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    Etiqueta: nuestra

    Nuestro amor

    Nuestro amor está aquí para quedarse

    Noche y día, como el Blues de la autopista

    Ando por ahí, y me concentro en ti

    Aprendiendo el azul es fácil amar

    Esta vieja y negra serenata mágica

    Nuestra brumosa alma brilla con oxidado atardecer

    Bendice Dios el Blee Blop Blues

    Habla profundo mi corazón debajo del pino

    Cuenta la sangre tan suave, tan suave, tan suave

    ¿Dónde o cuándo puede alguien explicarlo?

    Saint-Benoit-sur-Loire

    —Hemos construido una. Será para la sirena y estará sobre El mar de seda, al que ahora llamamos así por su rebelde naturaleza. En cierto modo, estamos orgullosos de ello. Nos sirve para dominar desde este castillo inexpugnable del infierno, para continuar dominando sobre este reino de tinieblas en el que nadie puede hacernos frente, ni aventurarse a explorar, azorados por la angustia y sus represiones. Y mientras, somos los causantes de crímenes cuya resolución pasa necesariamente por nuestra destrucción.

    Hagamos un libro

    «En nuestra familia nunca hablábamos, nos dejábamos los mensajes en la puerta de la nevera. Hasta que cumplí 18 años pensaba que mi nombre era “Cállate”. Tenía sólo dos amigas, que eran imaginarias y jugaban entre ellas. Lo más divertido era ver como mi abuela seguía enterrando a sus maridos, y alguno de ellos sólo estaba echando la siesta.
    Un día, uno de mis muchos abuelastros contemplaba como la luna se levantaba perezosamente sobre el viejo cementerio en el que yacían nueve de sus predecesores…

    Einstein y Hawking

    ¡Triste época es la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Einstein.

    Tal día como hoy nacía el físico alemán de origen judío Albert Einstein, físico famoso por su Teoría de la relatividad.
    Tal día como hoy de 2018 muere Stephen Hawking, físico famoso por sus teorías acerca de los agujeros negros.
    Hoy se celebra el día del número Pi (3.14)
    Qué extrañas coincidencias!
    Ambos son grandes hombres que han aportado mayor conocimiento a la humanidad.
    Ambos creían que el mundo podía ser mejor y más humano.
    Nuestro homenaje a estos dos grandes de la ciencia.

    ESPUTO SANGRANTE

    Esputo a vuestros dioses
    y estantiguas ilusorias
    esputo a vuestras redes sociales
    manejadas por los más ricos del mundo
    esputo a vuestros ídolos de la televisión
    y los canales de youtube
    esputo a vuestros rubius, vuestros idiotus,
    y a vuestra propaganda de mierda
    esputo a la página que escribo,
    esputo a mis palabras plasmáticas, purulentas
    esputo hacia el cielo
    y recibo mi parte de salivajos
    esputo en todo lo sagrado:
    el amor, la amistad, la paz y la justicia…
    esputo en vuestra sangre
    esputo en los centros de salud mental
    de todo el planeta
    esputo en los palacios de justicia,
    en vuestros areópagos y en vuestros fueros
    esputo sin saliva,
    con la garganta reseca
    de gritar que os esputo,
    que me esputo cada día
    para recordar que sólo somos
    saliva arrojada hacia el cielo
    que cae para devolvernos
    nuestra parte de babas
    y espumarajos.

    AHASVERO

    En la muerte da tiempo de hacer todo lo que no hicimos en vida.
    Toda la energía y materia oscura nos pertenece, es una simple ecuación.
    Nuestra materia o energía oscura pasará por todos los espacios y tiempos que no pasamos en vida. En este momento, todos mis otros NO pasan delante de mí.

    A Vicen

    La vida tiene unas reglas que no son las tuyas, hay que aceptarlas si quieres jugar la partida. Perdemos y echamos la culpa a las reglas, queremos cambiarlas porque vamos perdiendo, pero eso es imposible: las reglas no las decides tú. Las reglas están preestablecidas y todos los que van ganando las aceptan y no están dispuestos a cambiarlas, harán lo que sea para mantenerlas. Y además son muchos los que juegan sin darse cuenta que juegan las reglas que otros establecieron antes, normalmente ya muertos, y que las darán por sentadas, sin plantearse más allá, ni siquiera piensan que pueden ser cambiadas. Podemos, sí, contribuir a cambiarlas pero en una medida muy pequeña. Todos queremos cambiar algo y no es fácil ponerse de acuerdo. Lo que es seguro es que no serán tus reglas exclusivas las que se impondrán. De nuevo los que van ganando se imponen más que los que van perdiendo, es parte del premio y la satisfacción del triunfador, es parte de su ganancia. A veces crees que la gente hace trampas, y hay gente que realmente hace trampas, es parte de la mala fe de la gente, perder es duro y nadie se resiste a perder. Así que nos encontramos atrapados en un juego que no nos gusta porque vamos perdiendo. Un juego en el que no es fácil cambiar las reglas, todo un entramado social conspira para mantenerlas y reproducirlas. Un juego muy serio, el de la vida, el de nuestra vida, jugado por todos los actores que conocemos: los hijos, los padres, los hermanos, la pareja, los “ex”, los amigos, los compañeros, los jefes, los agoreros, los gurus de la tribu, el consejero psicológico, el médico, el cura del barrio, los políticos, el gobierno, la prensa, la policía… y toda esa gente que se cruza alguna vez con nosotros diciéndonos lo que tenemos que hacer en la vida, con nuestra vida. Al final todos ellos contribuyen a crear en nosotros unas expectativas de lo que “debe ser” nuestra vida, cómo se vive, cómo se triunfa, cómo se gana la partida, cómo se trabaja, cómo se ha de cuidar de los hijos, cómo debemos o no debemos comportarnos, y hasta cómo hay que limpiar el polvo y las veces que hay que hacerlo, etc. etc. etc. Establecen los patrones por los que nos debemos no sólo guiar, sino también por los que nos tenemos que medir, valorar, examinar, los valores que hacen de nosotros unos ganadores o unos perdedores, unas buenas o malas personas, gente bien o gente mal, gente guay o gente chunga. Buen panorama… desolador ¿no?
    Pero ahora llega el momento de plantearse algunas cosas. ¿Qué me pasa? Yo he cumplido con todas las reglas, no he hecho trampas, he jugado limpiamente, ¿Por qué no me corresponde premio? ¿Por qué no me valoro como dicen las reglas? ¿Por qué me considero fracasada? ¿Qué pasa aquí? Esto es injusto, ¿no? Pues sí, de eso se trataba de jugar. Y has perdido (¿Has perdido?). O lo aceptas o no lo aceptas. O juegas o no juegas. ¿Quieres seguir jugando? Hagan juego señores. Otra partida. O no.
    ¿Es posible jugar a un juego en el que no perdamos? ¿Qué juego es ese? ¿Cómo se juega? ¿Con quién se juega? ¿Se juega solo? Yo también quiero saberlo. El que primero lo descubra que nos lo cuente.