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    Etiqueta: Nada

    Noche sin ojos

    Acaríciame, noche sin ojos
    Bacante surgida de mi sombra
    ¿Cómo puedes reparar un corazón roto?
    Así en el amor me entrego, querida
    Nada, amor, significa mucho
    Si no tiene ese sombreado swing
    No tiene que ser una gran estrella
    Mi chica está en el dulce paraíso
    Algún día estaremos latiendo al unísono
    En el oscuro camino del sol

    Tu espacio para navegar

    Todas mis inseguridades, todas mis aristas nunca me hicieron parpadear ni una sola vez. Me rendiría para siempre por tocarte, porque sé que me sientes de alguna manera. Eres lo más cercano al cielo que nunca estaré y no quiero irme a casa ahora mismo. Estoy pensando en ti, en mi insomne soledad de esta noche. Si está mal amarte, entonces mi corazón simplemente me ha dejado sin razón. Podría hacerte feliz, hacer tus sueños realidad. Nada hay que yo no haría. Ve a los confines de la tierra sentada en el sol para que te haga sentir mi amor. Y cuando necesites tu espacio para navegar un poco, estaré aquí esperando pacientemente para que me encuentres. No me rendiré.

    HIJO DE …

    Aquel se proclama hijo del trueno
    aquel otro entusiasta de la nada
    aquel tiene fe en los calzones amarillos
    este dice ser el ocupa del alma aborregada
    hay quien dice ser el palillo mondadientes del papa
    este otro señor de las tierras cenagosas
    ese rijoso señor de las zurrapas
    que sale todos los días en las noticias
    mientras ese otro en los funerales de plomo
    el rey de los astures noruegos caramujos
    el paquidermo de los fálicos misiles
    el hijo del pútrido cristo
    el hijo de…

    MORFEO

    Hoy he visitado dos casas inhabitables y sus almas vacías. LAS CASAS Y LAS ALMAS.
    La primera es una casa con planta en forma de L que tiene una salida a calles diferentes en cada uno de sus extremos. La casa tiene innumerables habitaciones y pasillos que forman un laberinto difícil de recordar. Hay estancias secas y oscuras pero también las hay húmedas y luminosas, con patios interiores soleados o lluviosos. Sus dos fachadas son viejas y resquebrajadizas. Una de ellas da al campo y se sale por un rústico y viejo portón de madera. La otra fachada da a una calle de ciudad de provincias y su puerta es de madera o hierro, según los días, aunque es de una apariencia mediocre. Es incómodo vivir en ella porque está casi vacía de muebles, desconchada y polvorienta. Tan solo una pequeña parte se usa. El resto es visitada ocasionalmente por dos de los tres moradores: padre, madre e hija. Únicamente la niña recorre con frecuencia los lugares más alejados e inhóspitos y conoce todos sus rincones y laberintos. El padre solo se atreve a recorrerla con su hija por miedo a perderse, aunque se siente atraído por sus enormes posibilidades y le agradan especialmente esos abandonados jardines y patios con galerías acristaladas a los que llega la luz y las nubes. La madre no sale nunca de los dos o tres cuartos principales que dan a la ciudad.
    La segunda casa es redonda y alta, con forma de cúpula y una indescriptible arquitectura de estancias interiores. La cúpula está recubierta por una única y continua estantería de libros imposibles de alcanzar ni leer. Nada tiene una función concreta en este alojamiento: se puede dormir, cocinar o bailar, de forma indiferente, en cualquiera de sus múltiple rincones. Aunque hay muros, vigas y escaleras… la separación entre espacios nunca es total ni resulta evidente. A veces se tiene la sensación de que los elementos arquitectónicos cambian a capricho y con desasosiego para algunos de sus habitantes y visitantes. Otros, en cambio, parecen acostumbrados a los cambiantes designios de la mansión. No se sabe si los vanos exteriores son puertas o ventanas. Por cualquiera de ellos se puede entrar y salir. Incontables personas, cada cual más extraña, entran y salen continuamente. Hay gente que vive allí siempre, en su recodo imposible y otros que entran tan solo a curiosear y marcharse. Se cuentan por centenas los cachivaches inútiles que la adornan y a los que los habitantes intentamos encontrar una utilidad para satisfacer una perentoria necesidad del momento: freír un huevo frito con un disco; oler las noticias en un tintero; escuchar música con unas gafas sin cristales; fabricarnos un reloj digital con una caja de cuchillas de afeitar o un smartphone con lo que parecen las pastillas de freno de un coche.

    MI CARAVANA

    Era una caravana de juguete perfecta, nada podía superarla. Me pasaba horas y horas con ella, jugando en el corral de la entonces nueva casa, en la que había aprendido a andar, obligado por el macadán. ¿Hay algo peor que un juguete roto? Sí, un juguete que perdiste para siempre. EL MISTERIOSO ROBO DE MI CARAVANA

    EL INTELECTUAL DEL GRUPO

    Recuerdo a mi abuelo Vicente sentado en una mesa y haciendo algo extraordinario en aquel mundo tan rural, tan brutal y cavernícola. Tenía puestas unas gafas, pequeñas y redondas, que yo aún conservo, y estaba leyendo y escribiendo sobre unos libros. Me pareció increíble. Desde entonces considero a mi abuelo como alguien mágico, extraordinario, el más respetable intelectual de toda mi familia y de todo el pueblo. Un ser que escapaba a cualquier parámetro de aquel entorno campesino y zafio. Mi admiración por él sigue siendo hoy de veneración y respeto absoluto. Y además mi madre siempre decía que yo era el heredero de su carácter, un carácter como el de las gaseosas, aparentemente explosivo al principio, que al abrirlas parecen que van a explotar pero luego se quedan en nada, dulces y buenas. Ese presagio de mi madre, evidentemente, se acabó cumpliendo en los dos sentidos contrarios.

    ARRASTRANDO EL CULO POR LA PIEDRA

    Pues parece que se ha acabado esta forma de desplazamiento consistente y cómoda. Arrastrar el culo por el suelo ya no mola. Según cuentan las leyendas familiares, mi desplazamiento favorito era el arrastraculo, un tipo de movimiento consistente en dejarse el pañal pegado en el suelo junto con su contenido. Resulta que dependiendo de la superficie de fricción, puede ser algo guay o una puta -y literal- mierda. El cambio de casa trajo consigo una alta fricción: un suelo empedrado. De los de antes. Nada de gilipolleces modernas tipo microcemento con tacto de mármol rosado. Putas y jodidas piedras. Y pues, chico, pies para que os quiero. Milagro. El Niño anda.

    MARATÓN DE SUEÑOS

    Cuando por fin la humanidad entendió que la realidad había que dejarla, no tocarla, que nada cambiaría para bien de todas formas, que nada sería como esperábamos, el físico teórico expuso su gran teoría, de nuevo, ante el auditorio mundial, que seguía la retransmisión desde todos los rincones del planeta, mediante el InterSphere.
    El rico Monopol, patrocinador de todo, que también entendió que su gran riqueza tampoco servía para poseer el mundo, que en realidad, aunque todo el globo terráqueo estuviera a su nombre y le perteneciese por completo, la verdad es que ni siquiera lo que tenía cerca y a su lado le pertenecía, pues ni siquiera su perro le pertenecía, y había muerto, a pesar de los tres mil cirujanos que intentaron revivirlo.
    InterSphere estaba conectado globalmente, todos habían sido sometidos a él. El físico comenzó su discurso y todos lo escuchamos subyugados. Después de una larga demostración, que nadie entendió pero que según los más sabios, era incontestable, infalsable, definitiva… concluyó su teoría diciendo: así pues no podemos cambiar el mundo, ni poseerlo, sólo podemos soñarlo, sin tocarlo siquiera, Monopol tendrá que soñar su perro, y todo el que de verdad quiera poseer algo debe únicamente soñarlo.
    Fue entonces cuando a Monopol se le ocurrió organizar las Olimpiadas Oníricas Mundiales, cuya prueba reina sería un Maratón de sueños. Se soñó una mascota, se soñaron las diferentes pruebas olímpicas, se soñaron los equipos, los deportes, los símbolos, los kilómetros de sueños que había que hacer, se soñaron las diferentes pruebas y carreras oníricas, se soñaron por supuesto los diferentes estadios, las competiciones, las medallas. Todo era soñado cada día de nuevo. Milimétricamente soñado hasta el más mínimo detalle, incluidas todas las pesadillas dantescas de algunos recalcitrantes. Todo el mundo tuvo su prueba, su sueño o pesadilla exclusivos.
    Y entonces ocurrió el milagro, la realidad dejó de pertenecer a nadie, ni siquiera a Monopol, pero los sueños pertenecían a todos. Por fin se hizo justicia: cada uno tenía lo que era suyo. Los sueños nos pertenecían, la realidad no. Al cabo de pocos años de sólo soñar, la naturaleza empezó a ser generosa, el calentamiento descendió en todo el planeta, los bosques volvieron a crecer, el clima se hizo generoso, el mar estaba recuperado y lleno de vida, las ciudades desaparecieron, la temperatura era tan benigna que no era necesario ni ropa, ni casas, ni transporte… porque todo se soñaba y los sueños eran cada vez más bellos, más perfectos, más armónicos.