Nefastissimus Poetarum

guadaña que le alarga
de regalo forzoso
sobre el héroe primero
qué hacer con lo que vivo?
ley rige el cruel tablero
labor será quimera
me rodea su presencia
la orilla que sutura
dudando en el alero
que todavía excitada
alegre pulse un verso
la lluvia no era suave
a las esferas del seis
viste letal esencia
lo que me estás pidiendo
al muro encaramada
ensalza al que se inclina
miradas de serpiente
sólo quedó poesía
como duna que emerge
desteje incertidumbres
por nácar irisado
de fraterna indolencia
de los carros ajenos
acaso es el destino
por todo su dinero
como labio ligero
por los pelos aferra
publicamos primero
infunde nuevo fuero
con labia laborable
mas tus deseos no valen
se extiende el derrotero
oculto en la sentina
extraiganle a los mares
bella hasta en la demencia
porque en lo impropio nada
de ti me ha hecho sincero
de la rabia indomable
sangre que se detiene
de unidad, qué profunda
o tú o lo venidero
pezones de estricnina
si sólo fuera helada
viles o repelentes
alusión a la fiebre
no inventó la carencia
del estado latente
memoria que imagina
amarga piel besada
madre tan submarina
el malestar hechizo
dando un sentido nuevo
que primero recuerde
hermano que ama a hermano
alarga un huso ausente
el pan que no germina
en franca disciplina
hay que darle en el pecho
lo distinto es hermoso
solo en las negaciones
no está en venta el paisaje
atroces días mudos
sonriendo indulgente
más no se difumina
mis sueños de clemencia
cabeza es espantosa
tornase en aguacero
por paradoja, el río
haciéndome a mí pobre
cabeza que, postrera
bullente el hormiguero
agonizan muchachos
de los oscuros tiempos
reverdece en afluente
mayo, dolor, morfina
la gota suspendida
también piel insurgente
nuestros sueños imberbes
linde o flujo voraz
imposible aguacero
nuestros sueños deciden
la luz que ríe y declina
límite, umbral, paso postrero
latente en la neblina
por nuevo derrotero
rodeada de ausencia
quiero que ya lo sepas
me pregunto intrigado
su figura esplendente
bajo un cielo infinito
mi casa silenciosa
conjugando los verbos
por qué se equivocaba
el alma ya es certera
no corran por las playas
hasta en el desespero
que avanza cual la sed
con gurús sin solvencia
buscaba en sus calores
tus labios que se cierran
por huir de lo adyacente
la fuente que bebiste
que al fin estalla el gesto
en similar secuencia
en el gran laberinto
tenebrosa conciencia
que jamás se termina
agotó mi paciencia
con más fiebre termina
mezclándose en tus venas
pateras y decencia
libre y vital me hermano
todo texto indolente
con rigor que se instala
la ecuación sea servida
acercarse, con prisa
tan fugaz cual esquina
un temblor que se inicia
da pie a la disidencia
sangre que riega el torso
radical risa alpina
de cuerpo lastimero
criatura más salvaje
el ritmo de las olas
materia o carne muerta
se encara codiciosa
por temor al intruso
lo que en ti más quiero
con manto de guerrero
sube por la pendiente
igual que una pechina
hallé solo su inquina
llega el común hastío
si tanto la quería
esparce el fruto amargo
lo que de ti más quiero
sangre que niega al corso
que todavía conservo
acaso es el damero
beneficencia ciega
y un orgasmo truncado
como siempre dañina
agotada la ciencia
ingente y laborioso
del tarro nunca abierto
tras quienes les dominan
o indiferente o bella
deviene la conciencia
el hundido rebaño
agostó mi potencia
cometió con esmero
ofensa se contagia
demandando obediencia
por las fiestas Lunares
un alma tan mezquina
pues ella enfrenta al sol
por qué no yace entera
huyen vanos y alados
en forma de aguacero
de semblante inocente

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1 de junio

Héroe

Herodes expuso al sol el gran tesoro de los titanes mientras fue héroe y dragón. Ahora no se atrevería.

HÉROE

Herodes expuso al sol el gran tesoro de los titanes mientras fue héroe y dragón. Ahora no se atrevería.

Unas perlas de Groucho Marx

“El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.”
“Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntarselo. Y si responde “sí”, entonces sabes que está corrupto.”
“¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?”
“¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”
“La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.”
“Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto cómo pudo ponerse mi pijama.”
“He pasado una noche estupenda… pero no ha sido ésta.”
“Citadme diciendo que me han citado mal.”
“Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.”
“Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro.”
“Parad el mundo que me bajo.”
“Conozco a centenares de maridos que volverían felices al hogar si no hubiera una esposa que les esperara. Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio.”
“No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos.”
“No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.”
“Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.”
“En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa.”
“Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.”
“Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo, el viejo Cyrus Tecumseh Flywheel. Si aún viviera, el mundo entero hablaría de él… ¿Que por qué? Por que si estuviera vivo tendría 140 años.”
“Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la posibilidad de beber algo a media noche sin peligro de pisar al gato.”
“He disfrutado mucho con esta obra de teatro… especialmente en el descanso.”
“Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.”
“Inteligencia militar son dos términos contradictorios.”
“El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio… si puedes simular eso, lo has conseguido.”
“¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”
“En las fiestas no te sientes jamás; puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.”
“Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi representante.”
“¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero!… ¡Pero cuestan tanto!”
“Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.”
“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.”
“Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.”
“¿Servicio de habitaciones? Mándenme una habitación mas grande.”
“Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.”
“Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre. Y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer.”
“No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.”
“Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria.”
“Si sigues cumpliendo años, acabarás muriéndote. Besos, Groucho.” (Felicitación de Groucho a un amigo).
“Bob, ya sabes que yo en ti sólo tengo confianza… y muy poca.” (Frase de Groucho a Robert Dwan, director de su programa de TV “You Bet Your Life”).
“Fui casado por un juez. Pero mejor debería haber pedido un jurado.”

PFNHDM 1.LA LLAMADA DE MISTER DOLAR

El teléfono suena con insistencia, cómo si alguien al otro lado tuviera una prisa desmesurada. Estaba dormitando. Me ha costado salir del sueño. Pero finalmente he descolgado el auricular.
–¿Hola? ¿Alfonso?
–Sí, diga.
–Soy yo, Gonzalo.
–Ah, hola, jefe.
–Tengo un trabajito para ti. ¿Puedes venir al local esta misma tarde?
–Sí claro, jefe.
–Vale. Aquí te espero.
–Vale.
Acabo de recibir una llamada de mi jefe. Tendré que ponerme en marcha cuanto antes. No le gusta esperar. Es de esas personas que están acostumbradas a que todo el mundo le obedezca inmediatamente y sin rechistar. Para eso te pago -dice. Y no hay más que hablar. Resuelve todos los problemas de la misma forma. Firma un cheque y chasquea sus dedos. Mueve tus ancas -dice, como si fuéramos ranas. Y problema resuelto. No le falta razón. Normalmente la gente nos rendimos a Mister Dolar sin la más mínima resistencia. Cogemos el cheque y acallamos nuestra conciencia para otro momento, si es que la tenemos. Yo no, desde luego. Mis ancas se mueven. Vaya sí se mueven.
El club estaba vacío a esas horas pero la música sonaba como si el humo pudiera cortarse. Sonaba Please, don’t talk about me de Amstrong. Entré. Recordé que había dejado el coche abierto pero no quise volver a cerrarlo. De alguna forma sabía que nadie iba a llevárselo. Pregunté por el jefe al nuevo camarero -un tipo feo que no había dejado de observarme desde que entré en el local.
club
–No está.
–¿No está…?
–No, no está.
–¿Pero vendrá?
–Sí, claro vendrá.
–¿Cuándo?
–Eso nunca se sabe. Es muy libre de venir a cualquier hora.
–Me llamó para un trabajito.
–¿Y no le dijo cuando vendría?
–No, no lo dijo, creía que estaba aquí ahora.
–Pues tendrá que esperarle.
–Está bien. Póngame un güisqui.
–Claro, como no.
Ahora sonaba Charles Lloyd. El bajo se metía en el estómago cosquilleando el alcohol de mi tripa. Algo agradable pasó por mi cabeza a pesar de la depresiva tarde. Recordé un buen polvo echado con esta misma música. Qué lejano. Sin embargo, volví a excitarme como aquella vez. El camarero no comprendía aquella sonrisa estúpida que se me dibujaba. ¿Acaso no estaba contrariado? ¿Cómo podía reírme así? ¿De qué?
El Jack Daniels comenzó a darme ardor. No había momentos perfectos. Ya lo sabía desde hacía mucho, pero me fastidiaba perder tan rápidamente esos atisbos de gozo sensual. Sentí la necesidad de encender un cigarrillo, como si efectivamente acabara de echar un polvo. El Camel me calmaba el desasosiego. Me sentía como aquellos días en que discutía toda la noche con mi amiga Fiora sobre esas tonterías que tanto me hacían reír.
–No soporto a Nino Bravo.
–Yo tampoco.
–Y ¿Por qué lo pone?
–Yo no lo pongo, es una grabación con todo eso grabado, sin que se pueda cambiar. Es siempre la misma música. Una mezcla de jazz y música latina.
–El jazz está bien pero considerar a Nino Bravo como música latina me parece excesivo.
–Eso pienso.
– …
–Bueno, por fin se acabó.
–También lo malo dura poco.
–A veces.
–La gran Aretha.
–Eso está mejor.
–Oye, ¿Por qué los camareros siempre estáis secando vasos cuando no hay nadie en el local?
–Es una costumbre. Una de esas cosas que no tiene explicación.
–Ya.
–De esas tengo varias. Por ejemplo, colocar los posavasos completamente alineados…
El camarero siguió hablando pero ya no le escuchaba seducido por la sensual y profunda voz de Aretha Franklin. Se sentía de nuevo transportado. El camel le había sabido a poco y encendió otro.
El güisqui empezaba a hacer efecto. Radio Futura. Cuánto tiempo sin escuchar esa canción. Ahora el camel sabía a maría. Eh, tú. Sí tú. Ese escritor que se sienta en su portátil y venga a darle a la tecla. Como si los personajes que salen de su… -iba a decir pluma- pero no. ¿De sus dedos? ¿De su teclado? ¿De su pantalla? Sí, eso de su pantalla. Salen y se ponen a hablarle directamente a la cara, sin necesidad de escribirlo en la pantalla. Porque los personajes se escriben a sí mismos. No necesitan de un imbécil que transcriba lo que dicen, lo que hacen, lo que sienten, lo que perciben, lo mucho o poco que sufren o gozan. Por favor, no hables de mí. Va. Ese imbécil que también está bebiendo un Jack Daniels y que en el fondo desearía ser ese personaje que se ha fabricado a base de malditismo de pacotilla. Es patético ver como se devanan los sesos con la primera hoja en blanco. Hasta que el propio personaje empieza a vivir por sí mismo, a poco que le hallan dibujado la cara, la boca, el cerebro. Sale de la cuartilla -perdón, de la pantalla- y empieza a hacer su vida. A pesar del escritor y sobre todo por encima y más allá del escritor, que no es más que un mero mecanógrafo del personaje. Una secretaria al dictado del verdadero artífice, del verdadero maestro de la pluma -perdón, de la pantalla. El personaje, el héroe o el antihéroe. El personaje que se escribe a sí mismo en su anti-biografía imaginaria. El autor que sueña con ser su anti-personaje. El personaje que sueña con ser su anti-autor. Dos personas y una sola personalidad. Uno y dúo. Jugando a ser dioses. Y luego está el lector que completa la Santísima Trinidad literaria. Uno y trino.
–Eh, el jefe ya está ahí. En la trastienda. Ha llegado por la puerta de atrás. Te está esperando.
–Gracias, Charli.
–Yo no me llamo Charli.
–Es mi costumbre inexplicable, yo llamo así a todos los camareros.
Apuró el güisqui y masticó el hielo que le quedaba al vaso, era otra de sus costumbres inexplicables. Hubiera cogido el sombrero pero no lo llevaba. Eso sólo ocurría en las novelas de gánsters de los años treinta y estábamos en el siglo XXI. Algunos imbéciles llevaban sombrero, como para distinguirse del resto de los mortales. Resultaba ridículo. En la ciudad no hacía frío para llevar la cabeza cubierta. Quizás con ello intentaban atrapar a esos personajes. Para que no escaparan de sus cabezas. Se ponían sombrero. Y luego, una vez le daban un nombre al personaje, le dejaban vagar por las calles, ya identificado, con carnet de identidad y pasaporte. No siempre para la fama. Por cierto, ¿Cómo me llamo, imbécil? ¿Lo adivinas? Pero, por favor, no hablemos de mí.
–Alfonso, necesito que me hagas un trabajito.
–Usted dirá, jefe.
–Ya sabes que no me gusta que me llamen jefe.
–Está bien, jefe, digo, Gonzalo.
–Hay un canalla que está haciendo la vida imposible a mi familia. Quiero que lo liquides.
–No te andas con rodeos.
–No.
–¿Y cómo se llama?
–Eso no importa.
–Pero tendré que saber quién es para hacerlo líquido.
–Viene por aquí, por el bar.
–Ya, por aquí vienen doscientas personas cada noche. ¿No querrás que los liquide a todos? ¿Te vas a deshacer de la clientela de esa forma?
–No estoy para bromas, joder.
–Bueno, bueno… Vas a decirme de una vez quién es. Y yo le doy el premio, como siempre.
–No, no como siempre. Ya te he dicho que hay que liquidarlo, liquidarlo, sabes, liquidarlo.
–Vaya. Eso… Yo no… Quién es…
–Todo a su debido tiempo. Quiero que me jures que lo harás.
–Hombre… jefe, digo, Gonzalo, nunca he hecho un trabajito de esos. Yo nunca he pasado del mamporrazo y el susto de muerte pero sin muerto.
–Tienes que jurármelo.
–Joder, jefe… Yo le doy una paliza que no se acuerda ni de su madre, pero lo de darle pasaporte para el otro mundo…
–Te daré lo que quieras, el dinero no es problema, ¿Qué quieres? ¿Un millón?
–¿Un millón de qué…?
–Euros, joder, euros.
–¡Euros! Madre mía, ¿Va en serio?
–Pero no ves como estoy de desesperado. Si mi mujer se entera de mis negocios, gracias a ese capullo…
–¿Ah, pero tu mujer no..?
–No, no lo sabe.
–No, si digo que si no es la acosada.
–¿Mi mujer acosada?
–Vamos a ver, jefe, has dicho que un canalla le estaba haciendo la vida imposible a tu familia ¿No?
–Sí, pero no a mi mujer, imbécil, a mis hijos.
–Eso de imbécil ¿Por quién iba? ¿Por mí o por ese?
–Ese canalla es el que está amenazando a mis hijos, los persigue, los asusta. Si mi mujer se entera me quitarán la custodia.
–Siempre amenazan con lo mismo.
–¿Esos canallas?
–No, esas zorras.
–Cuidadito con lo que dices, Alfonso.
–Perdón, jefe, si lo decía por la mía. Dama, dama, de alta cuna, de baja cama…
–Y ahora a qué viene esa cancioncita de Cecilia, se puede saber.
–No nada, jefe, estaba recordando.
–Bueno, basta ya. Si lo vas a hacer, dímelo. Ya sabes lo que hay de recompensa. Si no lo haces tú, lo hará cualquier otro.
–Por ese dinero, seguro… pero tengo que pensármelo un poco ¿Vale, jefe?
–Hazlo pronto. No puedo esperar más. ¿Entendido?
–Joder, jefe.

ALFONSO TIPODURO

El teléfono suena con insistencia, cómo si alguien al otro lado tuviera una prisa desmesurada. Estaba dormitando. Me ha costado salir del sueño. Pero finalmente he descolgado el auricular.
–¿Hola? ¿Alfonso?
–Sí, diga.
–Soy yo, Gonzalo.
–Ah, hola, jefe.
–Tengo un trabajito para ti. ¿Puedes venir al local esta misma tarde?
–Sí claro, jefe.
–Vale. Aquí te espero.
–Vale.
Acabo de recibir una llamada de mi jefe. Tendré que ponerme en marcha cuanto antes. No le gusta esperar. Es de esas personas que están acostumbradas a que todo el mundo le obedezca inmediatamente y sin rechistar. Para eso te pago -dice. Y no hay más que hablar. Resuelve todos los problemas de la misma forma. Firma un cheque y chasquea sus dedos. Mueve tus ancas -dice, como si fuéramos ranas. Y problema resuelto. No le falta razón. Normalmente la gente nos rendimos a Mister Dolar sin la más mínima resistencia. Cogemos el cheque y acallamos nuestra conciencia para otro momento, si es que la tenemos. Yo no, desde luego. Mis ancas se mueven. Vaya sí se mueven.
El club estaba vacío a esas horas pero la música sonaba como si el humo pudiera cortarse. Sonaba Please, don’t talk about me de Armstrong. Entré. Recordé que había dejado el coche abierto pero no quise volver a cerrarlo. De alguna forma sabía que nadie iba a llevárselo. Pregunté por el jefe al nuevo camarero -un tipo feo que no había dejado de observarme desde que entré en el local.

–No está.
–¿No está…?
–No, no está.
–¿Pero vendrá?
–Sí, claro vendrá.
–¿Cuándo?
–Eso nunca se sabe. Es muy libre de venir a cualquier hora.
–Me llamó para un trabajito.
–¿Y no le dijo cuando vendría?
–No, no lo dijo, creía que estaba aquí ahora.
–Pues tendrá que esperarle.
–Está bien. Póngame un güisqui.
–Claro, como no.
Ahora sonaba Charles Lloyd. El bajo se metía en el estómago cosquilleando el alcohol de mi tripa. Algo agradable pasó por mi cabeza a pesar de la depresiva tarde. Recordé un buen polvo echado con esta misma música. Qué lejano. Sin embargo, volví a excitarme como aquella vez. El camarero no comprendía aquella sonrisa estúpida que se me dibujaba. ¿Acaso no estaba contrariado? ¿Cómo podía reírme así? ¿De qué?
El Jack Daniels comenzó a darme ardor. No había momentos perfectos. Ya lo sabía desde hacía mucho, pero me fastidiaba perder tan rápidamente esos atisbos de gozo sensual. Sentí la necesidad de encender un cigarrillo, como si efectivamente acabara de echar un polvo. El Camel me calmaba el desasosiego. Me sentía como aquellos días en que discutía toda la noche con mi amiga Fiora sobre esas tonterías que tanto me hacían reír.
–No soporto a Nino Bravo.
–Yo tampoco.
–Y ¿Por qué lo pone?
–Yo no lo pongo, es una grabación con todo eso grabado, sin que se pueda cambiar. Es siempre la misma música. Una mezcla de jazz y música latina.
–El jazz está bien pero considerar a Nino Bravo como música latina me parece excesivo.
–Eso pienso.
– …
–Bueno, por fin se acabó.
–También lo malo dura poco.
–A veces.
–La gran Aretha.
–Eso está mejor.
–Oye, ¿Por qué los camareros siempre estáis secando vasos cuando no hay nadie en el local?
–Es una costumbre. Una de esas cosas que no tiene explicación.
–Ya.
–De esas tengo varias. Por ejemplo, colocar los posavasos completamente alineados…
El camarero siguió hablando pero ya no le escuchaba seducido por la sensual y profunda voz de Aretha Franklin. Se sentía de nuevo transportado. El camel le había sabido a poco y encendió otro.
El güisqui empezaba a hacer efecto. Radio Futura. Cuánto tiempo sin escuchar esa canción. Ahora el camel sabía a maría. Eh, tú. Sí tú. Ese escritor que se sienta en su portátil y venga a darle a la tecla. Como si los personajes que salen de su… -iba a decir pluma- pero no. ¿De sus dedos? ¿De su teclado? ¿De su pantalla? Sí, eso de su pantalla. Salen y se ponen a hablarle directamente a la cara, sin necesidad de escribirlo en la pantalla. Porque los personajes se escriben a sí mismos. No necesitan de un imbécil que transcriba lo que dicen, lo que hacen, lo que sienten, lo que perciben, lo mucho o poco que sufren o gozan. Por favor, no hables de mí. Va. Ese imbécil que también está bebiendo un Jack Daniels y que en el fondo desearía ser ese personaje que se ha fabricado a base de malditismo de pacotilla. Es patético ver como se devanan los sesos con la primera hoja en blanco. Hasta que el propio personaje empieza a vivir por sí mismo, a poco que le hallan dibujado la cara, la boca, el cerebro. Sale de la cuartilla -perdón, de la pantalla- y empieza a hacer su vida. A pesar del escritor y sobre todo por encima y más allá del escritor, que no es más que un mero mecanógrafo del personaje. Una secretaria al dictado del verdadero artífice, del verdadero maestro de la pluma -perdón, de la pantalla. El personaje, el héroe o el antihéroe. El personaje que se escribe a sí mismo en su anti-biografía imaginaria. El autor que sueña con ser su anti-personaje. El personaje que sueña con ser su anti-autor. Dos personas y una sola personalidad. Uno y dúo. Jugando a ser dioses. Y luego está el lector que completa la Santísima Trinidad literaria. Uno y trino.
–Eh, el jefe ya está ahí. En la trastienda. Ha llegado por la puerta de atrás. Te está esperando.
–Gracias, Charli.
–Yo no me llamo Charli.
–Es mi costumbre inexplicable, yo llamo así a todos los camareros.
Apuró el güisqui y masticó el hielo que le quedaba al vaso, era otra de sus costumbres inexplicables. Hubiera cogido el sombrero pero no lo llevaba. Eso sólo ocurría en las novelas de gánsters de los años treinta y estábamos en el siglo XXI. Algunos imbéciles llevaban sombrero, como para distinguirse del resto de los mortales. Resultaba ridículo. En la ciudad no hacía frío para llevar la cabeza cubierta. Quizás con ello intentaban atrapar a esos personajes. Para que no escaparan de sus cabezas. Se ponían sombrero. Y luego, una vez le daban un nombre al personaje, le dejaban vagar por las calles, ya identificado, con carnet de identidad y pasaporte. No siempre para la fama. Por cierto, ¿Cómo me llamo, imbécil? ¿Lo adivinas? Pero, por favor, no hablemos de mí.
–Alfonso, necesito que me hagas un trabajito.
–Usted dirá, jefe.
–Ya sabes que no me gusta que me llamen jefe.
–Está bien, jefe, digo, Gonzalo.
–Hay un canalla que está haciendo la vida imposible a mi familia. Quiero que lo liquides.
–No te andas con rodeos.
–No.
–¿Y cómo se llama?
–Eso no importa.
–Pero tendré que saber quién es para hacerlo líquido.
–Viene por aquí, por el bar.
–Ya, por aquí vienen doscientas personas cada noche. ¿No querrás que los liquide a todos? ¿Te vas a deshacer de la clientela de esa forma?
–No estoy para bromas, joder.
–Bueno, bueno… Vas a decirme de una vez quién es. Y yo le doy el premio, como siempre.
–No, no como siempre. Ya te he dicho que hay que liquidarlo, liquidarlo, sabes, liquidarlo.
–Vaya. Eso… Yo no… Quién es…
–Todo a su debido tiempo. Quiero que me jures que lo harás.
–Hombre… jefe, digo, Gonzalo, nunca he hecho un trabajito de esos. Yo nunca he pasado del mamporrazo y el susto de muerte pero sin muerto.
–Tienes que jurármelo.
–Joder, jefe… Yo le doy una paliza que no se acuerda ni de su madre, pero lo de darle pasaporte para el otro mundo…
–Te daré lo que quieras, el dinero no es problema, ¿Qué quieres? ¿Un millón?
–¿Un millón de qué…?
–Euros, joder, euros.
–¡Euros! Madre mía, ¿Va en serio?
–Pero no ves como estoy de desesperado. Si mi mujer se entera de mis negocios, gracias a ese capullo…
–¿Ah, pero tu mujer no..?
–No, no lo sabe.
–No, si digo que si no es la acosada.
–¿Mi mujer acosada?
–Vamos a ver, jefe, has dicho que un canalla le estaba haciendo la vida imposible a tu familia ¿No?
–Sí, pero no a mi mujer, imbécil, a mis hijos.
–Eso de imbécil ¿Por quién iba? ¿Por mí o por ese?
–Ese canalla es el que está amenazando a mis hijos, los persigue, los asusta. Si mi mujer se entera me quitarán la custodia.
–Siempre amenazan con lo mismo.
–¿Esos canallas?
–No, esas zorras.
–Cuidadito con lo que dices, Alfonso.
–Perdón, jefe, si lo decía por la mía. Dama, dama, de alta cuna, de baja cama…
–Y ahora a qué viene esa cancioncita de Cecilia, se puede saber.
–No nada, jefe, estaba recordando.
–Bueno, basta ya. Si lo vas a hacer, dímelo. Ya sabes lo que hay de recompensa. Si no lo haces tú, lo hará cualquier otro.
–Por ese dinero, seguro… pero tengo que pensármelo un poco ¿Vale, jefe?
–Hazlo pronto. No puedo esperar más. ¿Entendido?
–Joder, jefe.

SÍMBOLOS

Adonis
Plantas

Afrodita
Dioses planetarios

Agathodaemon
Serpiente

Agrippa de Nettesheim
Hombre, Quinario

Agua
Fuente, Huracán, la Templanza

Agua inferior y superior
Aguas, Dragón, Letras, Neptuno, Nubes

Inmersión en agua
Baño

Agua primordial
Arquitectura, Océano superior e inferior

Águila
Animales, Bandera, Letras, Lucha de animales, Procesión, Rey

Águila bicéfala
Águila, Géminis, Montaña

Cabeza del águila
Cabeza, Centro

Águila y león
Águila, León

Águila y Prometeo
Hércules, Prometeo

Águila y serpiente
Animales, Tetramorfos

San Agustín
Lámpara

Ahasvero
Judío errante

El Ahorcado
Acróbata, Balder, Crepúsculo, Inversión, Nudo

Ahrimanyu
Gemelos, Lucha, Ahrimán

Ahrimán
Cosmogonía, Ahrimanyu

Ahuramazda
Cabalgadura, Gemelos, Lucha, Sol

Seudo Aigremont
Pie

Aiguilhe de Puy
Sirena

Ain-Soph
Anciano

Aire
Padre, Viento

Akasha
Acuario

Alain de Lille
Naturaleza

Alambique
Horno

Rey Alberico
Color positivo-negativo

Alberto Magno
Animales

Albiruni
Correspondencia

Aldebarán
Cuaternario

Alejandro el Grande
Héroe, Lazos, Nudo

Alfa y omega
Letras

Alfabeto
Gráfico

Alfabeto egipcio
Letras

Alfabeto hebreo
Letras

Luna y alfabeto
Luna

Algonquinos
Liebre

René Allendy
Dientes

Alma
Globo, Paloma

Alma como pájaro
Pájaro

Peligros del alma
la Luna, Alma del mundo

Forma almendrada
Aureola

Alquimia

Alvao
Zodíaco

Amaltea
Cuerno de la abundancia

Amance
Agujero

Amarillo
Colores

Amazonas
Hércules, Lilith

Ambivalencia
Binario, Grutescos

San Ambrosio
Arca, Perdiz

Amfortas
Encantamiento, Rey

Ammón
Lago, Pluma

Ammón Ra
Aries

Amor y corazón
Corazón

Amor y realeza
Rey

Amrita
Caos, Fuente

Amuletos
Escalera, Quinario, Piel

Mano y amuletos
Mano

Plata y amuletos
Luna

Anael
Septenario

Anaitis
Luna

Anciano
Niño, Anciano de los Días

Anciano de los Días
Anciano, Gran Madre

Áncora
Delfín

Andrógino/androginia
Adán, Alquimia, Daena, Hombre

Andrómeda
Liberación de la doncella

Anémonas
Granada

Anfión-Zeto
Gemelos

Anfisbena
el Carro

Ángeles
Ciudad, el Juicio

Siete ángeles
Septenario, Números

Ánima
Castillo, Cimera, Daena, Flauta, Joyas, Madre, Mujer, Shekina, Sirena

Animales-símbolo
Gráfico

Animales en alquimia
Animales

Hombre entre dos animales
Potne Otheron

Animales lunares
Animales, Luna

Mujer y animales
Mujer

Animal natural y fabuloso
Animales

Ovíparos
Ovíparos

Procesiones de animales
Animales

Animales y puntos cardinales
Cuaternario

Ankh
Cruz

Anormal
Animales, Bufón

Antares
Cuaternario

Anteo
Revolcamiento

Antomonio
Gráfico

Apis
Toro

Apolo
Árbol, Arco, Boca, Cisne, Color, Crómlech, Dioses planetarios, Dragón, Flecha, Grifo, Helio, Laurel, Mercurio, Monstruos, Nombre, Sol

Apolo y Artemisa
Gemelos, Helio

Apolonio
Manto

Aqueloo
Sirena

Aquiles
Espuela, Juguetes, Muerte, Pie

Arabia
Arabesco, Luna

Araña
Animales, Pulpo, Telaraña

Árbol
Bosque

Árbol cósmico
Montaña

Árbol de ciencia
Árbol, Columna

Árbol de muerte
Árbol

Árbol de vida
Árbol

Árbol del mundo
Tambor

Espada y árbol
Espada

Árbol que canta
Árbol, Rocío

Árbol y serpiente
Serpiente

Árbol de la Muerte
Columna

Árbol de la Vida
Aves, Ciervo, Columna, Cruz, Cuaternario, Grifo, Serpiente

Árbol de Navidad iluminado
Fuego

Arca de la alianza
Cofre, Objeto, Templo

Arcilla
Limo

Arco de tres lóbulos
Trébol

Arco flamígero
Arquitectura

Arco triunfal
Inversión

Arco iris
Arca, Puente

Ares
Dioses planetarios, Marte

Argonautas
símbolos Heráldicos, Números, Vellocino de oro

Argos
Leopardo, Ojo

Ariadna
Binario, Lazos, Minotauro, Pérdida

Aries
Correspondencia, Cuernos, Géminis, Hércules, Héroe, Pan, Tauro, Zodíaco

Ariete
Cuernos

Arión
Gemelos

Ludovico Ariosto
Hipogrifo

Aristóteles
Agujero, Animales, Centro, Corazón, Dioses planetarios, Graal, Gráfico, Números, Perdiz, Polo, Semana, Sirena

Arjuna
Carro

Armadura
Escudo

Armas
Monstruos

Armas curvas y rectas
Guadaña, Espada

Armentia
Cordero

Armonía
Números

Arpa
Cisne

Arpía
Monstruos, Multiplicidad

Arpista
la Luna

Cuatro arqueros
Gráfico, Guerreros, Tetramorfos

Arquetipos
Cuaternario

Arquitectura
Templo

Arroz
Fertilidad

Arte abstracto
Gráfico

Arte gótico
Ángel, Arquitectura, Liebre, Objeto, Rueda

Arte románico
Acacia, Águila, Alas, Ángel, Animales, Árbol, Cordero, Escalera, Loto, Mariposa, Manicora, Nivel, Ornamentación, Perdiz, Rueda

Artemidoro de Daldi
Casa

Artemisa
Dioses planetarios, Gemelos, Luna, Serpiente, Diana

Rey Arturo
Abismo, Caballero, Cazador, Judío errante, Minarete, Rey

Ascensión
Águila, Escalera

Simbolismo ascensional
Binario

Ascesis
Cabellos

Ases
Cosmogonía

Asfódelos
Pradera

Ashvins
Caballo

Miguel Asín Palacios
Viaje a los infiernos

Asno
Animales

Astarté
Cono, Gran Madre, Pez

Astrea
la Justicia

Asuras
Cosmogonía

Atanor
Torre

Atargatis
Huso, Pez

Atenas
Arquitectura

Atenea
Espiral

Atlas
Hespérides

Atman
Gemelos

Atoum
Anciano

Attis
Árbol, Granada, Guadaña, Pino, Plantas, Yedra

Cuadras de Augias
Hércules

Aureola
Mano

Arthur Avalon
Serpiente

Azotes
Flagelación

Azoth
Sello de Salomón

Azufre
Hombre, León, Matrimonio

Azul
Colores

Ba
Pájaro, Periquito

Torre de Babel
Torre

Babilonia
Éufrates, Pájaro

Bacanales
Cesta

Gaston Bachelard
Aguas, Aire, Alcohol, Barca, Brillo, Cisne, Cuaternario, Elementos, Frío, Fuego, Llama, Nubes, Pájaro, Pasta, Perfume, Pradera, Verticalidad, Viaje al interior de la Tierra, Vuelo

J. J. Bachofen
Espacio, Madre

Balanza
Libra

Balder
Muerte

Ballena
Devoración, Montaña

Ballesta
Arco

Balmunga
Espada rota

Jurgis Baltrusaitis
Gráfico, Lazos, Nimbo

Bambú
Árboles y flores

Baphomet
Escamas

Barco
Peine

Barco de la vida
Pez

Barro
Humo

Bast
Gato

Georges Bataille
Cuaternario

Bautismo
Aguas, Números

Harold Bayley
Botella, Cruz, Escalera, Espada, Estrella, Gráfico, Grutescos, Letras, Muro, Rueda, Serpiente, Tridente

Germain Bazin
Gráfico

Beatriz
Color, Mujer

A. Beaumont
Color, Cuervo

Gustavo Adolfo Bécquer
Golondrina

Beigbeder
Tejer

Bel
Tempestad

Belerofonte
Pegaso

Eric Temple Bell
Descanso semanal

Benin
Imagen del mundo

Gottfried Benn
Imagen ignota

Luc Benoist
Arco, Cielo, Espacio, Gráfico, Hacha, Mandorla, Paisaje, Tocado y trono

Bartolomé Bermejo
Dragón

Claude Bernard
Vida

San Bernardo
Color positivo-negativo

R. Berthelot
Desierto, Profesiones, Templo, Tiempo, Tienda, Zodíaco

R. Bertrand
Dualismo

Bestia
Números

Betilo
Onfalo

Bettini
Escalera

Bhagavad-Gitâ
Viaje del alma

Bhowani
Simbolismo fonético

Bhutia Busty
Mandala

Biblos
Cono

Bielbog y Czernibog
Color positivo-negativo, Gemelos

Bimini
Islas bienaventuradas

Binario
Dos, Dualismo

William Blake
Adán, Cielo, Cuaternario, Edades, Imagen ignota, Infierno, Viaje al interior de la Tierra

Reina Blanche
Mujer muerta

Blanco
Thule, Colores

Blanco y negro
Color positivo-negativo, Colores, Rojo

H. P. Blavatsky
Andrógino, Árbol, Caos, Cocodrilo, Color positivo-negativo, Dragón, Islas bienaventuradas, Letras, Rana, Rotación, Serpiente, Zodíaco

Boca
Letras

Boca del monstruo
Boca

Bodo
Gigante

Bohaz
Jakin

Jacob Böhme
Caída, Correspondencia, Dragón, Mujer muerta, Sofía

Bolo, el democriteano
Mirabilia

J. L. Borges y M. Guerrero
Animales

Borobudur
Mandala, Montaña, Templo

Robert de Boron
Rey pescador

Bosra
Sangre

Maurice Bouisson
Periquito

Bouto
Serpiente

Brahma
Acuario, Binario, Cabeza, Cuaternario, Hombre, Huevo, Loto, Simbolismo fonético, Tejido, Triforme, vaca, Viaje del alma

Brahman
Gemelos

San Brandán
Islas bienaventuradas

Branwen
Simbolismo fonético

Brazo
Letras

André Bretón
Amada

Abbé Breuil
Sigma

Brillo
Sol

Bronwyn
Simbolismo fonético

Brunilda
Liberación de la doncella, Lilith

Bucráneo
Cuernos

Buda
Aguas, Color, Septenario, Serpiente

Buey
Animales, Cuernos, Miel, Toro, Tetramorfos

Bufón
Anormales, Asno, Odre

Buitre
Madre, Prometeo

Búsqueda
Graal

Caaba
Piedra

Cábala
el Ahorcado, Anciano, árbol, Daena, Espacio, Géminis, Hombre, Sefirot, Septenario, Simbolismo fonético, Tarot

Caballero
Rey Arturo, Castillo, Minotauro, Tabla Redonda

Caballero blanco y negro
caballero, Color positivo-negativo

Caballero errante
Caballero

Caballero rojo
Caballero, Sangre

Caballero y colores
Caballero

Caballero y lucha con animales
Animales, Tabla Redonda

Caballo
Animales, Cabalgadura, Dioniso, Gemelos

Caballo alado
Animales

Caballo blanco
Caballo, Color positivo-negativo

Conservación de cabezas
Decapitación

Cabiros
Capucha, Dedos

Cabra
Caballero, Cuerno de la abundancia, Dioniso, Inversión, Templo, Capricornio

Macho cabrío
Caballero, Cuerno de la abundancia, Dioniso, Inversión, Templo, Capricornio

Cacería perpetua
Identificaciones, Cazador maldito

Cadmo
Dragón

Caf
Montaña

Caída
Laberinto, Nave, Neptuno, Paraíso perdido, Zodíaco

Caín
Espada

Calavera
Hamlet

Calcante
Serpiente

Calcinación
Alquimia

Caldeos
Dioses planetarios

Pedro Calderón de la Barca
Titanes

Gran Piedra del Calendario
Mandala

Rey de Calicut
Muerte

Calímaco
Animales

Calíope
Sirena

Calipso
Bestia apocalíptica, Escollos, Isla

Cáliz
Caldera, Copa, Graal

Cambises
Zodíaco

Camelot
Minarete

S. Cammanm
Mandala

Campana
Objeto

Tommaso Campanella
Centro espiritual

Candelabro de los siete brazos
Imagen del mundo, Septenario

Cangrejo
la Luna

Caos
Dragón

Capucha
Casco

Carbón
Color positivo-negativo

Cardo
Templo

Carlos I
Enano

Carnero
Aries, Cuernos, Zodíaco

Julio caro Baroja
Cazador, Lamia, Ojancanu

Caronte
Aguas, Castillo

Vittore Carpaccio
Dragón

Carro
Riendas, Vehículo

Carro del sol
Rueda

Carro procesional
Tocado y trono, Cuadriga

Lewis Carroll
Espejo

Cartago
Babilonia

Vincenzo Cartari
Cuaternario

Ernst Cassirer
Simbolismo fonético

Castas
Profesiones

Cástor y Pólux
Caballo, Gemelos, Dioscuros

Cátaros
Sofía

Valoración del amor
Amada

Catasterismo
Dioses planetarios, Zodíaco

Catástrofe cósmica
Cielo

Catorce
Números

cautes y Cautopates
Gemelos

Caverna
Arquitectura, Desfiladero, Tesoro

Culto de la caverna
Mundo

Cayado
Peregrino, Poder

Cebada
Fecundidad

Cécrope
Héroe

Cedro
Árbol

Celso
Escalera

Cenicienta
Sacrificio, Septenario, Zapatos

Cenit
Huracán, Polo

Ceniza
Pasta

Centauro
Bucentauro, Cabalgadura, Hércules, Identificaciones, Minotauro

Zelda Zonk
MM

Cerbero
Diana, Ternario, Tridente

Cerdeña
Serpiente

Cerebro
Corazón

Ceres
Agricultura, Alas, Columna, Hormigas, Sirena

Cetro
Armas, Espiral, Poder

Ch’i-lin
Unicornio

Chakras
Serpiente

Chamanes
Soplar, Tambor

Jean-François Champollion
Letras

Chang
Fuego

L. Charbonneau-Lassay
Inversión, Triple recinto

Chastaing
Simbolismo fonético

Louis Chochod
Círculo, Tetramorfos, Tortuga

Chou-Li
Jade

Chrétien de Troyes
Animales, Sangre

Chung-li Chuan
Abanico

Cibeles
Gorro frigio, Guadaña, Ogro

Cicatrices
Marca

Cicerón
Luna

Ciclo
Año

Ciclo anual
Plantas

Gran ciclo
Edades

Cíclope
Gigante, Ojancanu, Ojo

Cielo siete
Huevo

Templo del cielo
Arquitectura

Cigarra
Crisálida

Cilindro
Formas

Cinco
Hombre, Mano, Números, Pensamiento

Cinturón
Hebilla

Circe
Encantamiento, Escollos

Círculo
Arquitectura, Ciclo, Dodecanario, Formas

Cuadratura del círculo
Arquitectura, Imagen del mundo

Círculo de piedra
Crómlech, Cuadrado

Circunferencia
Centro, Círculo

Cisne
Arpa, Serpiente

Canto del cisne
Arpa

Cisne de Leda
el Juicio

Mujer-cisne
Mujer

Cisne y arpa
Cisne

Ciudad
Gráfico, Imagen del mundo, Matrona

Claustro
Arquitectura

Clava
Maza, Mercurio

Clemente de Alejandría
Espacio

Catedral de Clonfert
Decapitación

Cloto
Espacio

Clusium
Laberinto

Cnosos
Laberinto

Codex Marcianus
Circunferencia, Color positivo-negativo, Ouroboros

Tercer cofre
Caja

Coincidentia oppositorum
Alquimia, Centro, Conjunción, Hombre, Inversión, Volcán

J. Cola Alberich
Anormales, Tatuajes

Collar
Cuerda

Francesco Colonna
Delfín

Colores de la flores
Flor

Colores de los cabellos
Cabellos

Colores en alquimia
Alquimia, Caballero

Colores y dragones
Dragón

Colores y la música
Correspondencia

Columna rota
Rotura

Columna vertebral
Columna

Compás
Alfa y omega

Compás de tres tiempos
Trébol

Conejo
fecundidad

Cong
Centro

Congelación
Hielo

Coniunctio
Despedazamiento, Sexos

Coniunctio oppositorum
Metales, Conjunción

Conjunción de contrarios
Cruz

Símbolo de conjunción
Flecha

Cono
Hacha, Formas

Constantino
Crismón

Constelación canicular
la Rueda de la Fortuna

Ananda K. Coomaraswamy
Caballero, despedazamiento

Copa
Objeto

Copa y rituales de Etiopía
Imagen del mundo

Nicolás Copérnico
Planetas

Corazón
Amor, Cofre

Corno
Gorro frigio

Corona
Cintas, Guirnalda, Poder, Victoria

Corona de espinas
Espina

Corona de laurel
Laurel

Corona doble
Poder

Corona en el matrimonio griego
Rey

Corona mural
Matrona

Corona triple
Poder

Correspondencia
Color, Objeto, Planetas

Corroído
Estado de conservación

Doncella de la cosecha
Perséfone

Cosmogonía
Creación

Court de Gebelin
Letras

Cráneo
Cabeza

Seis días de la creación
Espacio

Cremación
Madera

Creta
Hacha, Paisaje

Anciano de Creta
Edades

Crimilda
Lilith

Crisálida
Hueso, Máscara

Crisaor
Espada, Oro

Crisol
Horno

Crómlech
Recinto

Crono
Dioses planetarios

Cronos mitraicos
Eternidad, Serpiente, Saturno

Cruz ansada
Cruz, Llave

El héroe

Mira, basta de fingir, entre el héroe Mortadelo y el héroe del Mercedes 666, yo tengo clara mi erección…