agujero. Sara tomó un tubo de metal especialmente embelesado para la ocasión. Lo había pulido con esmero y brillaba.

      Este amuleto es perfecto – exclamó sonriente al tiempo que elevaba la vara a la usanza de las sacerdotisas antes del sacrificio. – Quique, ¡quítale la mordaza! ¡Quiero que chille como la cerda que es!

      Enrique obedeció y la madrastra separó los labios, aspiró una bocanada y soltó un alarido. Sara intentó meterle el tubo por la boca para silenciarla, pero era demasiado grueso.

      No le cabe la polla entre sus dientes de conejo, – se rió a carcajadas.

      Yo la miraba entre fascinada y horrorizada, sin poderme mover. Entonces cayó el primer golpe, luego el segundo, y siguió la ronda. Enrique pateaba mientras Sara propinaba palos. Estaban como locos. El cuerpo de la madrastra estaba ya inerte, pero ellos continuaban sin parar. Cuando se cansaron, rodaron el cadáver hacia el agujero. Echamos la tierra encima son las manos. Sara hablaba como en un trance, repetía las palabras que escuchó en sueños: “Si todas la hormigas se ponen a cantar, no hay abrazo más fatal que el de la tierra.“

      Nos lavamos en el lago e iniciamos el retorno. Esta vez, Enrique y yo alternamos en los remos. Sara miraba el cielo recostada sobre el bote. Respiró lento y en voz alta pensó, “Aquí se puede descansar.” La tomé de la mano y miré a Enrique. Nunca su sonrisa fue tan amplia. Llegamos a casa empapados y temblorosos. Mamá nos recibió con té caliente y toallas.

      ¿Y las señoras? – preguntó Sara.

      Ya se han marchado, – dijo mi madre.

      Así transcurrió un día, el más largo del verano.”

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    SANGRE EN BRASAS 

    De labios escarlatas
    se fabrica el deseo
    y de pieles de seda las pasiones
    pero sólo con la inefable materia
    de tu sangre en brasas
    se forjan las conquistas imposibles.
    Sin duda te han mirado
    los ojos azules del destino.

     
  • viva el Tue10Oct06 Permalink
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    A WRAASOSG EN BRASAS 

    De labios escarlatas
    se fabrica el deseo
    y de pieles de seda las pasiones
    pero sólo con la inefable materia
    de tu sangre en brasas
    se forjan las conquistas imposibles.
    Sin duda te han mirado
    los ojos azules del destino.

     
  • viva el Tue10Oct06 Permalink
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    De labios escarlatas se fabrica el deseo y… 

    De labios escarlatas
    se fabrica el deseo
    y de pieles de seda las pasiones
    pero sólo con la inefable materia
    de tu sangre en brasas
    se forjan las conquistas imposibles.
    Sin duda te han mirado
    los ojos azules del destino.

     
  • viva el Fri6Oct06 Permalink
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    El otoño se tiñe de tañer tiñoso 

    El otoño se tiñe
    de tañer tiñoso
    luna de sangre
    inundando su acuario
    la sombra es mi pastor
    y atajo de la muerte
    orquídea de tu cuerpo
    en las esquinas

     
  • viva el Thu28Sep06 Permalink
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    EL RUISEÑOR Y LA ROSA 

    —Ella me prometió que bailaría conmigo si le llevaba rosas rojas —murmuró el Estudiante—; pero en todo el jardín no queda ni una sola rosa roja.
    El Ruiseñor le estaba escuchando desde su nido en la encina, y lo miraba a través de las hojas; al oír esto último, se sintió asombrado.
    —¡Ni una sola rosa roja en todo el jardín! —repitió el Estudiante con sus ojos llenos de lágrimas—. ¡Ay, es que la felicidad depende hasta de cosas tan pequeñas! Ya he estudiado todo lo que los sabios han escrito, conozco los secretos de la filosofía y sin embargo, soy desdichado por no tener una rosa roja.
    —Por fin tenemos aquí a un enamorado auténtico —se dijo el ruiseñor—. He estado cantándole noche tras noche, aunque no lo conozco; y noche tras noche le he contado su historia a las estrellas; y por fin lo veo ahora. Su cabello es oscuro como la flor del jacinto, y sus labios son tan rojos como la rosa que desea; pero la pasión ha hecho palidecer su rostro hasta dejarlo del color del marfil, y la tristeza ya le puso su marca en la frente.
    —El Príncipe da el baile mañana por la noche —seguía quejándose el Estudiante—, y allí estará mi amada. Si le llevo una rosa roja bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja la estrecharé entre mis brazos, y ella apoyará su cabeza sobre mi hombro, y apoyará su mano en la mía. Pero como no hay ni una sola rosa roja en mi jardín, tendré que sentarme solo, y ella pasará bailando delante mío, sin siquiera mirarme y se me romperá el corazón.
    —Este sí que es un auténtico enamorado verdadero —seguía pensando el Ruiseñor—. Yo canto y él sufre; lo que para mí es alegría, para él es dolor. No cabe duda que el amor es una cosa admirable, más preciosa que las esmeraldas y más rara que los ópalos blancos. Ni con perlas ni con ungüentos se lo puede comprar, porque no se vende en los mercados. No se puede adquirir en el comercio ni pesar en las balanzas del oro.
    —Los músicos estarán sentados en su estrado —decía el Estudiante—, y harán surgir la música de sus instrumentos, y mi amada bailará al son del arpa y el violín. Ella bailará tan levemente, que sus pies casi no tocarán el suelo, y los cortesanos, con sus trajes fastuosos, formarán corro en torno suyo para admirarla. Pero conmigo no bailará, porque no tengo una rosa roja para darle.
    Y se arrojó sobre la hierba, y ocultando su rostro entre las manos, se puso a llorar amargamente.
    —¿Por qué está llorando? —preguntó una lagartija verde que pasaba frente a él con la cola al aire.
    —¿Sí, por qué? —murmuraba una margarita a su vecina, con voz dulce y tenue.
    —Está llorando por una rosa roja —explicó el Ruiseñor.
    —¿Por una rosa roja? —exclamaron las otras en coro. ¡Qué ridiculez!
    La lagartija, que era un poco cínica, se puso a reír a carcajadas. Sólo el Ruiseñor comprendía el secreto de la pena del Estudiante y, posado silenciosamente en la encina, meditaba sobre el misterio del amor.
    Por último, desplegó sus alas oscuras y se elevó en el aire. Cruzó como una sombra a través de la avenida, y como una sombra se deslizó por el jardín.
    En medio del prado había un magnífico rosal, y el Ruiseñor voló hasta posársele en una de sus ramas.
    —Necesito una rosa roja —le dijo. Dámela y yo te cantaré mi canción más dulce.
    Pero el rosal negó sacudiendo su ramaje.
    —Mis rosas son blancas —le contestó—, como la espuma del mar y más blancas que la nieve de la montaña. Pero ve donde mi hermana que crece al lado del viejo reloj de sol, y puede ser que ella te proporcione la flor que necesitas.
    El Ruiseñor voló hacia el gran rosal que crecía junto al viejo reloj de sol.
    —Dame una rosa roja —le dijo—, y te cantaré mi canción más dulce.
    Pero el rosal negó sacudiendo su follaje.
    —Mis rosas son amarillas —contestó—, tan amarillas como el cabello de la sirena que se sienta en un trono de ámbar, y más amarillas que el Narciso que florece en el prado. Pero anda a ver a mi hermano, que crece al pie de la ventana del Estudiante, y quizás él pueda darte la flor que necesitas.
    El Ruiseñor voló entonces hasta el viejo rosal que crecía al pie de la ventana del Estudiante.
    —Dame una rosa roja —le dijo—, y yo te cantaré mi canción más dulce.
    Pero el rosal negó sacudiendo su follaje.
    —Rojas son, en efecto, mis rosas —contestó—; tan rojas como las patas de las palomas, y más rojas que los abanicos de coral que relumbran en las cavernas del océano. Pero el invierno heló mis venas, y la escarcha marchitó mis capullos, y la tormenta rompió mis ramas y durante todo este año no tendré rosas rojas.
    —Una rosa roja es todo lo que necesito —exclamó el Ruiseñor—; ¡sólo una rosa roja! ¿No hay manera alguna de que la pueda obtener?
    —Hay una manera —contestó el rosal—, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtela.
    —Dímela —repuso el Ruiseñor—. Yo no me asustaré.
    —Si quieres una rosa roja —dijo el rosal—, tienes que construirla con tu música, a la luz de la luna, y teñirla con la sangre de tu corazón. Debes cantar con tu pecho apoyado sobre una de mis espinas. Debes cantar toda la noche, hasta que la espina atraviese tu corazón y la sangre de tu vida fluirá en mis venas y se hará mía…
    —La propia muerte es un precio muy alto por una rosa roja —murmuró el Ruiseñor—, y la vida es dulce para todos. Es agradable detenerse en el bosque verde y ver al sol viajando en su carroza de oro y a la luna en su carroza de perlas. Es muy dulce el aroma del espino, y también son dulces las campanillas azules que crecen en el valle y los brezos que florecen en el collado. Sin embargo, el Amor es mejor que la vida, y, por último, ¿qué es el corazón de un ruiseñor comparado con el corazón de un hombre enamorado?
    Y, desplegando sus alas oscuras, el ruiseñor se elevó en el aire, cruzó por el jardín como una sombra, y como una sombra se deslizó a través de la avenida.
    El Estudiante seguía echado en la hierba, como lo había dejado; y las lágrimas no se secaban en sus anchos ojos.
    —¡Alégrate! —le gritó el Ruiseñor—. ¡Siéntete dichoso, porque tendrás tu rosa roja! Yo la construiré con mi música, a la luz de la luna, y la teñiré con la sangre de mi corazón. Lo único que pido en cambio, es que seas un verdadero amante, porque el Amor es más sabio que la Filosofía, por muy sabia que ésta sea, y es más poderoso que la Fuerza, por muy fuerte que ella sea. Las alas del Amor son llamas de mil tonalidades, y su cuerpo es del color del fuego. Sus labios son dulces como la miel, y su aliento es como la mirra silvestre.
    El Estudiante levantó la vista de la hierba y escuchó, pero no comprendió lo que decía el Ruiseñor, porque él sólo podía entender lo que estaba escrito en los libros.
    En cambio, la encina comprendió y se puso a balancear muy tristemente, porque sentía un hondo cariño por el pequeño Ruiseñor que había construido el nido en sus ramajes.
    —Cántame, por favor, una última canción —le susurró la encina—, porque voy a sentirme muy sola cuando te hayas ido.
    Y el Ruiseñor cantó para la encina, y su voz era como el agua que cae de una jarra de plata.
    Cuando terminó la canción del Ruiseñor, se levantó el Estudiante y sacó del bolsillo un cuadernito y un lápiz.
    —He de admitir que ese pájaro tiene estilo —se dijo a sí mismo caminando por la alameda—, eso no puede negarse; pero ¿acaso siente lo que canta? Temo que no, debe ser como tantos artistas, puro estilo y nada de sinceridad. Jamás se sacrificaría por alguien, piensa solamente en música y ya se sabe que el arte es egoísta. Sin embargo, debo reconocer que su voz da notas muy bellas. ¡Lástima que no signifiquen nada, o que no signifiquen nada importante para nadie!
    Luego entró en su alcoba, y, echándose sobre su cama, comenzó de nuevo a pensar en su amor. Después de unos momentos se quedó dormido.
    Cuando la luna alumbró en los cielos, el Ruiseñor voló hacia el rosal, y apoyó su pecho sobre la mayor de las espinas. Toda la noche estuvo cantando con el pecho contra la espina, y la luna fría y cristalina se inclinó para escuchar. Toda la noche estuvo cantando así apoyado, y la espina se hundía más y más en su carne y la sangre de su vida se derramaba en el rosal.
    Cantó primero al nacimiento del Amor en el corazón de los adolescentes. Entonces, en la rama más alta del rosal floreció una rosa maravillosa, pétalo tras pétalo como canción tras canción. Al principio era pálida, como la niebla que flota sobre el río; pálida como los pies de la mañana y plateada como las alas de la aurora. La rosa que floreció en la rama más alta del rosal era como el reflejo de una rosa en un cáliz de plata, era como el reflejo de una rosa en espejo de agua.
    El rosal le gritó al Ruiseñor para que apretara más su pecho contra la espina.
    —¡Aprétate más, pequeño Ruiseñor —gritó el rosal—, o el día llegará antes de haber terminado de fabricar la rosa!
    Y el Ruiseñor se apretó más contra la espina, y más y más creció su canto porque ahora cantaba el nacimiento de la pasión en el alma de un joven y de una virgen.
    Y un delicado rubor comenzó a cubrir las hojas de la rosa, como el rubor que cubre las mejillas del novio cuando besa los labios de su prometida.
    Pero la espina no llegaba todavía al corazón del corazón, y el corazón de la rosa permanecía blanco, porque sólo la sangre de un ruiseñor puede enrojecer el corazón de una rosa.
    Y el rosal le gritó al Ruiseñor para que se apretara más aún contra la espina.
    —¡Aprétate más, pequeño Ruiseñor —gritó el rosal—, o llegará el día antes de haber terminado de fabricar la rosa!
    Y el Ruiseñor se apretó más aún contra la espina, y la espina al fin le alcanzó el corazón. Un terrible dolor lo traspasó. Más y más amargo era el dolor, y más y más impetuosa se hacía su canción, porque ahora cantaba el Amor sublimado por la muerte, el Amor que no puede aprisionar la tumba.
    Y la rosa del rosal se puso camersí como la rosa del cielo del Oriente. Su corona de pétalos era púrpura como es purpúreo el corazón de un rubí.
    La voz del Ruiseñor ya desmayaba, sus alitas comenzaron a agitarse, y una nube le cayó sobre sus ojos. Su canto desmayaba más y más, y sentía que algo le obstruía la garganta.
    Entonces tuvo una última explosión de música. Al oírla la luna blanca se olvidó del alba y se demoró en el horizonte. Al oírla la rosa roja tembló de éxtasis y abrió sus pétalos al frescor de la mañana. El eco llevó la canción a la caverna de las montañas, y despertó a los pastores dormidos. Luego navegó entre los juncos del río que llevaron el mensaje hasta el mar.
    —¡Mira, mira —gritó el rosal—, la rosa ya está terminada!
    Pero el Ruiseñor no contestó, porque estaba muerto con la espina clavada en su corazón.
    Ya era eso del mediodía cuando despertó el Estudiante; abrió la ventana y miró hacia afuera.
    —¡Caramba, qué maravillosa visión! —exclamó—. ¡Una rosa roja! En mi vida he visto una rosa semejante. Es tan hermosa que estoy seguro que tiene un nombre muy largo en latín.
    Se inclinó por el balcón y la cortó.
    En seguida se caló el sombrero, y con la rosa en la mano, corrió a la casa del profesor.
    La hija del profesor estaba sentada cerca de la puerta, devanando una madeja de seda azul, con su perrito a los pies.
    —Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja —exclamó el Estudiante—. Aquí tienes la rosa más roja de todo el mundo. Esta noche la prenderás sobre tu corazón y como bailaremos juntos podré decirte cuánto te amo.
    Pero la jovencita frunció el ceño.
    —Me temo que no va a hacer juego con mi vestido nuevo —repuso—, Y, además el sobrino del Chambelán me envió unas joyas de verdad, y todo el mundo sabe que las joyas son más caras que las flores.
    —Eres una ingrata incorregible —dijo agriamente el Estudiante, y tiró con ira la rosa al arroyo donde un carro la aplastó al pasar.
    —¿Ingrata? —dijo la muchacha—. Yo te digo que eres un grosero. ¿Qué eres tú, después de todo? Sólo un estudiante, y ni siquiera creo que lleves hebillas de plata en los zapatos, como lo hace el sobrino del Chambelán.
    Y muy altanera se metió en su casa.
    —¡Qué cosa más estúpida es el Amor! —se dijo el Estudiante mientras caminaba—. No es ni la mitad de útil que la Lógica, porque no demuestra nada y le habla a uno siempre de cosas que no suceden nunca, y hace creer verdades que no son ciertas. En realidad no es nada práctico, y como en estos tiempos ser práctico es serlo todo, volveré a la Filosofía y al estudio de la Metafísica.
    Y al llegar a su casa, abrió un libro lleno de polvo, y se puso a leer.

    Oscar Wilde

     
  • viva el Sat9Sep06 Permalink
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    Sangre de cristianos, semilla de mártires 

    Si matas a un dios, nacerán veinte, de ahí todas estas nuevas formas de transcendencia occidental. Por eso yo no mato a dios, espero que nazca. Esperad a dios, pero esperad que nunca venga.

     
  • viva el Tue5Sep06 Permalink
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    Mar tirio Dícese del piélago fenicio teñido de… 

    Mar tirio.
    Dícese del piélago fenicio, teñido de sangre fanática.

     
  • viva el Tue5Sep06 Permalink
    Etiquetas: , sangre   

    Mar tirio 

    Dícese del piélago fenicio, teñido de sangre fanática.

     
  • viva el Fri1Sep06 Permalink
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    Espada 

    En el arte de las armas nadie superó al rey Arturo. Su fuego, su pasión en la guerra no dejaban lugar a dudas. Cada objeto bélico era para el rey motivo de sangre. Refulge al sol el acero del unicornio como un espejo cuando Arturo lo eleva para volver a dejarlo caer sobre dragones y enemigos y alzarlo de nuevo ya empañado del rojo humor.

     
    • Ahasvero el Vie26May06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Sword
      In the art of the arms nobody surpassed king Arturo. Their fire, their passion in the war did not leave place to doubts. Each warlike object was for the king reason for blood. Refulge to the sun the steel of unicornio like a mirror when Arturo elevates to return to let it it fall on its enemies and raise it already dimmed again of red humor.

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  • viva el Thu24Aug06 Permalink
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    Desfasado 

    Un torero es un traje pasado de moda con sabor a sangre y arena.

     
  • viva el Thu17Aug06 Permalink
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    Afectos colaterales (2) 

    El soldado israelí inspeccionaba con escrúpulo funcionarial las ruinas de una casa de Beirut bombardeada por su unidad. No pudo dejar de sentir un misterioso estremecimiento cuando, entre el amasijo de escombros y vísceras removidas, contempló el cadáver de una hermosa joven libanesa. Su sangre teñía las piedras como las amapolas el aire de la primavera. Esa misma noche la poseyó en sus sueños con el desmayo de la desesperanza.

     
    • Ahasvero el Jue17Ago06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Es monstruosa y realmente estremecedora esta prosa poética a pesar de que debe ser fingida, ¿no?

      Bienvenido de nuevo. Un besazo.

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    • manuel moreno el Jue17Ago06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Sí pero para variar con una errata, donde dice puedo debe decir pudo jajajaja, te agradecería, abusando como siempre de tu bondad, que me la corrigieras. A ver si me lo explicas y hacemos lo de las cartas, aquello que dijimos. Estaría divertido.
      Un abrazo.

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    • manuel moreno el Jue17Ago06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Ya no hace falta, qué bien, ya he aprendido y está corregido.
      Un beso.

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    • Ahasvero el Jue17Ago06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Estoy de prestado y no tengo acceso a las cartas ahora, pero no lo he olvidado. Por lo demás, me alegra que ya domines el backpage. Y gracias por tus alagos, me van a ruborizar…

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  • viva el Mon24Jul06 Permalink
    Etiquetas: sangre   

    Un vampiro suelto 

    Cuando en la cárcel esperan sangre fresca, yo atraco bancos para que me encierren.

     
  • viva el Wed19Jul06 Permalink
    Etiquetas: sangre   

    Aburrimiento vegetal 

    Traje de pino para un pepino sangre de horchata.

     
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