Aire de silencio

Hay un cielo dulce y triste en el rojo de la tarde,
que da belleza a la nube voluptuosa en la que arde.
Y bajo el malva y el rojo se han remansado los tilos
de blanco, rosado y grana en sus sigilosos nimbos.
Sosegada el agua gime, en el fondo de la fuente,
agua de callada lágrima, bajo la tierra nacida.
Tras su vesánico ensueño, entre rojos y fanales de los cielos,
luz de estrellas, plumas de ángel y en la penumbra luceros.
Por los rosales de nubes la tarde se hacía incienso.
Y, de repente, un silencio melancólico y distante,
ha temblado sobre el agua en el vacío del aire.
Es un aire de silencio, es un suave trepidar
entre cúmulos ahogados, soñolientos de la tarde;
un silencio tan difunto que llorando está por nadie
en esta triste y dorada solemnidad de los aires.

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Vuelo de Samotracia

Como una Victoria de Samotracia,

vuelas tus faldas rojas de satén y seda.

Son las alas de la libertad

tus brazos extendidos.

Nadie puede pararte,

nadie tu vuelo detener,

nadie oprimir tu danza

de diosa libertaria.

Porque hoy te has liberado

para siempre de tus yugos.

El viejo

Nadie sabe de su dolor,
nadie de sus sombras
ni de la ausencia.
Sólo es pellejo cansado
sobre frágiles huesos
que un día caminaron
ufanos de juventud.

Septiembre

Al universo no pesan las alas, la noche carga los olores del alma y canta a la boca que besa. Una flor se abre y el aire es alma de tu voz.
Hay suspiros de alondra y miradas de búho que en la nieve se funden y nadie los canta. Así, beso tras beso, bebo yo el anís de tus labios.
Ahora veo flores níveas de jara enhebrando las nubes; se estremece una estrella.
Dicen que a la luna llena le dabas besos de plata y tu me los das de alpaca pero qué besos me dabas!
Un turbio laberinto de estrellas afiladas enreda mi ilusión casi marchita.
Tras los verdes cipreses, el clavel de tu boca se arrojó sobre mi con su brisa marina de bandera pirata.
La aurora nos unió sobre la arena, las bocas puestas sobre el mar helado de la espuma sin fin que se derrama.
Todos los días mendigar en tus labios nubes de nieve.
Febril memoria De cuerpos que habitan El silencio mudo.
Rumorea Mi sombra El silencio derramado Por tus venas.

Febrero

Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
A Paco de Lucía: Corazón flamenco, honda guitarra, embrujo de mujer, soul de Andalucía.
Este desierto sin fin sólo me muestra el espejismo de un amor verdadero.
Para llorar no necesito la cebolla si te tengo a ti.
Ya de tus ojos, oasis Ya de tus labios, desierto O ya de tus manos, cielo.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Luna, labio del cielo besado por el sol.
Mi alma en llamas, hora dorada, por tu luz crepuscular horadada.
Hacerle el amor a tu sonrisa, acariciar despacio tu silencio.
Cuando aprendes a ser princesa todo el mundo quiere ser súbdito.
A las olas, alas de amor a mar.
Se Dilatan Se Deleitan Se Delatan Tus Pupilas
Amarse para siempre en un instante eterno.
Cada mirada pertenece al que la mira.
Unas veces se ama y otras se aprende.
Dispara tus besos y róbame.
La mejor frase de amor es la que no se dice.
Si encajan nuestros cuerpos quizás te empotre el alma.
Hay miradas que enamoran y palabras que lo desmienten.
Deshazme el amor.
Y ahora os dejo, que tengo que inventar la bomba erotónica.
Necesito un brochazo de amor!
Me conquistó tu mirada y tu sonrisa, ya es hora de que me conquisten tus abrazos y besos.
Me asomo al profundo pozo de sus ojos negros para gritarle pero nadie responde.
¿Fui yo tu princesa? Apenas fui un suspiro, Un cruce de miradas. Tan sólo fue eso.
Amor por despecho tras amor de pecho.
Murió habiendo abrazado sólo sueños.
Recomiendo leerme en la intimidad de los abrazos eléctricos…
Ya no son latidos, son balas explosivas…
No quiero volver, no quiero olvidar…
Oculto tu amor en un poema que nadie leerá.
Si el amor se marchita, endurece sus espinas.
Sí… cada mirada, cada beso, cada caricia, cada palabra, cada sonrisa, cada abrazo… son necesarios. Todo lo demás sobra.
Madurar es aceptar la derrota, la humillación y la ofensa.
¿Cómo puedes tener alma si no tienes sonrisa?
Si vienes a buscarme, te acompaño encantada.
Aún busco los contornos de tu rostro, las suaves orillas de tus dedos, el alado sabor de los besos que nunca nos dimos, tu trémulo rubor…
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
“Querer” nunca fue sinónimo de “que te quieran”.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Besos: droga de la claridad.
No soporto la mediocridad.
Quiero un amor que haga daño.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Tal vez un día me vea reflejada en tus labios, en tu sonrisa, en tus besos.
El amor es tan ilusorio como los fantasmas.
Lee mi piel en la intimidad en tono grave y musical con la rotundidad de las olas espumadas que rompen en tus brazos galantes.
Nunca los besos fueron gratis, siempre los paga el desamor.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
El amor es como las olas del mar, a veces calmachicha, otras tsunami y casi siempre una marejadilla.
El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
Cartero: un amor en cada puerta.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Llévate lejos este amor, donde el sol lo abrase y fortalezca…
Eres daltónico para mi amor.
Todo está en contra de un amor a destiempo.
Después del primer amor, todos son prescindibles.
Magia, locura, amor… abre la puerta…
Hay tiempos en que los besos dan sapos y otros en los que dan amores.
Como la luna sin luz y como el viento sin aire.
El tiempo es un canalla, ni sumiso a la brisa de la pasión, anega los sueños de estrellas negras.
El primer sueño ¿realmente importa? No hay golondrinas hoy como la sombra. Besa y sigue remando.
Olas de seda, perfume de la higuera entre tus labios, el ruido de las olas por el aire abortado: tu te desnudas luna de sangre…

La primera generación de la historia que pierde Cociente Intelectual

La llaman Generación GHyOT y según los científicos su Cociente Intelectual (CI) ha descendido en 200 puntos respecto de la anterior. El fenómeno no deja perplejo a nadie, ya que, como estaba previsto, la ingeniería social ha avanzado tanto que eran previsibles estos inmejorables resultados.

Tras el éxito cosechado, se prevee que la próxima generación alcanzará el estado de ameba sin grandes complicaciones. El programa de degeneración intelectual nos permite un control exhaustivo sobre cada nueva generación, ha declarado John H. Furer, ingeniero social y máximo responsable de la programación televisiva mundial.

CONFESIONES 6

primavera beodo seguirás huelo engañosos centella aguas armé perfección basta nadie eróticos multitud cabellera araña desea violetas reavivan romperé sauces escapamos ello puertas desierto pesares máscara canto adquirir dispensado niños atarjeas llamé tiernos galope reservaba combate legumbres tonta capaz descarnado di auténtica refiero nacido festín mecánica buscar replicaba cuidados moscas lago; encogía grises manchada mártir recuperado leyes Francia Europa camisa manda decorados oportunidad francesa veras podría estaban alimaña hacerse cuento apagada cuyo guardián llorar aventurera santa mostró humanos tratad inmediato emborrachábamos tengas carámbanos espantosamente rodee esto consejos falta cristo existente arrojar paisajes occidente galos clave

Saint-Benoit-sur-Loire

—Hemos construido una. Será para la sirena y estará sobre El mar de seda, al que ahora llamamos así por su rebelde naturaleza. En cierto modo, estamos orgullosos de ello. Nos sirve para dominar desde este castillo inexpugnable del infierno, para continuar dominando sobre este reino de tinieblas en el que nadie puede hacernos frente, ni aventurarse a explorar, azorados por la angustia y sus represiones. Y mientras, somos los causantes de crímenes cuya resolución pasa necesariamente por nuestra destrucción.

La luz

La luz se abría por la ventana,
y en ese momento,
fuimos piratas en busca del instante;
jugábamos con los límites del tiempo y del espacio
haciendo cortas las distancias.
Asómate:
te escribiré como bailo cuando nadie me mira
bailaré con letras cortas y acentos en los pies.

MI EPOPEYA RÚSTICA

Nací a las 12 de la noche de un 29 de marzo de 1964, en el oratorio de la Casa grande o Casa de los Manrique. Un oratorio o capilla de la casa solariega de Rodrigo Manrique, en la que su hijo, Jorge, vivió su feliz luna de miel, y que en mi época había sido mancillado, convirtiéndolo en el dormitorio principal de una parte de la casa, que ahora era una corrala de vecinos, de la que mi abuela materna era propietaria de una cuarta parte de la misma.
Nací pues en un pueblo de La Mancha que había recibido sucesivamente el nombre de Belmontejo de la Sierra, Belmonte y finalmente Villa de Los Manrique o Villamanrique. Un pueblo que, en pleno siglo XX, aún permanecía en la Edad Media. En una época más degradada y mísera aún que aquella debido a los estragos de la postguerra española. En la más oscura y profunda España, católica, apostólica y romana, en un lugar de La Mancha, entre la Sierra de Alcaraz y Sierra Morena, de la que me acuerdo con más nubes que claros. Una tierra en donde los maquis y los bandoleros seguían siendo un tema de conversación habitual. En donde las historias de la guerra civil aún estaban vivas y no habían cicatrizado. En donde la pobreza y la roña eran aceptadas como lo más natural del mundo. Un mundo donde no era difícil encontrarse con quinquis, latoneros, familias de cíngaros ambulantes y gitanos sedentarios. Una tierra de paso, el natural entre Andalucía y la Mancha, llena de caminos polvorientos, de repoblación y despoblación, en la que también había “jaros” procedentes de Europa que Franco había traído para “repoblar” y hasta viejos bandoleros de Sierra Morena. En fin, una honrada y leal villa de la España franquista, a la que no llegó la guerra pero sí sus rencillas, enfrentamientos y consecuencias. Un lugar de paso, en el que nunca nadie ha querido permanecer durante mucho tiempo, un territorio sin raíces y sin historia. Un paso fronterizo durante siglos entre moros y cristianos. Una tierra periférica dejada de la mano de cualquiera que por allí pasase, incluidos Don Quijote y Santa Teresa. Una comarca de soles, vientos y piedras oxidados y olvidados, sin más novedades que las pasajeras y aventureras nubes.
De mi familia paterna sé, según contaba mi padre, que procedía de Andalucía. El primer Alfaro que, según él, había llegado al pueblo era el llamado Abuelo Carbonero, un hombre, al parecer, listo y emprendedor que debió hacerse con una buena cantidad de tierras serranas, vírgenes y sin roturar, que mi familia paterna fue convirtiendo en olivares a lo largo de varias generaciones. Yo mismo me enorgullezco de haber participado junto con mi padre en esa epopeya familiar, en esa conversión de una sierra pedregosa, pobre y arisca en productivos y ordenados olivares, plantando, mano a mano con mi padre, 300 olivos, quizás los últimos 300 que se han plantado ya en la familia. Yo por lo menos no pienso plantar más. A los catorce años se acabó mi rural y bucólica epopeya. Yo también estaba allí de paso. De paso hacia ningún sitio.

A Vicen

La vida tiene unas reglas que no son las tuyas, hay que aceptarlas si quieres jugar la partida. Perdemos y echamos la culpa a las reglas, queremos cambiarlas porque vamos perdiendo, pero eso es imposible: las reglas no las decides tú. Las reglas están preestablecidas y todos los que van ganando las aceptan y no están dispuestos a cambiarlas, harán lo que sea para mantenerlas. Y además son muchos los que juegan sin darse cuenta que juegan las reglas que otros establecieron antes, normalmente ya muertos, y que las darán por sentadas, sin plantearse más allá, ni siquiera piensan que pueden ser cambiadas. Podemos, sí, contribuir a cambiarlas pero en una medida muy pequeña. Todos queremos cambiar algo y no es fácil ponerse de acuerdo. Lo que es seguro es que no serán tus reglas exclusivas las que se impondrán. De nuevo los que van ganando se imponen más que los que van perdiendo, es parte del premio y la satisfacción del triunfador, es parte de su ganancia. A veces crees que la gente hace trampas, y hay gente que realmente hace trampas, es parte de la mala fe de la gente, perder es duro y nadie se resiste a perder. Así que nos encontramos atrapados en un juego que no nos gusta porque vamos perdiendo. Un juego en el que no es fácil cambiar las reglas, todo un entramado social conspira para mantenerlas y reproducirlas. Un juego muy serio, el de la vida, el de nuestra vida, jugado por todos los actores que conocemos: los hijos, los padres, los hermanos, la pareja, los “ex”, los amigos, los compañeros, los jefes, los agoreros, los gurus de la tribu, el consejero psicológico, el médico, el cura del barrio, los políticos, el gobierno, la prensa, la policía… y toda esa gente que se cruza alguna vez con nosotros diciéndonos lo que tenemos que hacer en la vida, con nuestra vida. Al final todos ellos contribuyen a crear en nosotros unas expectativas de lo que “debe ser” nuestra vida, cómo se vive, cómo se triunfa, cómo se gana la partida, cómo se trabaja, cómo se ha de cuidar de los hijos, cómo debemos o no debemos comportarnos, y hasta cómo hay que limpiar el polvo y las veces que hay que hacerlo, etc. etc. etc. Establecen los patrones por los que nos debemos no sólo guiar, sino también por los que nos tenemos que medir, valorar, examinar, los valores que hacen de nosotros unos ganadores o unos perdedores, unas buenas o malas personas, gente bien o gente mal, gente guay o gente chunga. Buen panorama… desolador ¿no?
Pero ahora llega el momento de plantearse algunas cosas. ¿Qué me pasa? Yo he cumplido con todas las reglas, no he hecho trampas, he jugado limpiamente, ¿Por qué no me corresponde premio? ¿Por qué no me valoro como dicen las reglas? ¿Por qué me considero fracasada? ¿Qué pasa aquí? Esto es injusto, ¿no? Pues sí, de eso se trataba de jugar. Y has perdido (¿Has perdido?). O lo aceptas o no lo aceptas. O juegas o no juegas. ¿Quieres seguir jugando? Hagan juego señores. Otra partida. O no.
¿Es posible jugar a un juego en el que no perdamos? ¿Qué juego es ese? ¿Cómo se juega? ¿Con quién se juega? ¿Se juega solo? Yo también quiero saberlo. El que primero lo descubra que nos lo cuente.

EL NAVAJAZO A MI HERMANA

Fue una repentina explosión de rabia. Yo estaba sentado con mi familia alrededor de la mesa redonda de la cocina. Era de noche. Estábamos cenando. Algo que hizo mi hermana mayor me hizo rabiar de ira. Yo estaba sentado en una de esas sillitas de bebé que también era de madera y que te elevaban a la altura de los adultos en la mesa. Podía comer por mi mismo y alcanzar los objetos que había sobre la mesa, entre ellos una pequeña navaja con mango de colores. Supongo que era mía porque estaba a mi alcance fácilmente. No recuerdo que fue lo que mi hermana hizo, pero realmente me cabreó. Cogí la navaja y sin dar tiempo a nadie para reaccionar se la lance a mi hermana mayor. Mi puntería no debió ser mala porque le partí la ceja. Un tremendo tortazo vino inmediatamente a visitar mi cara. En un segundo, una tranquila y rutinaria cena familiar se había con vertido en una tragedia rural.

MARATÓN DE SUEÑOS

Cuando por fin la humanidad entendió que la realidad había que dejarla, no tocarla, que nada cambiaría para bien de todas formas, que nada sería como esperábamos, el físico teórico expuso su gran teoría, de nuevo, ante el auditorio mundial, que seguía la retransmisión desde todos los rincones del planeta, mediante el InterSphere.
El rico Monopol, patrocinador de todo, que también entendió que su gran riqueza tampoco servía para poseer el mundo, que en realidad, aunque todo el globo terráqueo estuviera a su nombre y le perteneciese por completo, la verdad es que ni siquiera lo que tenía cerca y a su lado le pertenecía, pues ni siquiera su perro le pertenecía, y había muerto, a pesar de los tres mil cirujanos que intentaron revivirlo.
InterSphere estaba conectado globalmente, todos habían sido sometidos a él. El físico comenzó su discurso y todos lo escuchamos subyugados. Después de una larga demostración, que nadie entendió pero que según los más sabios, era incontestable, infalsable, definitiva… concluyó su teoría diciendo: así pues no podemos cambiar el mundo, ni poseerlo, sólo podemos soñarlo, sin tocarlo siquiera, Monopol tendrá que soñar su perro, y todo el que de verdad quiera poseer algo debe únicamente soñarlo.
Fue entonces cuando a Monopol se le ocurrió organizar las Olimpiadas Oníricas Mundiales, cuya prueba reina sería un Maratón de sueños. Se soñó una mascota, se soñaron las diferentes pruebas olímpicas, se soñaron los equipos, los deportes, los símbolos, los kilómetros de sueños que había que hacer, se soñaron las diferentes pruebas y carreras oníricas, se soñaron por supuesto los diferentes estadios, las competiciones, las medallas. Todo era soñado cada día de nuevo. Milimétricamente soñado hasta el más mínimo detalle, incluidas todas las pesadillas dantescas de algunos recalcitrantes. Todo el mundo tuvo su prueba, su sueño o pesadilla exclusivos.
Y entonces ocurrió el milagro, la realidad dejó de pertenecer a nadie, ni siquiera a Monopol, pero los sueños pertenecían a todos. Por fin se hizo justicia: cada uno tenía lo que era suyo. Los sueños nos pertenecían, la realidad no. Al cabo de pocos años de sólo soñar, la naturaleza empezó a ser generosa, el calentamiento descendió en todo el planeta, los bosques volvieron a crecer, el clima se hizo generoso, el mar estaba recuperado y lleno de vida, las ciudades desaparecieron, la temperatura era tan benigna que no era necesario ni ropa, ni casas, ni transporte… porque todo se soñaba y los sueños eran cada vez más bellos, más perfectos, más armónicos.

INUNDACIÓN

A veces lloro y me arde el estómago,
quiero contarte una historia de dulces cosas
pero mis ventanas oscuras no me dejan ver
y me arde el vientre de nueve a cinco.
A veces grito en el mar y nadie puede oírlo.
Quiero decir lo que quiero decir, desde este cuerpo,
atrapado entre huesos y dolores,
pero mis cuerdas están gastadas y secas.
Di lo que quieras, está lloviendo otra vez.
El bote hace aguas y hay huracán de nuevo.
¿De qué sirve gritar en la distancia del océano?
¿Y quién quiere vivir para siempre,
en este mar terrible, sin salvación, sin fe?

El terremoto

El desastre se ha sentido en Japón y parte del casquete polar. Se ha detectado un seísmo de magnitud 55 en la escala de Richter que no ha dejado de temblar hasta esta mañana. El capitán Kirk ha tenido que bajar y enseñar Klingon a la policía. Los japoneses han empezado a hablarlo espontáneamente desde el temblor. Nadie se lo explica. Mister Spock tampoco. El Enterprise se ha quedado en misión permanente. Star Trek es ahora una escuela de idiomas. ¡Qué calor! Este desierto me está matando… No puede ser, otra vez esos espejismos. Ahora me parece ver un gran trozo de hielo, casi como un iceberg, en pleno desierto… y noto la arena fría, muy fría, helada.

Repito hoy este discurso de Chaplin Discurso final…

Repito hoy este discurso de Chaplin:

Discurso final de la película “El gran dictador”, de Charlie Chaplin, 1940
“Lo siento.
Pero… yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.
Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.
Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.
Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.
Soldados:
No os entreguéis a ésos que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir.
Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.
Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos.
Soldados:
No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: “El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres…” Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura.
En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón.
Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad. Soldados:
En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.”

VIVA

Einstein se equivocó, nada puede viajar más rápido que la sombra. Y nadie demostrará que la eternidad no existe. Jamás.

TESTIGO DE LA LLAMA

A Laura, 15 años después.

Metáfora y paisaje
de todos los espejos;
brisa, a la que todos aman
y nadie posee;
testigo de la llama
de mi vida
invencible.

Si lo ven díganle que lo encerré en…

Si lo ven, díganle que lo encerré en medio del silencio y deposité su alma de lobo y de niño en el mar con sumo cuidado, contemplando su partida al llegar el atardecer, díganle que de vez en cuando le miro en el brillo de las estrellas y recuerdo esa promesa y ese sacrificio de verle bien lejos de mí. Díganle que a pesar de todo, de nuestras tormentas, nadie más ocupara un sitio en mi alma que ya le pertenece, que jamás morirá aquí, díganle que se ha llevado consigo una parte importante de esta alma libre, una que jamás podré recuperar. Díganle también, que lo llevo dentro, en esta travesía sin fin, le llevo hasta la raíz.

Discurso final de la película El gran…

Discurso final de la película “El gran dictador”, de Charlie Chaplin, 1940
“Lo siento.
Pero… yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.
Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.
Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.
Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.
Soldados:
No os entreguéis a ésos que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir.
Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.
Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos.
Soldados:
No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: “El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres…” Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura.
En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón.
Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad. Soldados:
En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.”

No permitas que nadie diga que eres…

“No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos”.
Will Smith (En busca de la felicidad)

INT. HABITACIÓN. NOCHE

La madre y el padre estaban velando un cadáver. O eso parecía. Sus ojos cerrados no revelaban lágrimas. Quizás sólo cansancio. Un cansancio de siglos. Un cansancio que se acumulaba en las ojeras de los viejos como se acumulaba el polvo en los rincones de la estancia. El hijo parecía dormir plácidamente. Pero estaba muerto. Había muerto después que ellos pero eran ellos los únicos que le velaban. Yacía sobre un tatami de paja con borde negro de luto. El olor del tatami era intenso como de mieses recién segadas. Aún soleadas y calientes. El resto era frío, muy frío. Nadie respiraba en la habitación. No en vano todos estaban muertos, hasta los muebles eran jirones de un ataúd. Una inquietante atmósfera rodeaba al muerto. Una niebla heladora.
Cualquier color que tu quieras, dijo la madre. Nadie contestó. Una marcha nupcial comenzó a oírse y unos perros ladraron como alertados por las trompetas. O quizás eran lobos, lobos de montaña. Lejanos.

La madre y el padre estaban velando un…

La madre y el padre estaban velando un cadáver. O eso parecía. Sus ojos cerrados no revelaban lágrimas. Quizás sólo cansancio. Un cansancio de siglos. Un cansancio que se acumulaba en las ojeras de los viejos como se acumulaba el polvo en los rincones de la estancia. El hijo parecía dormir plácidamente. Pero estaba muerto. Había muerto después que ellos pero eran ellos los únicos que le velaban. Yacía sobre un tatami de paja con borde negro de luto. El olor del tatami era intenso como de mieses recién segadas. Aún soleadas y calientes. El resto era frío, muy frío. Nadie respiraba en la habitación. No en vano todos estaban muertos, hasta los muebles eran jirones de un ataúd. Una inquietante atmósfera rodeaba al muerto. Una niebla heladora.
Cualquier color que tu quieras, dijo la madre. Nadie contestó. Una marcha nupcial comenzó a oírse y unos perros ladraron como alertados por las trompetas. O quizás eran lobos, lobos de montaña. Lejanos.

Qué nadie se persiga el rabo

Qué nadie se persiga el rabo,
ni se pise la picha mal,
porque ya no será cabo,
ni hombre, ni animal.

contra las cuerdas
pies por el fango
vals de la tarde
inundando su acuario
pescando ideas
se confabula
atajo de la muerte

Qué nadie se persiga el rabo ni se…

Qué nadie se persiga el rabo,
ni se pise la picha mal,
porque ya no será cabo,
ni hombre, ni animal.

contra las cuerdas
pies por el fango
vals de la tarde
inundando su acuario
pescando ideas
se confabula
atajo de la muerte

Que nadie persiga el pasado ni viva esperando…

Que nadie persiga el pasado
ni viva esperando el futuro;
porque el pasado ya no es
y el futuro aun está por ser.
Lo que hay que ver cabalmente
es lo que surge en cada momento.
Sabido esto, perseverad
invencibles e imperturbables.
Hoy hay que hacer el esfuerzo,
¿Quién sabe si mañana no llega la muerte?
Con el señor de la muerte y sus grandes huestes no se pacta,
pero al que así persevera
fervoroso día y noche,
a ése el sabio pacífico
le llama el solitario feliz.

“Es porque no me interesa competir que nadie…

“Es porque no me interesa competir, que nadie puede vencerme.
Es porque no me interesa luchar, que no puedo ser derrotado.
Es porque no espero de los demás, que mi corazón se mantiene intacto.
Es porque me he dejado a mi mismo, que de vez en cuando me encuentro.
Es porque la Vida me ha amado tanto, que puedo amar tanto a los demás.”

9/9/13

Seguía mi camino sin apreciar lo que me…

Seguía mi camino sin apreciar lo que me rodeaba; sin observar cómo el viento me susurraba, sin observar cómo el Sol me enviaba su energía, sin observar cómo la noche me acurrucaba.

Seguía mi camino sin pararme, sin prestar atención a nada, ni a nadie. Pero…en un solo instante, te encontré. Tus miradas, tus abrazos, tus besos, tus caricias, tus dudas, tus sonrisas, tu felicidad…
Ahora eres tú mi viento, mi Sol y mi noche.

No de deja continuar el hilo de Durruti…

No de deja continuar el hilo de Durruti, así que lo continuo aquí:
Es verdad, reina, en wikipedia alguien ha escrito:”…muere por una bala de extraña procedencia”. Supongo que porque no hay bala más extraña que la que te disparas tú mismo (y sin ayuda de nadie) en la entrepierna. Y no fue un suicidio porque, evidentemente, se hubiese aplicado el cañón en un lugar más efectivo. De ahí viene el nombre del plato castizo “Huevos a la Durruti” (huevos revueltos con perdigones de pimienta y tomate frito).

Por favor seleccione la premisa que se ajuste…

Por favor, seleccione la premisa que se ajuste más a sus circunstancias (intrínsecamente personales):
A) La experiencia es un peine que te dan cuando ya estás calvo
B) La esperanza es un pene que “te dan” cuando ya estás agachado
C) Ambas son plantas de interior y no te las da nadie porque cuestan dinero.

Nadie lo sabe me estoy oscureciendo inexorablemente las…

Nadie lo sabe

me estoy oscureciendo inexorablemente

las puertas que golpeo siguen mudas

sólo el zumbido vacilante de mi mente
entretejiendo naderías
y la pesada costra de la angustia
enquistada bajo la almohada

algo distorsiona
no sé si es el espejo o mis máscaras

deberé huir

Polizón Artesano de la Nada soy Polizón de…

Polizón Artesano de la Nada

soy Polizón de vida reptando a tientas
sin Nadie esperándome en el umbral de su cuerpo

soy Artesano de silencios rotos
sin el Cincel apropiado para calar tu veta

soy Nada… golpeando ansiosamente
las pequeñas puertas de tu Alma

El joven señor preguntó ¿ Dónde encontraré las…

El joven señor preguntó:
-¿ Dónde encontraré las palabras para decir lo que siente mi corazón?
-Los sentimientos más profundos son imposibles de expresar con palabras. Sólo se pueden insinuar.
-Entonces no hay esperanza -dijo el joven señor-. Nadie me comprenderá y yo no podré comprender a nadie.
-No es así.Los que estén más cerca de ti te conocerán mejor por lo que no dices y tu les conocerás del mismo modo.
Aki-no-hashi 1311

El entrenador dice que no nos preocupemos Dice…

El entrenador dice que no nos preocupemos. Dice que somos las mejores patinadoras del país y que la copa está ganada. Dice que nadie volverá a enterarse. El entrenador es como un padre para nosotras; no le defraudaremos otra vez.

Hagas lo que hagas y no importa…

“Hagas lo que hagas, y no importa lo terrible ni doloroso que sea, todo tiene sentido en tu cabeza. No conozco a nadie que se considere una mala persona.” Tom Ripley

YUNTAS Completamente Además ¡vida Completamente Además ¡muerte Completamente…

YUNTAS
Completamente. Además, ¡vida!
Completamente. Además, ¡muerte!
Completamente. Además, ¡todo!
Completamente. Además, ¡nada!
Completamente. Además, ¡mundo!
Completamente. Además, ¡polvo!
Completamente. Además, ¡Dios!
Completamente. Además, ¡nadie!
Completamente. Además, ¡nunca!
Completamente. Además, ¡siempre!
Completamente. Además, ¡oro!
Completamente. Además, ¡humo!
Completamente. Además, ¡lágrimas!
Completamente. Además, ¡risas!…
¡Completamente!
(César Vallejo — 9 Nov 1937)

Nadie sabe que adornos cubren a la autora…

Nadie sabe que adornos cubren a la autora de este espacio, solo muestra sus ojos claros y eso nos entusiasma tan amantes de lo sueco, lo escandinavo y lo eslavo en el racismo genético que nos dicta el gusto y la buena motivación.

INT. NOCHE

Bella-Durmiente
estaba tejiendo el cuento
con telar de fantasía
cuando se pinchó
con un personaje azul.
Con la oscura noche
nadie te hiere ya,
zas en toda la boca
haciendo chup chup
palabras que rima
y canta un cuco alegre.

CONDENADO

Paso la noche, muerto de miedo y condenado, entre los monstruos de mis sueños: el entrañable, el autor, el follacabras… Dormido entre fantasmas, no entre mis sábanas, pido la tregua y fumo mi camello. Hasta el humo se vuelve espantoso horizonte de agujeritos negros. Por las rendijas de puertas y ventanas, gotas de viento cruzan sin saludar a nadie. Mariposas se creen mis orejas que, de mosquitos llenas, zumban, zumban, zumban… Y acosado por la devoración triforme de estos fénix sin nombre, cuyo prepucio grana busca la media naranja del moflete, mi cabeza cubro con el yelmo o celada de mi almohada.

Paso la noche muerto de miedo y condenado…

Paso la noche, muerto de miedo y condenado, entre los monstruos de mis sueños: el entrañable, el autor, el follacabras… Dormido entre fantasmas, no entre mis sábanas, pido la tregua y fumo mi camello. Hasta el humo se vuelve espantoso horizonte de agujeritos negros. Por las rendijas de puertas y ventanas, gotas de viento cruzan sin saludar a nadie. Mariposas se creen mis orejas que, de mosquitos llenas, zumban, zumban, zumban… Y acosado por la devoración triforme de estos fénix sin nombre, cuyo prepucio grana busca la media naranja del moflete, mi cabeza cubro con el yelmo o celada de mi almohada.

CONDENADOS (5)

Paso la noche, muerto de miedo y condenado, entre los monstruos de mis sueños: el entrañable, el autor, el follacabras… Dormido entre fantasmas, no entre mis sábanas, pido la tregua y fumo mi camello. Hasta el humo se vuelve espantoso horizonte de agujeritos negros. Por las rendijas de puertas y ventanas, gotas de viento cruzan sin saludar a nadie. Mariposas se creen mis orejas que, de mosquitos llenas, zumban, zumban, zumban… Y acosado por la devoración triforme de estos fénix sin nombre, cuyo prepucio grana busca la media naranja del moflete, mi cabeza cubro con el yelmo o celada de mi almohada.

BRUJA DEL NORTE

La chica padece el Síndrome de Blancanieves. Está sentada en una silla y no come nunca. Parece no haber dormido durante siglos aunque lleva aquí, en el sanatorio de San Cugat del Vallés, tan sólo una semana. Está triste, pues hace ya unos meses que nadie le ofrece una manzana. A todos los pacientes nos lo prohibieron el día que vino y especialmente a mí que, según ellos, padezco el Síndrome de la Bruja.

San Cugat del Vallés

La chica padece el Síndrome de Blancanieves. Está sentada en una silla y no come nunca. Parece no haber dormido durante siglos aunque lleva aquí, en el sanatorio de San Cugat del Vallés, tan sólo una semana. Está triste, pues hace ya unos meses que nadie le ofrece una manzana. A todos los pacientes nos lo prohibieron el día que vino y especialmente a mí que, según ellos, padezco el Síndrome de la Bruja.

(A Claro de Luna)

Santiago de Compostela

No hay lugar más escalofriante y terrorífico que aquel donde acaba de pasar el caballero negro de la muerte; donde todavía se mueve como un péndulo amenazante la cadena que ataba a la fiera de afiladas zarpas que acaba de escapar de su mazmorra; donde la carne trémula de la muchacha de blanco semblante ha recibido innumerables cuchilladas, convirtiendo su cuerpo en celosía de sangre; donde, tras el quicio de la puerta de la oscura y maloliente estancia contigua, se desplaza fugaz una mano negra y simiesca; donde las altas sombras no obedecen a nada ni a nadie y el xipro de un afilador de cuchillos se anuncia entre la neblina como un viento helador y espeluznante.

Alzo mi copa, dije. Y pronuncié su condena

Alzo mi copa, dije. Y pronuncié su condena. Aquel hipnagógico rábano del onanismo sacó su bota de patán y, paralizado, como una momia del pasado comió sus vísceras. Rememoré las tetas y el sexo de mi diosa para aligerar la visión de aquel Prometeo de entresijos. Buena nota, chaval, le dije. En el mar del delirio nadie soporta la idea, remaché. El sudor corría por su frente, dejó de comer. Mi memoria estaba en fiesta con nuestra diosa. Buena nota, chaval, le dije.

fontfranch dijo:

Como negándose a asimilar la revelación sagrada que acababa yo de pronunciar, mirome con sus ojos tan azules como asépticos y musitó unas extrañas palabras en una jerigonza indescifrable. Los ojos de la congregación de heresiarcas presente se fijaron en él, en mí, en ambos, como si siguieran con fervor una partida de pingpong entre dos fantasmas venidos a menos.
Dejó a medias su ración de ubres de cabra rellenas de callos de cordero, levantose de la mesa, fue hacia la puerta y girando aquellos pomos con forma sugerente de seno, se fue dando un portazo; mientras, yo permanecia callado, estoico, frente a las miradas de los congregados.

CONDENADO

Alzo mi copa, dije. Y pronuncié su condena. Aquel hipnagógico rábano del onanismo sacó su bota de patán y, paralizado, como una momia del pasado comió sus vísceras. Rememoré las tetas y el sexo de mi diosa para aligerar la visión de aquel Prometeo de entresijos. Buena nota, chaval, le dije. En el mar del delirio nadie soporta la idea, remaché. El sudor corría por su frente, dejó de comer. Mi memoria estaba en fiesta con nuestra diosa. Buena nota, chaval, le dije.

fontfranch dijo:

Como negándose a asimilar la revelación sagrada que acababa yo de pronunciar, mirome con sus ojos tan azules como asépticos y musitó unas extrañas palabras en una jerigonza indescifrable. Los ojos de la congregación de heresiarcas presente se fijaron en él, en mí, en ambos, como si siguieran con fervor una partida de pingpong entre dos fantasmas venidos a menos.
Dejó a medias su ración de ubres de cabra rellenas de callos de cordero, levantose de la mesa, fue hacia la puerta y girando aquellos pomos con forma sugerente de seno, se fue dando un portazo; mientras, yo permanecia callado, estoico, frente a las miradas de los congregados.