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    Etiqueta: ojos

    Chica del martini

    Gracias por amarme, chica del martini,

    por ser mis ojos cuando no pude ver.

    Nunca había vivido

    antes de amarte,

    nunca me había sentido así

    antes de tocarte,

    y nunca necesité

    que alguien me hiciera sentir vivo,

    pero una vez más, chica del martini,

    no estaba viviendo.

    Cuando necesites refugio de la lluvia,

    cuando necesites un martini para tu dolor,

    estaré allí, una y otra vez,

    y en tus llamas me consumiré,

    una y otra vez.

    Cuando ríes…

    Cuando te ríes, todo el mundo se detiene y mira un rato, porque eres increíble tal como eres.

    Mira las estrellas, mira cómo brillan por ti y todo lo que haces, como si fueran Pléyades.

    Porque todo mi yo ama todo de ti.

    Ama tus curvas y tus aristas, todas tus perfectas imperfecciones.

    Algo en la forma en que te mueves me atrae como ningún otro amante.

    Algo en la forma en que me amas.

    Porque, amor, tu alma nunca podría envejecer, es de hoja perenne y, amor, tu sonrisa siempre estará en mi mente y en mi memoria.

    Seré el mayor fan de tu vida.

    No puedo evitar mirarte, porque veo la verdad en algún lugar de tus ojos.

    Sigues siendo a la que pertenezco, sigues siendo la que quiero de por vida.

    Noche sin ojos

    Acaríciame, noche sin ojos
    Bacante surgida de mi sombra
    ¿Cómo puedes reparar un corazón roto?
    Así en el amor me entrego, querida
    Nada, amor, significa mucho
    Si no tiene ese sombreado swing
    No tiene que ser una gran estrella
    Mi chica está en el dulce paraíso
    Algún día estaremos latiendo al unísono
    En el oscuro camino del sol

    Mientras estás en el mundo

    ¿Recuerda aquellas paredes que construí?

    Bueno, cariño, están cayendo

    y ni siquiera lucharon,

    ni siquiera emitieron un gruñido,

    se han rendido a ti.

    Cierra los ojos, déjame decirte

    todas las razones por las cuales

    pienso que eres única.

    Esto es para ti, la que siempre me ayuda,

    y siempre hace lo que tiene que hacer.

    Cuando todo lo tenía perdido

    y me dio por los más bajos altibajos,

    cuando me dio por los días de duda

    y de zozobra, me dijiste:

    -Si quieres llorar,

    estoy aquí para secar tus ojos

    y en un momento, estarás bien.

    Y ahora yo te digo:

    -Espero que no te importe

    que ponga en palabras

    lo maravillosa que es la vida

    mientras estás conmigo.

    Eres única.

    Gracias a Dios que eres mía.

    Fabrizio Dall’Aglio. No Era La Lluvia…

    No era la lluvia, no, no era la nieve

    no era el sol no era viento, y la estación

    era sólo su reducido espacio

    un bosquejo del tiempo, una visión.

     

    No era antes, no, no era después

    no era noche ni día, se soltaba

    y unía en un intervalo vacío

    de ti, de mí, de todo cuanto había.

     

    No eras tú, no, no era yo

    no era boca ni cuerpo mano ojo

    sino perdido al fondo de su imagen

    el inútil fulgor de una mirada.

     

     

    La vuelta a Verne en 80 Jules

    Un 8 de febrero de 1828 nacía en Nantes Jules Gabriel Verne, creador de un género propio en el que, mediante una aventura narrada magistralmente, se describen los grandes avances científicos y técnicos que revolucionaron el s.XIX.
    Con 11 años Jules Verne decidió enrolarse como grumete en un barco rumbo a la India: quería saciar su sed de aventuras, huir de su hogar y deslumbrar a su amada prima Caroline. El severo castigo de su padre y la humillación ante su prima y amigos hizo que encauzara su rebeldía hacia la literatura.
    Tuvo que ocultar su vocación de escritor ya que su padre no lo veía con buenos ojos: quería que le sucediera como abogado. Se licenció en derecho, pero a su vez, le escribió a su padre:

    puedo convertirme en un buen escritor, pero nunca sería más que un mal abogado.

    Sufrió dos desengaños amorosos y un matrimonio conflictivo que se traducen en la escasa relevancia de las mujeres en sus obras, incluso a veces con un punto misógino.
    En París conoce a Alexandre Dumas que se convierte en su mentor, amigo y protector.
    En época de estrecheces económicas se refugiaba del frío en la biblioteca Nacional, donde leía libros y revistas de divulgación científica, así conoció todos los avances de la técnica.
    Los héroes de Verne recorren un mundo insólito pero real, enigmático pero comprensible para la razón y la ciencia y, además de un viaje físico realizan un viaje interior.
    Su Obra más conocida es La vuelta al mundo en 80 días, novela con la que obtiene el triunfo definitivo y se convierte en el autor más leído y famoso de Francia.
    La obra es una reflejo del optimismo de su primera etapa como escritor, en la que cree que el saber científico resolverá todos los obstáculos y reducirá la desigualdad de clases.

    PANDEMONIA

    Recuerdo aquel voluptuoso verano del año que pasé viviendo con mi abuelo, en el que se disiparon todos mis problemas. Venus me era favorable y mis uñas abiertas arañaban el día desde el amanecer hasta la tarde. Mis sueños eran azules y yo besaba hasta el centro de las sombras. El calor del sol, el silencio de la ciudad, el color de las sábanas… crepitaban en mi salvaje cabeza, en mis hasta entonces, desiertos pezones, ahora en llamas. La desnudez de las fiestas, las miradas que lo decían todo, mis montes de mujer arrasados por sus manos y sus ojos… han sido sacralizados por mi imaginación y mi memoria para siempre. Yo era aquel verano la Venus de las sombras.

    VECINITAS

    Las vecinitas gritaban tapándose los ojos y corrían asustadas a sus casas. Al parecer era por mi causa, que sacaba mi infantil colita para mear. Ese descubrimiento me dio poder sobre aquellas pacatas, incluso sobre las mayores.
    Yo no le encontraba explicación al escandaloso rubor que les generaba, pero era tan efectivo hacerlo cuando se ponían tontas, pesadas o crueles conmigo que, algunas veces, empecé a hacerlo por pura diversión.

    EXT. CEMENTERIO. DÍA

    Las sepulturas están llenas
    de idilios y benditos instantes
    en raídos cabellos,
    de lirios florales
    en pechos descarnados,
    de lágrimas secas
    en ojos desollados,
    de sales oxidadas
    en labios desdentados,
    las sepulturas están llenas
    de besos enterrados.

    A MI HERMANO ANICETO

    La luz terca y cansina de las siestas de La Mancha. Todo está sumergido en el formol del pasado, viejas que debieron morir hace mucho tiempo, cosen y rumian sus rezos a las puertas de las casas. La luz familiar de estas calles es la que se prende a los ojos y a la sangre, al polvo dinástico de las cosas. La luz amniótica que pasa como un río silencioso, hermanando orillas, lamiendo la piedra de las tapias, las ventanas enclavadas. La luz detenida de las cinco de la tarde, detenida en los relojes, en los olivos, en esos cerros comidos de intemperie, en el luto totémico y lustral de los arcángeles, en el bronce tullido de las torres pregoneras. Y cómo no pensar en la muerte bajo este sol tan familiar, tan aburrido, tan obstinadamente infancia. Esta luz ni tan siquiera encuentra una puerta abierta, una sombra en la que refugiarse, una casa en la que arder reconocida. Bajo este sol, vienes a enterrar al padre del amigo.