Abril

HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
En este momento estoy a cero grados de separación de ti.
De tus manos zarparon las caricias que suavizan la sórdida aridez de este mundo que parece vagar a la deriva como un barco fantasma.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
Hombre de arena, ya no queda nada, ni perfume en el viento.
El silencio de tu voz se perdió en la neblina.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Soy la luna del sol de tus ojos.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Descargué tu alma de la nube y ahora soy tú lloviendo.
No hay hilo rojo pero para cada corazón hay llaves en el universo infinito del amor.
Todas las estrellas cuentan y yo cuento a las estrellas.
DESAYUNO CON AMANTES Dame el café de tus ojos, el zumo de tu mirada y, de tus labios, el pan, bien untado de tu risa.
La rosa es novia de la espina.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Lentos como la nieve Caían los copos de tu amor Sobre mi espalda dorada.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres TU.
La soledad es el ensayo de la muerte.
Mi vida está pintada sobre un muro incendiado de corazones solitarios.
Si quieres cambiarme, no es a mi a quien quieres. Búscate a otra.
Distracciones sin amor; amor sin distracciones… Where’s my Summer Love?
Las estrellas son almas de besos incendiarios que acarician de luz los bellos labios.

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El cuento de los tres cerditos fascistas

  • Yo conquistaré Cataluña -Dijo Albert Rivera.
  • Yo conquistaré Cataluña y Egpaña -Dijo Pablo Casado.
  • Yo conquistaré Cataluña, Egpaña, Gibraltar y Cuba -Dijo Santiago Abascal.

Recordad que sois mis tres hijos -dijo el lobo de Aznar.

Sikkim

La pequeña huérfana americana entró a formar parte de la familia real el día fijado por los astrólogos, siendo coronada, con tan sólo veinticinco años, como la gyalmo de Sikkim, la reina de El reino de las orquídeas.
Al pie del trono, la Denjong Gyallo, la que reina sobre el país del arroz y esposa de las divinidades, recoge las ofrendas de un lama: un cofre precioso, lleno de amuletos de la buena suerte, mientras, en los jardines de palacio cantan los niños del templo bajo las banderolas de vivos colores. Es un día radiante y festivo en el pequeño reino de Sikkim.

-Yo le amo, y el reino de Sikkim es un país de ensueño. Dice Hope Cooke, cuando el principe Thondup, le ofrece, junto a su amor, la corona del reino.

Apenas cuatro años antes, ella había encontrado a su apesadumbrado príncipe en un hotel de Darjeeling. Ni en sus más osados sueños hubiera imaginado una historia de amor tan de cuento de hadas… Continuará

CONFESIONES 6

primavera beodo seguirás huelo engañosos centella aguas armé perfección basta nadie eróticos multitud cabellera araña desea violetas reavivan romperé sauces escapamos ello puertas desierto pesares máscara canto adquirir dispensado niños atarjeas llamé tiernos galope reservaba combate legumbres tonta capaz descarnado di auténtica refiero nacido festín mecánica buscar replicaba cuidados moscas lago; encogía grises manchada mártir recuperado leyes Francia Europa camisa manda decorados oportunidad francesa veras podría estaban alimaña hacerse cuento apagada cuyo guardián llorar aventurera santa mostró humanos tratad inmediato emborrachábamos tengas carámbanos espantosamente rodee esto consejos falta cristo existente arrojar paisajes occidente galos clave

59 PRE-TEXTOS FORMALES PARA ESCRIBIR

  1. Testimonio. Escribir un testimonio para que aparezca en la página de Testimonios.
  2. Cintas fúnebres para citas célebres. Recopilar citas de autores que te gustan y ponerles una cinta fúnebre (enterrarlas simbólicamente).
  3. Guión multimedia. Escribir un guión multimedia, aventura gráfica o juego para internet.
  4. Entrevista personal y capotiana. Escribir y/o contestar una entrevista personal o bien una entrevista capotiana. Ficticia o no. Poética o no.
  5. Literatura Rayuela. Como Cortázar en Rayuela pero también para géneros no narrativos. Aprovechar el hipertexto de internet.
  6. Cartas. Escribir una o varias cartas a un conocido o a una persona imaginaria.
  7. Sinopsis documental. Escribir una sinopsis para un documental.
  8. Guión cinematográfico. Escribir un guión de cine o la sinopsis para un corto, medio o largometraje.
  9. Haikus. Escribir uno o varios haikus. Tratar de escribir un libro de haikus.
  10. Greguerías. Escribir una o varias greguerías. Tratar de escribir un libro de greguerías.
  11. Poema dedicado. Escribir un poema dedicado a una persona especial cercana o admirada.
  12. Poema experiencial. Escribir un poema sobre una vivencia o experiencia especial.
  13. Poema sentimental. Escribir uno o varios poemas sobre los sentimientos propios.
  14. Poema olfativo. Escribir un poema basado en el sentido del olfato.
  15. Poema auditivo. Escribir un poema basado en el sentido del oído.
  16. Poema visual. Escribir un poema basado en el sentido de la vista.
  17. Poema táctil o sensual. Escribir un poema basado en el sentido del tacto.
  18. Poema gustativo. Escribir un poema basado en el sentido del gusto.
  19. Canción pop o folk. Escribir una o varias canciones folk o pop.
  20. Poema satírico. Escribir uno o varios poemas satíricos.
  21. Poema de amor. Escribir un poema de amor.
  22. Poema erótico. Escribir un poema erótico.
  23. Reseña o crítica de un libro. Escribir una o varias reseñas o críticas de libros leídos recientemente.
  24. Monólogo cómico. Escribir un monólogo para “el club de la comedia”.
  25. Relato humorístico. Escribir un historia humorística de tres formas diferentes: narración, guión literario y teatro.
  26. Relato erótico. Escribir un relato erótico desde mi punto de vista y paralelamente desde el punto de vista del amante. Rozar los límites del erotismo y las perversiones reales o imaginarias.
  27. Relato de aventuras. Escribir un relato de aventuras mitológico y otro de aventuras reales y cotidianas. Escribir otro en el que ambas se mezclen.
  28. Relato de terror. Escribir un relato de terror desde un punto de vista científico, religioso, infantil, supersticioso y amoral o ilegal.
  29. Relato policial. Escribir un relato policial paralelo: desde el punto de vista de los “buenos”, desde el de los “malos” y desde un punto de vista ajeno.
  30. Relato fantástico. Escribir tres relatos fantásticos, uno situado en el pasado, otro en el presente y otro en el futuro.
  31. Autobiografías alternativas. Escribir varias autobiografías alternativas situadas en el futuro.
  32. Autobiografía. Escribir una autobiografía con diferentes extensiones: muy breve, breve, media, larga, muy larga.
  33. Biografía real e imaginaria. Escribir una biografía de una persona real y otra de un personaje imaginario.
  34. Cuento dos veces. Escribir el mismo cuento en dos versiones: para un público infantil y adulto.
  35. Relatos paralelos. Escribir un mismo relato con dos tramas paralelas.
  36. La novela imaginaria. Escribir una reseña sobre una novela imaginaria.
  37. La novela que me gusta. Describir una novela que te gustaría leer.
  38. Metáforas y no metáforas. Describir alguna situación, cosa o personaje sin metáforas. Hacer lo mismo con metáforas.
  39. Listas ampliables. Hacer listas ampliables de personajes, situaciones, estilos literarios diferentes a probar, títulos que te gustan, tramas, géneros literarios…
  40. Corriente de conciencia ajena. Escribir lo que creas que le viene a la mente a seis o siete personas totalmente diferentes en una misma situación.
  41. Corriente de conciencia interna. Escribir automáticamente lo que te venga a la mente. Probar en situaciones diferentes.
  42. Describir personajes. Describir seis personajes relacionados. Dedicarle a cada uno más tiempo y palabras. Empezar primero por los más importantes y luego por los menos importantes, o viceversa.
  43. Escribir un relato solo con diálogos. Empezar con un mínimo dos personajes. Ir aumentando los personajes hasta seis o siete.
  44. El relato viajero. Escribir un relato que se desarrolle en un sitio. Escribir el mismo relato desarrollándolo en seis lugares diferentes.
  45. Conversaciones callejeras. Escuchar conversaciones de la vida real. Anotarlas. Ficcionarlas.
  46. Escribir un relato caracol. Escribir un relato cada vez más grande, ampliándolo. Hacer seis iteraciones sobre el mismo, dedicando cada vez más tiempo.
  47. Escribir un relato cada vez más angosto. Escribir seis veces el mismo relato. Cada vez con menos palabras y en menos tiempo. Elegir sólo uno de ellos.
  48. Escribir desde un punto de vista extraño. Un Extraterrestre, Un Objeto, Un Turista, …
  49. Escribir desde el punto de vista del antagonista.
  50. Escribir desde el punto de vista del protagonista.
  51. Escribir desde el punto de vista de un narrador.
  52. Literatura coral. Escribir un texto con otras personas. Pueden ser dos o más personas las que participen. Se puede emplear con cualquier género.
  53. Aleatoria escritura. Escoger doce palabras al azar y escribir algo utilizándolas todas.
  54. La noticia. Escoger una noticia y reescribirla de forma que merezca la pena leerla.
  55. La foto. Escoger una foto y escribir sobre ella.
  56. Interrogar y torturar una idea hasta que “Cante”. Al estilo Al Capone…
  57. Buscar más formas y temas para escribir. Elegir 1 tema de cada 10.
  58. Relato breve. Escribir un relato breve. Ya mismo, ahora, sin más dilación.
  59. Sáltate todas las formas!

Y AHORA, AÑADE EL TUYO…

VIVA

Una de las cosas más difíciles que pueden hacerse en esta vida es aplicarse el cuento.

A.M.D.G.

Era Caín, el hombre. Era Lilith, la mujer. Ambos eran depravados, insanos, perversos. Pero ellos sobrevivieron a todo. Habían inventado al dios que adoraban los demás. Eran los Sumos sacerdotes de un culto satánico vestido de piedad, coronado por la exaltación del dolor, ungido de la debilidad y la desdicha, alimentado por el miedo. Los había que incluso se atrevían a llamarlo el cuento de la cigarra y la hormiga. Las hormigas trabajaban incansables, las cigarras cantaban y bailaban. Las hormigas pagaban impuestos, las cigarras los evadían a paraísos fiscales. Las hormigas madrugaban, se desvelaban, sufrían. Las cigarras dormían hasta mediodía, trasnochaban, disfrutaban. Sometían a sus huestes a cuarenta años de hipoteca mientras ellos blanqueaban su dinero al diez por ciento tras cuarenta años de farras y desmadres. Y el cuento seguía dando sus frutos…. Ad Maiorem Dolar Gloriam. Amén.

A M D G Era Caín el hombre…

A.M.D.G.

Era Caín, el hombre. Era Lilith, la mujer. Ambos eran depravados, insanos, perversos. Pero ellos sobrevivieron a todo. Habían inventado al dios que adoraban los demás. Eran los Sumos sacerdotes de un culto satánico vestido de piedad, coronado por la exaltación del dolor, ungido de la debilidad y la desdicha, alimentado por el miedo. Los había que incluso se atrevían a llamarlo el cuento de la cigarra y la hormiga. Las hormigas trabajaban incansables, las cigarras cantaban y bailaban. Las hormigas pagaban impuestos, las cigarras los evadían a paraísos fiscales. Las hormigas madrugaban, se desvelaban, sufrían. Las cigarras dormían hasta mediodía, trasnochaban, disfrutaban. Sometían a sus huestes a cuarenta años de hipoteca mientras ellos blanqueaban su dinero al diez por ciento tras cuarenta años de farras y desmadres. Y el cuento seguía dando sus frutos…. Ad Maiorem Dolar Gloriam. Amén.

ctrl + v amor azul boca cabeza cielo…

ctrl + v
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Tú y yo somos más que dos palabras…

Tú y yo somos más que dos palabras
más que dos pronombres
más que un verbo de exquisita conjugación
más que una oración sin adjetivos ni adverbios sin comas ni puntos sin tildes ni acentos
más que un parrafo que llena la pagina
más que un capitulo
más que un cuento
más que una novela somos la historia misma.

INT. NOCHE

Bella-Durmiente
estaba tejiendo el cuento
con telar de fantasía
cuando se pinchó
con un personaje azul.
Con la oscura noche
nadie te hiere ya,
zas en toda la boca
haciendo chup chup
palabras que rima
y canta un cuco alegre.

rueda y cabeza de animal

Me despertaron los ruidos de abajo, las voces que ascendían por la escalera. Todo parecía provenir de mundos paralelos, alejados de mi conciencia por escalones infranqueables, y el desasosiego no se hizo esperar. La amargura viajaba en ascensor hacia mi habitáculo. La mal engrasada rueda del ascensor gritaba, al girar, como un agorero y, en el centro de aquel cubículo ascendente, la cabeza de aquel asno se me ofrecía en una bandeja. Ascendía del abismo como un viento transportado desde un cuento de hadas, hacia mí misma que, agitada, pasaba con ansiedad las hojas del libro para llegar al final de aquella historia.

salvación, montaña de

Estoy sentada y pienso que estoy sentada en la casa que me verá morir mientras contemplo la montaña desde esta nave de botones. La casa que sabe el lugar exacto donde caeré, donde está señalado mi destino final. Pregunto a todos los rincones de la casa dónde será el fatídico desenlace, pero no me responden. Sé que será aquí en la casa doce de la calle más ancha de este desvencijado pueblo, en esta inhóspita región perdida y olvidada de todos, menos de la muerte, llamada Thule. Y sin embargo no sé dónde me espera esa pendeja, en qué estancia, en qué metro cuadrado de esta casa, que me verá morir, mientras contemplo la montaña, me espera esa irrevocable sentencia, de la que únicamente sé que se cumplirá en esta casa, quizás mientras estoy sentada y pienso que estoy sentada en la casa que me verá morir, contemplando la montaña de salvación desde esta nave de botones.

(A 80 mundos)

Salvaje

En la techumbre de la terraza, junto a los cadáveres de mosquitos atrapados por la telaraña, se ha posado una mariposa monarca. Ella también parece muerta, y quizás lo esté. Aunque lo más probable, dada la altura del verano a la que estamos, es que haya encontrado por fin el sitio donde poner sus huevos, al abrigo de la intemperie del otoño y cerca del almacén de cadáveres de mosquitos que la voraz araña se ha preparado para el invierno. Tentada estoy de frustrar los planes de ambas, dado mi natural instinto asesino. Pero recapacito, yo aguardaré, como la araña, a devorar los frescos y jugosos huevos depositados en su abdomen, mientras froto mis élitros con fruicción de mantis que acaba de darse como festín a su amante.

Samael

Soy el fantasma de esta casa. Mi nombre es Samael. Hoy, como siempre, he dedicado mi tiempo a la higiene, la mía y la de la casa. Por extraño que os parezca la higiene de un fantasma y su mansión es extraordinariamente prolija y delicada. Incluso estando las veinticuatro horas sin dormir, como es mi caso, el día no es suficiente para acabar con todas las tareas domésticas y de higiene personal.
Imaginaos además como puede ser la cosa cuando el día no tiene ni principio ni fin. No puedo empezar, como la mayoría de los mortales, diciendo: “comienzo el día con una ducha para despertar mi cuerpo y mi espíritu dormidos”. No, en absoluto. Primero porque no tengo cuerpo y segundo porque no duermo, ni descanso y además no es que necesite una ducha, es que necesito pasarme el día entre el trapo de limpieza y la alcachofa de la ducha que, por cierto, está rota y no deja de gotear, la maldita condenada.
Esto nos ocurre a los fantasmas, seguramente, por nuestra inveterada y estúpida costumbre de habitar casas abandonadas. Una costumbre a la que, la verdad, nunca encontré explicación, sobre todo porque las casas deshabitadas son, además de sucias, extremadamente frías y solitarias. No es de extrañar que entre nosotros hayan surgido algunos que se oponen de forma irresponsable y caprichosa a tal designio.
En fin, mi trabajo diario consiste en mantener la mínima decencia, pero no creais que soy un maniático de la limpieza y del aseo. Me basta con mantener la mínima decencia de una casa de fantasmas como se debe.
En lo concerniente a la limpieza, por ejemplo, lo de las telarañas es quizás lo más agotador y exasperante. Esas condenadas ariadnas son muchas y yo sólo soy uno. Así que me veo obligado a recorrer todos los rincones de la mansioncita: dieciseis habitaciones con sus correspondientes cuartos de baño, cinco salones con sus correspondientes chimeneas y ventanas, la leñera, la cocina, la despensa, el horno, la bodega, los desvanes, pasillos, entradas y entraditas… sin contar con las cuadras, pocilgas, jardines, y demás anexos… Es extenuante.
A veces he pensado en contratar servicio doméstico, pero he descartado inmediatamente la idea pues entre los fantasmas no está bien visto, especialmente si eres un fantasma tan sucio y podrido como yo.
En cuanto a la higiene personal y al contrario de lo que pueda parecer, sin cuerpo uno se siente sucio cada dos por tres, pues el espíritu no se limpia así como así. Te das la ducha en que limpias aquel asesinato que te reconcomía desde hace siglos e inmediatamente descubres otro más atroz, si cabe, que habías olvidado debajo de aquel. Cada ducha delata en mi sábana nuevos horrores cometidos, nuevas infamias, nuevas tachas, nuevas sangrientas manchas. Y para colmo, a la mansión le sucede lo mismo, esconde tras cada mancha, tras cada rincón infinitas capas de sucias historias con las que, aunque no sean mías, uno no puede convivir alegremente. Me veo, así, obligado a alternar mi propia higiene con la limpieza del sitio donde habito con el único fin de mantener, aunque sólo sea, la decencia necesaria.
Aunque a estas alturas ya trascurridos largos siglos, no sabría decir si realmente nos higienizamos mutuamente, o por el contrario, lo que ocurre es que cuando yo me limpio, estoy ensuciando la casa de nuevo y cuando limpio la casa, me ensucio yo de nuevo, como un condenado y fantasmal prometeo.

samoyedos

El tío Antonio toma el sol en la esquina y mira su reloj. Su única preocupación es saber la hora exacta. Y mantener su reloj de muñeca en hora claro, mientras toma el sol en la esquina. Mira su reloj, agarrándose la muñeca, porque el pulso le tiembla, y acerca su vista, porque ya no ve bien. Las cinco y diecinueve, murmura. Dado que su reloj se retrasa por el día y se adelanta por la noche, le preocupa enormemente saber la hora exacta. Al cabo de los años ha calculado cuanto se retrasa y cuanto se adelanta. Para su edad es una compleja fórmula de resolver, pero a base de ensayo y error es casi seguro que puede calcular la hora en punto. Eso dice. Con frecuencia, cuando paso a su lado, me pregunta, bueno, en realidad siempre que paso a su lado me pregunta ¿Tienes hora? ¿Qué hora es? ¿Llevas reloj? Aunque de sobra sabe que sí tengo, porque en mi primera comunión me regaló un reloj, mi primer reloj, y siempre lo llevo puesto. A mí el tiempo no me importa, no, al menos todavía, pero como sé que me va a preguntar la hora, siempre lo llevo puesto. ¿Qué hora tiene tu reloj?, insiste. Las cinco y veinte, creo. Digo yo. Pero cómo que creo… —protesta— ¿ya son y veinte en punto o no? Como el tuyo tiene segundero es más exacto. A ver, dime la hora exacta, dice. Las cinco, veinte minutos y quince segundos, le digo para tranquilizarlo. Ah, ves, el mío no tiene segundero, …como es viejo. El mío todavía tiene y veinte. Se atrasa, por el día se atrasa. Y vuelve a mirar su reloj, su dorado y viejo reloj. Aunque por la noche se adelanta, ¿sabes? Me cuenta por enésima vez. Sólo está en hora dos veces al día, ¿sabes? Es un buen reloj, no creas. El mío sólo se adelanta, le digo, y ni siquiera sé cuánto. Y eso que te compré el mejor reloj que tenían en la tienda de Frasco, dice. Ya no hacen relojes como los de antes, Toni. Concluye, como siempre. Este me lo regaló mi tío Anton para mi primera comunión, como yo a tí, me revela. De pronto una náusea me invade. Me veo viejo, sentado al sol y contemplando mi viejo reloj con segundero, preocupado por cuánto se atrasa o se adelanta mi reloj, preguntando a mi sobrino ¿Qué hora es en tu reloj, Antoñito? Entonces corro a mi casa y agitado le digo a mi madre: yo no quiero llamarme Antonio, y arrojo el reloj a la basura.

(A Virutas y Minicuentos)

San Cugat del Vallés

La chica padece el Síndrome de Blancanieves. Está sentada en una silla y no come nunca. Parece no haber dormido durante siglos aunque lleva aquí, en el sanatorio de San Cugat del Vallés, tan sólo una semana. Está triste, pues hace ya unos meses que nadie le ofrece una manzana. A todos los pacientes nos lo prohibieron el día que vino y especialmente a mí que, según ellos, padezco el Síndrome de la Bruja.

(A Claro de Luna)

Sandalias aladas

En la sala de espera del aeropuerto hay una veintena de personas. Inesperadamente un nutrido grupo de policías han entrado, deteniendo a todos los presentes. Se sospecha que en el grupo de pasajeros hay un asesino. No se preocupen —dice el inspector al mando— una vez comprobadas sus identidades serán dejados en libertad sin cargos. Ahora se dirige a uno de sus oficiales y le indica que comience con los que tengan los zapatos más caros y con los hombres más viejos. Dos ejecutivos son confiscados del grupo y llevados aparte. Otros cinco señores de mediana edad, los aparentemente más viejos, también son llevados al retrete. Tras una larga espera, el resto de los pasajeros son cacheados, identificados mediante iris y huellas digitales, comprobados en el ordenador central y finalmente dejados en libertad sin cargos. Al sentirse liberados de las sospechas policiales, ninguno pregunta, ninguno protesta, ninguno exige que se respeten sus derechos, que se les ofrezca una explicación, una disculpa. Liberados de la culpa, sus sandalias parecen aladas.

Sansón


El hombre acaba de pintar un cuadro. Lo ha titulado “Alimento para peces o la materia que me une al mundo“. Es un cuadro largamente esperado; lleva trabajando en él toda la vida, de hecho, las capas se acumulan en él lo mismo que los años. Es El Cuadro por excelencia, un estudio donde se inician todos los cuadros que ha pintado a lo largo de su vasta vida de pintor. De tal forma se acumulan las capas sobre el lienzo que su espesor y su peso han llegado a ser considerables. El título tampoco ha sido el primero, ni será el último que ha recibido: “Sol”, “Sansón”, “Gigante” fueron los primeros; los que vinieron después ya sólo son recordados en los catálogos… El hombre le hace una nueva foto y la guarda en su fichero con el número 18564. ¿Qué importa el nombre? Tan sólo es una nueva capa de piel de la que se desprende su propio cuerpo.

(A Karina, por su estupenda traducción al inglés de este cuento)

Cuento largo…

… el que me contó el hermano de Anselmo y que yo ando haciéndo conocer por todas partes, porque así aprovecho para ir leyéndo…lo ves? Lo escribió en el suelo desde Ushuaia hasta Kabul. Si será largo que todavía no ha empezado y ya vengo por acá!

Cuento largo…

… el que me contó el hermano de Anselmo y que yo ando haciéndo conocer por todas partes, porque así aprovecho para ir leyéndo…lo ves? Lo escribió en el suelo desde Ushuaia hasta Kabul. Si será largo que todavía no ha empezado y ya vengo por acá!

Cuento corto…

…el que me contó Anselmo. Fijate que no se si sería tan corto de origen o que él lo acortó, porque ni bien abrió la boca se cayó muerto.

Cuento corto…

…el que me contó Anselmo. Fijate que no se si sería tan corto de origen o que él lo acortó, porque ni bien abrió la boca se cayó muerto.

Delirios y 53 céntimos

Me faltan palabras, pensamientos y sentimientos. Pienso en qué pensar… pero nada sale. Es como si me hubieran robado algo dentro de mí, tengo un pequeñito hueco que no sé cómo llenar, pues no sé que había antes ahí.
Ya no sé que sentir… perdida en hilos de ilusiones que bordan una triste historia. Una historia que acabó antes de empezar.
Y extraño cosas que no fueron mías, cómo es eso posible. Y a pesar de todo sigo aquí, aún. Y se escapó como agua entre mis dedos, como mariposas al viento.
Tirado en un rincón yace el saco que guardaba las cosas que me hacían sonreír, pero ahora ya nada queda en él.
El tio del tiempo dijo que llovería, pero yo no veo ninguna nube, será, quizás, que me las tragué. Pues dentro de mí si siento llover. Tres gotas calan mis entrañas, una por ti, otra por mí y otra por nosotros.
Y lo peor de todo es que esta Bella Durmiente despertó, pero lo que encontró no era ni su príncipe azul ni su cuento de hadas. Y me quedé sola, como si la luna se buscase ella misma por el cielo. Y en silencio recuerdo notas de melodías cantadas.
Golondrinas juegan en la eternidad, nubes bucean en un mar de nada, en un mar de nadie.
Y clavo alfileres en mi oso de peluche. Y pinto medias lunas con esmalte morado. Y al mirar lo que escribo me doy cuenta de que no son más que delirios, de que en la estantería acumulo 53 céntimos y de que… de que… a qué venía todo esto?

La heredera de Aquiles

Pero hete aquí que aquel oráculo de la desdicha señala los peligros y algo indefinido sobre ciertas alucinaciones en las que, mientras estás atrapada hasta las axilas, surgen del mar nuevas naves con cascos abollados que desembarcan en el puerto. Entonces, las rezagadas muchachas sufrimos los espantosos estragos de sus huestes por todo el país.
Me revolcaré en el fango para camuflarme, pienso yo. Y, mientras dejo el arco sobre el suelo, les veo acercarse marcial y sigilosamente. Con aquella insoportable tensión mis músculos se agarrotan. No podría describir algo más real y terrorífico que aquellas guerreras moscas abatiéndose sobre mí. No puede ser humana esta alucinación, pienso yo. Al fin, me tiendo sobre el fango, pues ya mis piernas me han dado permiso para hacerlo. Oigo además, mientras casi me alcanzan, consejos susurrados por el bosque que se encuentra a mi espalda. Ya nada importa, me dice un viejo árbol, cúbrete bien con el barro milagroso de Aquiles, una gloriosa y larga vida te espera.

El Bosco

Ha entrado la policía en mi apartamento. Lo dejaron todo patas arriba, esos imbéciles no tienen ningún sentido del orden. Jamás descubrirán a un asesino tan ordenado como yo. Todos los detalles son tan importantes! Les dejaré otra pista: Arpa, Esfera, Fuente, Nimbo, Rana

XLII

A presuntos minutos no hay quien los detenga.

Serán las 12 en pocos de ellos
y la noche no tendrá media vuelta
ni al otro lado de la tierra.

Si contamos los 365 días,
quizás pase toda la edad
y no habrá triunfo que la enmiende.

Ya me lamento del final
que aún no ha comenzado.

Tiempo, tiempo, paso.

Todos los días duermo y anestesio
todos los otros días,
y ni recuento el canto de los gallos,
ni el paso de los días,
ni el ritmo del verano.

Tiempo, tiempo, pasó.

Sólo los párpados caídos,
caídos sin remedio a la clepsidra,
al cementerio.

(Pero con regalos así uno se olvida del tiempo).

Lewis Carros

Luis Carros, o Lewis Carros, es el seudónimo de un escritor que ha dedicado su vida entera al cuento y a volvernos locos con sumas y lógicas, ambas ilógicas. Sus escritos rezuman una sensibilidad infantil a flor de piel difícil de imitar que son la delicia de grandes y mayores. Ha sido un autor ilustrado no sólo por Tenniel, sino también por todos los modernos dibujantes de animación. En torno a su vida y su personalidad circulan infinidad de equívocos y controversias: su travestismo, su condición de reverendo protestante, sus clases de inglés para ganarse la vida, e incluso el problema de sus nombres y seudónimos. Todos ellos, como su mejor y único editor, me veo obligado a desmentir y aclarar en la medida de mis humildes posibilidades: sin duda es protestante, aunque no profesa religión alguna; asiste a clases de un colegio bilingüe inglés-español, sin tampoco profesar; se traviste -al menos en carnaval y san Isidro- y, en este aspecto de la definición sexual, no le gusta que le llamen Luis sino Gonzalo -aunque eso depende de los días; por último, lo que podemos afirmar sin equívoco, por partida de nacimiento y asistencia a parto, es que se llama Laura y tiene cinco años, por lo que ha tenido que pedir a su padre que escriba esta heterobiografía, mientras ella se inspira viendo dibujos animados. A sus cinco años es toda una poeta.

El Quijote en Spanglish

In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase.

A cazuela with más beef than mutón, carne choppeada para la dinner, un omelet pa’ los Sábados, lentil pa’ los viernes, y algún pigeon como delicacy especial pa’ los Domingos, consumían tres cuarers de su income.

El resto lo employaba en una coat de broadcloth y en soketes de velvetín pa’ los holidays, with sus slippers pa’ combinar, while los otros días de la semana él cut a figura de los más finos cloths.

Livin with él eran una housekeeper en sus forties, una sobrina not yet twenty y un ladino del field y la marketa que le saddleaba el caballo al gentleman y wieldeaba un hookete pa’ podear.

El gentleman andaba por allí por los fifty. Era de complexión robusta pero un poco fresco en los bones y una cara leaneada y gaunteada. La gente sabía that él era un early riser y que gustaba mucho huntear.

La gente say que su apellido was Quijada or Quesada -hay diferencia de opinión entre aquellos que han escrito sobre el sujeto- but acordando with las muchas conjecturas se entiende que era really Quejada.

But all this no tiene mucha importancia pa’ nuestro cuento, providiendo que al cuentarlo no nos separemos pa’ nada de las verdá.

Fuente: BBCMUNDO.com

MERCADER

EXT. BOSQUE. NOCHE.
Un bosque con frondosos árboles. Pájaros, lobos, zorros, ciervos, tormenta cada vez más intensa. Muy, muy lejos se divisa una cabaña.
Un rey, que está cazando, cabalga por un camino con su caballo. El rey va de caza con sus criados. Se nubla, llueve, el rey y sus criados se extravían y buscan refugio.
La tormenta arrecia y los criados y la guardia real se desbandan todos.
CRIADOS. Majestad, volvamos, la tormenta arrecia.
REY. No, no, sigamos al zorro, se fue por este camino.
El rey sigue el camino y encuentra la lejana cabaña.
REY. ¡A mí la guardia!
REY. ¡Cobardes y viles criaturas!
El rey dispara a los pájaros.
Los pájaros huyen en desbandada y luego vuelven a posarse.
Un pájaro muere. Los pájaros huyen en desbandada pero luego vuelven a posarse y atacan al rey.
REY. Quien se mete debajo de hoja, dos veces se moja.
CABALLO. ¿Y yo que hago aquí? ¡Brrr..!

INT. CABAÑA. NOCHE.
La cabaña tiene unos catres, una mesa, unas sillas, etc. Fuego encendido crepitando. Patos, cisnes, pavos reales.
En la sencilla cabaña hay un viejo mal vestido, de barba larga y blanca.
REY. ¿Me das albergue, viejo?
VIEJO. Venid y secaos al fuego, Majestad.
El rey tiende la ropa en la silla.
El rey se acerca al fuego.
El rey se echa a dormir en el catre. Se despierta por la noche al oír hablar al viejo. Al no verlo dentro de la cabaña, sale a buscarlo fuera.

EXT. CABAÑA. NOCHE.
Estrellas titilando, búhos.
El rey sale. El cielo está despejado. El viejo está sentado en el escalón.
REY. ¿Con quién hablas, viejo?
VIEJO. Con los planetas, Majestad.
REY. ¿Y que les dices a los planetas?
VIEJO. Les agradezco la fortuna que me han dado.
REY. ¿Qué fortuna, viejo?
VIEJO. Me concedieron la gracia de que mi mujer diera a luz esta noche, y nació un varón; y a vos la gracia de que vuestra mujer diera a luz también esta noche, y le nació una niña; y cuando llegue el momento mi hijo será el marido de vuestra hija.
REY. ¡Ah, viejo descarado! ¿Cómo te atreves a hablar de ese modo?
El rey entra de nuevo a la cabaña muy enfadado.
REY. ¡Me las vas a pagar!
REY. Bonita luna.

INT. CABAÑA. DÍA.
Canto de los gallos, cerdos, gatos. El rey se vuelve a vestir. Con las primeras luces el rey sale de la cabaña. El rey toma el camino de regreso a su palacio.

EXT. PRADERA. DÍA.
Rechinar de ruedas oxidadas. Burros, vacas, liebres, conejos. El rey se encuentra en el camino a caballeros y criados que vienen en su busca. Los caballeros se inclinan ante él exageradamente.
CABALLERO2. Buenos días, Majestad, ¿Cómo se encuentra su Majestad?
CABALLERO1. Felices nuevas, Majestad. Anoche la Reina dio a luz una hermosa niña.
REY. ¡Apartaos, pelotas, déjadme seguir!
REY. ¡Arre!
El rey fustiga al caballo y se dirige a palacio cabalgando a todo galope.
REY. ¡Qué corte, señor, qué corte!
REY. ¡Esbirros!
CRIADO1. Su Majestad no parece de humor.
CRIADO2. Nunca lo está.
CRIADO2. Nuestros amos son unos…
CRIADO1. ¿Genuflexos..?

EXT. PALACIO. DÍA.
Campanadas, trompetas. El rey llega cabalgando al palacio real y desmonta de la silla en el patio de armas. Las nodrizas le muestran la niña al rey. Le rodean cortesanos que le felicitan.
REY. Que busquen a todos los hijos varones nacidos esta noche en la ciudad y les quiten la vida.
JUGLAR1. Fea o bonita será..
JUGLAR2. Tonta o lista crecerá..
JUGLAR1 ¡Oh, que terrible será..!
REY. ¡Basta ya, desmedrados bufones!
Relinchan los caballos. Los perros ladran y huyen asustados.

EXT. CIUDAD. DÍA.
Gritos, llantos, jaleo. Palomas, ratas y ratones huyendo. Los soldados se dispersan por las calles de la ciudad y en poco tiempo la registran entera.
SOLDADO1. Aquí no hay nada.
SOLDADO2. Claro que sí, mira.
Los soldados encuentran a un varón nacido esa noche.
SOLDADO2. Ya no busques más..
SOLDADO1. ¿Tu hijo ha nacido esta noche?
MUJER. No, no..
Los soldados se lo arrebatan a la madre.
SOLDADO2. Tenemos que llevarlo al bosque para matarlo por orden del Rey.
MUJER. ¡No, no..!
SOLDADO1. Es una niña. No nos interesa.
SOLDADO2. Ya no busques más..

EXT. BOSQUE NOCHE.
Aullidos de perros. Ardillas. Dos soldados llevan al niño y lo dejan en el suelo.
SOLDADO1. Hazlo tú.
SOLDADO2. No, no.. hazlo tú.
Uno de ellos levanta su espada para matarlo. El soldado baja su espada, no se atreve a matar al niño.
SOLDADO1. ¿Pero de veras tenemos que matar a este inocente?
SOLDADO2. Yo tampoco puedo hacerlo.
SOLDADO1. ¿Y ahora qué hacemos? El rey nos matará a nosotros.
El perro ladra a los soldados.
SOLDADO1. Se me ocurre una idea. Matamos a ese perro y con su sangre empapamos los pañales y se los llevamos al rey.
SOLDADO2. ¡Qué buena idea! Pero ¿Y el niño?
SOLDADO1. Lo dejamos aquí y que dios le ayude.
Así lo hacen.
SOLDADO2. ¡Pobre perro!
El niño llora. El niño balbucea. El niño llora.
CABALLO1. ¡Qué crueles! ¿Serán capaces?
Los caballos relinchan.

EXT. BOSQUE. DÍA.
Llanto de niño. Un mercader pasa por el bosque en viaje de negocios y oye llorar a un niño. Lo busca entre los arbustos. El mercader encuentra un trozo de pañal. El mercader busca y no haya nada. El mercader busca y no haya nada. El mercader encuentra al niño y trata de calmarlo. El mercader se lleva al niño consigo y lo sube al caballo.

INT. CASA NOCHE.
Balbuceos de bebé. Perros, gatos. El mercader entra en su casa llevando en los brazos un atillo.
MERCADER. Mujer, la mercancía que traigo esta vez no la he comprado. Es un niño que estaba en medio del bosque. Nosotros no tenemos hijos. Este es un regalo del señor.
MUJER. Lo criaremos y educaremos como si fuera nuestro hijo y siempre creerá que realmente lo es.

INT. CASA. DÍA.
Música de fiesta. Moscas, mosquitos, avispas, abejas. Fiesta en casa del mercader. El hijo del mercader cumple 20 años.
MERCADER. Hijo mío, yo estoy envejeciendo, tú te haces hombre. Encárgate de mis cuentas, mis registros, mis cajas de caudales. Tú seguirás con mis negocios.
El joven prepara sus baúles dispuesto a partir con sus criados a recorrer el mundo para ejercitarse en los negocios con la bendición de sus padres.
AMIGO. ¡Qué suerte la tuya!

EXT. CIUDAD. DÍA.
Ruido de carros, caballos, burros, voces de arriero. Serpientes, tortugas, reptiles. Ajetreo del mercado. El joven recorre un reino extranjero comerciando con sus joyas y piedras preciosas. La fama del mercader llega al Palacio Real. El rey le hace llamar para ver sus piedras preciosas.

INT. PALACIO. DÍA.
Juglares. El rey, el mismo que ordenó matarle, le recibe en la sala de audiencias del palacio real. El rey llama a la princesa, convertida ya en una bella muchacha de 20 años.
REY. Acércate a ver si hay alguna joya que te guste.
La princesa apenas ve al joven mercader se enamora de él.
REY. ¿Qué pasa, hija mía, qué tienes?
PRINCESA. Nada, papá.
REY. ¿Quieres algo? Habla.
PRINCESA. No, papá, no quiero joyas ni piedras preciosas. Yo sólo quiero casarme con este hermoso joven.
El rey examina al joven mercader.
REY. ¿Y tú quién eres? Dime.
JOVEN. Soy hijo de un rico mercader y recorro el mundo para ejercitarme en los negocios, y ocupar después el puesto de mi viejo padre.
El rey, considerando las riquezas del joven mercader, decide conceder al joven la mano de su hija. El joven parte para invitar a sus padres a la boda.
CORTESANA. Qué apuesto.
CORTESANO. Lo que tu digas, querida.
CORTESANA. Qué apuestas a que…
PRINCESA. Silencio, ya basta de cuchicheos.

INT. CASA. NOCHE.
Cuchicheo de comadres. El joven se presenta en la casa de sus padres. Les cuenta el encuentro con el rey y la promesa de matrimonio. Entonces la madre palidece de golpe y empieza a injuriarlo.
MUJER. Ah, ingrato, quieres dejarme, te enamoraste de esa princesa y ya no ves la hora de irte. ¡Puedes irte ahora mismo! ¡Que no te vuelva a ver en esta casa!
JOVEN. Pero, madre mía, ¿Qué he hecho yo de malo?
MUJER. ¡Qué madre, ni qué narices! ¡Yo no soy tu madre!
JOVEN. ¿Cómo? ¿Y entonces quién es mi madre, si no tú?
MUJER. Pues vete a saber quién es. ¡A ti te encontraron en medio del bosque!
Y el mercader le cuenta la historia al pobre joven que casi pierde el conocimiento.
JOVEN. ¿Qué he hecho yo de malo?
El mercader, ante la cólera de su mujer, no tiene el valor de oponerse. Afligido, provee al joven de dinero y mercancías y le deja partir.
CRIADO, en voz baja. ¡Cómo está la jefa!
CRIADO. ¡Arrea, que notición!
MERCADER. Espera, hijo, espera, no te marches así.
Cuchichean criados. Ladra el perro.

EXT. BOSQUE. NOCHE.
Canto de cigarras y grillos. Hormigas trabajando. El joven llega desesperado, se tira al pie de un árbol y dando puñetazos en el suelo suspira.
JOVEN. ¡Ay, madre mía! ¿Qué voy a hacer ahora, tan solo y desconsolado? ¡Alma de mi madre, ayúdame!
Junto a él aparece un viejo mal vestido de barba blanca y larga.
VIEJO. ¿Qué te pasa, hijo?
El joven le confía sus pesares.
JOVEN. Así que no puedo volver con mi prometida puesto que no soy el hijo del mercader.
VIEJO. ¿Y de qué tienes miedo? Tu padre soy yo y voy a ayudarte.
El joven mira al viejo harapiento.
JOVEN. ¿Tú mi padre? ¡Lo habrás soñado!
VIEJO. Sí, hijo mío, soy tu padre. Si vienes conmigo, te traeré suerte. Si no estás perdido.
El joven mira a los ojos del viejo y piensa ‘Perder por perder, mejor me voy con él. Después de todo no me queda mucho donde elegir’.
JOVEN. ¿Tú qué dices caballo?
CABALLO. Yo que tú le haría caso al viejo.
Hace montar al viejo a la grupa del caballo y parten para el reino de su prometida.
JOVEN. Demuéstramelo.
VIEJO. Si vienes te lo demostraré..
VIEJO. ¿Qué, has decidido ya?
CIGARRA. ¡Eh, que yo no soy de este cuento!
HORMIGA. Ni estos tampoco.
La cigarra canta y la hormiga trabaja.
GRILLO. ¡Bocazas, bocazas.. que lo demuestre, que lo demuestre!
El grillo canta y la hormiga trabaja.
HORMIGA. Es como la cigarra y el grillo, un andrajoso.

EXT. PRADERA. DÍA.
Cascos de caballo y asnos. Mientras vuelven al palacio, van conversando por el camino.
VIEJO. ¿Y quién dices que te encontró?
JOVEN. ..y me encontraron en el bosque..
JOVEN. Un comerciante ismaelita fue.. es mi padre.

INT. PALACIO. DÍA.
Cuchicheos palaciegos. El joven y el viejo llegan al Palacio Real y se presentan en la sala de audiencias del rey.
REY. ¿Dónde está tu padre?
JOVEN, señalando al viejo. Este es.
REY. ¡Este! ¿Y tienes el coraje de venir a pedir a mi hija?
VIEJO. Majestad, yo soy aquel viejo que hablaba con las estrellas y os anunció el nacimiento de vuestra hija y el de mi hijo, que debía casarse con ella. Y este, como ya os ha dicho, es ese hijo mío.
El rey da un brinco del trono.
REY. ¡Viejo descarado, fuera de aquí! ¡Guardias a él!
El rey se queda petrificado.
VIEJO. ¿Majestad?
Los guardias se adelantan a cogerlo, entonces el viejo se abre la raída vestimenta a la altura del pecho y aparece el Toisón de oro, símbolo del emperador
GUARDIAS. ¡El emperador!
REY. ¡El emperador!
TODOS. ¡El emperador!
REY. Perdón, Sacra Majestad. No sabía con quién hablaba. Esta es mi hija, cúmplase tu voluntad.
La princesa y el joven se besan y abrazan.

EXT. CIUDAD. DÍA.
Ajetreo de un mercado. Golondrinas, oso amaestrado, cabras, ovejas, gallinas, pollos.
UNO. Así que el Emperador, cansado de la corte, recorría el mundo disfrazado de pordiosero, solo, hablando con los planetas y las estrellas.
OTRO. ¿Y dices que hoy mismo se concertaron las bodas?
UNO. Así es. Y hoy llega el mercader y su mujer, que han sido llamados por el joven para asistir a su boda.

INT. PALACIO. NOCHE.
Canto de juglares, bullicio palaciego. El joven recibe a sus padres en el palacio real. Les da un abrazo.
JOVEN. Hoy me caso con la princesa. Vosotros me echasteis de casa y por ello…
JOVEN. …os debo mi fortuna, Pero vosotros siempre os quedaréis conmigo. ¡Padre y madre mía, porque para mí vosotros sois mi padre y mi madre!
Y los viejos, enternecidos, rompen a llorar.

EXT. CIUDAD. NOCHE.
Desde la plaza mayor se ve un gran festín nupcial en toda la ciudad. El hijo del emperador se casa con la hija del rey.
UNO. Y ellos vivirán contentos y felices..
OTRO. Y nosotros con un palmo de narices..
Fuegos artificiales.

JUGLARES. ¡Viva el rey!
TODOS. ¡Viva!

CARLOS GAYOL (OFF)

Ahora la recordaba. Encerrada durante meses. No pudo resistir las influencias de aquellos opresivos dolores. Su enfermedad la iba matando con la lentitud de un sádico torturador. Y mientras, él, ajeno a todo. Engañado. Era niño, sí, pero no tenían ningún derecho a apartarlo de ella de aquella forma. Ahora está muerta. Ninguna pasión la hará volver de su tumba. Estos pensamientos se volvían insoportables en su mente. Recordaba los ecos de una guerra civil que no llegó al pueblo. En otros campos de batalla que no eran los infantiles. Llegaban también en los sueños, formando parte de un inconsciente que no era suyo, que no podía ser suyo, pero vívidos y azorados en su pecho, perseguido por una guerra que no había vivido, oída una y mil veces en las narraciones de los mayores, pregonando su horror real, contada como un cuento, como una pesadilla, más real que la propia realidad que le abrazaba en ese instante. Sentida a través de un antepasado, de un abuelo quizás, de un tío que estuvo allí y no volvió, y que, sin embargo enviaba en sus cartas el olor de la sangre, de la metralla, de las batallas en el barro y la sangre, la sangre, la sangre… […]

9. Ahora…

ellaAhora la recordaba. Encerrada durante meses. No pudo resistir las influencias de aquellos opresivos dolores. Su enfermedad la iba matando con la lentitud de un sádico torturador. Y mientras, él, ajeno a todo. Engañado. Era niño, sí, pero no tenían ningún derecho a apartarlo de ella de aquella forma. Ahora está muerta. Ninguna pasión la hará volver de su tumba. Estos pensamientos se volvían insoportables en su mente. Recordaba los ecos de una guerra civil que no llegó al pueblo. En otros campos de batalla que no eran los infantiles. Llegaban también en los sueños, formando parte de un inconsciente que no era suyo, que no podía ser suyo, pero vívidos y azorados en su pecho, perseguido por una guerra que no había vivido, oída una y mil veces en las narraciones de los mayores, pregonando su horror real, contada como un cuento, como una pesadilla, más real que la propia realidad que le abrazaba en ese instante. Sentida a través de un antepasado, de un abuelo quizás, de un tío que estuvo allí y no volvió, y que, sin embargo enviaba en sus cartas el olor de la sangre, de la metralla, de las batallas en el barro y la sangre, la sangre, la sangre… […]

Ahora la recordaba Encerrada durante meses No pudo…

Ahora la recordaba. Encerrada durante meses. No pudo resistir las influencias de aquellos opresivos dolores. Su enfermedad la iba matando con la lentitud de un sádico torturador. Y mientras, él, ajeno a todo. Engañado. Era niño, sí, pero no tenían ningún derecho a apartarlo de ella de aquella forma. Ahora está muerta. Ninguna pasión la hará volver de su tumba. Estos pensamientos se volvían insoportables en su mente. Recordaba los ecos de una guerra civil que no llegó al pueblo. En otros campos de batalla que no eran los infantiles. Llegaban también en los sueños, formando parte de un inconsciente que no era suyo, que no podía ser suyo, pero vívidos y azorados en su pecho, perseguido por una guerra que no había vivido, oída una y mil veces en las narraciones de los mayores, pregonando su horror real, contada como un cuento, como una pesadilla, más real que la propia realidad que le abrazaba en ese instante. Sentida a través de un antepasado, de un abuelo quizás, de un tío que estuvo allí y no volvió, y que, sin embargo enviaba en sus cartas el olor de la sangre, de la metralla, de las batallas en el barro y la sangre, la sangre, la sangre… […]

DIEZ BILLONES DE CUENTOS (gugolcuento)

He rescatado de la Biblioteca de Babel un famosísimo cuento que su autor perdió en un naufragio. El problema es que sus frases están arbitrariamente ordenadas de forma alfabética. Las combinaciones, variaciones o permutaciones* de las frases de este cuento dan lugar a la inimaginable cifra del título de este post (creo, pues las matemáticas no son mi fuerte). He puesto a mi ordenador a trabajar para ir combinando estas frases hasta dar con el original, pero según mis cálculos habré muerto cuando acabe. Estoy desesperado. No puedo abordar tal tarea yo solo. Abatido por esa desalentadora perspectiva, únicamente se me ocurre acudir a vosotros para que me ayudéis en esta ingente tarea. Estas son las frases:

A la madrastra no le gustaban los niños
Aquel día tuvo un sueño revelador
Aquello le recordó el brillo de las estrellas
Después de adentrarse profundamente
Dibujando en la pared con maestría
El ruido de furias gobernantas
El viento soplaba sobre el lago
Estaba manchado de sangre
Estaban como locos
–Este amuleto es perfecto–exclamó sonriente.
La Iglesia de Cristo
Lanzad a inocentes y lánguidos poetas allí
Las frutas maduras cayeron al suelo
Le dio una palmada y despertó sobresaltado.
Le explicó lo que estaba pasando
Lo llevó al pozo para lavarlo
–Lo sentimos, pero hay que obedecer– decía.
Mientras ellas permanecían paralizadas,
No hay abrazo más fatal que el de la tierra
No le cabe la polla entre sus dientes de conejo
Nos quedaremos sordos
Pensó: “Aquí se puede descansar”.
Pero ellos continuaban sin parar
Se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa
Si todas las hormigas se ponen a cantar
Subió al bote y remó durante horas
Un día, el más largo del verano,
Un miasmático señor
–Ya se han marchado–dijo.

Por favor, ayudad a esta alma en pena a encontrar el cuento original -o al menos alguno que pueda pasar por tal- antes de mi muerte!
PODÉIS PASARLO COMO MEME, A VER SI ALGUIEN ENCUENTRA EL ORIGINAL Y ME LO ENVÍA. ¡OS DOY CIEN TRILLONES DE GRACIAS DE ANTEMANO!

* Nota añadida el 7.12.06:
Un amigo, al que llaman El diablo de los números y cuyo nombre real es Hans Magnus Enzensberger, me ha dicho que el cálculo correcto es hallar el factorial de veintinueve, 29! (él lo llama ¡veintinueve pum!) y según mi calculadora el resultado es 8.8e+30, es decir casi un 9 seguido de 30 ceros.

Un vistazo a la microliteratura en los blogs

70 enlaces recientes a sitios relacionados con la microliteratura…

BLANCANIEVES

Ya lo decía mi abuelita, el ataúd de Blancanieves era el invernadero de las bellezas de cuento…

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BLANCANIEVES

Ya lo decía mi abuelita, el ataúd de Blancanieves era el invernadero de las bellezas de cuento…

Blancanieves

—Ya lo decía mi abuelita, el ataúd de Blancanieves era el invernadero de las bellezas de cuento. He preparado uno para todas las modelos que se han quedado sin trabajo en la Pasarela Cibeles por flacas. No me importaría chuparles los huesos, ¡ya no usaría mondadientes! —dijo El Principescu.