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  • viva el Fri1Jun18 Permalink
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    CONFESIONES 15 

    habrían ariscas hubieran bujas hirviendo logro quedaré sigo fe delicadezas paliza lengua pisotear roca brumas sufriendo rodeaba lucha habrá celos vicios pacer espera castrados miembros cuantos evapora nació educación eso agua llena fantásticos alegría campanario juicio pasada habitación truenos decía solo precié santo boca señales dejan suplico brutal pasadas anillo barca noble corazones axilas rodados deambula horror éstos castillo resplandores tenido ingenuos inclinarlas arena universos soltar destino

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  • viva el Wed15Jul15 Permalink
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    El alma es la habitación del olvido 

    El alma es la habitación del olvido.

     
  • viva el Mon29Sep14 Permalink
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    La madre y el padre estaban velando un… 

    La madre y el padre estaban velando un cadáver. O eso parecía. Sus ojos cerrados no revelaban lágrimas. Quizás sólo cansancio. Un cansancio de siglos. Un cansancio que se acumulaba en las ojeras de los viejos como se acumulaba el polvo en los rincones de la estancia. El hijo parecía dormir plácidamente. Pero estaba muerto. Había muerto después que ellos pero eran ellos los únicos que le velaban. Yacía sobre un tatami de paja con borde negro de luto. El olor del tatami era intenso como de mieses recién segadas. Aún soleadas y calientes. El resto era frío, muy frío. Nadie respiraba en la habitación. No en vano todos estaban muertos, hasta los muebles eran jirones de un ataúd. Una inquietante atmósfera rodeaba al muerto. Una niebla heladora.
    Cualquier color que tu quieras, dijo la madre. Nadie contestó. Una marcha nupcial comenzó a oírse y unos perros ladraron como alertados por las trompetas. O quizás eran lobos, lobos de montaña. Lejanos.

     
  • viva el Mon29Sep14 Permalink
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    INT. HABITACIÓN. NOCHE 

    La madre y el padre estaban velando un cadáver. O eso parecía. Sus ojos cerrados no revelaban lágrimas. Quizás sólo cansancio. Un cansancio de siglos. Un cansancio que se acumulaba en las ojeras de los viejos como se acumulaba el polvo en los rincones de la estancia. El hijo parecía dormir plácidamente. Pero estaba muerto. Había muerto después que ellos pero eran ellos los únicos que le velaban. Yacía sobre un tatami de paja con borde negro de luto. El olor del tatami era intenso como de mieses recién segadas. Aún soleadas y calientes. El resto era frío, muy frío. Nadie respiraba en la habitación. No en vano todos estaban muertos, hasta los muebles eran jirones de un ataúd. Una inquietante atmósfera rodeaba al muerto. Una niebla heladora.
    Cualquier color que tu quieras, dijo la madre. Nadie contestó. Una marcha nupcial comenzó a oírse y unos perros ladraron como alertados por las trompetas. O quizás eran lobos, lobos de montaña. Lejanos.

     
  • viva el Wed28May14 Permalink
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    Sí formábamos una postal bonita en aquella habitación… 

    Sí, formábamos una postal bonita en aquella habitación amaneciente de Lisboa.

     
  • viva el Wed20Feb13 Permalink
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    La leyenda de la mujer que nació de un río 

    (1/3) Desde la habitación de su hermanita se ve la selva. Ella duerme abrazada a una serpiente enorme, que la abriga con sus anillos sin estrangularla. No está amaestrada y el día que vino a casa desapareció el perro, pero la quiere mucho, así que su hermano dejó que se la quedase. Cuando corretea, puede verse una sombra de meandros que la sigue apartando la maleza; como un río que impusiese al mundo su cauce. Se sabe dónde están por los pájaros que huyen. Los nativos dicen que la serpiente se la comerá, para que deje de ser una niña y de sus entrañas nazca una mujer.

     
  • viva el Mon10Sep12 Permalink
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    Llueve lamentos que se escurren por el cristal… 

    Llueve, lamentos que se escurren por el cristal de mi habitación.

     
  • viva el Sun8Apr12 Permalink
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    Un día de otoño cuando las hojas caen… 

    Un día de otoño, cuando las hojas caen y los sentimientos vagan, en la noche, en medio de la oscuridad, en la soledad de su habitación, una pregunta asaltó su mente: el por qué de su existencia.

     
    • Liacice el Dom8Abr12 Permalink | Inicia sesión para responder

      Duda permanente que atormenta a cada cual, sea en noches de otoño, de invierno o primavera. Tal vez, las noches de estío abrasador, cuando la desidia abotarga, la duda sea menos corrosiva pero, aún así, gracias a ella, se han escrito los versos más bellos, se han pintado los cuadros más sobrecogedores, … ¡¡¡¡¡¡¡se ha creado!!!!!! …. (¿sin encontrar la respuesta?)

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  • viva el Tue20Mar12 Permalink
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    Ella recordó llorando su pasado Recordó como se… 

    Ella recordó llorando su pasado. Recordó como se entregaba a los hombres fácilmente para sentirse un poco querida por un instante, pero, al final del día siempre terminaba sola en su habitación, sin nada, ni nadie..

     
  • viva el Tue13Oct09 Permalink
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    EL ABUELO SE PINTA DE ZULÚ 

    El abuelo se ha despertado gritando. Una pesadilla, sin duda. Voy a su cuarto aún entre sueños. Hemos dormido poco y mal. Hemos salido a mear tres veces durante la noche. Los pañales se acumulan en el servicio, sin darme tiempo a retirarlos. Vuelvo a mi cama, completamente muerto de sueño. El abuelo se despierta justo cuando estoy en el más profundo de los sueños. Me cuesta reaccionar pero me despierto y voy a su habitación otra vez. Se agarra a mi con fuerza, con una fuerza de campesino curtido y fuerte. El abuelo es casi tan alto como yo pero sus huesos pesan mucho más y su fuerza es enorme. Me cuesta levantarlo, me cuesta mantenerlo derecho, su equilibrio se ha perdido y piensa que la vertical está inclinada. Él intenta corregir según su percepción engañosa. Ir semitumbado es para él ir derecho. Es imposible hacerle ver que no. Así que tengo que sujetarle como a un saco de boxeo. Luchando con su fuerza. Pues según él soy yo el que no va derecho, insiste en que nos vamos a caer porque yo no sé ir derecho. Oh, cielos, esto si que es duro. Qué yo no voy derecho y por eso nos vamos a caer..! Bueno, a duras penas llegamos, por enésima vez al servicio. Lo siento en la taza. Abro los ojos bien, me arrastro el sueño por la cara. Me despejo. Vuelvo a por el abuelo, me fijo en su cara. El abuelo se ha pintado la cara como un zulú. ¿Pero cómo es posible? ¿Con qué pintura? Me acerco a verlo bien. Un olorcillo extraño de pintura… ¡El abuelo se ha pintado la cara de zulú con caca! No sé por qué no hice yo lo mismo. Aquello era la guerra. Eran los últimos días de mi padre -el abuelo- al que habían diagnosticado recientemente una demencia senil.

     
  • viva el Thu31Jul08 Permalink
    Etiquetas: , habitación, , , Sargón de Agadé,   

    Sargón de Agadé 

    En el centro de mi habitación revolotean perennemente dos moscas mientras en el mundo revoloteamos seis mil millones de cretinos. Si a cada cretino nos corresponden al menos dos moscas, es fácil deducir el número de moscas que revolotean en el mundo… A pesar de todo, es infinitamente más estúpido el ejército de cretinos que de moscas. Si todos los cretinos —este inmenso ejército de idiotas sin remedio, que continuamente, en turnos exactos de 12 horas, nos relevamos alrededor del mundo— acabáramos de un plumazo con nuestras respectivas moscas, quizás el mundo sería mejor, pero sin duda sería mucho mejor si cada cretino acabara de un plumazo con su propio cretino.

     
  • viva el Fri16Nov07 Permalink
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    ventana 

    La ciudad es una ventana indiscreta por la que espío la piel ajada o tersa… En cada habitación encuentro una historia que conecta contigo.

     
  • viva el Fri20Jul07 Permalink
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    La tontería y sus perfumes 

    Si no hubiera tragado
    la bruma que amenaza
    con el suplicio amargo…

    Si hubiera bebido
    mis fantasmas interiores
    con cautela…

    Si, desesperado,
    no navegara
    en el mar olvidado
    de la tierna niñez…

    Si las paganas delicadezas
    pudieran ser solamente
    la vasta sombra del edén…

    Si no hubiera sufrido
    el acostumbrado aburrimiento
    de toda autoridad…

    Si, en la habitación en que se juega
    la larga partida de suspiros,
    los congregados se cuidaran
    de la envidia…

    Si la eterna perfección
    de los príncipes azules,
    haciéndome oler
    sus generosos vértigos,
    me hicieran olvidar
    qué triste es la tristeza…

    …sabría gestionar
    la tontería y sus perfumes.

     
  • viva el Tue13Mar07 Permalink
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    Se preguntarán quién soy yo Voy a presentarme… 

    Se preguntarán quién soy yo. Voy a presentarme, mi nombre es E., de mi mismo sé bien poco, estoy viviendo en una habitación cerrada de la que no puedo salir, no sé cuánto tiempo llevo aquí metido ni cuánto me queda por estar. El recinto donde me hallo está constituido por cuatro pantallas de televisión que forman las paredes del mismo, en el centro hay una cama donde descanso, una mesa donde como y escribo y, en una esquina, un retrete, una ducha y un lavabo. No sé cuándo ni quién pone la comida sobre la mesa y retira los restos, pues siempre lo deben hacer en mi más profundo sueño. En algún momento he debido aceptar esta situación pues mi mente no es consciente de que se me haya obligado a la fuerza a entrar aquí. He perdido toda noción del tiempo y únicamente mis ritmos biológicos, probablemente desajustados, me dan la hora de los acontecimientos. Toda mi actividad consiste en contemplar las imágenes que se muestran en las distintas pantallas. No es que sea una obligación, de hecho, puedo pasar mucho tiempo durmiendo, simulando que duermo —para ver si consigo engañar a la persona o personas que me traen el alimento— o simplemente simulando que pienso. Entre los objetos que me han dejado se encuentra un ordenador, al principio me pareció estúpido e inútil, pero ahora paso mucho tiempo escribiendo todo lo que se me ocurre y también lo que le ocurre a P. , nombre que he decidido ponerle a la persona que continuamente se me muestra en las pantallas, y lo que supongo que le ocurre o piensa L., nombre que, a falta de otro mejor, he decidido darle a la persona que me alimenta. […]

     
  • viva el Tue13Mar07 Permalink
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    CHIRÓN 1/5 

    Se preguntarán quién soy yo. Voy a presentarme, mi nombre es E., de mi mismo sé bien poco, estoy viviendo en una habitación cerrada de la que no puedo salir, no sé cuánto tiempo llevo aquí metido ni cuánto me queda por estar. El recinto donde me hallo está constituido por cuatro pantallas de televisión que forman las paredes del mismo, en el centro hay una cama donde descanso, una mesa donde como y escribo y, en una esquina, un retrete, una ducha y un lavabo. No sé cuándo ni quién pone la comida sobre la mesa y retira los restos, pues siempre lo deben hacer en mi más profundo sueño. En algún momento he debido aceptar esta situación pues mi mente no es consciente de que se me haya obligado a la fuerza a entrar aquí. He perdido toda noción del tiempo y únicamente mis ritmos biológicos, probablemente desajustados, me dan la hora de los acontecimientos. Toda mi actividad consiste en contemplar las imágenes que se muestran en las distintas pantallas. No es que sea una obligación, de hecho, puedo pasar mucho tiempo durmiendo, simulando que duermo —para ver si consigo engañar a la persona o personas que me traen el alimento— o simplemente simulando que pienso. Entre los objetos que me han dejado se encuentra un ordenador, al principio me pareció estúpido e inútil, pero ahora paso mucho tiempo escribiendo todo lo que se me ocurre y también lo que le ocurre a P. , nombre que he decidido ponerle a la persona que continuamente se me muestra en las pantallas, y lo que supongo que le ocurre o piensa L., nombre que, a falta de otro mejor, he decidido darle a la persona que me alimenta. […]

     
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    Se preguntarán… 

    Se preguntarán quién soy yo. Voy a presentarme, mi nombre es E., de mi mismo sé bien poco, estoy viviendo en una habitación cerrada de la que no puedo salir, no sé cuánto tiempo llevo aquí metido ni cuánto me queda por estar. El recinto donde me hallo está constituido por cuatro pantallas de televisión que forman las paredes del mismo, en el centro hay una cama donde descanso, una mesa donde como y escribo y, en una esquina, un retrete, una ducha y un lavabo. No sé cuándo ni quién pone la comida sobre la mesa y retira los restos, pues siempre lo deben hacer en mi más profundo sueño. En algún momento he debido aceptar esta situación pues mi mente no es consciente de que se me haya obligado a la fuerza a entrar aquí. He perdido toda noción del tiempo y únicamente mis ritmos biológicos, probablemente desajustados, me dan la hora de los acontecimientos. Toda mi actividad consiste en contemplar las imágenes que se muestran en las distintas pantallas. No es que sea una obligación, de hecho, puedo pasar mucho tiempo durmiendo, simulando que duermo —para ver si consigo engañar a la persona o personas que me traen el alimento— o simplemente simulando que pienso. Entre los objetos que me han dejado se encuentra un ordenador, al principio me pareció estúpido e inútil, pero ahora paso mucho tiempo escribiendo todo lo que se me ocurre y también lo que le ocurre a P. , nombre que he decidido ponerle a la persona que continuamente se me muestra en las pantallas, y lo que supongo que le ocurre o piensa L., nombre que, a falta de otro mejor, he decidido darle a la persona que me alimenta. […]

     
  • viva el Fri9Mar07 Permalink
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    Aforismos (Leonardo da Vinci) 

    Atención: fichero muy grande, pulse en el título para verlo. (Más …)

     
  • viva el Fri2Mar07 Permalink
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    PERVERSIONES 

    Acomoclitismo: Excitación por los genitales depilados.
    Acrofilia: Personas que se excitan sólo cuando sus parejas son muy altas.
    Acrotomofilia: Fetichismo por las amputaciones. Maticemos que lo que pone a esta gente no es el acto de la amputación en sí, sino el muñón ya cerradito del miembro que falte.
    Actirastia: Excitación sexual proveniente de la exposición a los rayos del sol.
    Acucullofília: Excitación sexual por los penes circuncidados.
    Adiestramiento animal: Los juegos AT (sus siglas en inglés -animal training-) más pervesos implican que una o más de las parejas del acto sexual interpreten el papel de un animal. El más recurrido es el papel de perro, pero parece que los caballos también son bastante populares. El “animal” puede imitar el comportamiento de la bestia o acicalarse con artículos propios del Reino Animal como collares, bozales, bridas y demás. En cualquier caso, estas criaturas no pueden circular por la autopista.
    Agonophilia: Excitación proveniente de una lucha con la pareja.
    Agorafilia: Atracción por la actividad sexual o el exhibicionismo en lugares públicos.
    Agrexofilia: Excitación producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.
    Albutofilia: Excitarse sexualmente al pensar en baños o duchas calientes. Hay gente para todo.
    Algofilia: Excitación producida pro el dolor (Se diferencia del masoquismo por la ausencia del componente erótico).
    Alopelia: Experimentar un orgasmo sólo viendo a otros teniendo una relación sexual.
    Alorgasmia: Excitación proveniente de fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.
    Alveofilia: Atracción por tener relaciones sexuales en una bañera.
    Alvinolagnia: Atracción sexual sólo por los estómagos.
    Amaestramiento: Se trata de un término perteneciente al BDSM y consiste en entrenar a una compañera sumisa para que sea obediente.
    Amaurofilia: Preferencia por tener una pareja sexual ciega o a la que se le han vendado los ojos.
    Amelotasis: Atracción sexual hacia personas con ausencia de algún miembro.
    Amiquesis: Excitación sexual al rascar a la pareja durante el acto sexual.
    Amokoscisia: Excitación por el deseo de castigar a la pareja sexual.
    Amomaxia: Excitación sólo al realizar una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.
    Anaclitismo: El acto de alcanzar la excitación sexual mediante actividades a las que uno estaba expuesto cuando era niño. Estas actividades pueden ser que te enseñen a hacer pipí en su sitio, que te coloquen unos patucos o que te pongan a jugar con muñecas.
    Anastimafilia: Personas a las que les excita el sobrepeso de los demás.
    Androginofilia: Atracción sexual por personas andróginas.
    Androidismo: Excitación con muñecos o robots con aspecto humano.
    Andromimetofilia: Atracción sólo por las mujeres vestidas de hombres.
    Anisonogamia: Atracción por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
    Anofelorastia: Excitación al profanar objetos considerados sagrados.
    Antolagnia: Excitación por oler flores.
    Apotemnofilia: Excitación por la idea de ser amputado.
    Aracnofilia: Juego sexual con arañas.
    Asfixiofilia: Se la llama también estrangulación erótica. Consiste, básicamente, en jugar a estrangular a la pareja sexual. Esta perversión erótico-festiva es la que acabó con algún que otro miembro del Parlamento británico y, curiosamente, del partido conservador. La equipación mínima para practicarla suele ser un lazo o soga al cuello, una naranja en la boca y unos calcetines blancos…
    Astenolagnia: Atracción por la humildad, la humillación o la debilidad sexual ajena.
    Audiolagnia: El estímulo principal proviene de la audición.
    Autagonistofilia: A diferencia del exhibicionista (la persona afectada muestra intencionadamente sus genitales a otra persona que ni se imagina lo que se le viene encima), un autagonistofílico crea situaciones en las que otras personas puedan verle desnudo por accidente. Por ejemplo, puede que le dé por dejar las cortinas abiertas y pasearse desnudo por la casa o caerse en bolas por la ventana de la habitación.
    Autoabasiofilia: El estímulo es estar o volverse cojo.
    Autoasasinofilia: Fantasía masoquista de ser asesinado.
    Autoasesinofilia: Las personas a las que les va esta perversión se excitan sexualmente cuando se colocan en situaciones en las que podrían acabar muertas.
    Autoasfixiofilia: el estímulo es ser asfixiado durante el acto sexual.
    Automamada: A buen lector, pocas palabras bastan.
    Automisofilia: atracción por ser ensuciado o corrompido.
    Autonepiofilia: el estímulo es utilizar pañales y ser tratado como un bebé.
    Autopederastia:. Obsesión, que se da sobre todo en los años de la pubertad, en la que al sujeto en cuestión le da por intentar metersela pitolina por el ojete.
    Autoungulafilia: Conseguir placer rascándose sus propios genitales.
    Avisodomía: Relación sexual con aves.
    Axilismo: Masturbación dentro de la axila de la pareja.
    Backswinging: Es el folleteo anal de toda la vida (analismo) pero aquí el factor clave y diferenciador es que se disfruta a saco cuando la mujer está tumbada sobre su estómago.
    Balloning: placer sexual que se obtiene sólo al ver mujeres hinchando globos, explotándolos, montándolos, estirándolos y jugando con ellos.
    Barosmia: excitación por el olfato.
    Basoexia: Excitación sólo producida por los besos.
    Bastinado: Se trata de una forma de tortura o de castigo en la que se dan palizas en las plantas de los pies de la “víctima”. Según se cuenta, ésta fue una de las técnicas sexuales favoritas de los jefazos nazis, quienes, además de pasados de rosca, estaban más calientes que el pico de una plancha.
    BDSM: Se corresponde a las siglas inglesas de bondage, disciplina, sadismo y masoquismo. El término engloba toda la gama de los llamados “juegos del dolor”. Los aficionados a esta práctica sostienen que la gente malinterpreta el BDSM y que en realidad se trata del estilo de vida más natural y liberador que existe. Nosotros te recomendamos que mejor ni escuches.
    Belonefilia: Se trata de un fetichismo que puede llegar a ser algo peligroso ya que el protagonista se pone como una moto por el uso de pinchos, agujas y piercings más o menos elaborados.
    Biastofilia: Aquellos que sólo se excitan sexualmente cuando asaltan a alguien contra su voluntad.
    Blastolagnia: Persona atraída por mujeres muy jóvenes.
    Blumpy: Esta perversión consiste sencillamente en que te hagan una mamada mientras estás en el baño cagando. Sin duda es más excitante que leer el Marca. El que se la casca mientras caga es simplemente un ejemplo de chezolagnia.
    Bukake: Se trata de una perversión tan japonesa como el Tamagotchi y consiste en masturbarse en grupo encima de una mujer. La protagonista, además, suele estar enterrada de tal manera que sólo se le ve la cabeza.
    Candalagnia o candaulismo: ver a la pareja copulando con otra persona.
    Candling: Cuando se disfruta mogollón con el dolorcito dulce y pegajoso de la cera derretida deslizándose por el cuerpo.
    Capnolagnia o capnogalia: Excitación sexual producida por ver la manera en que la otra persona fuma.
    Carrera de pajas: El famoso y mítico deporte de la paja más rápida. El ganador es el primero que puede aplaudir con las dos manos al acabar.
    Catafílico: La excitación sexual se produce sólo cuando el hombre se somete a su pareja.
    Catagelofilia: Los catagelofílicos se ponen a cien cuando alguien los ridiculiza. Quizás sea este el motivo por el que a Aída Nízar le gusta tanto salir en la tele. Vete tú a saber.
    Cateterofilia: Excitación sexual con el uso de algún tipo de cateter.
    Chezolagnia: Sólo logra excitarse al masturbarse durante la defecación.
    Choreofilia: Excitación sexual al bailar.
    Cinofilia: Excitación al tener relaciones sexuales con perros.
    Ciprieunia: Excitación sólo con prostitutas.
    Clastomanía o ripping: Excitarse al arrancar y despedazar la ropa interior y las medias de la piba.
    Clismafilia: Placer sexual obtenido al inyectar líquido en la cavidad anal (poner un enema, vamos). Este suele ser el motivo de algunas de las marcas marrones en las alcachofas de las duchas de los hoteles.
    Coitolalia: Excitación producida al hablar durante el acto sexual.
    Consuerofilia: Coserse zonas de la piel con aguja e hilo para obtener placer sexual.
    Coprofagia: A diferencia de la coprofilia, esta perversión es exclusiva de las personas a las que les gusta comer KK.
    Coprofemia: Placer sexual proveniente de decir obscenidades en público.
    Coprofilia (coprolagnia): el uso de excremento en la práctica sexual (ya sea observando cómo defeca otra persona o untándose excremento sobre el cuerpo).
    Coprolalia: Estimulación sexual mediante el uso de malas palabras.
    Corefalismo: Excitación sexual sólo practicando sexo anal con niñas.
    Coreofilia: Excitación a través del baile erótico.
    Cratolagnia: Excitación provocada por la fuerza de la pareja.
    Cremastisofilia: El gozo sexual cuando le roban a uno.
    Crematistofilia: Excitación producida al pagar por sexo.
    Criptoscopofilia: Excitación al contemplar la conducta (no necesariamente sexual) de otras personas en la privacidad de su hogar.
    Cronofilia: atracción de personas jóvenes por personas de más edad.
    Crurofilia: Atracción sexual por las piernas.
    Crush: Una categoría muy específica exclusiva de maromos a los que les va ver a mujeres con tacones de aguja apachurrando ratones o cualquier otra cosa.
    Cupping: Consiste en colocar dispositivos de succión en partes diversas del cuerpo (sobre todo en los pezones) para aumentar la sensibilidad de la piel. Los aficionados al cupping hardcore utilizan los dispositivos de succión que vienen con los equipos antimordeduras de serpiente. Los aficionados al cupping en plan ultrahardcore utilizan bombas de succión eléctricas, aunque dice la gente que esto deja moratones poco estéticos.
    Cutting: Un nombre que le viene que ni al pelo a los que se dejan la piel a cambio de una gratificación sexual algo guarrilla.
    Cyesolagnia: excitación sexual sólo con embarazadas.
    Dacryfilia o dacrilagnia: Se trata de un peculiar desorden psicosexual que se desencadena al ver a la pareja llorando a moco tendido.
    Dendrofilia: Cuando la excitación sólo se produce al frotarse contra los árboles.
    Deportes acuáticos: Como la piragua, que es hacer el amor bajo el agua, los deportes acuáticos incluyen jugar, beber, chapotear o bañarse con el pipí de otra persona por aquello del placer sexual.
    Dipoldismo: Excitarse propinando golpes en las nalgas a niños.
    Disciplina de las enaguas: Cuando te obligan a ponerte ropa interior femenina como parte de un ritual de humillación o de excitación sexual.
    Docking: Viene del inglés y significa “hacer puerto” o “acoplarse”, como dos naves espaciales, vamos. Es propio del mundo gay. El docking consiste en deslizar el prepucio sobre el glande del pene de la pareja.
    Dogging: El dogging o amomaxia digamos que es el equivalente anglosajón de lo que en nuestra tierra podría ser “irse a un oscuro” con el coche. Consiste, básicamente, en llegar con el auto a un aparcamiento más o menos apartado y montárselo con la señora mientras los peatones del lugar disfrutan con la vista. Basta una señal (que suele ser las luces del coche) para avisar al respetable público de que el espectáculo va a empezar. Un poco de ejercicio y quedará claro de dónde viene el nombre de salpica-d-ero.
    Dorafilia: Excitación sexual al tocar pieles animales, sintéticas o de cualquier otro tipo.
    Douching: Viene del francés douche, ducha para los que no se les den bien los idiomas. Esta práctica consiste en inyectar un líquido, por lo general agua, en la vagina, ya sea por higiene o para potenciar la cosa sexual como tal.
    Dysmorfofilia: Atracción hacia personas deformadas (mastectomizadas, jorobadas, etc..).
    Ecdemolagnia: Excitación proveniente de viajar o estar lejos del hogar.
    Ecdiosis: La excitación sólo se produce al desnudarse ante desconocidos.
    Efebofilia: La atracción sexual de una persona madura hacia un adolescente varón entre 13 a 18 años.
    El ginecólogo: Fascinación por llevar a cabo inspecciones internas de aficionado que suelen realizarse con la ayuda de instrumentos como un espéculo de acero inoxidable o con un par de estribos.
    Electrofilia (electrocutofilia): La excitación sólo e produce al usar suaves choques eléctricos durante la práctica sexual.
    Elefilia: Obsesión sexual por los tejidos.
    Emetofilia: Excitación sexual proveniente del acto de vomitar.
    Enditofilia (endytophilia o enditolagnia): La excitación sólo se produce al ver a la pareja vestida.
    Erotofonofilia: Excitación al realizar llamadas telefónicas utilizando lenguaje erótico.
    Erotolalia: Estimularse sexualmente solamente hablando acerca de sexo.
    Escarificaciones: Los hay que disfrutan como burros cuando alguien les marca la piel con un hierro candente como los que se emplean con el ganado.
    Escopofilia (escoptofilia, escoptolagnia o mixoscopía): la excitación dependerá de mirar abiertamente a otras personas en el acto sexual (no subrepticiamente como en el voyeurismo).
    Espectrofilia: Excitación producida por la imagen en el espejo.
    Estigmatofilia: Excitación ante tatuajes, agujereamientos (píercing), sacrificios o cicatrices.
    Exhibicionismo: El goce y disfrute mostrando los órganos sexuales(o el comportamient sexual) al público en general. Suelen practicarlo abiertamente los recién casados en los balcones de los hoteles. Tú, por si acaso, mira siempre para arriba; no te vayas a perder el espectáculo.
    Exofilia o neofilia: Excitación sexual ante lo inusual o bizarro.
    Falofilia: atracción por los penes grandes.
    Fetichismo travesti: Emperejilarse con ropas de mujer por motivos que poco tienen que ver con la semana de la moda del Corte Inglés.
    Fisting: Consiste en introducir toda la mano en el orificio de la otra persona (que suele ser la vagina, pero la imaginación no tiene límites) para obtener una gratificación sexual con la cosa. Se trata de una técnica muy fácil de explicar pero algo más difícil de llevar a la práctica y que sólo unos pocos llegan a dominar. Los que ya acaban por controlar el fisting se pasan a la braquiprosis, que consiste en meter todo el brazo allá donde se tercie.
    Flashing: Se trata de una perversión sexual que consiste en mostrar rápidamente los genitales a personas que se va uno encontrando en la calle. El flashing podría estar ligeramente vinculado con la catagelofilia, en la que las personas se ponen cachondas al quedar en ridículo.
    Flatofilia: Excitación proveniente del olor de los gases intestinales propios o de la pareja.
    Formicofilia: Excitación sexual al reptar de insectos o animales pequeños (hormigas, caracoles, gusanos, etc.) sobre los genitales.
    Fratrilagnia: Atracción por las relaciones sexuales incestuosas. Excitación al imaginar el sexo con su hermano.
    Fresh cream dip: El fresch cream dip era una especialidad de los chicos de alquiler británicos de la década de los 50. Les dio por pringarse la polla con queso tipo Philadelphia para el deleite oral de sus clientes y clientas.
    Frotismo: Es una de las perversiones favoritas de los ejecutivos japoneses más desesperados cuando van al curro en metro. El frotismo o frottage consiste en frotar (de ahí el nombre) la minga sobre cualquier superficie que valga para tal efecto, ya sea otra pasajera o las puertas del propio vagón. Nueve de cada diez aficionados desaconsejan el uso de las puertas del tren.
    Furtling: Consiste en hacer que las revistas porno “cobren vida”. Se recorta un agujero para la polla allá donde debería ir el pubis de la modelo y te la machacas con la página colgando. El furtling es casi tan bueno como la vida real, pero con el inconveniente de que te puedes cortar con el papel.
    Gerontofilia: Atracción sexual de una persona joven por un hombre de edad mucho mayor. La atracción de jóvenes por mujeres maduras se llama graofilia y la atracción tanto por ancianas como por ancianos se llama cronofilia.
    Gimnofilia o nudomanía: Excitación por la desnudez.
    Ginemimetofilia: La excitación sólo se producirá si la pareja es un travesti.
    Ginoticolobomasofilia: A la mayoría de los hombres les gustan mucho las tetas y los culos. A los ginoticolobomasofílicos les gustan muchísimo los lóbulos de las orejas. Unos guarrillos simpáticos, eso es lo que son.
    Gomfipotismo: Excitación provocada por los dientes.
    Goosing: Se trata de una de las guarrerías más comunes que hay. Consiste en meter el dedo entre las nalgas y juguetear con él, pero sin acceder necesariamente al ojete.
    Grafolagnia, iconolagnia o pictofilia: El estímulo se produce sólo ante fotos o cuadros eróticos.
    Gregomulcia: Excitación por ser manoseado por una persona desconocida en una multitud.
    Harpaxofilia: Experimentar placer al ser robado.
    Hebefilia: Atracción por niñas púberes.
    Hematofilia: A diferencia de la menstruofilia, esta bochornosa guarrería consiste en el amor desenfrenado por la sangre recién derramada.
    Hemotigolagnia: Atracción sexual por los tampones usados.
    Hentai: Ponerse cachondo viendo hentai, un dibujo animado japonés de temática porno en el que chicas con ojos tan grandes como sandías se lo montan en plan fiera con robots, demonios y demás fauna que a uno no le gustaría ver por el barrio.
    Hibristofilia: El deseo por una persona que haya cometido una atrocidad. Esto explica todas las cartas marranas que reciben los chicos del corredor de la muerte en E.E.U.U.
    Hierofilia: Atracción sexual por las cruces.
    Hifefilia: La excitación dependerá de la posesión de algún objeto ajeno, ropa, cabellos, piel, etc.
    Higrofilia: Excitación producida por cualquier tipo de fluido corporal.
    Hipnofilia: Excitación al contemplar personas dormidas.
    Hirsutofilia: Atracción por el vello.
    Homiliofilia: Excitación sexual producida por predicar una religión a una persona sencilla y fácil de convencer de cualquier cosa.
    Humming: Se trata de una variación muy conocida de la mamada. La ejecutora debe tararear su canción favorita mientras se trabaja al compañero. Las vibraciones que se sienten (sobre todo en las notas bajas y graves de la melodía) añaden estimulación a la cosa.
    Infusión escrotal: Inyectar en el escroto solución salina (y en gran cantidad, por cierto). El alucinante lo que se puede llegar a hinchar la cosa.
    Ipsofilia: Excitación sólo por uno mismo. No es lo mismo que masturbación, donde el objeto sexual puede ser una persona presente, una fotografía o una fantasía.
    Jactitafilia: Excitación producida por el relato de las propias hazañas sexuales.
    Juegos de superficie: Conjunto sorprendentemente eficaz de técnicas sexuales para estimular la superficie del cuerpo, entre las que destacan el uso de materiales de todo tipo como seda, ante, papel de lija o cepillos de púas metálicas.
    Keraunofilia: Placer sexual por los rayos y truenos.
    Knismolagnia: Está justo en los límites de lo que sería una perversión sexual aceptable. Consiste en ponerse cachondo cuando la otra persona te hace cosquillas.
    Knissofilia: Ponerse caliente al oler incienso (como el que usan en misa o en la Semana Santa de Sevilla).
    Lactafilia: Excitación por los pechos en periodo de amantamiento.
    Latronudia: Excitación por desnudarse ante el médico, generalmente fingiendo una dolencia.
    Lectolagnia: La única excitación proviene de la lectura de textos de contenido erótico.
    Lluvia dorada, ducha dorada, urofilia, ondinismo: La única excitación proviene de orinar o ser orinado por la pareja
    Macrofilia: El único estímulo son las personas grandes o rollizas.
    Maieusiofilia: Perversión sexual muy popular sobre la que hay un montón de sitios en Internet. Se trata de ponerse como una moto viendo mujeres embarazadas.
    Masoquismo (duololagnia): Placer ligado a la propia humillación o sufrimiento físico (cachetadas, latigazos, pellizcos) o moral (humillación). Se diferencia de la algomanía por la presencia del componente erótico.
    Matronolagnia: Excitación sexual provocada sólo por mujeres mucho más mayores.
    Melolagnia: Excitación sexual provocada por la música (no necesariamente tiene que ser eróticas).
    Menstruofilia o menofilia: Fascinación enfermiza por todo aquello que tiene que ver con el tema de la menstruación femenina. Abarca desde los que se ponen cachondos al ver a una mujer ponerse o quitarse un tampón, hasta los que les va ver por una webcam cómo se lo quitan y lo chupan hasta dejarlo más seco que el ojo de un tuerto.
    Merintofilia: Excitación sexual provocada por estar atado.
    Microfilia: atracción sexual por las personas pequeñas o enanas.
    Microgenitalismo: Excitación por los penes pequeños.
    Misofilia: Atracción sexual por la ropa sucia.
    Morfofilia: Fijación sexual en personas con ciertas características físicas (sólo rubios, sólo gordas, etc.)
    Moriafilia: Excitación provocada por chistes sexuales.
    Nafefilia: Excitación por tocar o ser tocado.
    Narratofilia: Excitación sexual sólo al escuchar narraciones eróticas.
    Nasofilia: Ponerse cachondo al ver una napia del tamaño de un piano. La nasofilia podría ser entonces la clave del éxito de gente como Pinocho, Rosy de Palma o Gérard Depardieu.
    Necrofilia: Montárselo con un cadáver. Es del conocimiento público que los antiguos egipcios – algunos de los cuales alababan en público los encantos de los cadáveres- no permitían que los embalsamadores se acercaran al difunto hasta varios días después de la muerte. Quizás venga de aquí la manía de momificar los fiambres.
    Nepirastia: Excitación proveniente de tener alzado a un bebé.
    Ninfofilia: Atracción sexual de un adulto por una adolescente.
    Nosolagnia: Excitación proveniente de saber que la pareja tiene una enfermedad terminal.
    Oclofilia (ochlofilia): Excitación ante una multitud de personas reunidas.
    Odaxelagnia: Excitación al morder o ser mordido por la pareja.
    Odofilia: Excitación producida por los viajes.
    Ofidiofilia: Lo practican las personas que usan reptiles (o anguilas) para montárselo. No implica necesariamente que te lo estés montando con la lagarta del quinto piso.
    Olfactofilia: Excitación debida al olor de la transpiración, especialmente de los genitales.
    Omolagnia: Excitación provocada por la desnudez.
    Ozolagnia: Excitación sexual por olores fuertes.
    Paja comunitaria: También llamada “paja cuartelera”. Es un grupo de personas (suele darse más en los internados para chicos) que se colocan en círculo y se masturban unos a los otros.
    Parachuting: Consiste en pasar los huevos por el agujero que hay en la parte superior de un cono de cuero. Del borde del cono suelen colgar cadenas o cuerdas a las que se atan todo tipo de cosas de peso.
    Partenofilia: Atracción sexual por las vírgenes.
    Pediofilia: Atracción sexual por las muñecas.
    Pedofilia: Atracción hacía los menores.
    Picacismo: Excitación sexual al introducir alimentos en alguna de las cavidades del cuerpo con el fin de que la pareja los recupere con la boca.
    Pigmalionismo, agalmatofilia, galateísmo o monumentofilia: Atracción sexual por estatuas o maniquíes desnudos.
    Pigofilia: Excitación por el contacto con las nalgas.
    Pigotripsis: Excitación por rozar o masajear las nalgas.
    Plush: Si por casualidad acabas en una página web sobre el plush mientras navegas por Internet, no sabrás si descojonarte de la risa o si buscar refugio en las faldas de tu madre. El plushing les va a hombres maduritos que disfrutan vistiéndose como personajes de dibujos animados. En el plushing se incluye también el amor desenfrenado por ositos de peluche y similares.
    Polvo en seco: El polvo en seco, o “prison humping” en inglés, es la típica práctica que no recomendaríamos a aquellos que sufren en silencio el problema de las hemorroides. Consiste, esencialmente, en practicar sexo anal sin ningún tipo de lubricante… como máximo, algo de saliva.
    Polyiterofilia: Personas que necesitan tener una serie de parejas sexuales consecutivas antes de conseguir el orgasmo.
    Psicrofilia: Excitación debida al frío o a ver a personas con frío.
    Pubefilia o ginelofilia: Excitación producida al contemplar vello pubiano.
    Pungofilia: Necesidad de ser pinchado con el fin de obtener placer sexual.
    Quinunolagnia: Excitación sexual por ponerse en situaciones de peligro.
    Rabdofilia: Excitación al ser flagelado.
    Re-breathing: Es un tipo de autoasfixia que consiste en respirar dentro de un recinto hermético hasta que se acaba el oxígeno para aspirar así el dióxido de carbono que queda.
    Renifleurismo: Excitación debida al olor de la orina.
    Retifismo: Fetiche por los zapatos.
    Rinding/Gibbing: Se trata de una práctica sexual, ligeramente asquerosilla y potencialmente peligrosa, que consiste en que una mujer comienza a tragarse una loncha de bacon o cualquier otra cosa parecida mientras la sujeta con la mano. Cuando la loncha está a medio camino, con la mano que la sujetaba comienza a sacársela de la garganta. Esto provoca que a la chica le den arcadas, con lo que sus músculos vaginales se contraen y se mueven al ritmo de la arcada para goce y disfrute sexual de su compañero.
    Sadismo: Experimentar placer erótico al provocar dolor físico o humillación en la pareja. Se diferencia de la algolagnia por la presencia del componente erótico.
    Salirofilia: Excitación al ingerir la saliva de la pareja.
    Saliromanía: Ensuciar o dañar la ropa de la pareja.
    Sitofilia: La sitofilia es la utilización de la comida con propósitos sexuales, como cuando uno utiliza pepinos o filetes para masturbarse. Si vas a utilizar un pepino, acuérdate de sacarlo de la nevera una hora antes.
    Somnofilia: Acariciar y realizar sexo oral a una persona dormida hasta despertarla.
    Spanking. La vertiente aceptable del BDSM.
    Splosh: Pocas mujeres entienden esa fijación del sexo masculino por las camisetas mojadas. Sin embargo, las hay que se ponen cachondas cuando su compañero les pide que se revuelquen sobre una superficie cubierta de barro, pintura, mermelada, queso para untar o cualquier otra sustancia pegajosa.
    Stuffing: Parece que se trata de una técnica más o menos popular entre los gays. El stuffing consiste en insertar cosas finas y cilíndricas (termómetros, alambres, limpiapipas y artículos similares) por el agujerito de la polla para aumentar gradualmente el tamaño de la uretra con el paso del tiempo. Según dicen, el compañero podrá en su momento meter la verga por este nuevo agujero agrandado.
    Sudorofilia: Atracción por el sudor de la pareja.
    Tafefilia: Excitación proveniente de ser enterrado vivo.
    Thlipsosis (zlipsosis): excitación proveniente de los pellizcos.
    Tortura HP: Tortura a palo seco de los huevos y de la polla. Mordiscos, pellizcos, golpes, estiramientos y quemaduras a lo bonzo están a la orden del día.
    Toucherismo: La atracción sólo se produce al tocar personas desconocidas.
    Triolismo: La excitación depende de observar a la propia pareja teniendo relaciones con una tercera persona.
    Tripsofilia (tripsolagnia): Excitación por ser masajeado o por hacerse lavar el cabello.
    Urofilia (urolagnia, ondinismo): Excitación exclusivamente con el uso de la orina durante en la práctica sexual.
    Urticarismo: El urticarismo es el comportamiento sexual de las personas que utilizan ortigas frescas para estimular la piel y con ello sacar una gratificación sexual. Para el que se le pase por la cabeza, el urticarismo nada tiene que ver con los tarados que, al grito de “¡pringado!”, tiran al primero que se cruza por un camino encima de unas matas de ortiga.
    Vampirismo: Excitación sexual proveniente de la extracción de sangre.
    Vincilagnia: Excitación por hacerse atar.
    Voyeurismo: Excitarse como un perro al observar cuerpos desnudos o el acto sexual de otras personas y, sobre todo, desde una posición ventajosa y secreta, como cuando se coloca una cámara oculta en el plafón de un dormitorio.
    Xenofilia: La excitación sólo se produce ante parejas de distintos países.
    Zoofilia (bestialismo): La excitación sexual se produce solamente con animales.

     
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    Unas perlas de Groucho Marx 

    “El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.”
    “Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntarselo. Y si responde “sí”, entonces sabes que está corrupto.”
    “¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?”
    “¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”
    “La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.”
    “Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto cómo pudo ponerse mi pijama.”
    “He pasado una noche estupenda… pero no ha sido ésta.”
    “Citadme diciendo que me han citado mal.”
    “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.”
    “Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro.”
    “Parad el mundo que me bajo.”
    “Conozco a centenares de maridos que volverían felices al hogar si no hubiera una esposa que les esperara. Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio.”
    “No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos.”
    “No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.”
    “Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.”
    “En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa.”
    “Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.”
    “Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo, el viejo Cyrus Tecumseh Flywheel. Si aún viviera, el mundo entero hablaría de él… ¿Que por qué? Por que si estuviera vivo tendría 140 años.”
    “Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la posibilidad de beber algo a media noche sin peligro de pisar al gato.”
    “He disfrutado mucho con esta obra de teatro… especialmente en el descanso.”
    “Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.”
    “Inteligencia militar son dos términos contradictorios.”
    “El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio… si puedes simular eso, lo has conseguido.”
    “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”
    “En las fiestas no te sientes jamás; puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.”
    “Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi representante.”
    “¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero!… ¡Pero cuestan tanto!”
    “Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.”
    “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.”
    “Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.”
    “¿Servicio de habitaciones? Mándenme una habitación mas grande.”
    “Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.”
    “Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre. Y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer.”
    “No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.”
    “Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria.”
    “Si sigues cumpliendo años, acabarás muriéndote. Besos, Groucho.” (Felicitación de Groucho a un amigo).
    “Bob, ya sabes que yo en ti sólo tengo confianza… y muy poca.” (Frase de Groucho a Robert Dwan, director de su programa de TV “You Bet Your Life”).
    “Fui casado por un juez. Pero mejor debería haber pedido un jurado.”

     
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    ALFONSO TIPODURO 

    La acera estaba vacía. Seguí caminando hasta la siguiente manzana. Los primeros copos de nieve empezaban a caer. El viento los arremolinaba aleatoriamente. Las ramas de los árboles me saludaban caprichosas también. ¿Me encontraba en una bola de cristal? Tenía la sensación de encontrarme dentro de una de esas infantiles bolas de navidad con renos y Papá Noel. Rodeado de copos de nieve. Mi estúpida sonrisa salió de nuevo imaginándome como un papá noel repartiendo regalos. Incluso pensé en subir por la chimenea y dejarme deslizar para dejar mi regalo en los calcetines colgados. Lástima que no hubiera aprendido a volar.
    Todo aquel asunto había sido realmente sucio. Y sólo el cielo era limpio ahora. Respiré. Había cumplido su palabra. Estaba allí.

    ¿Ni siquiera me había movido de mi habitación? ¿Todo había ocurrido en mi cabeza? ¿Sería la falta de acción? ¿La necesidad de inventarme una vida distinta a la que realmente estaba llevando? ¿La necesidad de fabulación y confabulación con el mundo que no me pertenecía? No se. Pero ahora me alegro de que todo sea un sueño. Una pesadilla que se acaba.

    Lo que no acabo de comprender es qué hace este millón aquí… Y… ¿Qué importa? Suena I Am A Foul For You. La copa de güisqui está fría y Aretha canta como los ángeles. ¿Qué más puedo pedir? Una cosa sí, una única cosa: Por favor, no hables más de mí.

     
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    PFNHDM 12.UN PROBLEMA MENOS, UN MILLÓN MÁS 

    La acera estaba vacía. Seguí caminando hasta la siguiente manzana. Los primeros copos de nieve empezaban a caer. El viento los arremolinaba aleatoriamente. Las ramas de los árboles me saludaban caprichosas también. ¿Me encontraba en una bola de cristal? Tenía la sensación de encontrarme dentro de una de esas infantiles bolas de navidad con renos y Papá Noel. Rodeado de copos de nieve. Mi estúpida sonrisa salió de nuevo imaginándome como un papá noel repartiendo regalos. Incluso pensé en subir por la chimenea y dejarme deslizar para dejar mi regalo en los calcetines colgados. Lástima que no hubiera aprendido a volar.
    Todo aquel asunto había sido realmente sucio. Y sólo el cielo era limpio ahora. Respiré. Había cumplido su palabra. Estaba allí.

    ¿Ni siquiera me había movido de mi habitación? ¿Todo había ocurrido en mi cabeza? ¿Sería la falta de acción? ¿La necesidad de inventarme una vida distinta a la que realmente estaba llevando? ¿La necesidad de fabulación y confabulación con el mundo que no me pertenecía? No se. Pero ahora me alegro de que todo sea un sueño. Una pesadilla que se acaba.

    Lo que no acabo de comprender es qué hace este millón aquí… Y… ¿Qué importa? Suena I Am A Foul For You. La copa de güisqui está fría y Aretha canta como los ángeles. ¿Qué más puedo pedir? Una cosa sí, una única cosa: Por favor, no hables más de mí.
    elegancia del pavo

     
  • viva el Fri19Jan07 Permalink
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    ALFONSO TIPODURO 

    Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.

    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
  • viva el Fri19Jan07 Permalink
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    PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL 

    monje Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.
    tienda
    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
  • viva el Sun24Sep06 Permalink
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    Habitación 

    Mis encuentros con Dánae siempre se producían en la Ventana de su habitación. Esta costumbre, que mucho más tarde llegó a imponerse entre los enamorados casi como única posibilidad, no siempre me acarreó buenos frutos. Ahora lo sé, pero entonces me parecía una idea incontestable y brillante. Imaginaos al enamorado bajo la ventana, con su cítara o su laúd y sus galanterías, agasajando a su amada para que, enternecida, le invite a trepar por la madreselva y una vez cerca de ella, su febril arrebato, primero, e indolente rendición, después, acontezca en el dulce y placentero tálamo del amor.

    Cuántas veces acaricié la idea, antes de ponerla en práctica, sin atreverme, por lo innovador y atrevido de la situación. Pero hoy, después de haberla experimentado largos años, aún me produce estremecimiento e impavidez.

     
    • Ahasvero el Vie26May06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Room
      My encounter with Dánae always took place in the Window of their room. This custom, that much more late got to prevail almost between the enamored ones like only possibility, not always carried good fruits to me. Now I know it, but then it seemed to me an incontestable and shining idea. Imaginaos to the enamored one under the window, with its zither or his laúd and his galanterías, entertaining to loved his so that, enternecida, it invites to him to climb once up madreselva and near her, its febrile fit, first, and indolent surrender, later, occurs in the candy and placentero thalamus of the love.
      Mr. NervalHow many times I caressed the idea, before putting it in practice, without daring to me, by the bold innovator and of the situation. But today after it to have experienced long years still it produces tremor and impavidez to me.

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    • Ahasvero el Vie26May06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Room
      My encounter with Dánae always took place in the Window of their room. This custom, that much more late got to prevail almost between the enamored ones like only possibility, not always carried good fruits to me. Now I know it, but then it seemed to me an incontestable and shining idea. Imaginaos to the enamored one under the window, with its zither or his laúd and his galanterías, entertaining to loved his so that, enternecida, it invites to him to climb once up madreselva and near her, its febrile fit, first, and indolent surrender, later, occurs in the candy and placentero thalamus of the love.
      Mr. NervalHow many times I caressed the idea, before putting it in practice, without daring to me, by the bold innovator and of the situation. But today after it to have experienced long years still it produces tremor and impavidez to me.

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  • viva el Thu31Aug06 Permalink
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    SIR JAMES FRAZER 

    Yo ostentaba entonces el título de Sir y el nombre de James Frazer, exactamente igual que mi abuelastro paterno, del que heredé no sólo el nombre sino también una importante fortuna y conocimientos. De nada me sirvieron.
    Había que proceder, de todos modos, a la fragmentación del ahorcado. Empuñé mi bastón y salí a pasear, necesitaba aire fresco. Al llegar a aquella sólida plaza un bufón representaba, subido en un cono, el crepúsculo del dragón. Era premonitorio. Siendo como era extranjero en todas partes, nadie dejaba de observar mis más ínfimos movimientos. Sentía fuego en el estómago. Por fin el bufón acabó con el gigante gráfico que representaba al dragón. ¡Estaba confeccionado con tiras que podían volver a unirse! Rememoré mis aventuras, o más bien desventuras, en la habitación de aquel loco, que al descubrír su máscara vomitaba el muérdago de la muerte. Pero yo me sentí liberado como un pájaro por la idea de aquel payaso. Emprendí como un perro salvaje mi carrera hacia la saturnalia. El sol era ahora tan fresco como la sombra. Había llegado el momento…

     
    • Ahasvero el Jue25May06 Permalink | Inicia sesión para responder

      I showed then the title of Sir and the name of James Frazer, exactly just as my paternal step-grandfather, of whom I also inherited not only the name but an important fortune and knowledge. the Hanged person farcical cane cone twilight dragoon Being like was foreign everywhere graphical giant fire My adventures, or rather misfortune, in the room the Crazy mask muérdago death bird wild clown saturnalia sun shades Freir

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  • viva el Thu24Aug06 Permalink
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    Cuarto infantil 

    El rastro de Madrid es la habitación de un niño nómada

     
  • viva el Sun13Aug06 Permalink
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    Dánae 

    Para colmo de mis desdichas, una vez en la habitación, Dánae no siempre se mostraba tan solícita como mi imaginación y mis deseos lo pergeñaban. Un día, cuando acababa de caer el sol, escalé la alta torre que me separaba de las placenteras victorias del amor, no sin hartos peligros. Con su amplio vestido de vuelo, ella estaba afortunadamente allí, y su corsé o justillo -como entonces le llamaban- elevaba sus erguidos, indomables y danaides senos. Mi inocente corazón trepidaba ansioso por acariciarlos cuando irrumpió la Damgalnunna en su ya, por fin, mancillada habitación para hacer su aún inmaculada cama. Imaginaos entonces mi azaroso rubor y patetismo tratando de ocultar lo que es más evidente que el sol de mediodía.

     
    • Ahasvero el Vie26May06 Permalink | Inicia sesión para responder

      To make matters worse of my misfortunes, once in the room, Dánae not always one was as solícita as my imagination and my desires sketched it. A day, when it finished falling the sun, I scaled the high tower that separated to me of the placenteras victories of the love, not without fed up dangers. It was there with her ample dress of flight, and his corsé or justillo, as then they called to him, elevated his raised, indomitable and danaides sines. My innocent anxious heart trepidaba to caress them when the Damgalnunna burst in into his already, finally, mancillada room to do his still immaculate bed. Then Imaginaos my risky flesh color and patetismo treating to hide what is more evident that the noon sun.

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    • BlogsiAna el Mar15Ago06 Permalink | Inicia sesión para responder

      De aliento largo, este último post. Me ha gustado. Creo que podría enamorarme de tus personalidades múltiples. Perderme en tu patria es un deleite. Besos, caballero.

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    • Ahasvero el Mie16Ago06 Permalink | Inicia sesión para responder

      Gracias, dama de los indomables peciolos, tu isla es un encanto también para mí

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