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    Etiqueta: sueños

    Tu espacio para navegar

    Todas mis inseguridades, todas mis aristas nunca me hicieron parpadear ni una sola vez. Me rendiría para siempre por tocarte, porque sé que me sientes de alguna manera. Eres lo más cercano al cielo que nunca estaré y no quiero irme a casa ahora mismo. Estoy pensando en ti, en mi insomne soledad de esta noche. Si está mal amarte, entonces mi corazón simplemente me ha dejado sin razón. Podría hacerte feliz, hacer tus sueños realidad. Nada hay que yo no haría. Ve a los confines de la tierra sentada en el sol para que te haga sentir mi amor. Y cuando necesites tu espacio para navegar un poco, estaré aquí esperando pacientemente para que me encuentres. No me rendiré.

    Sikkim

    La pequeña huérfana americana entró a formar parte de la familia real el día fijado por los astrólogos, siendo coronada, con tan sólo veinticinco años, como la gyalmo de Sikkim, la reina de El reino de las orquídeas.
    Al pie del trono, la Denjong Gyallo, la que reina sobre el país del arroz y esposa de las divinidades, recoge las ofrendas de un lama: un cofre precioso, lleno de amuletos de la buena suerte, mientras, en los jardines de palacio cantan los niños del templo bajo las banderolas de vivos colores. Es un día radiante y festivo en el pequeño reino de Sikkim.

    -Yo le amo, y el reino de Sikkim es un país de ensueño. Dice Hope Cooke, cuando el principe Thondup, le ofrece, junto a su amor, la corona del reino.

    Apenas cuatro años antes, ella había encontrado a su apesadumbrado príncipe en un hotel de Darjeeling. Ni en sus más osados sueños hubiera imaginado una historia de amor tan de cuento de hadas… Continuará

    PANDEMONIA

    Recuerdo aquel voluptuoso verano del año que pasé viviendo con mi abuelo, en el que se disiparon todos mis problemas. Venus me era favorable y mis uñas abiertas arañaban el día desde el amanecer hasta la tarde. Mis sueños eran azules y yo besaba hasta el centro de las sombras. El calor del sol, el silencio de la ciudad, el color de las sábanas… crepitaban en mi salvaje cabeza, en mis hasta entonces, desiertos pezones, ahora en llamas. La desnudez de las fiestas, las miradas que lo decían todo, mis montes de mujer arrasados por sus manos y sus ojos… han sido sacralizados por mi imaginación y mi memoria para siempre. Yo era aquel verano la Venus de las sombras.

    MARATÓN DE SUEÑOS

    Cuando por fin la humanidad entendió que la realidad había que dejarla, no tocarla, que nada cambiaría para bien de todas formas, que nada sería como esperábamos, el físico teórico expuso su gran teoría, de nuevo, ante el auditorio mundial, que seguía la retransmisión desde todos los rincones del planeta, mediante el InterSphere.
    El rico Monopol, patrocinador de todo, que también entendió que su gran riqueza tampoco servía para poseer el mundo, que en realidad, aunque todo el globo terráqueo estuviera a su nombre y le perteneciese por completo, la verdad es que ni siquiera lo que tenía cerca y a su lado le pertenecía, pues ni siquiera su perro le pertenecía, y había muerto, a pesar de los tres mil cirujanos que intentaron revivirlo.
    InterSphere estaba conectado globalmente, todos habían sido sometidos a él. El físico comenzó su discurso y todos lo escuchamos subyugados. Después de una larga demostración, que nadie entendió pero que según los más sabios, era incontestable, infalsable, definitiva… concluyó su teoría diciendo: así pues no podemos cambiar el mundo, ni poseerlo, sólo podemos soñarlo, sin tocarlo siquiera, Monopol tendrá que soñar su perro, y todo el que de verdad quiera poseer algo debe únicamente soñarlo.
    Fue entonces cuando a Monopol se le ocurrió organizar las Olimpiadas Oníricas Mundiales, cuya prueba reina sería un Maratón de sueños. Se soñó una mascota, se soñaron las diferentes pruebas olímpicas, se soñaron los equipos, los deportes, los símbolos, los kilómetros de sueños que había que hacer, se soñaron las diferentes pruebas y carreras oníricas, se soñaron por supuesto los diferentes estadios, las competiciones, las medallas. Todo era soñado cada día de nuevo. Milimétricamente soñado hasta el más mínimo detalle, incluidas todas las pesadillas dantescas de algunos recalcitrantes. Todo el mundo tuvo su prueba, su sueño o pesadilla exclusivos.
    Y entonces ocurrió el milagro, la realidad dejó de pertenecer a nadie, ni siquiera a Monopol, pero los sueños pertenecían a todos. Por fin se hizo justicia: cada uno tenía lo que era suyo. Los sueños nos pertenecían, la realidad no. Al cabo de pocos años de sólo soñar, la naturaleza empezó a ser generosa, el calentamiento descendió en todo el planeta, los bosques volvieron a crecer, el clima se hizo generoso, el mar estaba recuperado y lleno de vida, las ciudades desaparecieron, la temperatura era tan benigna que no era necesario ni ropa, ni casas, ni transporte… porque todo se soñaba y los sueños eran cada vez más bellos, más perfectos, más armónicos.

    SOLVE ET COAGULA

    El polvo del espíritu se coagula,
    Dejando sitio
    A la purpúrea noche.
    El espíritu del polvo se disuelve
    En el complaciente
    Infinito de los días.
    Mujer de ébano,
    Entre luces y sombras,
    Se adormece sobre
    Las rastreras raíces
    De una higuera seca y muerta.
    Caen los sueños
    Como lluvia de otoño
    Sobre la pútrida hojarasca.
    De su boca infectada chorrean
    Espumarajos purulentos
    Y ponzoñosos
    De sangre verdinegra.
    Se ha dormido la eterna juventud
    Como una oruga irisada y macilenta.
    El ruido de las olas
    Llega como un susurro
    De pétalos caídos.