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    Mentira 

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    CONFESIONES 9 

    envidiaba bastante prisa doce carnes confidencia zambulla hombre representan brezal calesas miradas vieran figuraba flores escribirse hospital sueños traiciones vida muecas plena maestros real luna orientales ratos ligero remordimiento licor pagana encanto lluvia camaradería puede ardor consumo enloquecer repúblicas límpidas fui todavía abandonarme viajar ángel veo nido posibles otro asfixiarse renovándose encontrar galo pesadilla intensidad gusta antiguo dando fuego cuerpo arriba voz eternas compañero palmas poder arado ciudades girad discernimiento cargada bellas hadas mentira riquezas

     
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    La disposición de la levedad 

    Anclada al corazón de las ciudades
    la bruma de los nombres olvidados.
    Dos ríos, uno blanco, el otro rojo
    vuelven a sus orillas allá abajo,
    aquí arriba, la intimidad del monstruo,
    la del ángel cosido a su quirófano.

     
  • viva el Thu8Mar18 Permalink
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    A mi Quinta del 55 

    En un lugar de la Mancha,
    que yo acordarme sí quiero,
    hay un pueblo muy bonito
    Villamanrique, por cierto.

    Está al pie de la sierra,
    tiene una iglesia bonita
    y la plaza con su fuente
    donde sube la vaquilla.

    La Casa Grande, por cierto
    que vivió Jorge Manrique,
    allí también nací yo,
    pasé años muy felices.

    Todos los chicos del pueblo
    también allí se metían
    cuando llovía y a jugar
    a las bolas y la pícula.

    Esta poesía que he sacado
    va dedicada a mí “quinta”,
    quinta del cincuenta y cinco,
    pues toda ella muy linda.

    Nacimos noventa y tres,
    todos hechos con amor,
    aunque algunos ya se fueron
    a la vera del Señor.

    Por ellos pedimos todos
    que Dios los tenga en la Gloria
    y nosotros todos juntos
    hoy honramos su memoria.

    Fuimos niños muy felices,
    aunque fueron tiempos duros
    y desde muy pequeñitos
    pasamos algún apuro.

    Empezamos en la escuela
    con cinco o seis añitos,
    Íbamos con uniforme
    todos requetebonitos.

    Nos lo hacían nuestras madres,
    pues todas eran geniales,
    y cada una al suyo
    le ponía las iniciales.

    En párvulos empezamos
    con esos pocos añitos,
    teníamos Doña Pepita
    que no daba muchos mimos.

    Al contrario, algunas veces
    nos daba algunos cachetes,
    y si rompías un geranio
    te daba una buena “leche”.

    Por cierto, hablando de leche,
    la que nos daban en polvo,
    la “hermana Antonia”, la pobre,
    que nos aguantaba a todos.

    Era una mujer genial,
    la recuerdo con cariño
    cuando en el comedor
    estábamos de servicio.

    Con Doña Pruden tuvimos
    una etapa muy cortita,
    aunque nos dio tiempo a todo
    pues era muy jovencita.

    Nos enseñó a coser,
    bordados en panamá,
    hicimos un “tú y yo”
    y alguna cosilla más.

    Cuando se iba a casar
    nos invitó a chocolate
    todos decíamos contentos:
    “lo podía haber hecho antes”

    En las clases separados,
    los chicos con Don Ricardo,
    les pegaba con la goma
    si hacían algo malo.

    Si te daban un cachete
    no te podías quejar,
    pues te decían tus padres
    “algo habrás hecho mal”.

    Luego vino Don Marino,
    y ya la cosa cambió,
    los chicos hoy lo recuerdan
    con toda la admiración.

    Las chicas con Doña Juana,
    aprendimos a restar,
    multiplicar, dividir,
    el catecismo y rezar.

    Con Doña Julia aprendimos
    raíz cuadrada, quebrados,
    Geografía, Historia y Lengua,
    y al final examinarnos.

    Y por las tardes teníamos
    clases de canto y teatro
    para el día de San Juan
    todos poder festejarlo.

    Salíamos al recreo,
    todos muy desenfrenados,
    las chicas todas a un patio,
    los chicos al otro lado.

    Los chicos juegan al fútbol
    y todos descontrolados,
    a las canicas, la roma,
    a la trompa y al pillado.

    Las chicas también jugamos
    a la comba y a la liga,
    al pillado, al escondite,
    qué forma más divertida.

    Un día en el recreo
    nos ocurrió lo siguiente:
    corriendo tras las palomas
    todas bajamos al puente.

    Después cuando regresamos
    no sabíamos la hora que era,
    y nos castigó a todas
    a casa sin la cartera.

    Hacíamos la gimnasia
    todas muy bien alineadas,
    nos la daba Doña Pruden,
    y que bien que nos quedaba.

    Eso sí, no había chándal,
    todas pololos y faldas,
    y si alguna no llevaba
    se quedaba a retaguardia.

    Los sábados había cole,
    aunque era muy distinto,
    había que fregar los bancos
    y frotar con mucho ahínco.

    Con asperón y moliz,
    con estropajo de esparto,
    y también con la cuchilla
    para quitar lo pintado.

    También izamos bandera,
    cantamos el caralsol,
    todos éramos felices
    y bailábamos al son.

    En mayo todos al patio,
    celebrábamos las flores,
    y ofrecíamos a la Virgen
    ramilletes de colores.

    Los chicos iban a un lado,
    Las chicas al lado opuesto,
    ahora la cosa ha cambiado,
    estamos todos revueltos.

    Compartíamos diccionarios
    en el cuarto “el portalillo”,
    y cuando venían los chicos
    pasábamos apurillos.

    Nos mandaba Doña Julia,
    a la que había de servicio,
    a darles lo que pedían
    los chicos de Don Marino.

    No teníamos ni servicio
    dónde hacer necesidades,
    íbamos detrás del cine
    a pasar calamidades.

    Dónde la hermana Socorro
    también solíamos ir,
    a beber un vaso de agua
    y también “hacer pipí”.
    También la hermana Felisa
    nos solía socorrer
    cuando le pedíamos agua
    y llegábamos con sed.

    Eran años de posguerra
    y también de dictadura,
    hubo gente que emigró,
    era una vida muy dura.

    Se fueron a Barcelona,
    a Madrid, San Sebastián,
    Bilbao, Valencia, Palma
    y alguna que otra ciudad.

    Ésta es la historia del cole,
    aunque hay mucho que contar,
    si me he olvidado de algo
    me tenéis que perdonar.

    Vamos al día de hoy
    que es lo que nos ha reunido,
    lo planeamos hace un año
    y que bien nos ha salido.

    Empezamos con el “facebook”
    y después con el “whatsApp”,
    éramos unos poquitos
    y ahora somos muchos más.

    Hemos tenido reuniones,
    alguna que otra vez,
    hablamos, nos divertimos
    y tomamos un café.

    Les mandábamos las fotos
    a los que estaban ausentes,
    nos contestaban al pronto:
    “largos nos ponéis los dientes”.

    Estamos todos deseando
    de que llegue San Miguel
    para poder reencontrarnos
    y pasárnoslo muy bien.

    En una de las reuniones
    se planeó ir a Santiago,
    hacer juntos el Camino,
    y al final tres quedamos.

    Santiago nos ayudó
    a que llegáramos bien,
    y al llegar al casco viejo,
    allí empezó a llover.

    Que si nos llueve en Santiago,
    decían que era lo normal,
    así que prisa nos damos
    a entrar en la catedral.

    Al dar el abrazo al Santo
    me vino mucha emoción,
    al pedirle por “mi quinta”,
    que nos dé su protección.

    El que está enfermo lo cure,
    el que está sano no enferme,
    así que Apóstol bendito
    protege a toda mi gente.

    Llegamos a San Miguel,
    nuestras fiestas más sonadas,
    son de interés regional,
    recientemente nombradas.

    A celebrar los sesenta
    esta quinta se ha juntado,
    muchos han hecho un esfuerzo
    para que al fin nos veamos.

    Hacemos una comida
    para poder celebrar
    que cumplimos los sesenta
    y lo pasamos genial.

    Los recibimos a todos
    con ilusión y entusiasmo
    y deseamos, a la vez,
    que no pasen tantos años.

    En estas sesenta estrofas,
    cada una por un año,
    va dedicada a “mi quinta”
    al cumplir sesenta años.

    Protégenos Santo Arcángel
    a todos en general,
    y a los que corren la vaca
    líbralos de todo mal.

    Dios nos dé salud a todos
    para volver a encontrarnos
    y si no podemos vernos
    que sigamos conectados.

    (27 de septiembre de 2015)

     
  • viva el Thu8Mar18 Permalink
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    A mi Quinta del 55 

    En un lugar de la Mancha,
    que yo acordarme sí quiero,
    hay un pueblo muy bonito
    Villamanrique, por cierto.

    Está al pie de la sierra,
    tiene una iglesia bonita
    y la plaza con su fuente
    donde sube la vaquilla.

    La Casa Grande, por cierto
    que vivió Jorge Manrique,
    allí también nací yo,
    pasé años muy felices.

    Todos los chicos del pueblo
    también allí se metían
    cuando llovía y a jugar
    a las bolas y la pícula.

    Esta poesía que he sacado
    va dedicada a mí “quinta”,
    quinta del cincuenta y cinco,
    pues toda ella muy linda.

    Nacimos noventa y tres,
    todos hechos con amor,
    aunque algunos ya se fueron
    a la vera del Señor.

    Por ellos pedimos todos
    que Dios los tenga en la Gloria
    y nosotros todos juntos
    hoy honramos su memoria.

    Fuimos niños muy felices,
    aunque fueron tiempos duros
    y desde muy pequeñitos
    pasamos algún apuro.

    Empezamos en la escuela
    con cinco o seis añitos,
    Íbamos con uniforme
    todos requetebonitos.

    Nos lo hacían nuestras madres,
    pues todas eran geniales,
    y cada una al suyo
    le ponía las iniciales.

    En párvulos empezamos
    con esos pocos añitos,
    teníamos Doña Pepita
    que no daba muchos mimos.

    Al contrario, algunas veces
    nos daba algunos cachetes,
    y si rompías un geranio
    te daba una buena “leche”.

    Por cierto, hablando de leche,
    la que nos daban en polvo,
    la “hermana Antonia”, la pobre,
    que nos aguantaba a todos.

    Era una mujer genial,
    la recuerdo con cariño
    cuando en el comedor
    estábamos de servicio.

    Con Doña Pruden tuvimos
    una etapa muy cortita,
    aunque nos dio tiempo a todo
    pues era muy jovencita.

    Nos enseñó a coser,
    bordados en panamá,
    hicimos un “tú y yo”
    y alguna cosilla más.

    Cuando se iba a casar
    nos invitó a chocolate
    todos decíamos contentos:
    “lo podía haber hecho antes”

    En las clases separados,
    los chicos con Don Ricardo,
    les pegaba con la goma
    si hacían algo malo.

    Si te daban un cachete
    no te podías quejar,
    pues te decían tus padres
    “algo habrás hecho mal”.

    Luego vino Don Marino,
    y ya la cosa cambió,
    los chicos hoy lo recuerdan
    con toda la admiración.

    Las chicas con Doña Juana,
    aprendimos a restar,
    multiplicar, dividir,
    el catecismo y rezar.

    Con Doña Julia aprendimos
    raíz cuadrada, quebrados,
    Geografía, Historia y Lengua,
    y al final examinarnos.

    Y por las tardes teníamos
    clases de canto y teatro
    para el día de San Juan
    todos poder festejarlo.

    Salíamos al recreo,
    todos muy desenfrenados,
    las chicas todas a un patio,
    los chicos al otro lado.

    Los chicos juegan al fútbol
    y todos descontrolados,
    a las canicas, la roma,
    a la trompa y al pillado.

    Las chicas también jugamos
    a la comba y a la liga,
    al pillado, al escondite,
    qué forma más divertida.

    Un día en el recreo
    nos ocurrió lo siguiente:
    corriendo tras las palomas
    todas bajamos al puente.

    Después cuando regresamos
    no sabíamos la hora que era,
    y nos castigó a todas
    a casa sin la cartera.

    Hacíamos la gimnasia
    todas muy bien alineadas,
    nos la daba Doña Pruden,
    y que bien que nos quedaba.

    Eso sí, no había chándal,
    todas pololos y faldas,
    y si alguna no llevaba
    se quedaba a retaguardia.

    Los sábados había cole,
    aunque era muy distinto,
    había que fregar los bancos
    y frotar con mucho ahínco.

    Con asperón y moliz,
    con estropajo de esparto,
    y también con la cuchilla
    para quitar lo pintado.

    También izamos bandera,
    cantamos el caralsol,
    todos éramos felices
    y bailábamos al son.

    En mayo todos al patio,
    celebrábamos las flores,
    y ofrecíamos a la Virgen
    ramilletes de colores.

    Los chicos iban a un lado,
    Las chicas al lado opuesto,
    ahora la cosa ha cambiado,
    estamos todos revueltos.

    Compartíamos diccionarios
    en el cuarto “el portalillo”,
    y cuando venían los chicos
    pasábamos apurillos.

    Nos mandaba Doña Julia,
    a la que había de servicio,
    a darles lo que pedían
    los chicos de Don Marino.

    No teníamos ni servicio
    dónde hacer necesidades,
    íbamos detrás del cine
    a pasar calamidades.

    Dónde la hermana Socorro
    también solíamos ir,
    a beber un vaso de agua
    y también “hacer pipí”.
    También la hermana Felisa
    nos solía socorrer
    cuando le pedíamos agua
    y llegábamos con sed.

    Eran años de posguerra
    y también de dictadura,
    hubo gente que emigró,
    era una vida muy dura.

    Se fueron a Barcelona,
    a Madrid, San Sebastián,
    Bilbao, Valencia, Palma
    y alguna que otra ciudad.

    Ésta es la historia del cole,
    aunque hay mucho que contar,
    si me he olvidado de algo
    me tenéis que perdonar.

    Vamos al día de hoy
    que es lo que nos ha reunido,
    lo planeamos hace un año
    y que bien nos ha salido.

    Empezamos con el “facebook”
    y después con el “whatsApp”,
    éramos unos poquitos
    y ahora somos muchos más.

    Hemos tenido reuniones,
    alguna que otra vez,
    hablamos, nos divertimos
    y tomamos un café.

    Les mandábamos las fotos
    a los que estaban ausentes,
    nos contestaban al pronto:
    “largos nos ponéis los dientes”.

    Estamos todos deseando
    de que llegue San Miguel
    para poder reencontrarnos
    y pasárnoslo muy bien.

    En una de las reuniones
    se planeó ir a Santiago,
    hacer juntos el Camino,
    y al final tres quedamos.

    Santiago nos ayudó
    a que llegáramos bien,
    y al llegar al casco viejo,
    allí empezó a llover.

    Que si nos llueve en Santiago,
    decían que era lo normal,
    así que prisa nos damos
    a entrar en la catedral.

    Al dar el abrazo al Santo
    me vino mucha emoción,
    al pedirle por “mi quinta”,
    que nos dé su protección.

    El que está enfermo lo cure,
    el que está sano no enferme,
    así que Apóstol bendito
    protege a toda mi gente.

    Llegamos a San Miguel,
    nuestras fiestas más sonadas,
    son de interés regional,
    recientemente nombradas.

    A celebrar los sesenta
    esta quinta se ha juntado,
    muchos han hecho un esfuerzo
    para que al fin nos veamos.

    Hacemos una comida
    para poder celebrar
    que cumplimos los sesenta
    y lo pasamos genial.

    Los recibimos a todos
    con ilusión y entusiasmo
    y deseamos, a la vez,
    que no pasen tantos años.

    En estas sesenta estrofas,
    cada una por un año,
    va dedicada a “mi quinta”
    al cumplir sesenta años.

    Protégenos Santo Arcángel
    a todos en general,
    y a los que corren la vaca
    líbralos de todo mal.

    Dios nos dé salud a todos
    para volver a encontrarnos
    y si no podemos vernos
    que sigamos conectados.

    (27 de septiembre de 2015)

     
  • viva el Fri5May17 Permalink
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    EXT. PARQUE DEL RETIRO. DÍA 

    Flota un cisne negro buscando en el estanque un pedazo de algo que llevarse al rojo pico. Nadan los ánades en el agua de verdín mientras en la orilla alimentan y espulgan a sus crías. Pelean las palomas con los cuervos. Ladran los perros. Un paseante solitario está ajeno a todo bajo la lluvia. Camino solitario entre estanques cenagosos, cuevas de helechos retorcidos, palacios de cristal heridos y vuelvo a mirar la estatua de un ángel caído.

     
    • casal-casalita el Vie5May17 Permalink | Inicia sesión para responder

      Escribes hermoso. Gracias por compartir :)

      Me gusta

    • Alvaro Urkiza el Mie17May17 Permalink | Inicia sesión para responder

      Me encanta ese refugio en las palabras, ese enamoramiento de ritmos y timos, ese engolosine de tópicos y abuso de adjetivos y lugares comunes. Verdín, estanques, paseantes y cisnes, almas retorcidas y “espulgar crías”. Hace feliz al que lo escribe y a los que lo leemos. El color negro y el rojo en la frase inicial. Palomas, cuervos, perros, ánades y hasta ángeles caídos en 4 lineas; tiene mucho merito!

      Me gusta

      • Ahasvero el Mie17May17 Permalink | Inicia sesión para responder

        Llevas razón, Alvaro, es una grandísima y puta mierda. Es tan ridículo como arrogante. Gracias por recordármelo, por tu crítica y tu ironía, eso si tiene mérito, ya que efectivamente no merece tantas líneas de comentario. Saludos.

        Me gusta

  • viva el Mon6Mar17 Permalink
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    A MI HERMANO ANICETO 

    La luz terca y cansina de las siestas de La Mancha. Todo está sumergido en el formol del pasado, viejas que debieron morir hace mucho tiempo, cosen y rumian sus rezos a las puertas de las casas. La luz familiar de estas calles es la que se prende a los ojos y a la sangre, al polvo dinástico de las cosas. La luz amniótica que pasa como un río silencioso, hermanando orillas, lamiendo la piedra de las tapias, las ventanas enclavadas. La luz detenida de las cinco de la tarde, detenida en los relojes, en los olivos, en esos cerros comidos de intemperie, en el luto totémico y lustral de los arcángeles, en el bronce tullido de las torres pregoneras. Y cómo no pensar en la muerte bajo este sol tan familiar, tan aburrido, tan obstinadamente infancia. Esta luz ni tan siquiera encuentra una puerta abierta, una sombra en la que refugiarse, una casa en la que arder reconocida. Bajo este sol, vienes a enterrar al padre del amigo.

     
  • viva el Tue28Feb17 Permalink
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    PARA ARIANE 

    Vía Láctea
    obstinado relámpago en la noche
    terrible soldadura de universo
    fulgor fosilizado.
    Vía Láctea
    hormiguero de hidrógeno remoto
    ingrávida culebra de luciérnagas
    antigua cicatriz.
    Vía Láctea
    espinazo de cúmulos e incienso
    procesión de temblores diminutos
    arañazo de leche
    Vía Láctea
    empedrado de plata sideral
    Nilo copiado arriba muy arriba
    pajarera de arcángeles.

     
  • viva el Fri16Dec16 Permalink
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    PANDEMONIA 

    En invierno los ángeles se depilan las alas.

     
  • viva el Mon20Jun16 Permalink
    Etiquetas: ángel   

    Un ángel llamado Marcelo me ha dicho que… 

    Un ángel llamado Marcelo me ha dicho que no votéis a los malos.

     
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