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    Losantos: Franco derrotó a Stalin 

    Según Losantos, “Franco derrotó a Stalin y lo volverá a hacer cuando venga a Madrid con honores a la catedral de la Almu”.

    “¡Mirad como dejó Franco Stalingrado, después de su derrota. Si es que nuestro caudillo es lo más bonico!” -Ha declarado.

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    Encuentran el TFM de Casado cosido a martillazos 

    El responsable de martillos del PP ha dicho hoy, a la juez que encontró el TFM de Casado machacado 35 veces, y que después lo rayó, lo rompió y lo tiró a la basura por orden del asesor jurídico del partido, que fue una célula terrorista de Venezuela la responsable de tamaña atrocidad.

    Fuentes jurídicas han señalado que Casado ha sostenido la misma versión que Casado y Casado  que declararon anteriormente en el Juzgado de Instrucción Número 666 de Madrid y que defendieron que el martilleo “no se hizo según el protocolo del partido y pero sin embargo que hubiera ningún archivo en los ordenadores”.

     
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    García Lorca. Yerma 

    Escrita entre 1933 y 1934 y estrenada en Madrid en diciembre de este último año, Yerma sintetiza la riqueza del universo lorquiano. Poesía, música, escenografía y plástica se conjugan en una obra que, a caballo entre la tradición y la innovación, representa una de las cimas del teatro español contemporáneo. El autor definió su obra como “la imagen de la fecundidad castigada a la esterilidad”, dentro de ese dramático juego universal en el que se mueven sus criaturas: la oposición entre las fuerzas de la vida, destinadas a la libertad, y la opresión, hasta la muerte, que sobre esas fuerzas se vuelca.

     
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    Ahora todo es noche. El gran teatro de La Zaranda 

    Hay muchos tipos de teatro. Hay también, expresado de forma simplista, teatro bueno y teatro malo. Y más allá de las definiciones o categorizaciones fáciles, nos encontramos en contadas ocasiones con la esencia del teatro, con el espíritu de lo teatral como acto de liturgia, aquello que algún creador denominó el teatro sagrado, y al que solo unos pocos pueden acceder, pues es un territorio en el que no entran en juego los recursos efectistas, las vanidades de directores de escena o dramaturgos que necesitan colocarse por encima del propio acto creador, ni las piruetas exhibicionistas de aquellos que, incapaces de entender el texto teatral, tanto el literario como el espectacular, se dedican a encubrir su falta de preparación intelectual y artística y su impericia de artesanos con posicionamientos escénicos vacíos de contenido. El gran teatro solo está al alcance de unos pocos sabios, que, paradójicamente, en este país, y en otros de nuestro entorno mediterráneo, suelen ser recluidos al olvido, obligados a vivir en la oscuridad, a enfrentarse al exilio de los creadores en su propia tierra, porque son molestos para los mediocres burócratas que ostentan un mínimo poder, porque resultan incómodos por su capacidad crítica y su clarividencia para destapar la inmundicia de una sociedad cada vez más ignorante, más entregada al gesto superfluo y al postureo de las redes asociales, que se fotografía ante la imagen vanidosa de su yo vacío de ideas y contenidos y que ni siquiera se plantea, porque no puede o no sabe, en ningún caso porque no se atreve, quién es ese yo que pone morritos en Instagram mientras se fotografía en un teatro fingiendo que ve, porque tampoco saben que el teatro es el arte de ver, de verse viendo.
    Pocas veces ya me estremezco en un teatro, y mucho menos se me pone la piel de gallina como me sucedió ayer viendo Ahora todo es noche, el espectáculo de La Zaranda, que no es una obra más, es un jalón en su carrera y en el teatro español, por su intensidad, su autenticidad, su hermosura artística, teatral, pictórica, por su profundidad simple, y por ser un auténtico canto a la esencia del teatro. En Ahora todo es noche late como nunca el espíritu del gran Juan Sánchez, desde el recuerdo, pero no desde la nostalgia, y brilla como en sus mejores momentos, que no han sido pocos, el texto de Calonge, el trazo sabio, pictórico, teatral, rítmico, de Paco el de La Zaranda, y la inigualable interpretación del propio Francisco Sánchez, de Enrique Bustos y de Gaspar Campuzano. Auténtico teatro que sale de las tripas, del alma misma de gente que no solo ama el teatro sino que son la reencarnación del teatro mismo. Y ya no son, desde su inestable atalaya, de la Andalucía baja, ni de la España mediana, ni siquiera como se califican ahora de ninguna parte, como terminan siendo los cómicos auténticos, ahora son ya de todas partes, ahora son patrimonio teatral de la humanidad.
    Quien quiera acercarse a la comprensión del auténtico teatro, no se pierda este espectáculo de La Zaranda, Ahora todo es noche, del 19 al 29 de abril en el Teatro Español de Madrid.

    Javier Bravo

     
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    A mi Quinta del 55 

    En un lugar de la Mancha,
    que yo acordarme sí quiero,
    hay un pueblo muy bonito
    Villamanrique, por cierto.

    Está al pie de la sierra,
    tiene una iglesia bonita
    y la plaza con su fuente
    donde sube la vaquilla.

    La Casa Grande, por cierto
    que vivió Jorge Manrique,
    allí también nací yo,
    pasé años muy felices.

    Todos los chicos del pueblo
    también allí se metían
    cuando llovía y a jugar
    a las bolas y la pícula.

    Esta poesía que he sacado
    va dedicada a mí “quinta”,
    quinta del cincuenta y cinco,
    pues toda ella muy linda.

    Nacimos noventa y tres,
    todos hechos con amor,
    aunque algunos ya se fueron
    a la vera del Señor.

    Por ellos pedimos todos
    que Dios los tenga en la Gloria
    y nosotros todos juntos
    hoy honramos su memoria.

    Fuimos niños muy felices,
    aunque fueron tiempos duros
    y desde muy pequeñitos
    pasamos algún apuro.

    Empezamos en la escuela
    con cinco o seis añitos,
    Íbamos con uniforme
    todos requetebonitos.

    Nos lo hacían nuestras madres,
    pues todas eran geniales,
    y cada una al suyo
    le ponía las iniciales.

    En párvulos empezamos
    con esos pocos añitos,
    teníamos Doña Pepita
    que no daba muchos mimos.

    Al contrario, algunas veces
    nos daba algunos cachetes,
    y si rompías un geranio
    te daba una buena “leche”.

    Por cierto, hablando de leche,
    la que nos daban en polvo,
    la “hermana Antonia”, la pobre,
    que nos aguantaba a todos.

    Era una mujer genial,
    la recuerdo con cariño
    cuando en el comedor
    estábamos de servicio.

    Con Doña Pruden tuvimos
    una etapa muy cortita,
    aunque nos dio tiempo a todo
    pues era muy jovencita.

    Nos enseñó a coser,
    bordados en panamá,
    hicimos un “tú y yo”
    y alguna cosilla más.

    Cuando se iba a casar
    nos invitó a chocolate
    todos decíamos contentos:
    “lo podía haber hecho antes”

    En las clases separados,
    los chicos con Don Ricardo,
    les pegaba con la goma
    si hacían algo malo.

    Si te daban un cachete
    no te podías quejar,
    pues te decían tus padres
    “algo habrás hecho mal”.

    Luego vino Don Marino,
    y ya la cosa cambió,
    los chicos hoy lo recuerdan
    con toda la admiración.

    Las chicas con Doña Juana,
    aprendimos a restar,
    multiplicar, dividir,
    el catecismo y rezar.

    Con Doña Julia aprendimos
    raíz cuadrada, quebrados,
    Geografía, Historia y Lengua,
    y al final examinarnos.

    Y por las tardes teníamos
    clases de canto y teatro
    para el día de San Juan
    todos poder festejarlo.

    Salíamos al recreo,
    todos muy desenfrenados,
    las chicas todas a un patio,
    los chicos al otro lado.

    Los chicos juegan al fútbol
    y todos descontrolados,
    a las canicas, la roma,
    a la trompa y al pillado.

    Las chicas también jugamos
    a la comba y a la liga,
    al pillado, al escondite,
    qué forma más divertida.

    Un día en el recreo
    nos ocurrió lo siguiente:
    corriendo tras las palomas
    todas bajamos al puente.

    Después cuando regresamos
    no sabíamos la hora que era,
    y nos castigó a todas
    a casa sin la cartera.

    Hacíamos la gimnasia
    todas muy bien alineadas,
    nos la daba Doña Pruden,
    y que bien que nos quedaba.

    Eso sí, no había chándal,
    todas pololos y faldas,
    y si alguna no llevaba
    se quedaba a retaguardia.

    Los sábados había cole,
    aunque era muy distinto,
    había que fregar los bancos
    y frotar con mucho ahínco.

    Con asperón y moliz,
    con estropajo de esparto,
    y también con la cuchilla
    para quitar lo pintado.

    También izamos bandera,
    cantamos el caralsol,
    todos éramos felices
    y bailábamos al son.

    En mayo todos al patio,
    celebrábamos las flores,
    y ofrecíamos a la Virgen
    ramilletes de colores.

    Los chicos iban a un lado,
    Las chicas al lado opuesto,
    ahora la cosa ha cambiado,
    estamos todos revueltos.

    Compartíamos diccionarios
    en el cuarto “el portalillo”,
    y cuando venían los chicos
    pasábamos apurillos.

    Nos mandaba Doña Julia,
    a la que había de servicio,
    a darles lo que pedían
    los chicos de Don Marino.

    No teníamos ni servicio
    dónde hacer necesidades,
    íbamos detrás del cine
    a pasar calamidades.

    Dónde la hermana Socorro
    también solíamos ir,
    a beber un vaso de agua
    y también “hacer pipí”.
    También la hermana Felisa
    nos solía socorrer
    cuando le pedíamos agua
    y llegábamos con sed.

    Eran años de posguerra
    y también de dictadura,
    hubo gente que emigró,
    era una vida muy dura.

    Se fueron a Barcelona,
    a Madrid, San Sebastián,
    Bilbao, Valencia, Palma
    y alguna que otra ciudad.

    Ésta es la historia del cole,
    aunque hay mucho que contar,
    si me he olvidado de algo
    me tenéis que perdonar.

    Vamos al día de hoy
    que es lo que nos ha reunido,
    lo planeamos hace un año
    y que bien nos ha salido.

    Empezamos con el “facebook”
    y después con el “whatsApp”,
    éramos unos poquitos
    y ahora somos muchos más.

    Hemos tenido reuniones,
    alguna que otra vez,
    hablamos, nos divertimos
    y tomamos un café.

    Les mandábamos las fotos
    a los que estaban ausentes,
    nos contestaban al pronto:
    “largos nos ponéis los dientes”.

    Estamos todos deseando
    de que llegue San Miguel
    para poder reencontrarnos
    y pasárnoslo muy bien.

    En una de las reuniones
    se planeó ir a Santiago,
    hacer juntos el Camino,
    y al final tres quedamos.

    Santiago nos ayudó
    a que llegáramos bien,
    y al llegar al casco viejo,
    allí empezó a llover.

    Que si nos llueve en Santiago,
    decían que era lo normal,
    así que prisa nos damos
    a entrar en la catedral.

    Al dar el abrazo al Santo
    me vino mucha emoción,
    al pedirle por “mi quinta”,
    que nos dé su protección.

    El que está enfermo lo cure,
    el que está sano no enferme,
    así que Apóstol bendito
    protege a toda mi gente.

    Llegamos a San Miguel,
    nuestras fiestas más sonadas,
    son de interés regional,
    recientemente nombradas.

    A celebrar los sesenta
    esta quinta se ha juntado,
    muchos han hecho un esfuerzo
    para que al fin nos veamos.

    Hacemos una comida
    para poder celebrar
    que cumplimos los sesenta
    y lo pasamos genial.

    Los recibimos a todos
    con ilusión y entusiasmo
    y deseamos, a la vez,
    que no pasen tantos años.

    En estas sesenta estrofas,
    cada una por un año,
    va dedicada a “mi quinta”
    al cumplir sesenta años.

    Protégenos Santo Arcángel
    a todos en general,
    y a los que corren la vaca
    líbralos de todo mal.

    Dios nos dé salud a todos
    para volver a encontrarnos
    y si no podemos vernos
    que sigamos conectados.

    (27 de septiembre de 2015)

     
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    A mi Quinta del 55 

    En un lugar de la Mancha,
    que yo acordarme sí quiero,
    hay un pueblo muy bonito
    Villamanrique, por cierto.

    Está al pie de la sierra,
    tiene una iglesia bonita
    y la plaza con su fuente
    donde sube la vaquilla.

    La Casa Grande, por cierto
    que vivió Jorge Manrique,
    allí también nací yo,
    pasé años muy felices.

    Todos los chicos del pueblo
    también allí se metían
    cuando llovía y a jugar
    a las bolas y la pícula.

    Esta poesía que he sacado
    va dedicada a mí “quinta”,
    quinta del cincuenta y cinco,
    pues toda ella muy linda.

    Nacimos noventa y tres,
    todos hechos con amor,
    aunque algunos ya se fueron
    a la vera del Señor.

    Por ellos pedimos todos
    que Dios los tenga en la Gloria
    y nosotros todos juntos
    hoy honramos su memoria.

    Fuimos niños muy felices,
    aunque fueron tiempos duros
    y desde muy pequeñitos
    pasamos algún apuro.

    Empezamos en la escuela
    con cinco o seis añitos,
    Íbamos con uniforme
    todos requetebonitos.

    Nos lo hacían nuestras madres,
    pues todas eran geniales,
    y cada una al suyo
    le ponía las iniciales.

    En párvulos empezamos
    con esos pocos añitos,
    teníamos Doña Pepita
    que no daba muchos mimos.

    Al contrario, algunas veces
    nos daba algunos cachetes,
    y si rompías un geranio
    te daba una buena “leche”.

    Por cierto, hablando de leche,
    la que nos daban en polvo,
    la “hermana Antonia”, la pobre,
    que nos aguantaba a todos.

    Era una mujer genial,
    la recuerdo con cariño
    cuando en el comedor
    estábamos de servicio.

    Con Doña Pruden tuvimos
    una etapa muy cortita,
    aunque nos dio tiempo a todo
    pues era muy jovencita.

    Nos enseñó a coser,
    bordados en panamá,
    hicimos un “tú y yo”
    y alguna cosilla más.

    Cuando se iba a casar
    nos invitó a chocolate
    todos decíamos contentos:
    “lo podía haber hecho antes”

    En las clases separados,
    los chicos con Don Ricardo,
    les pegaba con la goma
    si hacían algo malo.

    Si te daban un cachete
    no te podías quejar,
    pues te decían tus padres
    “algo habrás hecho mal”.

    Luego vino Don Marino,
    y ya la cosa cambió,
    los chicos hoy lo recuerdan
    con toda la admiración.

    Las chicas con Doña Juana,
    aprendimos a restar,
    multiplicar, dividir,
    el catecismo y rezar.

    Con Doña Julia aprendimos
    raíz cuadrada, quebrados,
    Geografía, Historia y Lengua,
    y al final examinarnos.

    Y por las tardes teníamos
    clases de canto y teatro
    para el día de San Juan
    todos poder festejarlo.

    Salíamos al recreo,
    todos muy desenfrenados,
    las chicas todas a un patio,
    los chicos al otro lado.

    Los chicos juegan al fútbol
    y todos descontrolados,
    a las canicas, la roma,
    a la trompa y al pillado.

    Las chicas también jugamos
    a la comba y a la liga,
    al pillado, al escondite,
    qué forma más divertida.

    Un día en el recreo
    nos ocurrió lo siguiente:
    corriendo tras las palomas
    todas bajamos al puente.

    Después cuando regresamos
    no sabíamos la hora que era,
    y nos castigó a todas
    a casa sin la cartera.

    Hacíamos la gimnasia
    todas muy bien alineadas,
    nos la daba Doña Pruden,
    y que bien que nos quedaba.

    Eso sí, no había chándal,
    todas pololos y faldas,
    y si alguna no llevaba
    se quedaba a retaguardia.

    Los sábados había cole,
    aunque era muy distinto,
    había que fregar los bancos
    y frotar con mucho ahínco.

    Con asperón y moliz,
    con estropajo de esparto,
    y también con la cuchilla
    para quitar lo pintado.

    También izamos bandera,
    cantamos el caralsol,
    todos éramos felices
    y bailábamos al son.

    En mayo todos al patio,
    celebrábamos las flores,
    y ofrecíamos a la Virgen
    ramilletes de colores.

    Los chicos iban a un lado,
    Las chicas al lado opuesto,
    ahora la cosa ha cambiado,
    estamos todos revueltos.

    Compartíamos diccionarios
    en el cuarto “el portalillo”,
    y cuando venían los chicos
    pasábamos apurillos.

    Nos mandaba Doña Julia,
    a la que había de servicio,
    a darles lo que pedían
    los chicos de Don Marino.

    No teníamos ni servicio
    dónde hacer necesidades,
    íbamos detrás del cine
    a pasar calamidades.

    Dónde la hermana Socorro
    también solíamos ir,
    a beber un vaso de agua
    y también “hacer pipí”.
    También la hermana Felisa
    nos solía socorrer
    cuando le pedíamos agua
    y llegábamos con sed.

    Eran años de posguerra
    y también de dictadura,
    hubo gente que emigró,
    era una vida muy dura.

    Se fueron a Barcelona,
    a Madrid, San Sebastián,
    Bilbao, Valencia, Palma
    y alguna que otra ciudad.

    Ésta es la historia del cole,
    aunque hay mucho que contar,
    si me he olvidado de algo
    me tenéis que perdonar.

    Vamos al día de hoy
    que es lo que nos ha reunido,
    lo planeamos hace un año
    y que bien nos ha salido.

    Empezamos con el “facebook”
    y después con el “whatsApp”,
    éramos unos poquitos
    y ahora somos muchos más.

    Hemos tenido reuniones,
    alguna que otra vez,
    hablamos, nos divertimos
    y tomamos un café.

    Les mandábamos las fotos
    a los que estaban ausentes,
    nos contestaban al pronto:
    “largos nos ponéis los dientes”.

    Estamos todos deseando
    de que llegue San Miguel
    para poder reencontrarnos
    y pasárnoslo muy bien.

    En una de las reuniones
    se planeó ir a Santiago,
    hacer juntos el Camino,
    y al final tres quedamos.

    Santiago nos ayudó
    a que llegáramos bien,
    y al llegar al casco viejo,
    allí empezó a llover.

    Que si nos llueve en Santiago,
    decían que era lo normal,
    así que prisa nos damos
    a entrar en la catedral.

    Al dar el abrazo al Santo
    me vino mucha emoción,
    al pedirle por “mi quinta”,
    que nos dé su protección.

    El que está enfermo lo cure,
    el que está sano no enferme,
    así que Apóstol bendito
    protege a toda mi gente.

    Llegamos a San Miguel,
    nuestras fiestas más sonadas,
    son de interés regional,
    recientemente nombradas.

    A celebrar los sesenta
    esta quinta se ha juntado,
    muchos han hecho un esfuerzo
    para que al fin nos veamos.

    Hacemos una comida
    para poder celebrar
    que cumplimos los sesenta
    y lo pasamos genial.

    Los recibimos a todos
    con ilusión y entusiasmo
    y deseamos, a la vez,
    que no pasen tantos años.

    En estas sesenta estrofas,
    cada una por un año,
    va dedicada a “mi quinta”
    al cumplir sesenta años.

    Protégenos Santo Arcángel
    a todos en general,
    y a los que corren la vaca
    líbralos de todo mal.

    Dios nos dé salud a todos
    para volver a encontrarnos
    y si no podemos vernos
    que sigamos conectados.

    (27 de septiembre de 2015)

     
  • viva el Tue12May15 Permalink
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    ¿Hay una burbuja de clínicas dentales Si no… 

    ¿Hay una burbuja de clínicas dentales?
    Si no, Madrid debe de ser toda, una caries!!!

     
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    Los rascacielos de Madrid hacen de peineta de neón del viento.

     
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    Como empecemos con tanta caja sospechosa, va a quedar Madrid de limpia como una patEna.

     
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    Algunos implicados en el caso de las tarjetas negras de Bankia (Caja Madrid), así Rodrigo Rato o Arturo Fernández (CEOE), hicieron gasto en instrumentos musicales. ¿Formarán parte de una banda (es una pregunta retórica)? Instrumentos, alcohol, discotecas, farmacias… ¿será un grupo antisistema, cantarán como podrían ante el juez (son otras dos preguntas retóricas)? Ilegales, Extremoduro, ¡temblad!

     
  • viva el Thu19Jun14 Permalink
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    Madrid república bananera por un día…o mas¿? 

    Madrid  hoy es lo mas parecido a una república bananera y lo menos a la capital de un país democrático, detenciones de personas por simplemente pensar diferente….eso es represión, esto es una dictadura

     
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    Basura en Madrid Ratas en el ayuntamiento 

    Basura en Madrid. Ratas en el ayuntamiento.

     
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    ¡Y hablan de las defensas del Madrid y… 

    ¡Y hablan de las defensas del Madrid y del Barça! Aquella sí que era una gloriosa defensa: Alfaro a la izquierda, Seco en el centro y Toli a la derecha.
    (A mi hermano Ahasvero, con nostalgia y ternura)

     
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    Un xilófono de lluvia bateando graves notas hace… 

    Un xilófono de lluvia
    bateando graves notas
    hace swing sobre Madrid.

     
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    Los negros en Madrid corren las Olimpiadas de… 

    Los negros en Madrid corren las Olimpiadas de la manta.

     
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    EXT. DÍA 

    Un cisne se despluma sobre Madrid.

     
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    Mujer-cisne 

    Un cisne se despluma sobre Madrid.

     
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    Silencio bajo las palabras sueños desvanecidos entre las… 

    Silencio bajo las palabras,
    sueños desvanecidos entre las lápidas.
    La Almudena descansa tranquila,
    yacen sobre ella, cortas y largas vidas.

    Mientras en las esquinas de mis pensamientos
    una verdad herida, el recuerdo de una vida perdida.
    Deambulo entre callejones de la Capital dormida.
    Fría y dura noche de Madrid, sin Luna, ni guía.

    Llora en las alturas tinta,
    negra, como este cielo sin estrellas,
    negra, como la noche sin su día,
    pero aún más negra, como estos versos sin tu compañía.

    Tinta etérea que se derrama en el Manzanares,
    a lo largo de sus bastas orillas,
    y recorre de vuelta el camino a mis mejillas.

    Triste en la noche, el viento silba
    ante el imponente Palacio de Oriente,
    y callejea, sin meta, ni fin
    por el Madrid de los Austrias.

    Triste se esconde en el Cerro de los Locos,
    busca y vuelve a buscar,
    desde lo alto de su explanada
    a la Luna, en ese infinito y negro mar.

    Y llora, porque se ha ido,
    porque la ha dejado marchar,
    Y tiembla, porque no quiere dejar de verla,
    ni perder los versos que la llevaron a ella.

    Y entonces corre raudo como lo que es,
    Viento en la agitada gran ciudad.
    Y se detiene, hincando las rodillas, en la fría arena,
    ante la estatua del último Ángel que cayó al mundo.

    Y Maldice su Reino.

    No tendrás mi Alma, ni hoy, ni mañana,
    porque mi Alma, la protege la Luna.
    No tendrás mis versos, ni mis palabras, ni mis sueños,
    pues yo soy, el último Ángel que a ella protejo.

    Madrid sin Luna, Henry J. White.

    Buenas noches Viva, y Feliz Año con retraso…. hacia mucho que no volvía por estos lares. Sonrisas desde la nocturna capital.

     
  • viva el Sun26Aug12 Permalink
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    Sakira me encanta tu voz sii de verdad… 

    Sakira me encanta tu voz ..sii de verdad que si ..pero fíjate léeme bien..Eres una loba , rabiosa ,que te troturan y claro esta ..te vuelves loca .No digas que no ,que luego sueltas que te dejo Madrid .y vas a tener que ver como sale el sol ..Wherever??? bailando el waka waka ( si ánimos de ofender me salio así )

     
  • viva el Sat14Jul12 Permalink
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    El mundo es una Greguería Jueves por la… 

    El mundo es una Greguería.
    Jueves por la tarde, calle Ibiza, Madrid, dos amigas charlando, una de ellas fuera del alcance de mis oídos dice una frase premonitoria a la que la amiga le contesta; “No seas AGÜERA”. Y al oírla provoca en mí una carcajada interna y una sonrisa boba que cualquiera que me hubiese visto pensaría que me fugué del Psiquiátrico cercano.
    Explico el nuevo “palabro”. Conjunción de dos frases: por un lado “No seas AGORERA” y Por otro “No seas pájaro de mal AGÜERO”… :-)

     
  • viva el Mon9Apr12 Permalink
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    Si estáis en Madrid no os perdáis la… 

    Si estáis en Madrid, no os perdáis la exposición de Chagall

     
  • viva el Tue3Apr12 Permalink
    Etiquetas: , Madrid,   

    Madrid Buenos Aires La Habana tres ciudades hermanas… 

    Madrid, Buenos Aires, La Habana
    tres ciudades hermanas
    peculiares
    lejanas
    Sólo conozco Madrid
    y añoro La Habana
    Sólo soy de Madrid
    y Buenos Aires me mata
    ¿cuándo visitaré Buenos Aires?
    ¿cuándo visitaré La Habana?
    PD. Esto lo escribí antes de conocerlas…

     
  • viva el Thu15Mar12 Permalink
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    Soñada Buenos Aires no estoy acá sino allá… 

    Soñada Buenos Aires
    no estoy acá
    sino allá
    Siempre quise ir Buenos Aires
    tangos y arrabales
    sucios arrabales
    Solo, en la soledad
    te añoro sin verte
    sin conocerte
    quizás en otra vida fuese
    Bonaerense
    Río de la Plata
    que como Madrid
    me mata.
    PD: Años después de escribir esto, estuve allí, pero con el tiempo vuelve el sentimiento y la nostalgia…

     
  • viva el Thu19Jan12 Permalink
    Etiquetas: , Madrid   

    En la pared de una fonda de Madrid… 

    En la pared de una fonda de Madrid, hay un cartel que dice: Prohibido el cante.
    En la pared del aeropuerto de Río de Janeiro, hay un cartel que dice: Prohibido jugar con los carritos porta-valijas.
    O sea: todavía hay gente que canta, todavía hay gente que juega.

     
  • viva el Sun11Sep11 Permalink
    Etiquetas: Madrid   

    Después de volver de París qué provinciano parece… 

    Después de volver de París, qué provinciano parece Madrid!

     
  • viva el Thu25Aug11 Permalink
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    El poder nos teme porque la revuelta enamora… 

    El poder nos teme porque la revuelta enamora.

    El pueblo de Madrid, 2011

     
  • viva el Thu25Aug11 Permalink
    Etiquetas: Madrid,   

    El poder nos teme porque la revuelta enamora 

    El poder nos teme porque la revuelta enamora.

    El pueblo de Madrid, 2011

     
  • viva el Wed10Aug11 Permalink
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    Nauseabundo olor a descerebrado hace en Madrid pestes 

    Nauseabundo olor a descerebrado hace en Madrid, pestes!

     
  • viva el Sun21Nov10 Permalink
    Etiquetas: Madrid   

    Hoy los cielos de Madrid se salen 

    Hoy los cielos de Madrid se salen

     
  • viva el Thu19Jun08 Permalink
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    No hay poética para el rey en el horizo … 

    No hay poética para el rey en el horizonte de esta isla en que trascurre mi vida. La cabeza se parece al ombligo, mientras dormir con un buen autor es cada vez más difícil en Madrid. En la lucha, mentiroso y engañosa son lo mismo. El black paréntesis se escribe en el cristal rayándolo con un diente. La primavera está herida de hace tiempo sobre el piano.

     
  • viva el Thu19Jun08 Permalink
    Etiquetas: , , , , , , , , , , , Madrid, , , , , , , , ,   

    No hay poética para el rey en el… 

    No hay poética para el rey en el horizonte de esta isla en que trascurre mi vida. La cabeza se parece al ombligo, mientras dormir con un buen autor es cada vez más difícil en Madrid. En la lucha, mentiroso y engañosa son lo mismo. El black paréntesis se escribe en el cristal rayándolo con un diente. La primavera está herida de hace tiempo sobre el piano.

     
  • viva el Tue22Apr08 Permalink
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    Madrilongo 

    Es difícil superar a Madrid como paradigma del infierno, aunque encuentro serios candidatos en su cinturón metropolitano.

     
  • viva el Sun16Dec07 Permalink
    Etiquetas: Madrid, ,   

    Madrid, año 2000-36 

    Un asesino psicópata deja su macabro rastro de sangre firmando sus atrocidades con palabras extraídas de un antiguo diccionario de símbolos. La sensual e inteligente detective Lolita Levine debe encontrar al asesino antes de que este llegue a consumar su obra final. Lolita, desbordada por la inmensa cantidad de información del caso, decide organizar sus notas sistemáticamente con un SExPol, un Sistema Experto Policial basado en inteligencia artificial de última generación llamado sky4.info. Burlando la Seguridad Mundial Isaac consigue hacerse con la clave.

     
  • viva el Wed24Oct07 Permalink
    Etiquetas: Madrid   

    Subyugados 

    Hay una perspectiva en que las nuevas torres de Madrid parecen “el yugo y las flechas” del capital para exprimir a los currantes.

     
  • viva el Wed23May07 Permalink
    Etiquetas: Madrid, , , ,   

    23 de mayo 

    Arrullado por el mar -por el garrotillo y en Madrid- dejó este mundo el más byroniano de los románticos españoles, José de Espronceda, un día como hoy de 1842. Los piratas le agradecemos eternamente que escribiera nuestro himno pues, sin cantarlo, sentimos que nos flaquea el coraje:


    Y del trueno
    al son violento,
    y del viento
    al rebramar,
    yo me duermo
    sosegado,
    arrullado
    por el mar.

     
  • viva el Sun4Mar07 Permalink
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    Demasiado cruel 

    Es demasiado tarde, la noche es larga. Es demasiado noche, el día es muy oscuro. Es demasiado negro, la vida es un momento tan corto como el vuelo de un muro. Personas y secretos mueren en la calle y nadie los entierra. En Dublín, en Madrid, en la plaza Victoria, en el metro, en las aceras. El cielo de esta noche es la mirada de un ciego. No hay estrellas, ni luces, ni siquiera hay sirenas. La desesperación encoge mi alma y un ángel exterminador pasa por la calle Desengaño y tuerce por la esquina de Ballesta… Se acerca a esta calle de risa, de mentira… Es demasiado cruel, es demasiado cruel…!

     
  • viva el Sun25Feb07 Permalink
    Etiquetas: , Madrid   

    Madrid 

    Madrid es el bypass de España después del infarto y antes del colapso circulatorio.

     
  • viva el Sun25Feb07 Permalink
    Etiquetas: , Madrid   

    Skyline 

    El cielo de Madrid son cuatro torres del capital embotelladas.

     
  • viva el Wed31Jan07 Permalink
    Etiquetas: , Madrid   

    Gregueriótica fundamental. Cuestión 1: 

    ¿La greguería es una planta cucurbitácea que sólo se cría bien conociendo el clima intelectual de Madrid?

     
  • viva el Wed31Jan07 Permalink
    Etiquetas: , Madrid   

    ¿La greguería es una planta cucurbitácea que sólo… 

    ¿La greguería es una planta cucurbitácea que sólo se cría bien conociendo el clima intelectual de Madrid?

     
  • viva el Fri19Jan07 Permalink
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    ALFONSO TIPODURO 

    Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.

    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
  • viva el Fri19Jan07 Permalink
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    PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL 

    monje Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.
    tienda
    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
  • viva el Wed17Jan07 Permalink
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    PFNHDM 2.UN TIPO ORDINARIO Y OBSCENAMENTE FELIZ 

    Salió a la calle, el suelo estaba mojado y se respiraba aire fresco. Poco habitual en esta mierda de ciudad ¿Eh, imbécil? Lo normal es tener el moco más espeso del país y, en un solo día que te las pongas, los cuellos de las camisas más sucios que el rabo de una vaca. Maldita contaminación de mierda. En fin. Necesito despejarme. Encendió otro cigarrillo. Aspiró profundamente. Qué poco nos queda, imbécil -pensó. El coche no había sido robado y dibujó de nuevo su estúpida sonrisa. Qué seguro se sentía de sí mismo. Un millón por un fiambre. Era para pensarlo detenidamente. Por un millón podría retirarse. Tendría que hacerlo por narices. Quién iba a continuar en Madrid después de eso. ¿Tendría bastante para irse a Las Bahamas, por ejemplo? A lo mejor no. Y a un monasterio del Tíbet, ¿Qué tal? Su imaginación empezó a volar. Sí, con ese cantautor, joder, sí, ese que me gusta tanto… Joder, el güisqui hace estragos en la memoria, imbécil. Tenía que dormir. Sería mejor consultarlo con la almohada. Era una decisión muy importante. No podía hacerse a la ligera. Tendría que sopesarlo bien. Y de nuevo volvía a llover. Definitivamente en casa había mejor música y apretó el acelerador. De pronto le vino a la mente, el puto Leonard Cohen, ese era el cantautor que no recordaba hace un momento. Y se vio viviendo en el Tíbet con Leonard Cohen y un monje calvo con gafas de culo de botella y dientes de roedor. De nuevo esa estúpida sonrisa afloró en su comisura.
    A estas alturas debería haberme presentado. Ojos y sienes algo hundidos, frente prominente, orejas pequeñas, mentón partido, labios finos -últimamente también partidos- y pómulos salientes. Cualquiera diría que soy un frankestein pero en realidad suelen decir que le doy un aire a Ralph Fiennes. Yo no creo que sea tan atractivo, aunque opiniones hay para todas. Desde luego mis ojos no son azules sino verdes. Creo.
    Decir que llevo una vida ordinaria es un halago para esta anodina y rutinaria inactividad que la caracteriza. Lo más exótico que me sucede es echar a los miembros borrachos del club a la puta calle cuando mi jefe me lo ordena. Me da cierta sensación de poder sobre esos ricachones. Maldita sea. Y ocurre tan pocas veces que finalmente mi jefe ha decidido llamarme por teléfono sólo cuando hay algún problema en el club. La gente que lo frecuenta es muy civilizada. Al menos en apariencia. Creo que lo decidió así, para que no fuera yo el primer borracho que acababa todas las noches vomitando en el servicio de su trastienda. Ya ves. Había tan poco trabajo para mí que todas las noches trasegaba varios güisquis y poco más. Mi jefe debió pensárselo mejor y amablemente rehizo mis obligaciones. La música que ponen es buena, aunque siempre sea la misma. Yo no soy un portero. Se supone que me paga para mantener la seguridad del club y de mi propio jefe. Sin embargo, los que entran al club, son miembros selectos y adinerados. Escogidos personalmente por mi jefe. No parece equivocarse mucho y eso me deja a mí sin acción. La verdad es que, para mi descargo, borrachos, lo que se dice borrachos, no he echado jamás a ninguno. Esa es la excusa que utiliza mi jefe para quitarse de en medio a los miembros del club que no aprecian sus trapicheos financieros. Les expulsa y punto. Y yo me encargo de quitarles las ganas de volver, calentándoles un poco las costillas. Tengo un trabajito para ti, dice, y yo me acerco por el club. Él me indica desde la ventanilla de su trastienda quién es el afortunado y yo procedo a darle el premio gordo de la noche. Eso es todo. Entonces tengo derecho a güisqui gratis y a cobrar mi jodido sueldo de matón -que no está nada mal. Así pueden pasar meses hasta que me encarga un nuevo trabajito. En ese paréntesis he de vivir sin otra ocupación que mis maquinaciones mentales y mi propio güisqui y mi propia música en mi propia covacha y con mi propia soledad de matón de tres al cuarto.
    Antes de ser este tipo desagradable al que todos temen he sido cosas peores -peor sobre todo por la falta de la pasta gansa que mi actual ocupación me proporciona. Por ejemplo, investigador privado -como dicen los finolis- o sabueso -como todos nos llamamos en la profesión… antes de esto… madero, y aún antes guarda de seguridad, tramoyista, mozo de almacén, barrendero, pocero, guarda de puercos y, excepcionalmente, el único oficio en el que no tenía que limpiar la mierda de la gente, pinchadiscos, gracias al cual me viene mi afición por la música.
    Mi flamante y ascendente curriculum se está completando, ahora que me sobra mucho tiempo, con estudios de derecho -otra demostración de mi tendencia a acabar ejerciendo profesiones con inclinación a la coprofilia, aunque esta vez se supone que más refinadamente malolientes. Muy limpias, si señor.
    Sin embargo, soy un tío obscenamente feliz.

    He decidido ser escritor. La divina trinidad formada por el lector, el personaje y el autor en una sola persona me atrae como un agujero negro.

    Era, como todos la llamaban, la dame de voyage. Una auténtica muñeca.

    Eso decía él. Yo lo vi de otra forma. Qué juzgue el lector.

     
  • viva el Wed17Jan07 Permalink
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    ALFONSO TIPODURO 

    Salió a la calle, el suelo estaba mojado y se respiraba aire fresco. Poco habitual en esta mierda de ciudad ¿Eh, imbécil? Lo normal es tener el moco más espeso del país y, en un solo día que te las pongas, los cuellos de las camisas más sucios que el rabo de una vaca. Maldita contaminación de mierda. En fin. Necesito despejarme. Encendió otro cigarrillo. Aspiró profundamente. Qué poco nos queda, imbécil -pensó. El coche no había sido robado y dibujó de nuevo su estúpida sonrisa. Qué seguro se sentía de sí mismo. Un millón por un fiambre. Era para pensarlo detenidamente. Por un millón podría retirarse. Tendría que hacerlo por narices. Quién iba a continuar en Madrid después de eso. ¿Tendría bastante para irse a Las Bahamas, por ejemplo? A lo mejor no. Y a un monasterio del Tíbet, ¿Qué tal? Su imaginación empezó a volar. Sí, con ese cantautor, joder, sí, ese que me gusta tanto… Joder, el güisqui hace estragos en la memoria, imbécil. Tenía que dormir. Sería mejor consultarlo con la almohada. Era una decisión muy importante. No podía hacerse a la ligera. Tendría que sopesarlo bien. Y de nuevo volvía a llover. Definitivamente en casa había mejor música y apretó el acelerador. De pronto le vino a la mente, el puto Leonard Cohen, ese era el cantautor que no recordaba hace un momento. Y se vio viviendo en el Tíbet con Leonard Cohen y un monje calvo con gafas de culo de botella y dientes de roedor. De nuevo esa estúpida sonrisa afloró en su comisura.
    A estas alturas debería haberme presentado. Ojos y sienes algo hundidos, frente prominente, orejas pequeñas, mentón partido, labios finos -últimamente también partidos- y pómulos salientes. Cualquiera diría que soy un frankestein pero en realidad suelen decir que le doy un aire a Ralph Fiennes. Yo no creo que sea tan atractivo, aunque opiniones hay para todas. Desde luego mis ojos no son azules sino verdes. Creo.
    Decir que llevo una vida ordinaria es un halago para esta anodina y rutinaria inactividad que la caracteriza. Lo más exótico que me sucede es echar a los miembros borrachos del club a la puta calle cuando mi jefe me lo ordena. Me da cierta sensación de poder sobre esos ricachones. Maldita sea. Y ocurre tan pocas veces que finalmente mi jefe ha decidido llamarme por teléfono sólo cuando hay algún problema en el club. La gente que lo frecuenta es muy civilizada. Al menos en apariencia. Creo que lo decidió así, para que no fuera yo el primer borracho que acababa todas las noches vomitando en el servicio de su trastienda. Ya ves. Había tan poco trabajo para mí que todas las noches trasegaba varios güisquis y poco más. Mi jefe debió pensárselo mejor y amablemente rehizo mis obligaciones. La música que ponen es buena, aunque siempre sea la misma. Yo no soy un portero. Se supone que me paga para mantener la seguridad del club y de mi propio jefe. Sin embargo, los que entran al club, son miembros selectos y adinerados. Escogidos personalmente por mi jefe. No parece equivocarse mucho y eso me deja a mí sin acción. La verdad es que, para mi descargo, borrachos, lo que se dice borrachos, no he echado jamás a ninguno. Esa es la excusa que utiliza mi jefe para quitarse de en medio a los miembros del club que no aprecian sus trapicheos financieros. Les expulsa y punto. Y yo me encargo de quitarles las ganas de volver, calentándoles un poco las costillas. Tengo un trabajito para ti, dice, y yo me acerco por el club. Él me indica desde la ventanilla de su trastienda quién es el afortunado y yo procedo a darle el premio gordo de la noche. Eso es todo. Entonces tengo derecho a güisqui gratis y a cobrar mi jodido sueldo de matón -que no está nada mal. Así pueden pasar meses hasta que me encarga un nuevo trabajito. En ese paréntesis he de vivir sin otra ocupación que mis maquinaciones mentales y mi propio güisqui y mi propia música en mi propia covacha y con mi propia soledad de matón de tres al cuarto.
    Antes de ser este tipo desagradable al que todos temen he sido cosas peores -peor sobre todo por la falta de la pasta gansa que mi actual ocupación me proporciona. Por ejemplo, investigador privado -como dicen los finolis- o sabueso -como todos nos llamamos en la profesión… antes de esto… madero, y aún antes guarda de seguridad, tramoyista, mozo de almacén, barrendero, pocero, guarda de puercos y, excepcionalmente, el único oficio en el que no tenía que limpiar la mierda de la gente, pinchadiscos, gracias al cual me viene mi afición por la música.
    Mi flamante y ascendente curriculum se está completando, ahora que me sobra mucho tiempo, con estudios de derecho -otra demostración de mi tendencia a acabar ejerciendo profesiones con inclinación a la coprofilia, aunque esta vez se supone que más refinadamente malolientes. Muy limpias, si señor.
    Sin embargo, soy un tío obscenamente feliz.

    He decidido ser escritor. La divina trinidad formada por el lector, el personaje y el autor en una sola persona me atrae como un agujero negro.

    Era, como todos la llamaban, la dame de voyage. Una auténtica muñeca.

    Eso decía él. Yo lo vi de otra forma. Qué juzgue el lector.

     
  • viva el Wed6Dec06 Permalink
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    Donato 

    Todas las noches a las tres, cuando cerraban el BAR KISS, Donato cogía su bandolera y su silbato, el que le regaló un poli de la comisaría de municipales, y se marchaba a su casa. Cuando pasaba por la esquina de la comisaría le silbaba al de la puerta, como si tuviera que recordarle que seguía conservando el silbato, o simplemente por que le hacía gracia “tocarle el pito a la policia” – decía jocosamente a su amigo “El chino”. Al Chino le hizo tanta gracia la primera vez que se lo contó que tuvo que ir a mearse en la obra.

    Cuando llegó a casa su mujer ya dormía. “Gracias a dios – pensó – con lo insoportable que es esa vaca del asfalto”.

    Tenía que trabajar hasta las cuatro de la madrugada en el coño de Madrid y encima tener que soportar a esa mala bestia. Como de costumbre se hizo una paja en el baño y se fue a acostar al salón para no despabilar a su mujer.

    A las cinco y media se despertó sobresaltado. Estaba sudando. Soñaba. Deliraba. Augusto disecaba a su mujer y luego la policía venía a detenerlo a él y se lo llevaban a la cárcel y en la cárcel le clavaban plumas de loro hasta que le reventaban las tripas y Augusto sonreía con cara de estúpido. ¡Menudo pájaro, menudo pájaro! – gritaba “El Loro”- y en ese momento despertó.

     
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      Donato
      All the nights to three, when they closed the BAR KISS, Donato took its brigand and its whistle, the one that gave poli to him of the police station of policemen, and left to its house. When it passed by the corner of the police station whistled to him to the one of the door, as if it had to remember to him that it continued conserving the whistle, or simply so that made grace “touch to him to him the whistle to the police” – humorous said to its friend “the Chinese”. To the Chinese the first time did as much grace to him that was told it that had to go to piss to works of opposite.
      When she arrived at house her woman already slept. “Thanks to God – it thought – with the unbearable thing that it is that cow of asphalt”.
      It had to work until the four of the dawn in coño of Madrid and above to have to support to that bad beast. As usual a straw in the bath was made and it went away to lay down to the hall not to despabilar to his woman.
      To five and the average one one awoke frightened. It was sweating. It dreamed. It was delirious. Augusto dissected its woman and soon the police came to stop it to him and they took it to the jail and in the jail they nailed parrot pens to him until the guts burst to him and Augusto smiled with face of stupid. Slight bird, slight bird! – the Parrot shouted “” – and then it woke up.

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    • Ahasvero el Vie26May06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Donato
      All the nights to three, when they closed the BAR KISS, Donato took its brigand and its whistle, the one that gave poli to him of the police station of policemen, and left to its house. When it passed by the corner of the police station whistled to him to the one of the door, as if it had to remember to him that it continued conserving the whistle, or simply so that made grace “touch to him to him the whistle to the police” – humorous said to its friend “the Chinese”. To the Chinese the first time did as much grace to him that was told it that had to go to piss to works of opposite.
      When she arrived at house her woman already slept. “Thanks to God – it thought – with the unbearable thing that it is that cow of asphalt”.
      It had to work until the four of the dawn in coño of Madrid and above to have to support to that bad beast. As usual a straw in the bath was made and it went away to lay down to the hall not to despabilar to his woman.
      To five and the average one one awoke frightened. It was sweating. It dreamed. It was delirious. Augusto dissected its woman and soon the police came to stop it to him and they took it to the jail and in the jail they nailed parrot pens to him until the guts burst to him and Augusto smiled with face of stupid. Slight bird, slight bird! – the Parrot shouted “” – and then it woke up.

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  • viva el Mon20Nov06 Permalink
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    VARGAS 

    Gaviotas en Madrid. Llegan en siniestras bandadas, desde las pestilentes aguas del puerto de Génova.

     
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    Gaviotas en Madrid 

    LLegan en siniestras bandadas, desde las pestilentes aguas del puerto de Génova.

     
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    AVANCES EN LA LUCHA CONTRA LA DERECHA 

    La prestigiosa Universidad de Cornnegy Melon acaba de publicar un interesante e instructivo estudio, titulado How to kill rights, avalado por el competente equipo del profesor Stup Idezzes, en el que han descubierto un método infalible para acabar con la derecha. La idea es sencilla y extraordinariamente contundente: se trata de pillar infraganti a su líder haciendo el amor con el vibrador de su móvil. Hasta ahí parece que todo funciona estupendamente. El método, de hecho, se ha probado con ratas, cobayas, mamarrachos africanos de un zoo de Madrid llamado M-30, una muestra representativa de Telojuros Porsnoopys y varios Pitecantropus Ratardatissimus, que se prestaron voluntariamente al experimento.
    Dada mi probada capacidad para replicar arriesgados experimentos, Mr. Idezzes ha solicitado que le ayude a aplicarlo en España, Reino Unido y USA. Su intención es empezar a producirlo en cantidades industriales coincidiendo con la aparición en el mercado de una desconocida marca de Sistemas Operativos llamada Ventana Ciega, o algo así. He de hacer notar que la CIA de USA y la TIA de España se han mostrado inmediatamente interesadas y han comenzado a financiar el proyecto con unas extrañas pero sin duda sabrosas setas que, según ellos, no son venenosas. ¡Para que luego digan que la investigación no da ni para bocadillos!
    Por ahora estamos en fase experimental pero en cuanto tengamos los primeros resultados en España serán una primicia en esta revista científica. Os mantendré informados. Y ahora perdonad pero tengo que ir al baño a vomitar el bocadillo que me hizo la TIA con las setas de la CIA.

     
  • viva el Fri3Nov06 Permalink
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    RPC 

    Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.

    Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.

    Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.

    Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.

    En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

    Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

    —salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

    Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

    —De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.
    Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

    Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.
    — y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.

    Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

     
    • Ahasvero el Vie26May06 Permalink

      There are people who raise passions, dramatic countries, wars, revolutions, catastrophes, floods, hurricanes, ruins, outcomes, cataclysms, disasters, hecatombes, destructions, misfortunes, accidents, upheavals, bankruptcies, the evils, discouragements, destructions, demolitions, descalandrajos, decompositions, disintegrations, dismemberments, declines, desolations, damages, destructions, devastations, messes, damage, estropicios, exterminations, exhausted, discords, disagreements, ransackings, terrible consequences by simple fruslería of destripacuentos that diabolically, infernalmente, satanically, malignantly does not recognize its deyecciones.

      1.Patraña
      That Ester morning had had breakfast an enormous cereal bowl. One felt with much energy to undertake a new day of work in Radio Continental Patraña, the magnificent transmitter of the news.

      While it was transferred in the taxi towards the street in which they were the RPC studies could be noticed of unusual personages who discussed in the streets of the city. In all of them a circle were several groups of people forming who seemed to maintain a discussion so early somewhat heated to be. As it had a little dream, it did not grant importance to him and simply it thought about another thing. It was necessary to have many desire to maintain those absurd controversies matutinal. When gruño left to the car the taxi driver bad-tempered him and it was on the verge of sending improperio to him but it was contained. When arriving at the Ester transmitter it also found to the head of programs discussing with the sound technician and, again, it did not grant great importance to him, although already it began to him to tire the enervación that was breathed in the morning in all sites to those hours.

      Ester approached the teletype, that was escupiendo the fresh news. There was an attack abroad; selections with many disturbances in Africa; the ascent of petroleum; the rupture in the agreements of the countries of Near East; an heated debate in the Congress of the deputies…; and the outlandish news that did not understand but that it called the attention enormously to him. As it were in a big hurry, because already only they lacked twenty minutes to begin the program and not yet it had prepared the commentary, let the news separate to return soon on her. It made a summary and it decided as of them it would be the commented news of the day.

      In few minutes they were emitting the program of the Ester, most famous of all the continent. After commenting the news of the day, Ester took step to its infinite listeners. These called by telephone to comment out their own on the news.

      They thought in the beginning that one was technical problems, because any call did not arrive. It was really rare that nobody telephoned. Any other day the accumulation of calls was so that the technicians of the transmitter became crazy to select them. But peculiarly today no entered. Ester a little ashamed apologized before its supposed audience by these apparent technical problems and it even requested a little patience to which tried to call. Everything was useless. The technicians did not find any failure and began to discuss heatedly among them. All this discussion somebody entered of the street shouting. Nobody listened to him. Ester, a little gotten upset, wanted to put order and, beginning by which it finished entering, it was put to distribute improperios.

      you go out – the one said again with rage that finished entering. Nobody did case to him. So single Ester, that she was very peculiar, was shown to the window. The spectacle that contemplated left stupefied. In spite of the wonderful blue sky and the radiating sun, from the street of the railroad to the one of the park and also in all the bordering streets, that habitually were journeyed by a small amount of people, they had become authentic and surprising romería of people who shouted and sent to trastos an a others. Ester did not give credit to its eyes. Everybody seemed to be crazy and it did not include/understand anything of which it was happening. Their companions had gone out already and even continued there the discussion that had begun in the study. Ester thought that it was having a nightmare and to make sure it was tweaked in mofletes. She was wide-awake and well wide-awake.

      It lowered, she also, to the street with his recorder, like habitually did when it went to the hunting of the news. A preacher was raised in a púlpito improvised with great boxes of transport and harangued the multitudes. The news remembered that had read in the teletype. It spoke of a sect, of the aim of the world and it did not remember that other omens of bad omen, but did not grant importance to him in view of the tumults that were crowded around around to his.

      3.Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche
      Of the many disturbances that took place, no so was sounded as the one that crossed the streets of Madenera to lunch time. “They burned troyas”, as it said proud Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva of the radio and first that discovered the subject in the morning of the 18 of 1963 July.

      While that great fálico Coíbas was smoked that characterized to Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, it contemplated as the preacher made an effort vainly until arriving at the debilitation, because rather it seemed to cause the allergies of the contenders who its adhesions and amenes. Already since it entered the sect characterized by its fulgor fatuo when preaching. And it is that, as said my late grandmother, “a thing is to preach and another one to give wheat”.

      Ester, by that innate curiosity that characterized it, began to listen that propagandist demon.

      -… and a cloud will leave to its sign of discord and desolation between which they do not listen “the envoys upon the boxes”, because the Gentleman is right and compasivo with whom they listen to him… – the predicante vociferated.

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  • viva el Fri6Oct06 Permalink
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    En Madrid el cocido ya no es lo… 

    En Madrid el cocido ya no es lo que era, ahora te encuentras una obra en cada sopa.

     
  • viva el Fri6Oct06 Permalink
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    Sopa faraónica 

    En Madrid el cocido ya no es lo que era, ahora te encuentras una obra en cada sopa.

     
  • viva el Fri8Sep06 Permalink
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    Madrid 

    –Cuando España era un Imperio en el que no se ponía nunca el sol, oh Pertusato, vivir en la corte era como pertenecer al Olimpo. Impregnados por la austeridad del rey, hasta los más míseros tullidos parecían sentirse adalides y conquistadores –Dijo el mastín de Nicolasete, mientras nombraba Virrey de las Indias a un mendigo.

     
  • viva el Wed6Sep06 Permalink
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    Chao 

    Como las greguerías nacen y se hacen solas, adios, voy a comprobar si es verdad que dependen de las fases lunares y la temperatura ambiente. Hoy hay 40 grados en Madrid. Me voy a la Luna de Valencia. Si observas que siguen saliendo entradas, avísame. Si no salen solas, puedes leer en el lateral la selección de textos en nuestra gramola blogosférica… se renueva a diario e incluso más. Si por el contrario te gusta el ejercicio intelectual y los pasatiempos puedes ir contestando a las preguntas de esta encuesta.

     
  • viva el Wed6Sep06 Permalink
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    EXT. CALLE BALLESTA. DÍA 

    ¡Cómo no voy a hacer greguerías guarras si vivo en el coño de Madrid!

     
  • viva el Wed6Sep06 Permalink
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    C/Ballesta 

    ¡Cómo no voy a hacer greguerías guarras si vivo en el coño de Madrid!

     
  • viva el Thu24Aug06 Permalink
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    Cuarto infantil 

    El rastro de Madrid es la habitación de un niño nómada

     
  • viva el Mon17Jul06 Permalink
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    Madrid de Gallardón 

    Gallardón debería poner en nómina a las ratas, son las que más túneles han hecho.

     
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