Que no te timen: El negocio de las suscripciones en la App Store

El negocio de las suscripciones en la App Store facturó el año pasado 10.600 millones de dólares y se estima que para el año 2022 esta cifra ascienda a 75.700 millones. No obstante, existen multitud de empresas que no han dudado en aprovecharse de este sistema de negocio tan lucrativo, a menudo, incorporando unas prácticas basadas en engaños y triquiñuelas, un tanto cuestionables desde el punto de vista ético y moral.

En este artículo, queremos adentrarnos dentro de la App Store para descubrir cuáles son las prácticas empleadas por estas aplicaciones, cómo consiguen engañar al cliente y cuánto consiguen obtener de beneficio empleando estas tácticas.

Así pues, nos pusimos manos a la obra y empezamos a enfocar nuestra investigación en ciertas aplicaciones gratuitas, con gran número de descargas y valoraciones, y con unas estimaciones de ingresos bastante altas. Estas fueron algunas de estas aplicaciones que nos llamaron la atención:

QR CODE SCANNER – Se trata de una aplicación muy conocida que ostenta el puesto número 8 en la lista Top de aplicaciones de utilidades. La aplicación, a pesar de ser gratuita, facturó el pasado año cerca de 5,3 millones de dólares. ¿Cómo puede una app gratuita facturar más de 5 millones en un año? La respuesta está en el despliegue masivo de anuncios pero, sobre todo, en su plan PRO. Este plan PRO que ofrece la app, añade unas cuantas prestaciones más a la lista a cambio de pagar unos 19,99 dólares al mes. El problema es que, al parecer, la app muestra de manera excesiva anuncios referentes a la posibilidad de actualizar a la versión de pago, por lo que mucha gente, a veces por error, cae en la trampa de la suscripción y le empiezan a retirar dinero de su cuenta todos los meses.

PHANCED – Consiste en una aplicación que te permite personalizar tus fondos de pantalla preferidos. Perteneciente a la categoría de Foto y Vídeo de la App Store, esta app obtiene cada mes aproximadamente un millón de descargas. Cuando abrimos la app, después de haberla comprado de forma gratuita, nos encontramos con una sorpresa un tanto inesperada: un anuncio que ocupa toda la pantalla donde aparecen dos botones: uno de ellos nos permite utilizar la app durante 3 días gratis para después pagar 13,49 euros por semana; el otro nos permite actualizar la aplicación de manera instantánea durante 12 meses por 77,99 euros. Esto nos hace pensar que esta aplicación, abierta al público de forma totalmente gratuita, está diseñada para que la gente acabe pagando 80 euros al año por utilizarla. Cuando empezamos a utilizar la app, podemos reafirmar lo antes dicho: más de la mitad de las plantillas nos exigen que paguemos por la actualización. Puede parecer una práctica abusiva pero que permite embolsarse a sus fundadores más de 500 mil dólares en ingresos por mes.

“Es una trampa para despistados, si le das a “Probar” al cabo de 3 días te renovaran una suscripción de 13€ por semana. Es engaña bobos.”

“Carísimo. Obliga a suscribirse para lanzar la versión de prueba. Además, en esa versión no se puede probar nada. Un engaño.”

PHOTABLE – Photable es otra de estas aplicaciones que ha sabido exprimir al máximo el potencial de los sistemas de suscripción en la App Store. Esta app, después de una intensa campaña de publicidad llevada a cabo en distintas redes sociales ha conseguido escalar en las listas hasta colocarse en el top 50 de las apps de foto y vídeo más descargadas de la App Store. Se trata de un editor de imágenes que permite retocar tus fotos: cambiar el color de tu piel, añadirte barba, tatuajes o unos abdominales y pectorales bien marcados. Esta app, no solo realiza sus retoques con una calidad que deja mucho que desear, sino que para disfrutar de gran parte de sus prestaciones necesitas actualizar la app, es decir, tienes que pagar una suscripción de 75 euros al año. Los ingresos que generaron esta aplicación (unos 5 millones de dólares en un año) muestran lo lucrativa que puede llegar a convertirse esta actividad.

“Todos los meses me cobran 5 euros sin haberme subscrito ni nada y ahora no se como quitarlo”

“No dejan ni probar, es un engaño, tienes que pagar para poder usarla, te dejan 3 días de prueba o eso dicen y seguro que es para que se te olvide y cobrarte, un engaño”

Otras aplicaciones gratuitas que han conseguido amasar grandes beneficios en el pasado mes, teniendo como principal fuente de ingresos las suscripciones de pago, son:

PicsArt Editor de Fotos (2 millones de dólares) Foto y Vídeo

Facetune2: Editor de Selfies (2 millones de dólares) Foto y Vídeo

Tu Creador de Avatares / Zmoji (1 millón de dólares) Utilidades

InstaSize – Editor de Fotos (1 millón de dólares) Foto y Vídeo

-Whatsit – Traductor (400 mil dólares) Utilidades

Avast SecureLine VPN (200 mil dólares) Utilidades

Moji Edit – Emoji Yourself (20 mil dólares) Utilidades

Como puedes observar, la mayoría de ejemplos se encuentran en las categorías de “Foto y Vídeo” y “Utilidades”. Las cantidades entre paréntesis muestran los ingresos estimados en el mes de septiembre, según datos proporcionados por Sensor Tower.

Otro de los temas que han causado una gran controversia entre los usuarios de la App Store es la dificultad que supone cancelar las suscripciones. A diferencia de la Play Store de Android, donde el usuario puede ver las suscripciones activas por las cuales está pagando desde la propia tienda, en la App Store hay que seguir un procedimiento un poco más costoso: tendrá que entrar en Ajustes, pinchar la opción “iTunes Store y App Store”, entrar en el enlace donde pone su ID de Apple y, seguidamente, darle a la opción “Ver ID de Apple”. Una vez que hayamos entrado, nos aparecerá una nueva pantalla con un apartado que pone “Suscripciones”.

Como podemos ver, aunque Apple claramente denuncia cualquier actividad fraudulenta relacionada con la oferta de suscripciones e insiste en que las aplicaciones sean claras a la hora de indicar su gama de precios, la App Store sigue dando cobijo a muchas apps que obtienen grandes beneficios de formas un tanto cuestionables. Tendremos que ver ahora si la compañía de Cupertino decide comenzar un proceso de revisión de todas estas aplicaciones y si introduce nuevos métodos para que el cliente pueda, de una manera mucho más intuitiva, estar al tanto de sus suscripciones de pago y denunciar estos casos. Si esto no es así, más y más gente seguirá cayendo en estos engaños y la App Store perderá gran parte del prestigio ganado entre sus usuarios.

Fuentes: Techcrunch | Sensor Tower | Forbes

Anuncios

Lo que las vuelve locas

Un grupo de científicos del Ruayomini ha podido establecer qué característica física de los hombres provoca que las mujeres sientan mayor atracción. Los resultados de la investigación han sido publicados recientemente en la Loyal Tociety ToPenis Longs Master Science Fiction Of Mammals.

Según señalan en la revista Stiente, el mayor atractivo de los hombres no es el color de los ojos o del pelo y tampoco la masa muscular o grasa cervecera. Lo que más llama la atención al sexo opuesto es la proporción del miembro masculino, especialmente el largo de sus piernas centrales. Si además tienen varias, las vuelve locas, ha declarado el científico a cargo de la investigación.

La Noria

Wonder Wheel (La Noria, 2017), es más que una película del irregular y prolífico Woody Allen, es un entramado nihilista y trufado de humor negro, de aciertos dorados, grises, ambiguos e imprevisibles.
La protagonista, Ginny (una Kate Winslet espléndida en sus generosos registros interpretativos) trabaja y malvive entre barracones de feria con su actual marido y su pequeño hijo pirómano de nueve años. Es el comienzo del declive de Coney Island, un mítico parque de atracciones en la playa más popular de Nueva York. Corre el año 1950.
Una visita inesperada de la hija pródiga (June Temple) del marido de Ginny (un Jim Belushi como siempre certero en sus excesos, un personaje que se postula infeliz, tierno y violento) perturba aún más la convivencia resignada de la familia.
Simultáneamente, Mickey, un socorrista de playa con ambiciones literarias (Justin Timberlake dota al personaje de un sorprendente hilo conductor) se cruza entre Ginny y su recién llegada hijastra.
Pero el pasado azaroso de cada una de ellas, como en una tragicomedia clásica, termina por colocarlas en su sitio sin -en apariencia- juzgarlas.
Diálogos que parecen extraídos de una pieza de Eugene O’Neill o Tenesse Williams. De hecho, mucho de Blanche DuBois empapa a Ginny en su propio tranvía del deseo, aunque en este caso sería mejor llamarlo montaña rusa… Hay un homenaje deliberado de Allen hacia esos maestros dramaturgos norteamericanos y también al color de las películas de Douglas Sirk (gracias sobre todo al talento de orfebre director de fotografía Vittorio Storaro) pero no se trata de ningún plagio sino de una declaración de principios, sin trucos. Lo mejor del cronista de Manhattan desde Match Point.

La Noria

Wonder Wheel (La Noria, 2017), es más que una película del irregular y prolífico
Woody Allen, es un entramado nihilista y trufado de humor negro, de aciertos
dorados, grises, ambiguos e imprevisibles.
La protagonista, Ginny (una Kate Winslet espléndida en sus generosos registros
interpretativos) trabaja y malvive entre barracones de feria con su actual
marido y su pequeño hijo pirómano de nueve años. Es el comienzo del declive de
Coney Island, un mítico parque de atracciones en la playa más popular de Nueva
York. Corre el año 1950.
Una visita inesperada de la hija pródiga (June Temple) del marido de Ginny (un
Jim Belushi como siempre certero en sus excesos, un personaje que se postula
infeliz, tierno y violento) perturba aún más la convivencia resignada de la
familia.
Simultáneamente, Mickey, un socorrista de playa con ambiciones literarias
(Justin Timberlake dota al personaje de un sorprendente hilo conductor) se cruza
entre Ginny y su recién llegada hijastra.
Pero el pasado azaroso de cada una de ellas, como en una tragicomedia clásica,
termina por colocarlas en su sitio sin -en apariencia- juzgarlas.
Diálogos que parecen extraídos de una pieza de Eugene O’Neill o Tenesse
Williams. De hecho, mucho de Blanche DuBois empapa a Ginny en su propio tranvía
del deseo, aunque en este caso sería mejor llamarlo montaña rusa… Hay un
homenaje deliberado de Allen hacia esos maestros dramaturgos norteamericanos y
también al color de las películas de Douglas Sirk (gracias sobre todo al talento
de orfebre director de fotografía Vittorio Storaro) pero no se trata de ningún
plagio sino de una declaración de principios, sin trucos. Lo mejor del cronista
de Manhattan desde Match Point.

PANDEMONIA

Recuerdo aquel voluptuoso verano del año que pasé viviendo con mi abuelo, en el que se disiparon todos mis problemas. Venus me era favorable y mis uñas abiertas arañaban el día desde el amanecer hasta la tarde. Mis sueños eran azules y yo besaba hasta el centro de las sombras. El calor del sol, el silencio de la ciudad, el color de las sábanas… crepitaban en mi salvaje cabeza, en mis hasta entonces, desiertos pezones, ahora en llamas. La desnudez de las fiestas, las miradas que lo decían todo, mis montes de mujer arrasados por sus manos y sus ojos… han sido sacralizados por mi imaginación y mi memoria para siempre. Yo era aquel verano la Venus de las sombras.

INT. HABITACIÓN. NOCHE

La madre y el padre estaban velando un cadáver. O eso parecía. Sus ojos cerrados no revelaban lágrimas. Quizás sólo cansancio. Un cansancio de siglos. Un cansancio que se acumulaba en las ojeras de los viejos como se acumulaba el polvo en los rincones de la estancia. El hijo parecía dormir plácidamente. Pero estaba muerto. Había muerto después que ellos pero eran ellos los únicos que le velaban. Yacía sobre un tatami de paja con borde negro de luto. El olor del tatami era intenso como de mieses recién segadas. Aún soleadas y calientes. El resto era frío, muy frío. Nadie respiraba en la habitación. No en vano todos estaban muertos, hasta los muebles eran jirones de un ataúd. Una inquietante atmósfera rodeaba al muerto. Una niebla heladora.
Cualquier color que tu quieras, dijo la madre. Nadie contestó. Una marcha nupcial comenzó a oírse y unos perros ladraron como alertados por las trompetas. O quizás eran lobos, lobos de montaña. Lejanos.

La madre y el padre estaban velando un…

La madre y el padre estaban velando un cadáver. O eso parecía. Sus ojos cerrados no revelaban lágrimas. Quizás sólo cansancio. Un cansancio de siglos. Un cansancio que se acumulaba en las ojeras de los viejos como se acumulaba el polvo en los rincones de la estancia. El hijo parecía dormir plácidamente. Pero estaba muerto. Había muerto después que ellos pero eran ellos los únicos que le velaban. Yacía sobre un tatami de paja con borde negro de luto. El olor del tatami era intenso como de mieses recién segadas. Aún soleadas y calientes. El resto era frío, muy frío. Nadie respiraba en la habitación. No en vano todos estaban muertos, hasta los muebles eran jirones de un ataúd. Una inquietante atmósfera rodeaba al muerto. Una niebla heladora.
Cualquier color que tu quieras, dijo la madre. Nadie contestó. Una marcha nupcial comenzó a oírse y unos perros ladraron como alertados por las trompetas. O quizás eran lobos, lobos de montaña. Lejanos.

Tierra tus pulmones arrasados por las fábricas que…

Tierra tus pulmones arrasados
por las fábricas que te suplantan
para acabar tu mirada al sol
dejando rastros de vergüenza
y hambre, oprobio entre opulencia de otros
revolcándose en la miseria humana.

Al fin del camino, del tiempo y del lugar
todo pasará
pasará la vida y el color fenecerá
muerta el alma solo quedará el amor
por todos tus confornos, Tierra,
como único resto de verdad.

en cada uno de los poros de esta…

en cada uno de los poros de esta piel habita un secreto, pero mi piel es tan insensible, que necesito recordar para no olvidar que sigo vivo, el dolor tenía en mí el color rojo…

Ese color que tienes cielito lindo color cielito…

Ese color que tienes cielito lindo
color cielito de ojos que a ti os toca
dádselo a todo el mundo cielito lindo
no nos importa.
Fotografías de la anfitriona
belleza extensa y más completa
los plebeyos hoy peticionan
que eso sí es lo que importa.

EL DIABLO COJUELO

Yo soy las pulgas del infierno, la chisme, el enredo, la usura, la mohatra; yo truje al mundo la zarabanda, el déligo, la chacona, el bullicuzcuz, las cosquillas de la capona, el guiriguirigay, el zambapalo, la mariona, el avilipinti, el pollo, la carretería, el hermano Bartolo, el carcañal, el guineo, el colorín colorado; yo inventé las pandorgas; las jácaras, las papalatas, los comos, las mortecinas, los títeres, los volatines, los saltambancos, los maesecorales, y, al fin, yo me llamo el Diablo Cojuelo.

yo soy las pulgas del infierno la chisme…

yo soy las pulgas del infierno, la chisme, el enredo, la usura, la mohatra; yo truje al mundo la zarabanda, el déligo, la chacona, el bullicuzcuz, las cosquillas de la capona, el guiriguirigay, el zambapalo, la mariona, el avilipinti, el pollo, la carretería, el hermano Bartolo, el carcañal, el guineo, el colorín colorado; yo inventé las pandorgas; las jácaras, las papalatas, los comos, las mortecinas, los títeres, los volatines, los saltambancos, los maesecorales, y, al fin, yo me llamo el Diablo Cojuelo.

El diablo cojuelo

Sakhrat

Esta es la piedra sagrada, una simple esquirla de la cual dota al poseedor con un poder extraordinario. Es de un color esmeralda intenso cuyo reflejo convierte al cielo en azul…

CONDENADO

Sin aliento, dejo el cabello chino con color a desagüe y, errante, intento escribir, como un fantasma, el libro que mi musa me dicta. Nadie dice nada nuevo, olor a página de siempre. El presente, satanes, es semen derramado como sopa en un sueño sobre la teta o el vientre de una yegua. Web bye.

Sin aliento dejo el cabello chino con color…

Sin aliento, dejo el cabello chino con color a desagüe y, errante, intento escribir, como un fantasma, el libro que mi musa me dicta. Nadie dice nada nuevo, olor a página de siempre. El presente, satanes, es semen derramado como sopa en un sueño sobre la teta o el vientre de una yegua. Web bye.

Sin aliento, dejo el cabello chino con c …

Sin aliento, dejo el cabello chino con color a desagüe y, errante, intento escribir, como un fantasma, el libro que mi musa me dicta. Nadie dice nada nuevo, olor a página de siempre. El presente, satanes, es semen derramado como sopa en un sueño sobre la teta o el vientre de una yegua. Web bye.

Me pesa el aliento los satanes somos así…

Me pesa el aliento, los satanes somos así, el aliento de plomo nos delata. Por fin el chino me muestra la teta de plástico. Anoto en mi libro la sensación de su olor y sueño con mi musa. El color va a tono con mi página web. Bien. Ya tengo un nuevo presente que regalarte junto al semen, pienso. Como un fantasma serviré la espesa sopa a mi yegua. Impregnaré su cabello como nadie y podré escribir sobre su vientre lo que, errante, un día envié al desagüe.

Me pesa el aliento, los satanes somos as …

Me pesa el aliento, los satanes somos así, el aliento de plomo nos delata. Por fin el chino me muestra la teta de plástico. Anoto en mi libro la sensación de su olor y sueño con mi musa. El color va a tono con mi página web. Bien. Ya tengo un nuevo presente que regalarte junto al semen, pienso. Como un fantasma serviré la espesa sopa a mi yegua. Impregnaré su cabello como nadie y podré escribir sobre su vientre lo que, errante, un día envié al desagüe.

CONDENADO

Me pesa el aliento, los satanes somos así, el aliento de plomo nos delata. Por fin el chino me muestra la teta de plástico. Anoto en mi libro la sensación de su olor y sueño con mi musa. El color va a tono con mi página web. Bien. Ya tengo un nuevo presente que regalarte junto al semen, pienso. Como un fantasma serviré la espesa sopa a mi yegua. Impregnaré su cabello como nadie y podré escribir sobre su vientre lo que, errante, un día envié al desagüe.

Deborah

A Vargas siempre le gustaron las mujeres con estilo, como ella. Imantaron su descreída mirada los ojos y los pies de Deborah, los unos porque le ponían color a la ternura, los otros por la gracia que conferían discretos a su porte. Gustaba esta hermosa mujer de azoteas y terrazas, de áticos, buhardillas, atalayas, miradores… lugares en que pajareaban sus deseos y se abovedaba su esperanza. Dulce promiscuidad de lo que contemplaba y lo que pisaba. Nunca fue ajena a los designios de la luz, a la piedad de los amaneceres, como las ciudades en que aventaba su dulzura, como el mar que repetía las espumas a sus pies. Entonces Vargas decidió que no le importaría en absoluto convertirse en sus zapatos.

Venus

Mi querida Venus, no sólo le obligaré a aprehender todos los símbolos, también le obligaré a revisitarlos continuamente.

Cómo conseguí mi primer millón

El cielo es azul debido a la dispersión. Sí, es cierto. Cuando la luz choca con otras partículas el espectro del azul se dispersa más fácilmente que otros colores –¡Los azules somos por definición dispersos!– sobre todo que el color rojo, que siempre queda excluido, restado, menospreciado por nuestra atmósfera. Por la misma razón, como todo pintor sabe, restando el azul al blanco queda el amarillo, sin duda la razón por la cual el sol es amarillo. Entonces, ¿por qué la luz nos parece blanca? Lo he investigado. Duros años de trabajo alquímico con la luz y al fin di con la solución. Me imagino que estaréis impacientes por saberlo. ¡Ah, curiosidad humana!

Recapitulando, tenemos pues la siguiente situación: 1) Luz blanca verdadera del sol. 2) Exclusión del rojo. 3) Dispersión del azul en el cielo. 4) Vemos el sol amarillo. 5) ¿Por qué nos parece blanca la luz del sol?

A estas alturas os estaréis preguntando qué tiene todo esto que ver con el título de este lo que sea. ¡Ah, avaricia humana! ¿Acaso pensáis que el millón que conseguí era de vil metal?

Os voy a dar la solución: el polvo, y el humo, y las partículas más grandes que flotan alrededor dispersan el resto de colores por igual en el aire que nos rodea haciéndonos creer que la luz es blanca y pura, a pesar de la exclusión de los rojos y la dispersión de los azules fotones.

Tampoco esperabais esta solución sino la otra solución. ¡Ah, prejuicios humanos! Pero la otra solución debéis buscarla vosotros. Y espero que no os cueste tanto como a mí.

CAPITÁN

¿Cómo conseguí mi primer millón? El cielo es azul debido a la dispersión. Sí, es cierto. Cuando la luz choca con otras partículas el espectro del azul se dispersa más fácilmente que otros colores –¡Los azules somos por definición dispersos!– sobre todo que el color rojo, que siempre queda excluido, restado, menospreciado por nuestra atmósfera. Por la misma razón, como todo pintor sabe, restando el azul al blanco queda el amarillo, sin duda la razón por la cual el sol es amarillo. Entonces, ¿por qué la luz nos parece blanca? Lo he investigado. Duros años de trabajo alquímico con la luz y al fin di con la solución. Me imagino que estaréis impacientes por saberlo. ¡Ah, curiosidad humana!

Recapitulando, tenemos pues la siguiente situación: 1) Luz blanca verdadera del sol. 2) Exclusión del rojo. 3) Dispersión del azul en el cielo. 4) Vemos el sol amarillo. 5) ¿Por qué nos parece blanca la luz del sol?

A estas alturas os estaréis preguntando qué tiene todo esto que ver con el título de este lo que sea. ¡Ah, avaricia humana! ¿Acaso pensáis que el millón que conseguí era de vil metal?

Os voy a dar la solución: el polvo, y el humo, y las partículas más grandes que flotan alrededor dispersan el resto de colores por igual en el aire que nos rodea haciéndonos creer que la luz es blanca y pura, a pesar de la exclusión de los rojos y la dispersión de los azules fotones.

Tampoco esperabais esta solución sino la otra solución. ¡Ah, prejuicios humanos! Pero la otra solución debéis buscarla vosotros. Y espero que no os cueste tanto como a mí.

Heinrich Zimmer

El bosque se interna en él a través de sus cabellos -he de aclarar que no siempre es el portador del caduceo pero la seguridad de su porte le da un color especial y, aquel miedo ancestral al despedazamiento que todos llevamos dentro, es conjurado por un disfraz mucho más aterrador aún.
Atravesamos la isla con el mandala pero no hallamos rastro de la máscara maldita. El Océano nos rodea como el aire a un pájaro indefenso, como una serpiente constrictor a su presa.
Y es de nuevo el tridente de Neptuno el que se clava en la túnica. Y Zimmer se desmaya.

He de reconocer que estoy realmente perdida. Mi impaciencia sólo favorece al culpable.

Para hacerse desear de las mujeres

Tómese el corazón de una paloma virgen y hágase tragar por una víbora: la víbora morirá (jeje) de resultas, a causa del emblema de virtud e inocencia que representa la paloma, al paso que ella lo es de vicio y calumnia (jejeje); muerta la víbora (jejejeje), tómese su cabeza, póngase a secar hasta que no le deje olor, májese entonces en una almirez con doble cantidad de cañamón y tómense los polvos que resulten en un vaso de vino de cuatro años, al que se habrán mezclado algunas gotas de extracto de opio, conocido con el nombre de láudano. Con esto la tez se pone encendida, los labios de color rosa, y todas las mujeres lo desean a uno de cualquiera edad que sea. Esto es infalible y la prueba sale siempre bien con tal que se haga en día y hora conveniente.

(Secretos sacados del libro de Cleopatra)

Pares de contrarios

Desde el Binario hemos inventado un nuevo Clima, No hay Color positivo-negativo que nos permita la Coincidentia oppositorum pero sí la Conjunción.

Zouní

Color indefinido de febrero…
Inexistente patria…
Medea y Ariadna traicioneras,
caprichos del humor de Citerea,
pero bebimos el frío vino de la noche.

TAROT

La fuerza del Tarot reside no tanto en su capacidad de explicar y predecir, cuanto en su capacidad para crear combinaciones de historias y universos. En ese sentido es más parecido a un complejo mecano infantil, un juguete para construir mundos, objetos e interpretaciones que un sistema de explicación universal -como muchos de sus estudiosos han pretendido. Que, a veces, la realidad se parezca al Tarot no es una refutación de lo dicho sino, muy al contrario, la confirmación de que la realidad también es una combinación aleatoria de elementos como lo es el propio Tarot. Personalmente prefiero, al igual que Italo Calvino, utilizarlo como juego para la creación literaria que como instrumento profético o interpretativo. Véase, como ejemplo de su potencia creativa, su mapa de conceptos, que permitió a Temístocles de Alejandría llenar cientos de papiros enrollados, por desgracia hoy perdidos, y que yo, el judío errante, leí con avidez de adolescente mientras permanecí como discípulo suyo.

Acróbata, el Ahorcado, el Carro, Color positivo-negativo, Destrucción, el Diablo, Dodecanario, el Emperador, la Emperatriz, el Enamorado, el Eremita, las Estrellas, la Fuerza, Gran Sacerdote, Gran Sacerdotisa, Imagen del mundo, Inversión, el Juglar, el Juicio, la Justicia, Lámpara, Letras, el Loco, la Luna, la Muerte, el Mundo, Naipes, Nudo, Números, Ojo, la Rueda de la Fortuna, Simbolismo fonético, el Sol, Sombrero, la Templanza, Torre, la Torre herida por el rayo, Zodíaco

Alquimia

Alquimia es la ablución del águila, tan necesaria para que sus alas den al andrógino la sustancia de un ángel entre los animales que graznan en este árbol anidado, a partes iguales, por el asno y el caballero.
Es el caos del color del corazón y la cruz para el despedazamiento, en el que hacer la digestión es como tragarse a un dragón vomitando fuego en la escalera invertida de un ave Fénix que resurge y vuela de flor en flor por todo el globo, anunciando su gráfico caminar de letras hacia la luna.
Es el mandala sagrado de Mercurio, que en su multiplicidad de niño vuela como un pájaro, y convierte a una piedra en sutil primera materia, no tanto por sus procesos físicos, sino por la bondad infinita de la rueda, serpiente cuyo signo y destino es un sol único y ternario.

El Color Furczia (de L.S.D.)

Hoy me he comprado unas braguitas nuevas. Son de un color extraño con un extraño nombre. He de decir que resultan enormemente cómodas y me hacen sentir agradables sensaciones… tanto por delante como por detrás… pero sigo con un cierto mosqueo por el nombre de este color del que se supone que son. Se me ha ocurrido que podría dar un premio al que lo adivine y además me diga que significa esa palabreja. En fin, tampoco se me ocurre cuál podría ser el premio (se admiten sugerencias también).

BARRENDERO

Eran las cinco en punto de la madrugada. Había llovido y la calle se presentaba desoladora y solitaria. Augusto tenía un aspecto deplorable cuando se asomó por la ventana. En realidad todo en él era penoso, lamentable y desolador. Una mirada abotargada y pusilánime y una nariz grande como una bota junto con su extremada barriga hacían sentir al que lo contemplaba una repulsión instintiva. Se despiojó de las inmensas legañas que le cubrían los ojos y bostezó con desidia. El aspecto andrajoso estaba muy en consonancia con su casa. Había latas de cerveza tiradas por el suelo, platos sucios acumulados en un aguamanil, ropa enlodada de barro dejada aleatoriamente aquí y allá, un sinfín de cachivaches mezclados con comida y botellas de alcohol. Estando dentro, cualquiera podía imaginar sin dificultad la covacha de un pordiosero en un rincón de una calle del arrabal, cuando en realidad se trataba de una casa por cuyo aspecto exterior nadie hubiese imaginado lo terrible, sucio y horrísono que escondía dentro.

Arrastrando los pies entró en el cuarto de baño y sin encender la luz se miró al espejo. No pudo soportarlo mucho tiempo. Escupió en la taza del water pero las flemas cayeron en el suelo al lado de una toalla tirada. Debería limpiar esto alguna vez, pensó, y tomó el primer trago del día con el que se enjuagó la boca. A la media hora había agotado la botella. En la escalera se oyó al portero retirar el cubo de basura de la calle. Se asomó por la mirilla, como hacía siempre, y comentó entre dientes:

—¡Maldito mierda!

Por la ventana del patio oyó como la vieja de enfrente hacía sus deposiciones matutinas. Una sonrisa estúpida recorrió su rostro. Luego le colocó el mentón a “la parienta”, que estaba empotrada en el sillón. La parienta olía bastante mal. Para animarse tomó un trago. Las varices de las mejillas y la nariz estaban a punto para tomar su habitual color rojizo e hinchado.

Salió a la calle y encendió medio cigarrillo que encontró tirado en la acera. Se lo puso en los labios y metió las manos en los bolsillos. Sonrió como un idiota con la cabeza inclinada.

Siempre iba andando a todos sitios, también al trabajo. Esa mañana tenía que ir a la zona 3 del barrio 5. Ya se lo sabía de memoria, hoy sólo tenía que barrer tres calles y no muy largas, además, a la velocidad que él barría, habría acabado a las dos horas y podría escaparse a la Ballesta. Así que respiró hondo y de nuevo una sonrisa estúpida llenó su vacuo semblante. Era la cara que ponía cuando pensaba en las tetas de Boni, tan grandes como su cabeza. Y con las manos en el bolsillo se acarició los testículos.

Los domingos a las nueve la calle aún está solitaria y vacía. Si no fuera por los barrenderos –pensó- las ciudades estarían desbordás de papeles, colillas y cacas de perro, no podríamos vivir en ellas con tanta mierda acumulá. Cogió un periódico tirado y lo dobló con sumo cuidado, como quien dobla una sabana de bebé, y lo introdujo en el bolsillo de la chaqueta. Luego continuó barriendo las colillas. Las cacas de perro no las barro –dijo para sí.

A las once y cuarto estaba listo, según él. Dio la última calada a la colilla; dejó la pala y la escoba dentro del carretón y, empujándolo, se dirigió con diligencia hacia el Centro.

Aquel día, muy caluroso para ser enero, acabó la rutina diaria más pronto de lo acostumbrado. Paco el portero, estaba más intranquilo de lo habitual. Su instinto de hurón le decía algo que no era capaz de comprender. Volvió a subir la escalera limpiando el pasamanos, y deteniéndose un poco en cada puerta. Nada parecía fuera de lo corriente, sin embargo no acababa de rumiar. Algo indefinido que no sabía explicar le producía un comecome. Extraño silencio. No podía escuchar las conversaciones de los vecinos. Nadie parecía estar en la casa y sin embargo notaba una desconcertante presencia. Aguzó los sentidos. Si no podía oír, al menos podría oler e incluso entrar a mirar. Ya que no parecía haber nadie, sería el mejor momento para fisgonear. E intrigado por el olor que salía de la casa de Augusto, no pudiendo aguantar más la curiosidad, decidió entrar a curiosear. El cadáver se conservaba mejor de lo que cabía esperar para llevar oliendo tanto tiempo, y es que Augusto había aprendido algo de taxidermia, cuando era joven y había dejado a su mujer como un pájaro.

CONDENADO

No estamos llenos –dices– y bien, qué más da. Todo aumentará de nuevo algún día, incluso los gusanos recorriendo tus góticas arterias. Con nueva índole –lo sé– me regalarás aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te pedí, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservarás tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocerás que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh corazón, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segurísimo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan sólo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel sólo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma tétrica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada víspera me levanto y elijo con cual de ellos volveré a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus raíces, soy mala –lo sé–. Sobre el taller florido de mi pecho, que allí anda suelto todo el día, pongo también a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¿Quién queda viva? Alguna burda protectora de los mártires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adiós Gracia. Vale, corazón, nadie te obliga hoy, estás de suerte. Me lo hacían, sí, si tu querías. Y ¿adónde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegará la locura –lo sé–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordarás cuando rodábamos hacia la mortal luz que nos rodea…

CONDENADOS (2)

No estamos llenos –dices– y bien, qué más da. Todo aumentará de nuevo algún día, incluso los gusanos recorriendo tus góticas arterias. Con nueva índole –lo sé– me regalarás aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te pedí, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservarás tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocerás que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh corazón, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segurísimo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan sólo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel sólo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma tétrica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada víspera me levanto y elijo con cual de ellos volveré a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus raíces, soy mala –lo sé–. Sobre el taller florido de mi pecho, que allí anda suelto todo el día, pongo también a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¿Quién queda viva? Alguna burda protectora de los mártires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adiós Gracia. Vale, corazón, nadie te obliga hoy, estás de suerte. Me lo hacían, sí, si tu querías. Y ¿adónde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegará la locura –lo sé–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordarás cuando rodábamos hacia la mortal luz que nos rodea…

CONDENADOS

No estamos llenos –dices– y bien, qué más da. Todo aumentará de nuevo algún día, incluso los gusanos recorriendo tus góticas arterias. Con nueva índole –lo sé– me regalarás aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te pedí, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservarás tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocerás que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh corazón, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segurísimo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan sólo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel sólo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma tétrica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada víspera me levanto y elijo con cual de ellos volveré a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus raíces, soy mala –lo sé–. Sobre el taller florido de mi pecho, que allí anda suelto todo el día, pongo también a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¿Quién queda viva? Alguna burda protectora de los mártires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adiós Gracia. Vale, corazón, nadie te obliga hoy, estás de suerte. Me lo hacían, sí, si tu querías. Y ¿adónde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegará la locura –lo sé–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordarás cuando rodábamos hacia la mortal luz que nos rodea…

..un barco que navega por la vida cargado de genes…

El domingo por la mañana, un golpe seco despertó a Hilde. Era la carpeta de anillas, que había caído al suelo. Había estado tumbada en la cama leyendo acerca de Sofia y Alberto, que hablaban de Marx. Luego se había dormido boca arriba con la carpeta en el edredón. La lamparita que tenía sobre la cama había estado encendida toda la noche.
El despertador en el escritorio marcaba las 8.59 con cifras verdes.
Había soñado con grandes fábricas y ciudades llenas de humo y hollín. Sentada en una esquina, una niña vendía cerillas. Gente bien vestida, con largos abrigos, simplemente había pasado flotando.
Al incorporarse en la cama se acordó de aquellos legisladores que despertarían en una sociedad hecha por ellos mismos. Ella podía estar contenta de vivir en Bjerkely.
¿Se habría atrevido a despertarse en Noruega sin saber en qué parte lo haría?
Pero no sólo era cuestión del lugar donde despertaría. También podría haberse despertado en una época completamente distinta.
En la Edad Media, por ejemplo, o en una sociedad de la Edad de Piedra de hace diez o veinte mil años. Hilde intentó imaginarse sentada delante de la puerta de una caverna. Tal vez estaría preparando una piel.
¿Como viviría una chica de quince años antes de que existiera lo que llamamos cultura? ¿Cómo habría pensado entonces?
Hilde se puso un jersey, cogió la carpeta y se sentó para continuar la lectura de la larga carta de su padre.
Justo en el instante en que Alberto acababa de decir »final del capítulo», alguien llamó a la puerta de la Cabaña del Mayor
-¿No tenemos opción, verdad? -dijo Sofía.
-Supongo que no gruñó Alberto.
Fuera había un hombre muy viejo con pelo y larga barba blancos. En la mano derecha llevaba un bastón, y en la izquierda una gran lámina de un barco. A bordo de éste se podía ver toda clase de animales.
-¿Y quién es este viejo señor? -interrogó Alberto.
-Me llamo Noé.
__Me lo imaginaba.
-Tu propio progenitor, hijo mío. Pero supongo que ya no está de moda acordarse de los progenitores.
¿Qué llevas en la mano? -preguntó Sofía.
__Es una lámina de todos los animales que se salvaron del gran diluvio. Toma, hija mía, es para ti.
Sofía cogió la gran ilustración y el viejo dijo:
-Tendré que ir a casa a regar mis parras…
Dio un pequeño salto juntando los pies en el aire, de la forma que sólo saben hacerlo hombres muy mayores de muy buen humor.
Sofía y Alberto volvieron a entrar y se sentaron. Sofía empezó a mirar la lámina, pero Alberto se la quitó con autoridad.
-Primero vamos a centrarnos en las grandes líneas dijo.
-Empieza.
-Nos olvidamos de decir que Marx vivió los últimos treinta y cuatro años de su vida en Londres, adonde se trasladó en 1849, y murió en 1883. Durante todo ese período también vivió Charles Darwin en las afueras de Londres. Murió en 1882 y fue enterrado solemnemente en Westminster Abbey como uno de los grandes hijos de Inglaterra. Pero Marx y Darwin no sólo se cruzan en el tiempo y en el espacio. Marx intentó dedicar a Darwin la edición inglesa de su gran obra El capital, pero Darwin no accedió. Al morir Marx, al año siguiente de Darwin, su amigo Friedrich Engels dijo: «De la misma manera que Darwin descubrió las leyes del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió las leyes del desarrollo histórico de la humanidad».
Entiendo.
-Otro importante pensador que también deseaba relacionar su actividad con Darwin, fue el psicólogo Sigmund Freud. También él vivió el último año de su vida en Londres. Freud señaló que tanto la teoría de la evolución de Darwin, como su propio psicoanálisis habían supuesto un agravio al «ingenuo amor propio del ser humano».
Son ya muchos nombres, pero estamos hablando de Marx, Darwin y Freud, ¿no?
En un sentido más amplio se puede hablar de una corriente naturalista desde mediados del siglo XIX, hasta muy adentrado nuestro propio siglo. Por naturalismo se entiende un concepto de la realidad que no admite ninguna otra realidad que la naturaleza y el mundo perceptible. Un naturalista considera, por lo tanto, al hombre como una parte de la naturaleza. Un investigador naturalista se basará exclusivamente en hechos dados por la naturaleza, es decir, ni en especulaciones racionalistas, ni en ninguna otra forma de revelación divina.
-¿Esto es válido para Marx, Darwin y Freud?
-Decididamente sí. Las palabras clave de mediados del siglo pasado son «naturaleza», «ambiente», «historia»,
«evolución» y «crecimiento». Marx había señalado que la ideología de los seres humanos es un producto de la base material de la sociedad. Darwin demostró que el ser humano es el resultado de un largo desarrollo biológico, y el estudio de Freud del subconsciente mostró que los actos de los hombres se derivan, a menudo, de ciertos instintos animales.
-Creo que entiendo lo que quieres decir con «naturalismo» ¿pero no sería mejor hablar de una cosa cada vez?
-Vamos a hablar de Darwin, Sofía. Supongo que te acordarás de que los presocráticos buscaban explicaciones naturales a los procesos de la naturaleza. De la misma manera que ellos tuvieron que librarse de las viejas explicaciones mitológicas, Darwin tuvo que librarse de la visión de la Iglesia sobre la creación de animales y hombres.
¿Pero fue en realidad un filósofo?
__Darwin era biólogo e investigador de la naturaleza. Pero fue el científico de los tiempos modernos que más que ningún otro desafió la visión de la Biblia sobre el lugar del hombre en la Creación de Dios.
-Entonces me vas a hablar un poco de la teoría de la evolución de Darwin, ¿no?
-Empecemos con el propio Darwin. Nació en la pequeña ciudad de Shrewsbury en 1809. Su padre, el doctor Robert Darwin, era un conocido médico del lugar y muy severo en cuanto a la educación de su hijo. Cuando Charles era alumno del Instituto de Bachillerato de Shrewsbury, el director dijo de él que andaba por ahí hablando tonterías y presumiendo sin méritos, que no hacía absolutaniente nada útil. Por «útil» este director de instituto entendía aprenderse de memoria los verbos latinos y griegos. Con andar por ahí, quería decir que Charles iba y venía coleccionando escarabajos de todas clases.
-Llegaría a arrepentirse de aquellas palabras.
-También mientras estudiaba teología se interesaba más por cazar pájaros y atrapar insectos que por los estudios. No obtuvo, por tanto, buenos resultados en lo que a teología se refiere. Pero aparte de los estudios de teología logró labrarse cierta reputación como investigador de la naturaleza. También se interesó por la geología, que tal vez fuera la ciencia más expansiva de la época. Después de obtener su título de teología en Cambridge en el mes de abril de 1831, se puso a viajar por el norte de Gales para estudiar formaciones de piedras y fósiles. En el mes de agosto del mismo año, cuando tenía veintidós años, recibió una carta que marcaría el rumbo del resto de su vida…
-¿Qué ponía en esa carta?
-La carta venía de su amigo y profesor John Steven Henslow. Decía: «Me han pedido… recomendar a un investigador de la naturaleza para acompañar al capitán Fitzroy, que ha recibido el encargo del Gobierno de investigar el extremo sur de América. Yo dije que te consideraba a ti la persona más cualificada que conozco para encargarse de una tarea de esta clase. En cuanto a las condiciones de sueldo, no sé nada. El viaje durará dos años…».
-¡Madre mía, todo lo que sabes de memoria!
-Un detalle sin importancia, Sofía.
-¿Y contestó que sí?
-Se moría de ganas por aprovechar esta oportunidad, pero en aquella época los jóvenes no hacían nada sin el consentimiento de sus padres. Tras largas consideraciones, el padre dijo que sí, y al final sería él quien pagaría el viaje del hijo. En cuanto a las «condiciones de sueldo», resultó que no había tal cosa.
-Ah…
-El barco era el buque de guerra H.M.S Beagle. El 27 de
Septiembre de 1831, salió de Plymouth rumbo a Sudamérica y no volvió a Inglaterra hasta el mes de octubre de 1836, lo que quiere decir que los dos años se convirtieron en cinco. Por otra parte, el viaje a Sudamérica se convirtió en una vuelta al mundo. Estamos ante el viaje científico más importante de los tiempos modernos.
-¿Dieron realmente la vuelta al mundo?
-Literalmente, sí. Desde Sudamérica continuaron viaje por el Pacífico hasta Nueva Zelanda, Australia y sur de Africa. Luego volvieron hasta Sudamérica, antes de regresar finalmente a Inglaterra. Darwin escribió que «el viaje en el Beagle ha sido, decididamente, el suceso más importante de mi vida».
-No sería fácil ser investigador de la naturaleza en el mar.
__Los primeros años, el Beagle navegaba bordeando la costa de Sudamérica, lo que proporcionó a Darwin una magnífica oportunidad para conocer el continente también por tierra. Importantísimas fueron también sus incursiones en las islas Galápagos en el Pacífico, al oeste de Sudamérica. Así pudo recoger y coleccionar un amplio material que se iba enviando a Inglaterra. No obstante, conservó para sí sus muchas reflexiones sobre la naturaleza y la historia de los seres vivos. Cuando volvió a su patria, con sólo 27 años era ya un famoso investigador de la naturaleza. Tenía ya en su mente una idea clara de lo que sería su teoría de la evolución. Pero pasarían muchos años hasta que publicara su obra más importante. Darwin era un hombre prudente, Sofía; como debe serlo un investigador de la naturaleza,
-¿Cómo se titulaba esa obra?
-Bueno, en realidad fue más de una. Pero el libro que incitó el debate más enardecido en Inglaterra fue “El Origen de las especies”, que salió en 1859. El título era: On the Origin of Species by Means of Natural Selection or the Preservation of Favoured Races in Struggle for Life. Este título tan largo resume toda la teoría de Darwin.
-¿Y qué significa eso?
-«El Origen de las especies mediante la selección natural y la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la vida.»
-Pues sí, ese título tiene mucho contenido.
-Pero lo vamos a ver punto por punto. En el de las especies Darwin presentó dos teorías o tesis: En primer lugar dijo que todas las plantas y animales actuales descendían de formas anteriores más primitivas. Mantuvo que tiene lugar una evolución biológica. Y lo segundo que defendió fue que la evolución se debía a la «selección natural».
-Porque sobreviven los más fuertes, ¿verdad?
-Pero primero nos centraremos en la propia idea de la evolución. La idea en sí no era muy original. En determinados círculos, la fe en una evolución biológica había comenzado a extenderse ya desde principios del siglo XIX. El más influyente fue el zoólogo francés Lamarck. Y antes de él, el propio abuelo de Darwin, Erasmus Darwin, había insinuado que las plantas y los animales habían evolucionado de unas pocas especies primitivas. Pero ninguno de ellos había dado una explicación de cómo ocurre esa evolución y, por lo tanto, tampoco fueron peligrosos adversarios de los hombres de la iglesia.
-Pero Darwin si lo fue.
-Sí, y no sin razón. Tanto los hombres de la Iglesia, como muchos sectores de los ambientes científicos, se atenían a la doctrina de la Biblia. Según la cual las distintas especies de plantas y animales eran inalterables. La idea era que cada especie animal fue creada de una vez por todas mediante un determinado acto de creación. Esta visión cristiana también armonizaba con Platón y Aristóteles.
¿Cómo?
-La teoría de las Ideas de Platón implicaba que todas las especies animales eran inalterables porque estaban formadas según las Ideas o formas eternas. El que las especies animales fueran inalterables constituía también una piedra angular en la filosofía de Aristóteles. No obstante, precisamente en la época de Darwin se realizaron varias observaciones y hallazgos que pusieron nuevamente a prueba las ideas tradicionales.
-¿Qué observaciones y hallazgos fueron éstos?
__En primer lugar, se encontraban cada vez más fósiles, y además se encontraron grandes restos de huesos de animales extinguidos. El propio Darwin se había asombrado por los hallazgos de restos de animales marinos tierra adentro. En Sudamérica, incluso en lo alto de los Andes, hizo hallazgos de este tipo. Sofía, ¿tú me puedes explicar esto?
-No.
-Algunos opinaban que simplemente las personas o los animales los habían tirado por allí. Otros pensaban que Dios había creado esos fósiles y restos de animales marinos. Sólo con el fin de engañar a los impíos.
-¿Qué opinaba la ciencia?
-La mayor pade de los geólogos defendió la «teoría de la crisis», en el sentido de que la Tierra había sido asolada varias veces por grandes inundaciones, terremotos y otras catástrofes que extinguieron toda clase de vida. También la Biblia narra una catástrofe de ese tipo. Estoy pensando en el diluvio y en el Arca de Noé. Con cada catástrofe, Dios había renovado la vida de la Tierra creando plantas y animales nuevos y más perfectos.
¿Y entonces los fósiles eran huellas de formas anteriores de vida, formas que se extinguieron tras alguna terrible catástrofe?
-Exactamente. Se decía, por ejemplo, que los fósiles eran huellas de animales que no consiguieron sitio en el Arca de Noé. Pero cuando Darwin se marchó de Inglaterra en el Beagle, se llevó consigo el primer tomo de la obra Principios de Geología, del geólogo inglés Charles Lyell. Este científico opinaba que la geografía actual, con montañas altas y valles profundos, era el resultado de una evolución inmensamente larga y lenta. La idea era que cambios muy pequeños pueden conducir a enormes cambios geográficos, si se tienen en cuenta los grandísimos espacios de tiempo transcurridos.
-¿En qué cambios pensaba él?
-Pensaba en las mismas fuerzas que actúan hoy: el sol, el viento, la lluvia, la nieve, el deshielo, los terremotos y los elevamientos de la tierra. Se suele decir que la gota horada la piedra, no mediante la fuerza, sino mediante el continuo goteo. Lyell pensaba que esos cambios pequeños y graduales durante largos espacios de tiempo pueden llegar a transformar la naturaleza completamente. Pero esta tesis sola, no podía explicar por qué Darwin había encontrado restos de animales marinos en lo alto de los Andes, aunque él no abandonó nunca esta idea de que cambios pequeños y graduales podían dar lugar a grandes cambios, transcurridos ya espacios de tiempo inmensamente largos.
-¿Pensaría que también se podía emplear una explicación parecida para la evolución de los animales?
-Sí, se preguntaba precisamente eso. Pero como ya he indicado, Darwin era un hombre prudente, e hizo la pregunta mucho antes de atreverse a aventurar alguna respuesta. En este aspecto, emplea exactamente el mismo método que todos los verdaderos filósofos. Es importante preguntar, pero no siempre hay que tener prisa por contestar.
-Entiendo.
-Un factor decisivo de la teoría de Lyell era la edad de la Tierra. En la época de Darwin se suponía generalmente que habían pasado unos 6.000 años desde que Dios creara el mundo. Se había llegado a esa cifra contando las generaciones desde Adán y Eva hasta ese momento.
-¡Qué ingenuidad!
-Bueno, eso es fácil de decir para nosotros, ahora que tenemos tanta información. Darwin llegó a la conclusión de que la Tierra tenía unos 300 millones de años, pues una cosa quedaba totalmente clara, y era que ni la teoría de Lyell sobre la evolución gradual, ni la del propio Darwin tendrían ningún sentido si no se contaba con períodos enormemente largos.
-¿Y qué edad tiene verdaderamente la Tierra?
-Hoy sabemos que la Tierra tiene 4.600 millones de años,
-Ya está bien…
-Hasta ahora nos hemos centrado en uno de los argumentos de Darwin sobre la evolución biológica: la existencia estratificada de fósiles en las distintas capas de una montaña. Otro argumento era la repartición geográfica de las especies vivas. En este aspecto, el viaje de investigación del propio Darwin contribuyó con un material nuevo e inmensamente rico. Observó con sus propios ojos que, de una región a otra, las distintas especies animales podían distinguirse por muy pequeñas diferencias. Sobre todo hizo unas interesantes observaciones al respecto en las islas Calápagos, al oeste de Ecuador.

-¡Cuéntame!
-Estamos hablando de un denso grupo de islas volcánicas. Por lo tanto no había grandes diferencias ni en la fauna ni en la flora. Pero a Darwin le interesaban precisamente esas pequeñas diferencias que existían. En todas esas islas se topaba con tortugas gigantes, pero variaban un poco de isla a isla. ¿Verdaderamente había creado Dios una raza de tortugas gigantes distinta para cada una de las islas?
-Lo dudo.
-Aún más importantes fueron las observaciones que hizo Darwin sobre los pájaros en las Calápagos. Había claras diferencias de isla a isla entre las distintas clases de pinzones, por ejemplo en lo que se refiere a la forma del pico. Darwin demostró que estas variaciones estaban estrechamente unidas a lo que los pinzones comían en las distintas islas. El pinzón de tierra, de pico puntiagudo, se alimentaba de piñones; el pequeño pinzón cantor, de insectos; el pinzón carpintero, de insectos que cogía en los troncos y las ramas de los árboles… Cada una de las clases tenía un pico perfectamente adaptado a los alimentos que tomaba. ¿Provenían todos esos pinzones de la misma especie de pinzones? ¿Se había ido adaptando esa especie al entorno de las distintas islas, manera que al final habían aparecido nuevas especies de pinzones?
-Tal vez llegara a esa conclusión.
-Sí, quizás Darwin se convirtiera en «darvinista» precisamente en las islas Galápagos. También se dio cuenta de que la fauna en el pequeño archipiélago se parecía a mucha de la que había observado en América del Sur. ¿Podía ser que definitivamente Dios hubiera creado esos animales un poco distintos entre ellos, o es que había tenido lugar una evolución? Dudaba cada vez más de que
las especies fueran inalterables. Pero aún no tenía ninguna explicación satisfactoria sobre cómo tal evolución o adaptación podía haberse producido. Quedaba aún otro argumento a favor de la teoría de que todos los animales de la Tierra estaban emparentados.
-¿Cuál?
-El que se refiere al desarrollo del feto en los mamíleros. Si se comparan fetos de perro, murciélago, conejo y ser humano en una fase temprana, son tan parecidos que casi no se percibe la diferencia. Hasta que el feto no está mucho más desarrollado, no se puede distinguir el feto humano del feto de conejo. Esto debería indicar que somos parientes lejanos, ¿no?
-¿Pero seguía sin encontrar la explicación a cómo se había producido el desarrollo?
-Reflexionaba constantemente sobre la teoría de Lyell de que los cambios minúsculos podían dar lugar a grandes variaciones después de espacios de tiempo inmensamente largos. Pero no encontró ninguna explicación que pudiera servir de principio universal. Conocía también la teoría del zoólogo francés Lamarck. Lamarck había señalado que cada una de las especies animales había evolucionado según sus necesidades. Las jirafas, por ejemplo, tenían el cuello tan largo porque durante muchas generaciones lo habían estirado con el fin de llegar a las hojas de los árboles. Lamarck opinaba que las cualidades que cada individuo va adquiriendo poco a poco gracias a sus propios esfuerzos también son heredadas por los hijos. No obstante, Darwin dejó esta teoría de las «cualidades adquiridas» a un lado, simplemente porque Lamarck no tenía ninguna prueba de sus atrevidas aseveraciones. Pero había otro aspecto, mucho más próximo, en el que Darwin pensaba cada vez más. Podríamos decir que tenía el propio mecanismo de la evolución de las especies delante de sus narices.
Estoy esperando.
-Pero prefiero que tú misma descubras ese mecanismo. Por eso te pregunto: si tienes tres vacas, pero sólo tienes comida para alimentar a dos de ellas, ¿qué harías entonces?
-Puede que tuviera que sacrificar a una de ellas.
-¿Sí…? ¿Y a qué vaca matarías?
-Seguramente mataría a la vaca que diera menos leche.
-¿Ah, sí?
-Sí, es lógico.
-Y precisamente eso es lo que la gente ha hecho durante miles de años. Pero no dejemos todavía a las dos vacas. Y si quisieras que una de ellas tuviera terneros, ¿a cuál de ellas elegirías para tenerlos?
-A la que diera más leche, porque lo más seguro es que también el ternero se convirtiera en una buena vaca lechera.
-De modo que prefieres las buenas vacas lecheras a las malas. Entonces bastará con un ejercicio más. Si vas de caza y tienes dos perros cazadores, pero tienes que deshacerte de uno de ellos, ¿con cuál de ellos te quedarías?
Evidentemente me quedaría con el que fuera mejor cazador.
-De esa manera favorecerías al perro cazador más hábil, ¿verdad? Y ése, Sofía, ha sido el procedimiento que ha utilizado la humanidad para criar animales durante más de diez mil años. Las gallinas no siempre han puesto cinco huevos a la semana, las ovejas no han tenido siempre tanta lana, y los caballos no han sido siempre tan fuertes y rápidos. La gente ha ido haciendo una selección artificial. Y lo mismo ha pasado dentro del reino vegetal. No se siembran patatas malas si se tiene acceso a mejores semillas. Nadie se ocupa de cortar espigas que no llevan trigo. El punto clave de Darwin es que ninguna vaca, ninguna espiga de trigo ningún perro o ningún pinzón son idénticos a otros ejemplares de su misma especie. La naturaleza muestra un enorme abanico de variaciones, incluso dentro de la misma especie ningún individuo es idéntico a otro. De eso seguramente te diste cuenta cuando probaste la bebida azul.
-Ya lo creo.
-Darwin tuvo que preguntarse a sí mismo: ¿podría exisitir un mecanismo semejante también en la naturaleza? ¿Podría ser que la naturaleza realizara una «selección natural» de individuos «aptos» para vivir? Y finalmente, pero no por ello menos importante: ¿podría un mecanismo de ese tipo crear muy a la larga especies totalmente nuevas de animales y plantas?
-Me imagino que la respuesta es que sí.
-Darwin seguía sin poderse imaginar del todo cómo se podía realizar tal «selección natural». Pero en el mes de octubre de 1838, exactamente dos años después de volver en el Beagle, se encontró por pura casualidad con un pequeño libro del especialista en población Thomas Malthus, titulado An Essay on the PrincipIe of Population (Ensayo sobre el principio de la población). Fue Benjamin Franklin, el americano que entre otras cosas inventó el pararrayos, quien le dio la idea del libro a Malthus. Franklin había señalado que si no hubiese factores del imitadores en la naturaleza, una sola planta o especie se habría extendido por toda la Tierra. Pero como hay varias especies, se mantienen en jaque entre ellas.
-Entiendo.
-Malthus continuó desarrollando esta idea y la aplicó a la situación de la población de la Tierra. Señaló que la capacidad procreadora de los humanos es tan grande que siempre nacen más niños de los que tienen posibilidad de que vivan. Opinaba que ya que la producción de alimentos nunca podrá llegar a alcanzar el crecimiento de la población, un gran número está destinado a sucumbir en la lucha por la vida. Los que sobrevivan, y, por consiguiente, saquen adelante la raza, serán los que mejor se defiendan en la lucha por la existencia.
-Suena lógico.
-Pero éste era ese mecanismo universal que buscaba Darwin. De pronto tuvo la explicación de cómo sucede la evolución. Se debe a la selección natural en la lucha por la vida y, en esa lucha, el que mejor se adapte al entorno es el que sobrevivirá y llevará la raza adelante. Ésta era la segunda teoría que presentó en el libro El origen de la especies. Escribió: «El elefante es, de todos los animales conocidos, el que más despacio se reproduce, pero si todas sus crías sobrevivisen habría, después de 750 años, cerca de diecinueve millones de elefantes descendientes de la primera pareja».
-Por no hablar de todos los miles de huevas de bacalao de un solo bacalao.
-Darwin señaló que la lucha por la existencia es a menudo más dura entre especies cercanas, porque tienen que luchar por los mismos alimentos. Es entonces cuando actúan las pequeñas ventajas, es decir, las pequeñas y positivas variaciones con respecto a la media. Cuanto más dura sea la lucha por la existencia, más rápida será la evolución de nuevas especies. En esos casos solamente sobrevivirán los que estén mejor adaptados, todos los demás morirán.
-Cuanto menos alimento haya y más numerosas sean las camadas, ¿más rápida será la evolución?
-Si, pero no se trata únicamente de alimentos. Puede ser igual de importante evitar ser presa de otros animales. En este sentido puede ser una ventaja, por ejemplo, tener un color de «camuflaje», o la capacidad de correr deprisa o de detectar animales hostiles, o, en el peor de los casos, saber mal. Tampoco es de despreciar un veneno que mate a los animales de rapiña. No es una casualidad que muchos cactus sean venenosos, Sofía. En el desierto crece casi únicamente el cactus, razón por la cual es una planta muy expuesta a los animales herbívoros.
-La mayoría de los cactus tiene además pinchos.
-También la capacidad de reproducción es evidentemente de importancia primordial. Darwin estudió detalladamente lo ingeniosa que llega a ser en muchos casos la polinización. Las plantas irradian sus maravillosos colores v emiten sus dulces aromas precisamente con el fin de atraer a insectos que contribuyan a la polinización. Por la misma razón los pájaros entonan sus hermosos gorgoritos. Un buey perezoso o melancólico no tiene como tal ningún interés para la historia de su especie. Tales cualidades aberrantes desaparecerán casi instantáneamente. Porque la única misión que tiene el individuo es crecer y alcanzar la madurez sexual y reproducirse para continuar la especie. Es como una larga carrera de relevos. Aquellos que, por alguna razón, no consiguen llevar adelante sus genes, serán eliminados durante la selección. De esta forma la especie siempre irá mejorando. La resistencia a las enfermedades es una importante cualidad que siempre van recogiendo y conservando las variantes que sobreviven.
-¿Quiere decir eso que todo mejora cada vez más?
-La selección constante hace que los que estén mejor adaptados a un determinado ambiente, o a una determinada celda ecológica, sean los que a la larga continúen la especie dentro de ese ambiente. No obstante, lo que es una ventaja en un ambiente no tiene por qué serlo en otro. Para algunos de los pinzones de las islas Calápagos la destreza voladora era muy importante. Pero no es tan importante volar bien si la comida hay que buscarla en la tierra. En el transcurso de los tiempos, han surgido tantas especies animales precisamente por existir tantas celdas distintas en la naturaleza.
-Pero, en cambio sólo hay una especie humana
-Sí, porque los humanos tienen una fantástica capacidad de adaptarse a las más diversas condiciones de vida. Esto fue algo que asombró a Darwin cuando vio cómo los indios de la Tierra de Fuego sobrevivían en aquel clima tan frío. Pero no significa que todos los humanos sean iguales. Los que viven alrededor del ecuador, tienen la piel más oscura que los que habitan las regiones más al norte, y esto se debe a que la piel morena protege mejor contra la luz solar. Personas blancas que se exponen mucho al sol están, por ejemplo, más expuestas a padecer cáncer de piel.
-¿Es una ventaja tener la piel blanca si vives en el norte?
-Pues sí, porque en el caso contrario, las personas habrían tenido la piel oscura en todas partes. Pero la piel blanca desarrolla más fácilmente vitaminas solares, lo que puede ser una gran ventaja en lugares con poco sol. Hoy en día esto no es muy importante porque podemos procurarnos suficientes vitaminas solares con lo que comemos. Pero no hay nada que sea casual en la naturaleza. Todo se debe a los minúsculos cambios que han ido teniendo lugar durante innumerables generaciones.
-En realidad es fantástico.
¿Verdad que sí? Entonces, por ahora, podemos resumir la teoría de la evolución de Darwin de la siguiente forma…
¡Venga!
-Podemos decir que la «materia prima» que se halla detrás de la evolución de la vida en la Tierra son las constantes variaciones entre los individuos dentro de la misma especie y también las enormes camadas que hacen que sólo una pequeña parte consiga sobrevivir. El propio «mecanismo» o fuerza motriz Ile la evolución es la selección natural en la. lucha por la existencia. Esta selección hace que siempre sean los más fuertes o los «mejor adaptados» los que sobrevivan.
-Me parece tan lógico como un ejercicio de matemáticas. ¿Cómo fue recibido el libro sobre el «origen de las especies»?
-Hubo algunas luchas bastante feroces. La Iglesia protestó enérgicamente, y la ciencia británica se dividió en dos. En realidad no era de extrañar, pues Darwin había alejado a Dios del acto de la Creación. Ahora bien, algunos señalaron que era mucho más grandioso crear algo que llevara inherentes sus propias posibilidades de evolución que crear en detalle todas las cosas de una sola vez.
De pronto Sofía se levantó de la silla de un salto.
-¡Mira! -exclamó.
Señaló a la ventana. Junto al lago andaban una mujer hombre cogidos de la mano. Estaban totalmente desnudos.
-Son Adán y Eva -dijo Alberto-. Poco a poco tuvieron que resignarse a compartir su destino con el de Caperucita Roja y Alicia en el País de las Maravillas. Por eso aparecen aquí.
Sofia se acercó a la ventana para verlos mejor. Pronto desaparecieron entre los árboles.
-Porque Darwin pensaba que los humanos descendían de los animales, ¿no?
-En 1871 publicó el libro Descent of man, o La descedencia humana, en el que señala todos los grandes parecidos entre humanos y animales; y que los humanos y los monos antropoideos en algún momento del pasado tienen que haberse desarrollado del mismo progenitor. Por entonces también se habían encontrado los primeros fósiles de cráneos de una clase extinguida de humanos, primero en una cantera en el peñón de Gibraltar y unos años más tarde en Neanderthal, en Alemania. Curiosamente las protestas fueron menores en 1871 que en 1859, cuando Darwin publicó El origen de las especies, pero la idea de que el hombre desciende de los animales ya estaba implícita en aquel primer libro. Y, como ya he dicho, cuando murió Darwin en 1882 fue enterrado con todos los honores como un pionero del mundo de la ciencia.
-De modo que al final recibió los honores que se merecía.
-Al final sí. Pero al principio fue caracterizado como el «hombre más peligroso de Inglaterra».
-¡Madre mía!
-«Esperemos que no sea verdad», dijo una noble señora, «pero si resulta ser verdad, esperemos que no se llegue a saber públicamente». Un reconocido científico de la época dijo algo parecido: «Un humillante descubrimiento; cuanto menos se hable de él, mejor».
-¡Ellos casi aportaron la prueba de que los humanos están emparentados con los avestruces!
-Pues sí, es verdad. Pero es fácil para nosotros saberlo todo a posteriori. De pronto mucha gente se sintió obligada a revisar su visión del Génesis de la Biblia. El joven escritor John Ruskin lo expresó así: «Ojalá los geólogos me dejaran en paz. Al final de cada versículo de la Biblia oigo sus martillazos».
-¿Y los martillazos eran el dudar de la palabra de Dios?
-Supongo que era eso lo que quiso decir. Porque no sólo se desmoronó la interpretación literal del Génesis, sino que la teoría de Darwin implicaba que eran variaciones completamente casuales las que al fin y al cabo habían producido al hombre. Y más que eso: Darwin había convertido al ser humano en un producto de algo tan poco emocional como la «lucha por la existencia».
-¿Darwin dijo algo de cómo se producen estas «variaciones casuales»?
-Estás tocando el punto más débil de su teoría. Darwin tenía sólo vagas nociones de genética. Algo se produce mediante el cruce. Un padre y una madre nunca llegan a tener dos hijos totalmente iguales; ya ahí se produce una cierta variación. Por otra parte, tampoco se puede conseguir algo verdaderamente nuevo de esa manera. Además hay plantas y animales que son gemíparos, o que se reproducen mediante división celular. En cuanto a la cuestión de cómo se producen las variaciones, el llamado neodarvinismo ha completado la teoría de Darwin.
-¡Cuéntame!
-Todo lo que sea vida y reproducción se trata, en último término, de división celular. Al dividirse una célula en dos, se producen dos células idénticas con exactamente los mismos genes. Por división celular se entiende, por tanto, el que una célula se copia a sí misma.
-¿Sí?
-Pero algunas veces ocurren minúsculos fallos en este proceso, de modo que la célula copiada no sale exactamente igual a la célula madre. A este fenómeno la biología moderna lo llama mutación. Tales mutaciones pueden carecer totalmente de importancia, pero otras pueden conducir a cambios acentuados de las cualidades del individuo. Algunas pueden ser directamente dañinas, y esos «mutantes» se eliminan constantemente de las grandes camadas mediante la selección. Muchas enfermedades se deben en realidad a una mutación. Ahora bien, algunas veces una mutación también puede aportar al individuo precisamente aquella cualidad positiva que este individuo necesita para defenderse mejor en la lucha por la existencia.
-¿Por ejemplo un cuello más largo?
-La explicación de Lamarck sobre el cuello largo de la jirafa, era que las jirafas se habían estirado. Pero según el darvinismo, ninguna cualidad de ese tipo es hereditaria, Darwin pensó que era una variación natural de la longitud del cuello del progenitor de la jirafa. El neodarvinismo completa este punto señalando una clara causa de que se produzcan esas variaciones.
-¿Eran las mutaciones?
-Sí. Cambios completamente accidentales en los genes proporcionaron a algunos de los antepasados de las jirafas un cuello un poco más largo que la media. Cuando había escasez de comida podía resultar muy importante. El que llegaba más alto en los árboles, tenía las mayores posibilidades de sobrevivir. Podemos además imaginarnos que algunas de las jirafas primitivas hubieran desarrollado la capacidad de hurgar en la tierra para encontrar comida. Después de muchísimo tiempo, una especie de animales extinguida puede, como ves, dividirse en dos especies de animales.
-Entiendo.
-Vamos a ver unos ejemplos más recientes de cómo funciona la selección natural. Es un principio muy sencillo.
-¡Venga, cuéntame!
-En Inglaterra vive una determinada especie de mariposas llamada medidor de abedul. Como su nombre indica, viven en los claros troncos de los abedules. Si retrocedemos al siglo XVIII veremos que la gran mayoría de medidores de abedules era de un color gris claro. ¿Por qué, Sofía?
-Porque así los pájaros no las veían fácilmente.
-Pero de vez en cuando nacían algunos ejemplares oscuros, debido a mutaciones completamente accidentales. ¿Cómo crees que se defendieron estas variantes oscuras?
-Serían mas fáciles de ver, y por consiguiente también más fáciles de atrapar por pájaros hambrientos.
-Porque en este ambiente, es decir en los claros troncos de abedul, el color oscuro era una cualidad desfavorable. Por lo tanto, eran siempre las mariposas blancas las que aumentaban. Pero de pronto sucedió algo en el ambiente. Debido a la industrialización, en algunos lugares los troncos blancos se volvieron completamente oscuros por el hollín. ¿Qué crees que sucedió entonces?
Supongo que ahora eran las mariposas oscuras las que se defendían mejor.
-Sí, y no tardaron mucho en aumentar en cantidad. Entre 1848 y 1948 el porcentaje de medidores negros de abedules aumentó del uno al noventa y nueve por ciento en algunos sitios. El ambiente había sido modificado, y ya no era ninguna ventaja ser claro en la lucha por la existencia. ¡Más bien al contrario! Los «perdedores» blancos eran eliminados, con la ayuda de los pájaros, nada más aparecer en los árboles. No obstante volvió a suceder un importante cambio. Una reducción en la utilización de carbón y un mejor equipo de limpieza en las fábricas ha dado como resultado un medio ambiente mucho más limpio en los últimos años.
-¿De modo que los troncos se están volviendo blancos?
-Por eso las mariposas están a punto de volver al color blanco. Eso es lo que se llama adaptación. Estamos ante una ley de la naturaleza.
-Entiendo.
-Pero hay más ejemplos sobre cómo las personas intervienen en el medio ambiente.
-¿En qué estás pensando?
-Se ha intentado combatir las alimañas con distintas materias venenosas. En un principio puede dar buenos resultados. Pero cuando se pulveriza un campo o un huerto con venenos contra los insectos, se causa una pequeña catástrofe ecológica para aquellas alimañas que uno desea combatir. Una serie de mutaciones puede dar lugar a que aparezca un grupo de alimañas que sea más resistente al veneno empleado. Ahora esos «ganadores» tienen el campo libre, y de esa manera las alimañas se vuelven cada vez más difíciles de combatir precisamente por los intentos humanos de exterminarlas. Son, como ya sabes, las variantes más resistentes las que sobreviven.
-¡Qué horror!
-Al menos da que pensar. También en nuestro propio cuerpo intentamos combatir parásitos dañinos. Estoy pensando en las bacterias.
-Utilizamos penicilina u otros antibióticos.
-Y una cura de penicilina es precisamente una «catástrofe ecológica» para los pequeños diablos. Pero conforme íbamos derrochando penicilina también nos hacíamos resistentes a ciertas bacterias. De esa forma hemos ido creando bacterias que son mucho más difíciles de combatir que antes. Nos vemos obligados a utilizar antibióticos cada vez más fuertes, pero al final…
-Al final nos saldrán las bacterias por la boca, ¿no? ¿Quizás tengamos que empezar a pegarles tiros?
-Eso quizás sea un poco exagerado. Pero está claro que la medicina moderna ha creado un serio dilema. No se trata sólo de que algunas bacterias se hayan vuelto más agresivas. Antes había muchos niños que no llegaban a adultos porque sucumbían a diferentes enfermedades, e incluso se puede decir que sólo sobrevivían unos pocos. Ahora bien la medicina moderna ha dejado esta selección natural de alguna manera fuera de juego. Lo que ayuda a un individuo a superar una mala racha de salud, puede a la larga llegar a debilitar las resistencias de la humanidad contra diversas enfermedades. Si no consideramos en absoluto lo que llamamos «higiene de la herencia», eso puede conducir a una degeneración de la humanidad. Con esto se quiere decir que se debilitan las condiciones genéticas para evitar enfermedades graves.
-Son perspectivas bastante siniestras.
-Sí, pero un verdadero filósofo no puede dejar de señalar lo «siniestro» si cree que es verdad. Intentemos resumir de nuevo.
¡Adelante!
__Puedes decir que la vida es como una gran lotería en la que solamente los décimos ganadores son visibles.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Los que han perdido en la lucha por la existencia han desaparecido. Detrás de cada especie de plantas y animales de la Tierra hay millones de años de selección de «décimos ganadores». Y los «décimos perdedores» sólo aparecen una vez, lo cual quiere decir que no existe hoy en día ninguna especie de plantas o animales que no puedan llamarse «décimos ganadores» en la gran lotería de la vida.
-Porque sólo se conserva lo mejor.
-Así puedes expresarlo si quieres. Ahora me puedes alcanzar aquella lámina que trajo ese… bueno, ese vigilante de fieras.
Solía le dio la lámina. Por un lado estaba dibujada el Arca de Noé; por el otro lado se había dibujado un árbol genealógico para todas las especies animales. Éste era el lado que Alberto le quería enseñar.
-La lámina muestra el reparto de las distintas especies de plantas y animales. ¿Ves cómo cada una de las distintas especies pertenece a grupos, clases y series?
-Sí.
-Junto con los monos, los hombres pertenecemos a los llamados primates. Los primates son mamíferos, y todos los mamíferos pertenecen a los vertebrados, que a su vez pertenecen a los animales pluricelulares.
-Casi recuerda a Aristóteles.
-Es verdad. Pero esta lámina no sólo nos dice algo de la división de las diferentes especies hoy, sino que también dice algo de la historia de la evolución de la vida. ¿Ves por ejemplo que los pájaros se separaron una vez de los reptiles, y que los reptiles se separaron por su parte de los anfibios y que los anfibios lo hicieron de los peces?
-Sí, queda claro.
-Cada vez que una de las líneas se divide en dos, han surgido mutaciones que han conducido a nuevas especies. Así surgieron también con los años las diferentes clases y series de animales. Esta lámina está muy simplificada. En realidad hoy viven en el mundo más de un millón de especies animales, y ese millón sólo es una fracción de todas las especies animales que han vivido en la Tierra. ¿Ves por ejemplo que un grupo de animales llamados trilobites está totalmente extinguido?
-Y más abajo están los animales unicelulares.
-Algunos de los cuales tal vez no hayan cambiado en un par de millones de años. ¿Ves que va una línea de esos Organismos unicelulares al reino vegetal? Pues también las plantas probablemente descienden de la misma célula primigenia que todos los animales.
-Lo comprendo, pero hay algo que me gustaría saber.
-Dime.
-¿De dónde vino esa «célula primigenia»? ¿Tenía Darwin alguna respuesta a esa pregunta?
-Te he dicho ya que Darwin era un hombre muy prudente. No obstante, sobre este punto que mencionas, se aventuró a adivinar. Escribió: «.. si pudiéramos imaginarnos una pequeña charca cálida en la que se encontraran toda clase de sales, en la que hubiera amoniaco y fósforo, luz, calor, electricidad, etc., y que se formase químicamente un compuesto proteínico en esta charca, dispuesto a someterse a cambios aún más complicados…».
-¿Sí, qué?
-Darwin filosofa sobre cómo la primera célula podría haber surgido en una materia inorgánica. Y vuelve a dar en el clavo. La ciencia de hoy se imagina precisamente que la primera y primitiva forma de vida surgió en esa charquita cálida que describió Darwin.
¡Cuenta!
-Bastará con un esbozo superficial, y recuerda que estamos a punto ya de despedirnos de Darwin. Vamos a dar el salto hasta lo más nuevo en la investigación sobre el origen de la vida en la Tierra.
-Estoy a punto de ponerme nerviosa. Nadie conoce la respuesta a cómo ha surgido la vida, ¿no?
-Quizás no, pero se han ido colocando cada vez más piezas en ese rompecabezas sobre cómo pudo haber comenzado la vida.
-¡Sigue!
-Afirmemos en primer lugar que toda clase de vida en la Tierra, plantas y animales, está construida alrededor de exactamente las mismas sustancias. La definición más sencilla de «vida» es que vida es una sustancia que en una disolución nutritiva tiene la capacidad de dividirse en dos partes idénticas. Este proceso es dirigido por una sustancia que llamamos ADN. Con el ADN se indican los cromosomas o materiales genéticos que se encuentran en todas las células vivas. También hablamos de la molécula ADN, porque el ADN es en realidad una complicada molécula, o una macromolécula. La cuestión es cómo se produjo la primera molécula ADN.
-¿Si?
-La Tierra se formó cuando surgió el sistema solar hace 4.600 millones de años. Al principio era una masa incandescente, pero poco a poco la corteza terrestre se fue enfriando. La ciencia moderna opina que la vida se produjo hace entre 3.000 y 4.000 millones de años.
-Suena completamente improbable.
-Eso no lo puedes decir hasta no haber oído el resto. En primer lugar tienes que darte cuenta de que el planeta tenía un aspecto muy distinto al que tiene hoy. Como no había vida, tampoco había oxígeno en la atmósfera. El oxígeno libre no se forma hasta la fotosíntesis de las plantas. El hecho de que no hubiera oxígeno es muy importante. Es impensable que los ladrillos de la vida, que a su vez pueden formar el ADN, hubieran podido surgir en una atmósfera que contuviera oxígeno.
-¿Por qué?
-Porque el oxígeno es un elemento muy reactivo. Mucho antes de haberse podido formar moléculas tan complicadas como la de ADN, los ladrillos de la molécula ADN se habrían oxidado.
-Vale.
-Por eso sabemos también con seguridad que no surge nueva vida hoy en día, ni siquiera una bacteria o un virus. Esto quiere decir que toda la vida en la Tierra tiene que tener la misma edad. Un elefante tiene un cuadro genealógico tan largo como la bacteria más simple. Podrías decir que un elefante, o una persona, en realidad son una continua colonia de animales unicelulares. Porque en cada célula del cuerpo tenemos exactamente el mismo material genético. Toda la receta sobre quiénes somos se encuentra, por lo tanto, escondida en cada célula minúscula del cuerpo.
-Es curioso.
-Uno de los grandes enigmas de la vida es que las células de un animal pluricelular sean capaces de especializar su función. Porque todas las distintas propiedades genéticas no están activas en todas las células. Algunas de esas propiedades, o genes, están «apagadas» y otras están «encendidas». Una célula del hígado produce unas proteínas diferentes a las que produce una neurona o una célula de la piel. Pero tanto en la célula del hígado, como en la neurona y en la célula de la piel, existe la misma molécula ADN, que contiene, como ya indicamos, toda la receta del organismo del que estamos hablando.
-¡Sigue!
-Cuando no había oxígeno en la atmósfera, tampoco había ninguna capa protectora de ozono alrededor del planeta. Es decir, que no había nada que obstaculizara las radiaciones del universo. Esto es muy importante, porque precisamente esta radiación jugaría un papel relevante en la formación de las primeras moléculas complicadas. Esa radiación cósmica fue la propia energía que hizo que las distintas sustancias químicas de la tierra comenzaran a unirse en complicadas macromoléculas.
-Vale.
-Puntualizo: para que esas moléculas complicadas de las que está compuesta toda clase de vida pudieran formarse, tuvieron que haberse cumplido al menos dos condiciones: no pudo existir oxígeno en la atmósfera, y tuvo que haber existido la posibilidad de radiación del universo.
-Entiendo.
-En la «pequeña charca cálida», o «caldo primigenio la suelen llamar los científicos de hoy en día, se formó en una ocasión una macromolécula enormemente complicada, la cual tenía la extraña cualidad de poder dividirse en dos partes idénticas. Y con ello se pone en marcha esa larga evolución, Sofía. Si simplificamos un poco, vemos que ya estamos hablando del primer material genético, el primer ADN o la primera célula viva. Ésta se dividió y se volvió a dividir, pero desde el principio ocurrieron también constantes mutaciones. Después de un tiempo inmensamente largo ocurrió que esos organismos unicelulares se unieron para formar organismos pluricelulares más complicados. Así se puso también en marcha la fotosíntesis de las plantas, y se formó una atmósfera que contenía oxigeno. Esta atmósfera tuvo una doble importancia: en primer lugar, debido a ella, se pudieron desarrollar los animales que respiraban con pulmones. La atmósfera defendió, además, la vida contra las radiaciones dañinas del universo. Porque precisamente esa radiación, que quizás fuera una importante «chispa» para la formación de la primera célula, también es muy dañina para toda clase de vida.
-Pero supongo que la atmósfera no se formó de un día para otro, ¿no?
-La vida se produjo primero en ese pequeño «mar» que hemos llamado «caldo primigenio». Allí se podía vivir protegido contra la peligrosa radiación. Mucho más tarde, y después de que la vida del mar hubiese formado una atmósfera, subieron a tierra firme los primeros anfibios. Y de todo lo demás ya hemos hablado. Estamos sentados en una cabaña del bosque mirando hacia atrás a un proceso que ha durado unos tres o cuatro mil millones de años. Precisamente en nosotros el largo proceso ha llegado a tomar conciencia de si mismo.
-¿Pero tú crees, a pesar de todo, que todo esto ha sucedido por pura casualidad?
-No, yo no he dicho eso. La lámina muestra que la evolución puede tener una dirección. En el curso de millones de años se han ido formando animales con un sistema nervioso cada vez más complicado y poco a poco también con un cerebro cada vez más grande. Personalmente no creo que esto sea casual. ¿Tú qué crees?
-El ojo humano no puede haber sido creado por pura casualidad. ¿No crees que significa algo el que podamos ver el mundo que nos rodea?
-Lo del desarrollo del ojo también asombró a Darwin. No le encajaba muy bien que una cosa tan maravillosa como un ojo pudiera surgir solamente por la selección natural.
Sofía se quedó mirando a Alberto. Pensó en lo extraño que era que viviera justo en este momento, que viviera solamente esta vez y que jamás volviera a la vida. De pronto exclamó:
-«Qué significa la eterna Creación, si todo lo creado ha de desaparecer para siempre!»
Alberto la miró severamente.
-No deberías hablar así, hija mía. Son palabras del diablo.
-¿Del diablo?
-O de Mefisto, del Fausto de Goethe: «Was solí uns denn das ewge Schaffen! / Ceschaífenes zu nichts hinwegzuraffen! »
-¿Pero qué significan exactamente esas palabras?
-Justo en el instante antes de morir, Fausto mira hacía atrás en su larga vidar y exclama triunfante:

Deténte, eres tan hermosa.
La huella de mi vida
no puede quedar envuelta en la nada.
Basta el presentimiento de aquella
felicidad sublime
para hacerme gozar mi hora inefable.

-¡Qué palabras tan bonitas!
-Pero luego le toca al diablo. En cuanto Fausto expira, Mefisto exclama:
¡Acabó!
¡Estúpida palabra!
¿Por qué acabó?
¿No equivale esto a decir que todo quedó
reducido a la nada?
¡Qué significa la eterna Creación,
si todo lo creado ha de desaparecer para siempre!
El mundo, al dejar de existir,
será como si no hubiese existido nunca,
y, sin embargo, lo vemos agitarse incesante
como si realmente fuese algo.
En verdad, prefiero aún mi eterno vacío.

-¡Qué pesimista! Me ha gustado más la primera cita. Aunque su vida acababa, Fausto veía un significado en las huellas que dejaba tras sí.
-¿No es también una consecuencia de la teoría de la evolución de Darwin que formamos parte de algo grande, y que cada minúscula forma de vida tiene importancia para el gran contexto? ¡Nosotros somos el planeta vivo, Sofía! Somos el gran barco que navega alrededor de un sol ardiente en el universo. Pero cada uno de nosotros también es un barco que navega por la vida cargado de genes. Si logramos llevar esta carga al próximo puerto, entonces no habremos vivido en vano. Bjornstjerne Bjornson expresó la misma idea en el poema «Psalmo II»:

¡Honremos la primavera eterna de la vida
que todo lo creó!;
hasta lo minúsculo tiene su creación merecida,
sólo la forma se perdió.
De estirpes nacen estirpes
que alcanzan mayor perfección;
de especies nacen especies,
millones de años de resurrección.

¡Alégra te tú que tuviste la suerte de participar
como flor en su primer abril
y, en honor a lo eterno, el día disfrutar
como ser humano
y de poner tu grano
en la tarea de la eternidad;
pequeño y débil inhalarás
un único soplo
del día que no acaba jamás!

-¡Qué bonito!
-Bueno, entonces no decimos nada más por hoy. Yo digo simplemente «Final del capítulo».
-Pero entonces tienes que dejar esa ironía tuya.
-¡«Final del capítulo»!, he dicho. Debes obedecer mis palabras.

Darwin

Poesías

Cántico espiritual
Canciones entre el Alma y el esposo

1
Esposa
¿Adónde te escondiste
Amado, y me dexaste con gemido?
Como el ciervo huyste
aviéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ydo. 5

2
Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
aquél que yo más quiero,
dezilde, que adolezco, peno, y muero. 10

3
Buscando mis amores
yré por essos montes, y riberas;
ni cogeré las flores;
ni temeré las fieras;
y passaré los fuertes, y fronteras. 15

4
¡O bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado!
¡o prado de verduras,
de flores esmaltado!
dezid si por vosotros a passado. 20

5
Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura;
y yéndolos mirando
con sola su figura
vestidos los dexó de hermosura. 25

6
¡Ay!, ¿quién podrá sanarme?
Acaba de entregarte ya de vero:
no quieras embiarme
de oy más ya mensajero,
que no saben dezirme lo que quiero. 30

7
Y todos quantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo;
y todos más me llagan,
y déxanme muriendo,
un no sé qué que quedan balbuziendo. 35

8
Mas ¿cómo perseveras,
¡o vida! no viviendo donde vives?
¿Y haziendo por que mueras
las flechas, que recives
de lo que del Amado en ti concibes? 40

9
¿Por qué, pues as llagado
aqueste coraçón, no le sanaste?
Y pues me le as robado,
¿por qué assí le dexaste,
y no tomas el robo, que robaste? 45

10
Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshazellos.
Y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos;
y sólo para ti quiero tenellos. 50

11
Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia, y la figura. 55

12
¡O christalina fuente
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibuxados! 60

13
Apártalos Amado,
que voy de buelo.
Esposo
Buélvete paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al ayre de tu buelo, y fresco toma. 65

14
Mi Amado las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas estrañas,
los ríos sonorosos,
el silvo de los ayres amorosos, 70

15
la noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora. 75

16
Caçadnos las raposas,
que está ya florescida nuestra viña,
en tanto que de rosas
hazemos una piña,
y no parezca nadie en la montiña. 80

17
Detente cierço muerto.
Ven austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran tus olores,
y pacerá el Amado entre las flores. 85

18
¡O ninfas de Judea!
en tanto que en las flores, y rosales
el ámbar perfumea
morá en los arrabales;
y no queráis tocar nuestros humblares. 90

19
Escóndete Carillo,
y mira con tu haz a las montañas;
y no quieras dezillo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas estrañas. 95

20
A las aves ligeras
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, ayres, ardores,
y miedos de las noches veladores. 100

21
Por las amenas liras,
y canto de serenas os conjuro,
que cessen vuestras yras
y no toquéis al muro,
porque la esposa duerma más siguro. 105

22
Entrádose ha la esposa
en el ameno huerto desseado,
y a su sabor reposa
el cuello reclinado
sobre los dulces braços del Amado. 110

23
Debaxo del mançano
allí conmigo fuiste desposada,
allí te di la mano,
y fuiste reparada
donde tu madre fuera violada. 115

24
Nuestro lecho florido
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edifficado,
de mil escudos de oro coronado. 120

25
A çaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino,
al toque de centella,
al adobado vino,
emissiones de bálsamo divino. 125

26
En la interior bodega
de mi Amado beví, y quando salía
por toda aquesta bega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí que antes seguía. 130

27
Allí me dio su pecho;
allí me enseñó sciencia muy sabrosa;
y yo le di de hecho
a mí sin dexar cosa;
allí le prometí de ser su esposa. 135

28
Mi alma se a empleado
y todo mi caudal en su servicio.
Ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro officio,
que ya sólo en amar es mi exercicio. 140

29
Pues ya si en el egido
de oy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me e perdido,
que andando enamorada
me hize perdediza, y fuy ganada. 145

30
De flores y esmeraldas
en las frescas mañanas escogidas
haremos las guirnaldas
en tu amor floridas,
y en un cabello mío entretexidas. 150

31
En solo aquel cabello
que en mi cuello volar consideraste,
mirástele en mi cuello,
y en él presso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste. 155

32
Cuando tú me miravas,
su gracia en mí tus ojos imprimían;
por esso me adamavas,
y en esso merecían
los míos adorar lo que en ti vían. 160

33
No quieras despreciarme,
que si color moreno en mí hallaste,
ya bien puedes mirarme,
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dexaste. 165

34
La blanca palomica
al arca con el ramo se a tornado;
y ya la tortolica
al socio desseado
en las riberas verdes a hallado. 170

35
En soledad vivía,
y en soledad a puesto ya su nido;
y en soledad la guía
a solas su querido
también en soledad de amor herido. 175

36
Gozémonos Amado:
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte y al collado,
do mana el agua pura:
entremos más adentro en la espesura. 180

37
Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos yremos,
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos. 185

38
Allí me mostrarías,
aquello que mi alma pretendía;
y luego me darías
allí, tu vida mía,
aquello que me diste el otro día. 190

39
El aspirar de el ayre,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donayre
en la noche serena
con llama que consume y no da pena. 195

40
Que nadie lo mirava,
Aminadab tampoco parescía;
y el cerco sosegava;
y la cavallería
a vista de las aguas descendía. 200

Noche oscura
Canciones de el alma que se goza de aver llegado al alto estado de la perfectión, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual. De el mesmo autor

En una noche obscura
con ansias en amores inflamada
¡o dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada. 5

Ascuras y segura
por la secreta escala disfraçada
¡o dichosa ventura!
a escuras y encelada
estando ya mi casa sosegada. 10

En la noche dichosa
en secreto que naide me veya
ni yo mirava cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el coraçón ardía. 15

Aquesta me guiava
más cierto que la luz de mediodía
adonde me esperava
quien yo bien me savía
en parte donde nadie parecía. 20

¡O noche que guiaste!
¡O noche amable más que la alborada!
¡O noche que juntaste
Amado con amada,
Amada en el amado transformada! 25

En mi pecho florido
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido
y yo le regalava
y el ventalle de cedros ayre daba. 30

El ayre del almena
quando yo sus cavellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía. 35

Quedéme y olbidéme
el rostro recliné sobre el Amado;
cessó todo y dexéme
dexando mi cuydado
entre las açucenas olbidado. 40

Llama de amor viva
Canciones de el alma en la íntima communicación de unión de amor de Dios. Del mismo autor

¡O llama de amor viva
que tiernamente hyeres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acava ya si quieres, 5
rompe la tela de este dulce encuentro.

¡O cauterio suave!
¡O regalada llama!
¡O mano blanda! ¡O toque delicado,
que a vida eterna save 10
y toda deuda paga!
Matando muerte en vida la has trocado.

¡O lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cabernas del sentido 15
que estava obscuro y ciego,
con estraños primores
calor y luz dan junto a su querido!

¡Quán manso y amoroso
recuerdas en mi seno 20
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
quán delicadamente me enamoras!

Coplas de el mismo, hechas sobre un éstasis de harta contemplación

Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia transcendiendo.

1
Yo no supe dónde entraba
porque cuando allí me vi 5
sin saver dónde me estaba
grandes cosas entendí;
no diré lo que sentí
que me quedé no sabiendo,
toda sciencia trascendiendo. 10

2
De paz y de piedad
era la sciencia perfecta,
en profunda soledad
entendida vía recta,
era cosa tan secreta 15
que me quedé balbuciendo,
toda sciencia trascendiendo.

3
Estava tan embebido
tan absorto y ajenado
que se quedó mi sentido 20
de todo sentir privado,
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo,
toda sciencia trascendiendo.

4
Quanto más alto se suve 25
tanto menos se entendía
que es la tenebrosa nuve
que a la noche esclarecía,
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo, 30
toda sciencia trascendiendo.

5
El que allí llega de vero
de sí mismo desfallesce
quanto sabía primero
mucho baxo le parece, 35
y su sciencia tanto crece
que se queda no sabiendo,
y su sciencia trascendiendo.

6
Este saber no sabiendo
es de tan alto poder 40
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer,
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda sciencia trascendiendo. 45

7
Y es de tan alta excelencia
aqueste summo saber
que no ay facultad ni ciencia
que le puedan emprender
quien se supiere vencer 50
con un no saber sabiendo,
yrá siempre trascendiendo.

8
Y si lo queréis oýr
consiste esta summa sciencia
en un subido sentir, 55
de la dibinal esencia
es obra de su clemencia
hazer quedar no entendiendo,
toda sciencia trascendiendo.

Coplas de el alma que pena por ver a Dios. De el mismo autor

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero
que muero porque no muero.

En mí yo no vivo ya
y sin Dios vivir no puedo 5
pues sin él y sin mí quedo
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará
pues mi misma vida espero
muriendo porque no muero. 10

Esta vida que yo vivo
es privación de el vivir
y assí es contino morir
hasta que viva contigo.
Oye mi Dios lo que digo 15
que esta vida no la quiero,
que muero porque no muero.

Estando absente de ti
¿qué vida puedo tener
sino muerte padecer 20
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí
pues de suerte persevero
que muero porque no muero.

El pez que del agua sale 25
aun de alibio no carece
que en la muerte que padece
al fin la muerte le vale.
¿Qué muerte abrá que se yguale
a mi vivir lastimero, 30
pues si más vivo más muero?

Quando me empieço a alibiar
de verte en el Sacramento
házeme más sentimiento
el no te poder gozar; 35
todo es para más penar
y mi mal es tan entero
que muero porque no muero.

Y si me gozo Señor
con esperança de verte 40
en veer que puedo perderte
se me dobla mi dolor,
viviendo en tanto pabor
y esperando como espero,
muérome porque no muero. 45

Sácame de aquesta muerte
mi Dios y dame la vida,
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte,
mira que peno por verte 50
y de tal manera espero
que muero porque no muero.

Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida
en tanto que detenida 55
por mis pecados está.
¡O mi Dios! ¿quándo será
quando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero?

Otras de el mismo a lo divino

Tras de un amoroso lance
y no de esperança falto
subí tan alto tan alto
que le di a la caça alcançe.

Para que yo alcance diesse 5
a aqueste lançe divino
tanto bolar me convino
que de vista me perdiesse,
y con todo en este trance
en el buelo quedé falto 10
mas el amor fue tan alto
que le di a la caça alcance.

Quando más alto suvía
deslumbróseme la vista
y la más fuerte conquista 15
en escuro se hazía,
mas por ser de amor el lance
di un ciego y obscuro salto
y fuy tan alto tan alto
que le di a la caça alcance. 20

Por una estraña manera
mil buelos pasé de un buelo
porque esperança del cielo
tanto alcança quanto espera,
esperé solo este lance 25
y en esperar no fuy falto
pues fuy tan alto tan alto
que le di a la caça alcance.

Quando más cerca llegava
de este lance tan subido 30
tanto más baxo y rendido
y abatido me hallava
dixe: No abrá quien lo alcançe.
Abatíme tanto tanto
que fuy tan alto tan alto 35
que le di a la caça alcance.

Finis

Glosa de el mismo

Sin arrimo y con arrimo,
sin luz y ascuras viviendo
toda me voy consumiendo.

Mi alma está desassida
de toda cosa criada 5
y sobre sí levantada
y en una sabrosa vida
sólo en su Dios arrimada.
Por esso ya se dirá
la cosa que más estimo 10
que mi alma se vee ya
sin arrimo y con arrimo.

Y aunque tinieblas padezco
en esta vida mortal
no es tan crecido mi mal 15
porque si de luz carezco
tengo vida celestial,
porque el amor de tal vida
quando más ciego va siendo
que tiene al alma rendida 20
sin luz y ascuras viviendo.

Haze tal obra el amor
después que le conocí
que si ay bien o mal en mí
todo lo haze de un sabor 25
y al alma transforma en sí,
y assí en su llama sabrosa
la qual en mí estoy sintiendo
apriessa sin quedar cosa
todo me voy consumiendo. 30

Glosa a lo divino. De el mismo autor

Por toda la hermosura
nunca yo me perderé
sino por un no sé qué
que se alcança por ventura.

Sabor de bien que es finito 5
lo más que puede llegar
es cansar el apetito
y estragar el paladar;
y assí por toda dulçura
nunca yo me perderé 10
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.

El coraçón generoso
nunca cura de parar
donde se puede passar 15
sino en más difficultoso;
nada le causa hartura
y sube tanto su fee
que gusta de un no sé qué
que se halla por ventura. 20

El que de amor adolesce
de el divino ser tocado
tiene el gusto tan trocado
que a los gustos desfallece;
como el que con calentura 25
fastidia el manjar que ve
y apetece un no sé qué
que se halla por ventura.

No os maravilléis de aquesto
que el gusto se quede tal 30
porque es la causa del mal
ajena de todo el resto;
y assí toda criatura
enajenada se vee
y gusta de un no sé qué 35
que se halla por ventura.

Que estando la voluntad
de Divinidad tocada
no puede quedar pagada
sino con Divinidad; 40
mas por ser tal su hermosura
que sólo se vee por fee
gústala en un no sé qué
que se halla por ventura.

Pues de tal enamorado 45
dezidme si abréis dolor
pues que no tiene sabor
entre todo lo criado;
solo sin forma y figura
sin hallar arrimo y pie 50
gustando allá un no sé qué
que se halla por ventura.

No penséis que el interior
que es de mucha más valía
halla gozo y alegría 55
en lo que acá da sabor,
mas sobre toda hermosura
y lo que es y será y fue
gusta de allá un no sé qué
que se halla por ventura. 60

Más emplea su cuydado
quien se quiere aventajar
en lo que está por ganar
que en lo que tiene ganado;
y assí para más altura 65
yo siempre me inclinaré
sobre todo a un no sé qué
que se halla por ventura.

Por lo que por el sentido
puede acá comprehenderse 70
y todo lo que entenderse,
aunque sea muy subido,
ni por gracia y hermosura
yo nunca me perderé
sino por un no sé qué 75
que se halla por ventura.

Cantar de el alma que se goza de conocer a Dios por fee

Que bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche.
Aquella Eterna fonte está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche. 5
Su origen no lo sé que pues no le tiene,
mas sé que todo origen della viene,
aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella
y que cielos y tierra beben della, 10
aunque es de noche.
Bien sé que suelo en ella no se halla
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.
Su claridad nunca es escurecida 15
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.
Sée ser tan caudalosas sus corrientes
que infiernos cielos riegan y a las gentes,
aunque es de noche. 20
El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y tan potente,
aunque es de noche.
Aquesta Eterna fuente está escondida
en este vivo pan por darnos vida, 25
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas
porque desta agua se harten aunque a escuras,
porque es de noche.
Aquesta viva fuente que deseo 30
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

  • Fin. –

Otras a lo divino de Christo y el alma del mismo

Un pastorcico solo está penado
ageno de plazer y de contento
y en su pastora firme el pensamiento
y el pecho del amor muy lastimado.

No llora por averle amor llagado 5
que no se pena en veerse así affligido,
aunque en el coraçón está herido,
mas llora por pensar que está olbidado.

Que sólo de pensar que está olbidado
de su vella pastora con gran pena 10
se dexa maltratar en tierra agena
el pecho del amor mui lastimado.

Y dize el pastorcico: ¡Ay desdichado
de aquel que de mi amor a hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia 15
el pecho por su amor muy lastimado!

Y a cavo de un gran rato se a encumbrado
sobre un árbol do abrió sus braços vellos,
y muerto se ha quedado asido dellos
el pecho del amor muy lastimado. 20

Fin

Romances sobre el Evangelio «In principio erat Verbum» acerca de la Sanctíssima Trinidad

1.º
En el principio morava
el Verbo y en Dios vivía
en quien su felicidad
infinita posseýa.
El mismo Verbo Dios era 5
que el principio se dezía.
Él morava en el principio
y principio no tenía.
Él era el mismo principio
por eso dél carecía, 10
el Verbo se llama Hijo
que del principio nacía.
Hale siempre concevido
y siempre le concevía;
dale siempre su sustancia 15
y siempre se la tenía.
Y assí la gloria del Hijo
es la que en el Padre avía
y toda su gloria el Padre
en el Hijo posseýa. 20
Como amado en el amante
uno en otro residía,
y aquese amor que los une
en lo mismo convenía.
Con el uno y con el otro 25
en ygualdad y valía
tres Personas y un Amado
entre todos tres avía.
Y un amor en todas ellas
un amante los hazía, 30
y el amante es el amado
en que cada qual vivía.
Que el ser que los tres posseen
cada qual le posseýa
y cada qual dellos ama 35
a la que este ser tenía.
Este ser es cada una
y este solo las unía
en un inefable modo
que dezirse no savía. 40
Por lo qual era infinito
el amor que los unía
porque un solo amor tres tienen
que su esencia se dezía;
quel amor quanto más une 45
tanto más amor hazía.

De la communicación de las tres personas
2.º
En aquel amor inmenso
que de los dos procedía
palabras de gran regalo
el Padre al Hijo dezía,
de tan profundo deleite 5
que nadie las entendía;
sólo el Hijo lo gozaba
que es a quien pertenecía.
Pero aquello que se entiende
desta manera dezía 10
-Nada me contenta, Hijo,
fuera de tu compañía.
Y si algo me contenta
en ti mismo lo quería
el que a ti más se parece 15
a mí más satisfazía.
Y el que nada te semeja
en mí nada hallaría
en ti solo me e agradado
¡o vida de vida mía! 20
Eres lumbre de mi lumbre
eres mi sabiduría,
figura de mi substancia
en quien bien me complazía.
Al que a ti te amare Hijo 25
a mí mismo le daría
y el amor que yo te tengo
esse mismo en él pondría
en razón de aver amado
a quien yo tanto quería. 30

De la creación
3.º
-Una esposa que te ame
mi Hijo darte quería
que por tu valor merezca
tener nuestra compañía
y comer pan a una mesa 5
del mismo que yo comía,
porque conozca los bienes
que en tal Hijo yo tenía
y se congracie commigo
de tu gracia y loçanía. 10
-Mucho lo agradezco Padre
-el Hijo le respondía-,
a la esposa que me dieres
yo mi claridad daría
para que por ella vea 15
quánto mi Padre valía
y cómo el ser que posseo
de su ser lo recevía.
Reclinarla e yo en mi braço
y en tu amor se abrasaría 20
y con Eterno deleite
tu bondad sublimaría.

Prosigue
4.º
-Hágase pues -dixo el Padre-,
que tu amor lo merecía.
Y en este dicho que dixo
el mundo criado avía.
Palacio para la esposa 5
hecho en gran sabiduría
el qual en dos aposentos
alto y baxo dividía.
El baxo de differencias
infinitas componía 10
mas el alto hermoseava
de admirable pedrería.
Porque conozca la esposa
el Esposo que tenía
en el alto colocava 15
la angélica jerarchía,
pero la natura humana
en el baxo la ponía
por ser en su ser compuesta
algo de menor valía. 20
Y aunque el ser y los lugares
desta suerte los ponía,
pero todos son un cuerpo
de la esposa que dezía:
que el amor de un mismo Esposo 25
una esposa los hazía;
los de arriva posseýan
al Esposo en alegría,
los de abaxo en esperança
de fee que les infundía 30
diziéndoles que algún tiempo
él los engrandecería,
y que aquella su baxeza
él se la levantaría
de manera que ninguno 35
ya la vituperaría,
porque en todo semejante
él a ellos se haría,
y se vendría con ellos
y con ellos moraría 40
y que Dios sería hombre
y que el hombre Dios sería
y que trataría con ellos
comería y bebería,
y que con ellos continuo 45
él mismo se quedaría
hasta que se consumase
este siglo que corría
quando se gozaran juntos
en Eterna melodía; 50
porque él era la cabeça
de la esposa que tenía
a la qual todos los miembros
de los justos juntaría,
que son cuerpo de la esposa 55
a la qual Él tomaría
en sus braços tiernamente
y allí su amor le daría,
y que assí juntos en uno
el Padre la llevaría 60
donde del mismo deleite
que Dios goza gozaría,
que como el Padre y el Hijo
y el que de ellos procedía
el uno vive en el otro; 65
assí la esposa sería
que dentro de Dios absorta
vida de Dios viviría.

Prosigue
5.º
Con esta buena esperança
que de arriva les venía
el tedio de sus trabajos
más leve se les hazía,
pero la esperança larga 5
y el deseo que crecía
de gozarse con su Esposo
contino les affligía.
Por lo qual con oraciones
con suspiros y agonía 10
con lágrimas y gemidos
le rogavan noche y día
que ya se determinase
a les dar su compañía.
Unos dezían: ¡O si fuesse 15
en mi tiempo la alegría!
Otros: Acava, Señor,
al que as de embiar embía.
Otros: ¡O si ya rompiese
essos cielos y vería 20
con mis ojos que baxases
y mi llanto cessaría!
Regat nuves de lo alto
que la tierra lo pedía,
y ábrase ya la tierra 25
que espinas nos produzía,
y produzga aquella flor
con que ella florecía.
Otros dezían: ¡O dichoso
el que en tal tiempo sería 30
que merezca beer a Dios
con los ojos que tenía,
y tratarle con sus manos
y andar en su compañía
y gozar de los misterios 35
que entonces ordenaría!

Prosigue
6.º
En aquestos y otros ruegos
gran tiempo pasado avía
pero en los postreros años
el fervor mucho crecía,
quando el viejo Simeón 5
en deseo se encendía
rogando a Dios que quisiese
dexalle ver este día.
Y assí el Espíritu Sancto
al buen viejo respondía 10
que le dava su palabra
que la muerte no vería
hasta que la vida viesse
que de arriva descendía,
y que él en sus mismas manos 15
al mismo Dios tomaría
y le tendría en sus braços
y consigo abraçaría.

Prosigue la Encarnación
7.º
Ya que el tiempo era llegado
en que hazerse convenía
el rescate de la esposa
que en duro yugo servía,
debaxo de aquella ley 5
que Moysés dado le avía
el Padre con amor tierno
desta manera dezía:
-Ya ves, Hijo, que a tu esposa
a tu ymagen hecho avía 10
y en lo que a ti se parece
contigo bien convenía,
pero diffiere en la carne
que en tu simple ser no avía.
En los amores perfectos 15
esta ley se requería,
que se haga semejante
el amante a quien quería
que la mayor semejança
más deleite contenía; 20
el qual sin duda en tu esposa
grandemente crecería
si te viere semejante
en la carne que tenía.
-Mi voluntad es la tuya 25
-el Hijo le respondía-,
y la gloria que yo tengo
es tu voluntad ser mía,
y a mí me conviene, Padre,
lo que tu Alteza dezía 30
porque por esta manera
tu vondad más se vería;
veráse tu gran potencia
justicia y sabiduría
yrélo a dezir al mundo 35
y noticia les daría
de tu belleza y dulçura
y de tu soberanía;
yré a buscar a mi esposa
y sobre mí tomaría 40
sus fatigas y trabajos
en que tanto padecía;
y porque ella vida tenga,
yo por ella moriría
y sacándola del lago 45
a ti te la bolvería.

Prosigue
8.º
Entonces llamó un archángel
que Sant Gabriel se dezía,
y embiólo a una donzella
que se llamava María,
de cuyo consentimiento 5
el misterio se hazía,
en el qual la Trinidad
de carne al Verbo vestía.
Y aunque tres hazen la obra
en el uno se hazía, 10
y quedó el Verbo encarnado
en el bientre de María.
Y el que tiene sólo Padre
ya también madre tenía
aunque no como qualquiera 15
que de varón concevía,
que de las entrañas de ella
él su carne recevía,
por lo qual Hijo de Dios
y del hombre se dezía. 20

Del nacimiento
9.º
Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer avía,
assí como desposado
de su tálamo salía,
abraçado con su esposa 5
que en sus braços la traýa,
al qual la graciosa madre
en un pesebre ponía
entre unos animales
que a la sazón allí avía. 10
Los hombres dezían cantares
los ángeles melodía
festejando el desposorio
que entre tales dos avía;
pero Dios en el pesebre 15
allí llorava y gimía
que eran joyas que la esposa
al desposorio traýa;
y la madre estava en pasmo
de que tal trueque veýa, 20
el llanto del hombre en Dios
y en el hombre el alegría,
lo qual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.

Finis

Otro del mismo que va por «Super flumina Babilonis»

Encima de las corrientes
que en Babilonia hallava,
allí me senté llorando
allí la tierra regava,
acordándome de ti 5
¡o Sión!, a quien amava.
Era dulce tu memoria
y con ella más llorava.
Dexé los traxes de fiesta
los de trabaxo tomava, 10
y colgué en los verdes sauzes
la música que llevaba
puniéndola en esperança
de aquello que en ti esperava.
Allí me hyrió el amor 15
y el coraçón me sacava.
Díxele que me matase
pues de tal suerte llagava;
yo me metía en su fuego
sabiendo que me abrasava, 20
desculpando al avezica
que en el fuego se acababa;
estávame en mí muriendo
y en ti solo respirava;
en mí por ti me moría 25
y por ti resucitava,
que la memoria de ti
daba vida y la quitava.
Gozábanse los estraños
entre quien cautivo estava. 30
Preguntávanme cantares
de lo que en Sión cantava:
-Canta de Sión un hynno,
veamos cómo sonava.
-Dezid, ¿cómo en tierra ajena 35
donde por Sión llorava
cantaré yo la alegría
que en Sión se me quedava?
Echaríala en olbido
si en la ajena me gozava. 40
Con mi paladar se junte
la lengua con que hablava
si de ti yo me olbidare
en la tierra do morava.
Sión, por los verdes ramos 45
que Babilonia me dava,
de mí se olbide mi diestra
que es lo que en ti más amava,
si de ti no me acordare
en lo que más me gozava, 50
y si yo tuviere fiesta
y sin ti la festejava.
¡O hija de Babilonia
mísera y desventurada!
Bienaventurado era 55
aquel en quien confiava,
que te a de dar el castigo
que de tu mano llevava,
y juntará sus pequeños
y a mí, porque en ti esperava, 60
a la piedra que era Christo
por el qual yo te dexava.

Debetur, soli gloria vera Deo.

San Juan de la Cruz

SÍMBOLOS

Adonis
Plantas

Afrodita
Dioses planetarios

Agathodaemon
Serpiente

Agrippa de Nettesheim
Hombre, Quinario

Agua
Fuente, Huracán, la Templanza

Agua inferior y superior
Aguas, Dragón, Letras, Neptuno, Nubes

Inmersión en agua
Baño

Agua primordial
Arquitectura, Océano superior e inferior

Águila
Animales, Bandera, Letras, Lucha de animales, Procesión, Rey

Águila bicéfala
Águila, Géminis, Montaña

Cabeza del águila
Cabeza, Centro

Águila y león
Águila, León

Águila y Prometeo
Hércules, Prometeo

Águila y serpiente
Animales, Tetramorfos

San Agustín
Lámpara

Ahasvero
Judío errante

El Ahorcado
Acróbata, Balder, Crepúsculo, Inversión, Nudo

Ahrimanyu
Gemelos, Lucha, Ahrimán

Ahrimán
Cosmogonía, Ahrimanyu

Ahuramazda
Cabalgadura, Gemelos, Lucha, Sol

Seudo Aigremont
Pie

Aiguilhe de Puy
Sirena

Ain-Soph
Anciano

Aire
Padre, Viento

Akasha
Acuario

Alain de Lille
Naturaleza

Alambique
Horno

Rey Alberico
Color positivo-negativo

Alberto Magno
Animales

Albiruni
Correspondencia

Aldebarán
Cuaternario

Alejandro el Grande
Héroe, Lazos, Nudo

Alfa y omega
Letras

Alfabeto
Gráfico

Alfabeto egipcio
Letras

Alfabeto hebreo
Letras

Luna y alfabeto
Luna

Algonquinos
Liebre

René Allendy
Dientes

Alma
Globo, Paloma

Alma como pájaro
Pájaro

Peligros del alma
la Luna, Alma del mundo

Forma almendrada
Aureola

Alquimia

Alvao
Zodíaco

Amaltea
Cuerno de la abundancia

Amance
Agujero

Amarillo
Colores

Amazonas
Hércules, Lilith

Ambivalencia
Binario, Grutescos

San Ambrosio
Arca, Perdiz

Amfortas
Encantamiento, Rey

Ammón
Lago, Pluma

Ammón Ra
Aries

Amor y corazón
Corazón

Amor y realeza
Rey

Amrita
Caos, Fuente

Amuletos
Escalera, Quinario, Piel

Mano y amuletos
Mano

Plata y amuletos
Luna

Anael
Septenario

Anaitis
Luna

Anciano
Niño, Anciano de los Días

Anciano de los Días
Anciano, Gran Madre

Áncora
Delfín

Andrógino/androginia
Adán, Alquimia, Daena, Hombre

Andrómeda
Liberación de la doncella

Anémonas
Granada

Anfión-Zeto
Gemelos

Anfisbena
el Carro

Ángeles
Ciudad, el Juicio

Siete ángeles
Septenario, Números

Ánima
Castillo, Cimera, Daena, Flauta, Joyas, Madre, Mujer, Shekina, Sirena

Animales-símbolo
Gráfico

Animales en alquimia
Animales

Hombre entre dos animales
Potne Otheron

Animales lunares
Animales, Luna

Mujer y animales
Mujer

Animal natural y fabuloso
Animales

Ovíparos
Ovíparos

Procesiones de animales
Animales

Animales y puntos cardinales
Cuaternario

Ankh
Cruz

Anormal
Animales, Bufón

Antares
Cuaternario

Anteo
Revolcamiento

Antomonio
Gráfico

Apis
Toro

Apolo
Árbol, Arco, Boca, Cisne, Color, Crómlech, Dioses planetarios, Dragón, Flecha, Grifo, Helio, Laurel, Mercurio, Monstruos, Nombre, Sol

Apolo y Artemisa
Gemelos, Helio

Apolonio
Manto

Aqueloo
Sirena

Aquiles
Espuela, Juguetes, Muerte, Pie

Arabia
Arabesco, Luna

Araña
Animales, Pulpo, Telaraña

Árbol
Bosque

Árbol cósmico
Montaña

Árbol de ciencia
Árbol, Columna

Árbol de muerte
Árbol

Árbol de vida
Árbol

Árbol del mundo
Tambor

Espada y árbol
Espada

Árbol que canta
Árbol, Rocío

Árbol y serpiente
Serpiente

Árbol de la Muerte
Columna

Árbol de la Vida
Aves, Ciervo, Columna, Cruz, Cuaternario, Grifo, Serpiente

Árbol de Navidad iluminado
Fuego

Arca de la alianza
Cofre, Objeto, Templo

Arcilla
Limo

Arco de tres lóbulos
Trébol

Arco flamígero
Arquitectura

Arco triunfal
Inversión

Arco iris
Arca, Puente

Ares
Dioses planetarios, Marte

Argonautas
símbolos Heráldicos, Números, Vellocino de oro

Argos
Leopardo, Ojo

Ariadna
Binario, Lazos, Minotauro, Pérdida

Aries
Correspondencia, Cuernos, Géminis, Hércules, Héroe, Pan, Tauro, Zodíaco

Ariete
Cuernos

Arión
Gemelos

Ludovico Ariosto
Hipogrifo

Aristóteles
Agujero, Animales, Centro, Corazón, Dioses planetarios, Graal, Gráfico, Números, Perdiz, Polo, Semana, Sirena

Arjuna
Carro

Armadura
Escudo

Armas
Monstruos

Armas curvas y rectas
Guadaña, Espada

Armentia
Cordero

Armonía
Números

Arpa
Cisne

Arpía
Monstruos, Multiplicidad

Arpista
la Luna

Cuatro arqueros
Gráfico, Guerreros, Tetramorfos

Arquetipos
Cuaternario

Arquitectura
Templo

Arroz
Fertilidad

Arte abstracto
Gráfico

Arte gótico
Ángel, Arquitectura, Liebre, Objeto, Rueda

Arte románico
Acacia, Águila, Alas, Ángel, Animales, Árbol, Cordero, Escalera, Loto, Mariposa, Manicora, Nivel, Ornamentación, Perdiz, Rueda

Artemidoro de Daldi
Casa

Artemisa
Dioses planetarios, Gemelos, Luna, Serpiente, Diana

Rey Arturo
Abismo, Caballero, Cazador, Judío errante, Minarete, Rey

Ascensión
Águila, Escalera

Simbolismo ascensional
Binario

Ascesis
Cabellos

Ases
Cosmogonía

Asfódelos
Pradera

Ashvins
Caballo

Miguel Asín Palacios
Viaje a los infiernos

Asno
Animales

Astarté
Cono, Gran Madre, Pez

Astrea
la Justicia

Asuras
Cosmogonía

Atanor
Torre

Atargatis
Huso, Pez

Atenas
Arquitectura

Atenea
Espiral

Atlas
Hespérides

Atman
Gemelos

Atoum
Anciano

Attis
Árbol, Granada, Guadaña, Pino, Plantas, Yedra

Cuadras de Augias
Hércules

Aureola
Mano

Arthur Avalon
Serpiente

Azotes
Flagelación

Azoth
Sello de Salomón

Azufre
Hombre, León, Matrimonio

Azul
Colores

Ba
Pájaro, Periquito

Torre de Babel
Torre

Babilonia
Éufrates, Pájaro

Bacanales
Cesta

Gaston Bachelard
Aguas, Aire, Alcohol, Barca, Brillo, Cisne, Cuaternario, Elementos, Frío, Fuego, Llama, Nubes, Pájaro, Pasta, Perfume, Pradera, Verticalidad, Viaje al interior de la Tierra, Vuelo

J. J. Bachofen
Espacio, Madre

Balanza
Libra

Balder
Muerte

Ballena
Devoración, Montaña

Ballesta
Arco

Balmunga
Espada rota

Jurgis Baltrusaitis
Gráfico, Lazos, Nimbo

Bambú
Árboles y flores

Baphomet
Escamas

Barco
Peine

Barco de la vida
Pez

Barro
Humo

Bast
Gato

Georges Bataille
Cuaternario

Bautismo
Aguas, Números

Harold Bayley
Botella, Cruz, Escalera, Espada, Estrella, Gráfico, Grutescos, Letras, Muro, Rueda, Serpiente, Tridente

Germain Bazin
Gráfico

Beatriz
Color, Mujer

A. Beaumont
Color, Cuervo

Gustavo Adolfo Bécquer
Golondrina

Beigbeder
Tejer

Bel
Tempestad

Belerofonte
Pegaso

Eric Temple Bell
Descanso semanal

Benin
Imagen del mundo

Gottfried Benn
Imagen ignota

Luc Benoist
Arco, Cielo, Espacio, Gráfico, Hacha, Mandorla, Paisaje, Tocado y trono

Bartolomé Bermejo
Dragón

Claude Bernard
Vida

San Bernardo
Color positivo-negativo

R. Berthelot
Desierto, Profesiones, Templo, Tiempo, Tienda, Zodíaco

R. Bertrand
Dualismo

Bestia
Números

Betilo
Onfalo

Bettini
Escalera

Bhagavad-Gitâ
Viaje del alma

Bhowani
Simbolismo fonético

Bhutia Busty
Mandala

Biblos
Cono

Bielbog y Czernibog
Color positivo-negativo, Gemelos

Bimini
Islas bienaventuradas

Binario
Dos, Dualismo

William Blake
Adán, Cielo, Cuaternario, Edades, Imagen ignota, Infierno, Viaje al interior de la Tierra

Reina Blanche
Mujer muerta

Blanco
Thule, Colores

Blanco y negro
Color positivo-negativo, Colores, Rojo

H. P. Blavatsky
Andrógino, Árbol, Caos, Cocodrilo, Color positivo-negativo, Dragón, Islas bienaventuradas, Letras, Rana, Rotación, Serpiente, Zodíaco

Boca
Letras

Boca del monstruo
Boca

Bodo
Gigante

Bohaz
Jakin

Jacob Böhme
Caída, Correspondencia, Dragón, Mujer muerta, Sofía

Bolo, el democriteano
Mirabilia

J. L. Borges y M. Guerrero
Animales

Borobudur
Mandala, Montaña, Templo

Robert de Boron
Rey pescador

Bosra
Sangre

Maurice Bouisson
Periquito

Bouto
Serpiente

Brahma
Acuario, Binario, Cabeza, Cuaternario, Hombre, Huevo, Loto, Simbolismo fonético, Tejido, Triforme, vaca, Viaje del alma

Brahman
Gemelos

San Brandán
Islas bienaventuradas

Branwen
Simbolismo fonético

Brazo
Letras

André Bretón
Amada

Abbé Breuil
Sigma

Brillo
Sol

Bronwyn
Simbolismo fonético

Brunilda
Liberación de la doncella, Lilith

Bucráneo
Cuernos

Buda
Aguas, Color, Septenario, Serpiente

Buey
Animales, Cuernos, Miel, Toro, Tetramorfos

Bufón
Anormales, Asno, Odre

Buitre
Madre, Prometeo

Búsqueda
Graal

Caaba
Piedra

Cábala
el Ahorcado, Anciano, árbol, Daena, Espacio, Géminis, Hombre, Sefirot, Septenario, Simbolismo fonético, Tarot

Caballero
Rey Arturo, Castillo, Minotauro, Tabla Redonda

Caballero blanco y negro
caballero, Color positivo-negativo

Caballero errante
Caballero

Caballero rojo
Caballero, Sangre

Caballero y colores
Caballero

Caballero y lucha con animales
Animales, Tabla Redonda

Caballo
Animales, Cabalgadura, Dioniso, Gemelos

Caballo alado
Animales

Caballo blanco
Caballo, Color positivo-negativo

Conservación de cabezas
Decapitación

Cabiros
Capucha, Dedos

Cabra
Caballero, Cuerno de la abundancia, Dioniso, Inversión, Templo, Capricornio

Macho cabrío
Caballero, Cuerno de la abundancia, Dioniso, Inversión, Templo, Capricornio

Cacería perpetua
Identificaciones, Cazador maldito

Cadmo
Dragón

Caf
Montaña

Caída
Laberinto, Nave, Neptuno, Paraíso perdido, Zodíaco

Caín
Espada

Calavera
Hamlet

Calcante
Serpiente

Calcinación
Alquimia

Caldeos
Dioses planetarios

Pedro Calderón de la Barca
Titanes

Gran Piedra del Calendario
Mandala

Rey de Calicut
Muerte

Calímaco
Animales

Calíope
Sirena

Calipso
Bestia apocalíptica, Escollos, Isla

Cáliz
Caldera, Copa, Graal

Cambises
Zodíaco

Camelot
Minarete

S. Cammanm
Mandala

Campana
Objeto

Tommaso Campanella
Centro espiritual

Candelabro de los siete brazos
Imagen del mundo, Septenario

Cangrejo
la Luna

Caos
Dragón

Capucha
Casco

Carbón
Color positivo-negativo

Cardo
Templo

Carlos I
Enano

Carnero
Aries, Cuernos, Zodíaco

Julio caro Baroja
Cazador, Lamia, Ojancanu

Caronte
Aguas, Castillo

Vittore Carpaccio
Dragón

Carro
Riendas, Vehículo

Carro del sol
Rueda

Carro procesional
Tocado y trono, Cuadriga

Lewis Carroll
Espejo

Cartago
Babilonia

Vincenzo Cartari
Cuaternario

Ernst Cassirer
Simbolismo fonético

Castas
Profesiones

Cástor y Pólux
Caballo, Gemelos, Dioscuros

Cátaros
Sofía

Valoración del amor
Amada

Catasterismo
Dioses planetarios, Zodíaco

Catástrofe cósmica
Cielo

Catorce
Números

cautes y Cautopates
Gemelos

Caverna
Arquitectura, Desfiladero, Tesoro

Culto de la caverna
Mundo

Cayado
Peregrino, Poder

Cebada
Fecundidad

Cécrope
Héroe

Cedro
Árbol

Celso
Escalera

Cenicienta
Sacrificio, Septenario, Zapatos

Cenit
Huracán, Polo

Ceniza
Pasta

Centauro
Bucentauro, Cabalgadura, Hércules, Identificaciones, Minotauro

Zelda Zonk
MM

Cerbero
Diana, Ternario, Tridente

Cerdeña
Serpiente

Cerebro
Corazón

Ceres
Agricultura, Alas, Columna, Hormigas, Sirena

Cetro
Armas, Espiral, Poder

Ch’i-lin
Unicornio

Chakras
Serpiente

Chamanes
Soplar, Tambor

Jean-François Champollion
Letras

Chang
Fuego

L. Charbonneau-Lassay
Inversión, Triple recinto

Chastaing
Simbolismo fonético

Louis Chochod
Círculo, Tetramorfos, Tortuga

Chou-Li
Jade

Chrétien de Troyes
Animales, Sangre

Chung-li Chuan
Abanico

Cibeles
Gorro frigio, Guadaña, Ogro

Cicatrices
Marca

Cicerón
Luna

Ciclo
Año

Ciclo anual
Plantas

Gran ciclo
Edades

Cíclope
Gigante, Ojancanu, Ojo

Cielo siete
Huevo

Templo del cielo
Arquitectura

Cigarra
Crisálida

Cilindro
Formas

Cinco
Hombre, Mano, Números, Pensamiento

Cinturón
Hebilla

Circe
Encantamiento, Escollos

Círculo
Arquitectura, Ciclo, Dodecanario, Formas

Cuadratura del círculo
Arquitectura, Imagen del mundo

Círculo de piedra
Crómlech, Cuadrado

Circunferencia
Centro, Círculo

Cisne
Arpa, Serpiente

Canto del cisne
Arpa

Cisne de Leda
el Juicio

Mujer-cisne
Mujer

Cisne y arpa
Cisne

Ciudad
Gráfico, Imagen del mundo, Matrona

Claustro
Arquitectura

Clava
Maza, Mercurio

Clemente de Alejandría
Espacio

Catedral de Clonfert
Decapitación

Cloto
Espacio

Clusium
Laberinto

Cnosos
Laberinto

Codex Marcianus
Circunferencia, Color positivo-negativo, Ouroboros

Tercer cofre
Caja

Coincidentia oppositorum
Alquimia, Centro, Conjunción, Hombre, Inversión, Volcán

J. Cola Alberich
Anormales, Tatuajes

Collar
Cuerda

Francesco Colonna
Delfín

Colores de la flores
Flor

Colores de los cabellos
Cabellos

Colores en alquimia
Alquimia, Caballero

Colores y dragones
Dragón

Colores y la música
Correspondencia

Columna rota
Rotura

Columna vertebral
Columna

Compás
Alfa y omega

Compás de tres tiempos
Trébol

Conejo
fecundidad

Cong
Centro

Congelación
Hielo

Coniunctio
Despedazamiento, Sexos

Coniunctio oppositorum
Metales, Conjunción

Conjunción de contrarios
Cruz

Símbolo de conjunción
Flecha

Cono
Hacha, Formas

Constantino
Crismón

Constelación canicular
la Rueda de la Fortuna

Ananda K. Coomaraswamy
Caballero, despedazamiento

Copa
Objeto

Copa y rituales de Etiopía
Imagen del mundo

Nicolás Copérnico
Planetas

Corazón
Amor, Cofre

Corno
Gorro frigio

Corona
Cintas, Guirnalda, Poder, Victoria

Corona de espinas
Espina

Corona de laurel
Laurel

Corona doble
Poder

Corona en el matrimonio griego
Rey

Corona mural
Matrona

Corona triple
Poder

Correspondencia
Color, Objeto, Planetas

Corroído
Estado de conservación

Doncella de la cosecha
Perséfone

Cosmogonía
Creación

Court de Gebelin
Letras

Cráneo
Cabeza

Seis días de la creación
Espacio

Cremación
Madera

Creta
Hacha, Paisaje

Anciano de Creta
Edades

Crimilda
Lilith

Crisálida
Hueso, Máscara

Crisaor
Espada, Oro

Crisol
Horno

Crómlech
Recinto

Crono
Dioses planetarios

Cronos mitraicos
Eternidad, Serpiente, Saturno

Cruz ansada
Cruz, Llave

Dear Tag:

Affairs Africa Algemeen Allgemein Amsterdam Animal Animals Apple April Architecture Art Articles Australia Autumn Baby Barcelona Beach Berlin Birthday Black Blackandwhite Blog Blogging Blogs Blue Book Books Boston Building Business Bw California Cameraphone Camping Canada Canon Car Cat Cats Chicago China Christmas Churchs City Clouds Color Computers Concert Culture Current Daily Day Days Dc December Design Diary Divertissement Dog Dogs Drink Empty England Entertainment Entretenimento Entretenimiento Europe Events Fall Family Festival Film Florida Flower Flowers Food France Friends Fun Game Games Garden Geotagged Germany Girl Google Graffiti Green Halloween Hawaii Health Hiking Hobbies Holiday Home Honeymoon Hongkong House Humor India Informática Internet Ireland Italy Japan Journal July Kids Lake Landscape Libros Life Light Links Linux London Losangeles Love Mac Macro March Marketing Me Media Mexico Misc Miscellaneous Moblog Mountain Mountains Movie Movies Museum Music Música Musique My Myspace Nature New News Newyork Newyorkcity Newzealand Night Nikon Noticias Nyc Ocean Organizations Paris Park Party Pasatiempos Passatempos People Personal Philosophy Photo Photography Photos Podcast Podcasts Poetry Politics Portrait Quiz Random Rants Red Relationships Religions Reviews River RO Roadtrip Rock Romance Rome Sanfrancisco School Science Scotland Sea Seattle Show Sky Snow Software Spain Sport Sports Spring Street Summer Sun Sunset Survey Sydney Taiwan Tech Technology Television Texas Thailand Thoughts Tokyo Toronto Travel Tree Trees Trip TV Uk Urban Usa Vacation Vancouver Video Washington Water Web Weblog Weblogs Wedding Wellness White Winter Work Writing Yellow York You Zoo. 

best wishes,
Ahasvero

EL RUISEÑOR Y LA ROSA

—Ella me prometió que bailaría conmigo si le llevaba rosas rojas —murmuró el Estudiante—; pero en todo el jardín no queda ni una sola rosa roja.
El Ruiseñor le estaba escuchando desde su nido en la encina, y lo miraba a través de las hojas; al oír esto último, se sintió asombrado.
—¡Ni una sola rosa roja en todo el jardín! —repitió el Estudiante con sus ojos llenos de lágrimas—. ¡Ay, es que la felicidad depende hasta de cosas tan pequeñas! Ya he estudiado todo lo que los sabios han escrito, conozco los secretos de la filosofía y sin embargo, soy desdichado por no tener una rosa roja.
—Por fin tenemos aquí a un enamorado auténtico —se dijo el ruiseñor—. He estado cantándole noche tras noche, aunque no lo conozco; y noche tras noche le he contado su historia a las estrellas; y por fin lo veo ahora. Su cabello es oscuro como la flor del jacinto, y sus labios son tan rojos como la rosa que desea; pero la pasión ha hecho palidecer su rostro hasta dejarlo del color del marfil, y la tristeza ya le puso su marca en la frente.
—El Príncipe da el baile mañana por la noche —seguía quejándose el Estudiante—, y allí estará mi amada. Si le llevo una rosa roja bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja la estrecharé entre mis brazos, y ella apoyará su cabeza sobre mi hombro, y apoyará su mano en la mía. Pero como no hay ni una sola rosa roja en mi jardín, tendré que sentarme solo, y ella pasará bailando delante mío, sin siquiera mirarme y se me romperá el corazón.
—Este sí que es un auténtico enamorado verdadero —seguía pensando el Ruiseñor—. Yo canto y él sufre; lo que para mí es alegría, para él es dolor. No cabe duda que el amor es una cosa admirable, más preciosa que las esmeraldas y más rara que los ópalos blancos. Ni con perlas ni con ungüentos se lo puede comprar, porque no se vende en los mercados. No se puede adquirir en el comercio ni pesar en las balanzas del oro.
—Los músicos estarán sentados en su estrado —decía el Estudiante—, y harán surgir la música de sus instrumentos, y mi amada bailará al son del arpa y el violín. Ella bailará tan levemente, que sus pies casi no tocarán el suelo, y los cortesanos, con sus trajes fastuosos, formarán corro en torno suyo para admirarla. Pero conmigo no bailará, porque no tengo una rosa roja para darle.
Y se arrojó sobre la hierba, y ocultando su rostro entre las manos, se puso a llorar amargamente.
—¿Por qué está llorando? —preguntó una lagartija verde que pasaba frente a él con la cola al aire.
—¿Sí, por qué? —murmuraba una margarita a su vecina, con voz dulce y tenue.
—Está llorando por una rosa roja —explicó el Ruiseñor.
—¿Por una rosa roja? —exclamaron las otras en coro. ¡Qué ridiculez!
La lagartija, que era un poco cínica, se puso a reír a carcajadas. Sólo el Ruiseñor comprendía el secreto de la pena del Estudiante y, posado silenciosamente en la encina, meditaba sobre el misterio del amor.
Por último, desplegó sus alas oscuras y se elevó en el aire. Cruzó como una sombra a través de la avenida, y como una sombra se deslizó por el jardín.
En medio del prado había un magnífico rosal, y el Ruiseñor voló hasta posársele en una de sus ramas.
—Necesito una rosa roja —le dijo. Dámela y yo te cantaré mi canción más dulce.
Pero el rosal negó sacudiendo su ramaje.
—Mis rosas son blancas —le contestó—, como la espuma del mar y más blancas que la nieve de la montaña. Pero ve donde mi hermana que crece al lado del viejo reloj de sol, y puede ser que ella te proporcione la flor que necesitas.
El Ruiseñor voló hacia el gran rosal que crecía junto al viejo reloj de sol.
—Dame una rosa roja —le dijo—, y te cantaré mi canción más dulce.
Pero el rosal negó sacudiendo su follaje.
—Mis rosas son amarillas —contestó—, tan amarillas como el cabello de la sirena que se sienta en un trono de ámbar, y más amarillas que el Narciso que florece en el prado. Pero anda a ver a mi hermano, que crece al pie de la ventana del Estudiante, y quizás él pueda darte la flor que necesitas.
El Ruiseñor voló entonces hasta el viejo rosal que crecía al pie de la ventana del Estudiante.
—Dame una rosa roja —le dijo—, y yo te cantaré mi canción más dulce.
Pero el rosal negó sacudiendo su follaje.
—Rojas son, en efecto, mis rosas —contestó—; tan rojas como las patas de las palomas, y más rojas que los abanicos de coral que relumbran en las cavernas del océano. Pero el invierno heló mis venas, y la escarcha marchitó mis capullos, y la tormenta rompió mis ramas y durante todo este año no tendré rosas rojas.
—Una rosa roja es todo lo que necesito —exclamó el Ruiseñor—; ¡sólo una rosa roja! ¿No hay manera alguna de que la pueda obtener?
—Hay una manera —contestó el rosal—, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtela.
—Dímela —repuso el Ruiseñor—. Yo no me asustaré.
—Si quieres una rosa roja —dijo el rosal—, tienes que construirla con tu música, a la luz de la luna, y teñirla con la sangre de tu corazón. Debes cantar con tu pecho apoyado sobre una de mis espinas. Debes cantar toda la noche, hasta que la espina atraviese tu corazón y la sangre de tu vida fluirá en mis venas y se hará mía…
—La propia muerte es un precio muy alto por una rosa roja —murmuró el Ruiseñor—, y la vida es dulce para todos. Es agradable detenerse en el bosque verde y ver al sol viajando en su carroza de oro y a la luna en su carroza de perlas. Es muy dulce el aroma del espino, y también son dulces las campanillas azules que crecen en el valle y los brezos que florecen en el collado. Sin embargo, el Amor es mejor que la vida, y, por último, ¿qué es el corazón de un ruiseñor comparado con el corazón de un hombre enamorado?
Y, desplegando sus alas oscuras, el ruiseñor se elevó en el aire, cruzó por el jardín como una sombra, y como una sombra se deslizó a través de la avenida.
El Estudiante seguía echado en la hierba, como lo había dejado; y las lágrimas no se secaban en sus anchos ojos.
—¡Alégrate! —le gritó el Ruiseñor—. ¡Siéntete dichoso, porque tendrás tu rosa roja! Yo la construiré con mi música, a la luz de la luna, y la teñiré con la sangre de mi corazón. Lo único que pido en cambio, es que seas un verdadero amante, porque el Amor es más sabio que la Filosofía, por muy sabia que ésta sea, y es más poderoso que la Fuerza, por muy fuerte que ella sea. Las alas del Amor son llamas de mil tonalidades, y su cuerpo es del color del fuego. Sus labios son dulces como la miel, y su aliento es como la mirra silvestre.
El Estudiante levantó la vista de la hierba y escuchó, pero no comprendió lo que decía el Ruiseñor, porque él sólo podía entender lo que estaba escrito en los libros.
En cambio, la encina comprendió y se puso a balancear muy tristemente, porque sentía un hondo cariño por el pequeño Ruiseñor que había construido el nido en sus ramajes.
—Cántame, por favor, una última canción —le susurró la encina—, porque voy a sentirme muy sola cuando te hayas ido.
Y el Ruiseñor cantó para la encina, y su voz era como el agua que cae de una jarra de plata.
Cuando terminó la canción del Ruiseñor, se levantó el Estudiante y sacó del bolsillo un cuadernito y un lápiz.
—He de admitir que ese pájaro tiene estilo —se dijo a sí mismo caminando por la alameda—, eso no puede negarse; pero ¿acaso siente lo que canta? Temo que no, debe ser como tantos artistas, puro estilo y nada de sinceridad. Jamás se sacrificaría por alguien, piensa solamente en música y ya se sabe que el arte es egoísta. Sin embargo, debo reconocer que su voz da notas muy bellas. ¡Lástima que no signifiquen nada, o que no signifiquen nada importante para nadie!
Luego entró en su alcoba, y, echándose sobre su cama, comenzó de nuevo a pensar en su amor. Después de unos momentos se quedó dormido.
Cuando la luna alumbró en los cielos, el Ruiseñor voló hacia el rosal, y apoyó su pecho sobre la mayor de las espinas. Toda la noche estuvo cantando con el pecho contra la espina, y la luna fría y cristalina se inclinó para escuchar. Toda la noche estuvo cantando así apoyado, y la espina se hundía más y más en su carne y la sangre de su vida se derramaba en el rosal.
Cantó primero al nacimiento del Amor en el corazón de los adolescentes. Entonces, en la rama más alta del rosal floreció una rosa maravillosa, pétalo tras pétalo como canción tras canción. Al principio era pálida, como la niebla que flota sobre el río; pálida como los pies de la mañana y plateada como las alas de la aurora. La rosa que floreció en la rama más alta del rosal era como el reflejo de una rosa en un cáliz de plata, era como el reflejo de una rosa en espejo de agua.
El rosal le gritó al Ruiseñor para que apretara más su pecho contra la espina.
—¡Aprétate más, pequeño Ruiseñor —gritó el rosal—, o el día llegará antes de haber terminado de fabricar la rosa!
Y el Ruiseñor se apretó más contra la espina, y más y más creció su canto porque ahora cantaba el nacimiento de la pasión en el alma de un joven y de una virgen.
Y un delicado rubor comenzó a cubrir las hojas de la rosa, como el rubor que cubre las mejillas del novio cuando besa los labios de su prometida.
Pero la espina no llegaba todavía al corazón del corazón, y el corazón de la rosa permanecía blanco, porque sólo la sangre de un ruiseñor puede enrojecer el corazón de una rosa.
Y el rosal le gritó al Ruiseñor para que se apretara más aún contra la espina.
—¡Aprétate más, pequeño Ruiseñor —gritó el rosal—, o llegará el día antes de haber terminado de fabricar la rosa!
Y el Ruiseñor se apretó más aún contra la espina, y la espina al fin le alcanzó el corazón. Un terrible dolor lo traspasó. Más y más amargo era el dolor, y más y más impetuosa se hacía su canción, porque ahora cantaba el Amor sublimado por la muerte, el Amor que no puede aprisionar la tumba.
Y la rosa del rosal se puso camersí como la rosa del cielo del Oriente. Su corona de pétalos era púrpura como es purpúreo el corazón de un rubí.
La voz del Ruiseñor ya desmayaba, sus alitas comenzaron a agitarse, y una nube le cayó sobre sus ojos. Su canto desmayaba más y más, y sentía que algo le obstruía la garganta.
Entonces tuvo una última explosión de música. Al oírla la luna blanca se olvidó del alba y se demoró en el horizonte. Al oírla la rosa roja tembló de éxtasis y abrió sus pétalos al frescor de la mañana. El eco llevó la canción a la caverna de las montañas, y despertó a los pastores dormidos. Luego navegó entre los juncos del río que llevaron el mensaje hasta el mar.
—¡Mira, mira —gritó el rosal—, la rosa ya está terminada!
Pero el Ruiseñor no contestó, porque estaba muerto con la espina clavada en su corazón.
Ya era eso del mediodía cuando despertó el Estudiante; abrió la ventana y miró hacia afuera.
—¡Caramba, qué maravillosa visión! —exclamó—. ¡Una rosa roja! En mi vida he visto una rosa semejante. Es tan hermosa que estoy seguro que tiene un nombre muy largo en latín.
Se inclinó por el balcón y la cortó.
En seguida se caló el sombrero, y con la rosa en la mano, corrió a la casa del profesor.
La hija del profesor estaba sentada cerca de la puerta, devanando una madeja de seda azul, con su perrito a los pies.
—Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja —exclamó el Estudiante—. Aquí tienes la rosa más roja de todo el mundo. Esta noche la prenderás sobre tu corazón y como bailaremos juntos podré decirte cuánto te amo.
Pero la jovencita frunció el ceño.
—Me temo que no va a hacer juego con mi vestido nuevo —repuso—, Y, además el sobrino del Chambelán me envió unas joyas de verdad, y todo el mundo sabe que las joyas son más caras que las flores.
—Eres una ingrata incorregible —dijo agriamente el Estudiante, y tiró con ira la rosa al arroyo donde un carro la aplastó al pasar.
—¿Ingrata? —dijo la muchacha—. Yo te digo que eres un grosero. ¿Qué eres tú, después de todo? Sólo un estudiante, y ni siquiera creo que lleves hebillas de plata en los zapatos, como lo hace el sobrino del Chambelán.
Y muy altanera se metió en su casa.
—¡Qué cosa más estúpida es el Amor! —se dijo el Estudiante mientras caminaba—. No es ni la mitad de útil que la Lógica, porque no demuestra nada y le habla a uno siempre de cosas que no suceden nunca, y hace creer verdades que no son ciertas. En realidad no es nada práctico, y como en estos tiempos ser práctico es serlo todo, volveré a la Filosofía y al estudio de la Metafísica.
Y al llegar a su casa, abrió un libro lleno de polvo, y se puso a leer.

Oscar Wilde

Idealista (3)

Un idealista es aquel que quiere cambiar el color del cielo sólo para fastidiar.

Yang-Yin

Yang-Yin: Traducción del chino tradicional al castellano viejo: El Amor Binario de un Caballo-dragón envuelto en el Círculo de una Circunferencia de Color positivo-negativo genera la Espiral doble de su Gráfico Ouroboros en los Planetas de la Serpiente de ambos Sexos (quince horas me costó la traducción, espero que se me agradezca)

Venus

Venus, Venus… La conocí en mi primera visita al Olimpo. Ojalá y no la hubiera conocido jamás. Su belleza era tan irrefrenable para los instintos como la necesidad de alas para los pájaros. Ceñía, como único vestido, un voluptuoso cinturón confeccionado con plumas de cisne que resaltaba su indefinible pero sicalíptico color de piel. Oh, quién sufriera su correspondencia con la misma intensidad que yo sentía su indomable atractivo. Comparada con ella Diana era una vulgar campesina entre todos los dioses, especialmente los dioses planetarios. Oh, aquella golondrina de brumoso cuerpo, cinturón níveo y labios encendidos. Aplasté mi gorro frigio entre mis nudillos para poder refrenar mis atávicos deseos…

Venus Venus La conocí en mi primera visita…

Venus, Venus… La conocí en mi primera visita al Olimpo. Ojalá y no la hubiera conocido jamás. Su belleza era tan irrefrenable para los instintos como la necesidad de alas para los pájaros. Ceñía, como único vestido, un voluptuoso cinturón confeccionado con plumas de cisne que resaltaba su indefinible pero sicalíptico color de piel. Oh, quién sufriera su correspondencia con la misma intensidad que yo sentía su indomable atractivo. Comparada con ella Diana era una vulgar campesina entre todos los dioses, especialmente los dioses planetarios. Oh, aquella golondrina de brumoso cuerpo, cinturón níveo y labios encendidos. Aplasté mi gorro frigio entre mis nudillos para poder refrenar mis atávicos deseos…

Oswald Wirth

Todos los días realizaba su ablución con la meticulosidad de un mahometano. Su obsesión por la limpieza era en general tan desmesurada como desconocida, incluso entre sus mejores amigos. Ya es revelador. Un día, mientras escribía el artículo sobre el ahorcado, que tantos disgustos le iba a dar después, su mano cambió de color. Corrió al lavabo y se frotó con saña. Cada intento de limpiar aquellas impurezas aumentaba la oscuridad de las manchas que cada vez se extendían más y más por su cuerpo, conquistándole palmo a palmo. Nervioso, recordó las estrellas purificadoras del ave Fénix que le habían regalado en su viaje a Egipto. De nada servía la fuerza de su magia. Inútil era también el lavado cruel a que sometió su cuerpo, ya sangrante. Respiró profundo y miró a la Luna como despidiéndose del Mundo, resignado. Cuando le encontraron en la bañera con forma de sirena lucía el sello de Salomón en su oscura mano y una serpiente le rodeaba el cuello. El libro del Tarot que Wolfram von Eschenbach – su negro– había escrito para él estaba abierto por la página 666.

Ubi sunt…

¿Qué fue de los billetes de 500?
¿Dónde fueron a parar?
¿De qué color son
ahora?