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    Etiqueta: mundo

    Primeras noticias de Trhea

    Hola, soy Alexa Smith McAll, nací en Cambridge el día de año nuevo de 2002, aunque casi recién nacida mis padres se trasladaron a Granada en el sur de la Península Ibérica. Descubrí Trhea el 31 de diciembre del año 2002, justo un año después de mi nacimiento. Desde entonces se ha convertido en una obsesión. He viajado infinidad de veces allí. Cada vez que lo hago descubro nuevas e increíbles cosas que quiero contarles aquí. Voy a intentar ser sistemática aunque no se si lo conseguiré, pues es un mundo inclasificable a cuyos lugares y personajes he tenido que etiquetar de alguna forma que fuera memorable para mi. En la “Geografía de Trhea” haré la descripción de los lugares que he podido observar y en “Historias de Trhea”, lo que he vivido en mis viajes.

    AIN
    Llamo así a todo lo que no es Trhea, es decir, a este lado del universo que todos conocemos. Probablemente de este lado sepáis mucho más que yo.

    AIN SOPH
    Este es el límite o la frontera de nuestro mundo con Trhea. Saltándolo entras en ella y recorriendo esta especie de piel que la rodea puedes llegar a cualquier parte de nuestro universo en muy poco tiempo, en milisegundos. Es sencillo y no duele.

    Cuando ríes…

    Cuando te ríes, todo el mundo se detiene y mira un rato, porque eres increíble tal como eres.

    Mira las estrellas, mira cómo brillan por ti y todo lo que haces, como si fueran Pléyades.

    Porque todo mi yo ama todo de ti.

    Ama tus curvas y tus aristas, todas tus perfectas imperfecciones.

    Algo en la forma en que te mueves me atrae como ningún otro amante.

    Algo en la forma en que me amas.

    Porque, amor, tu alma nunca podría envejecer, es de hoja perenne y, amor, tu sonrisa siempre estará en mi mente y en mi memoria.

    Seré el mayor fan de tu vida.

    No puedo evitar mirarte, porque veo la verdad en algún lugar de tus ojos.

    Sigues siendo a la que pertenezco, sigues siendo la que quiero de por vida.

    Mientras estás en el mundo

    ¿Recuerda aquellas paredes que construí?

    Bueno, cariño, están cayendo

    y ni siquiera lucharon,

    ni siquiera emitieron un gruñido,

    se han rendido a ti.

    Cierra los ojos, déjame decirte

    todas las razones por las cuales

    pienso que eres única.

    Esto es para ti, la que siempre me ayuda,

    y siempre hace lo que tiene que hacer.

    Cuando todo lo tenía perdido

    y me dio por los más bajos altibajos,

    cuando me dio por los días de duda

    y de zozobra, me dijiste:

    -Si quieres llorar,

    estoy aquí para secar tus ojos

    y en un momento, estarás bien.

    Y ahora yo te digo:

    -Espero que no te importe

    que ponga en palabras

    lo maravillosa que es la vida

    mientras estás conmigo.

    Eres única.

    Gracias a Dios que eres mía.

    Einstein y Hawking

    ¡Triste época es la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Einstein.

    Tal día como hoy nacía el físico alemán de origen judío Albert Einstein, físico famoso por su Teoría de la relatividad.
    Tal día como hoy de 2018 muere Stephen Hawking, físico famoso por sus teorías acerca de los agujeros negros.
    Hoy se celebra el día del número Pi (3.14)
    Qué extrañas coincidencias!
    Ambos son grandes hombres que han aportado mayor conocimiento a la humanidad.
    Ambos creían que el mundo podía ser mejor y más humano.
    Nuestro homenaje a estos dos grandes de la ciencia.

    Johnny Cash

    Tal día como hoy de 1932 vino al mundo en Nashville el primer ‘hombre de negro’: Johnny Cash. Te lo intentarán vender con glamour y sacralización, pero fue la voz de los oprimidos.

    Un hombre cuyo corazón latió al ritmo del amor y la justicia social

    proclaman sus hijos, ante la usurpación de la imagen del mito por parte de la derecha. Johnny Cash fue uno de los artistas más singulares de los años 50, maestro de la música country e icono del siglo XX.

    La vuelta a Verne en 80 Jules

    Un 8 de febrero de 1828 nacía en Nantes Jules Gabriel Verne, creador de un género propio en el que, mediante una aventura narrada magistralmente, se describen los grandes avances científicos y técnicos que revolucionaron el s.XIX.
    Con 11 años Jules Verne decidió enrolarse como grumete en un barco rumbo a la India: quería saciar su sed de aventuras, huir de su hogar y deslumbrar a su amada prima Caroline. El severo castigo de su padre y la humillación ante su prima y amigos hizo que encauzara su rebeldía hacia la literatura.
    Tuvo que ocultar su vocación de escritor ya que su padre no lo veía con buenos ojos: quería que le sucediera como abogado. Se licenció en derecho, pero a su vez, le escribió a su padre:

    puedo convertirme en un buen escritor, pero nunca sería más que un mal abogado.

    Sufrió dos desengaños amorosos y un matrimonio conflictivo que se traducen en la escasa relevancia de las mujeres en sus obras, incluso a veces con un punto misógino.
    En París conoce a Alexandre Dumas que se convierte en su mentor, amigo y protector.
    En época de estrecheces económicas se refugiaba del frío en la biblioteca Nacional, donde leía libros y revistas de divulgación científica, así conoció todos los avances de la técnica.
    Los héroes de Verne recorren un mundo insólito pero real, enigmático pero comprensible para la razón y la ciencia y, además de un viaje físico realizan un viaje interior.
    Su Obra más conocida es La vuelta al mundo en 80 días, novela con la que obtiene el triunfo definitivo y se convierte en el autor más leído y famoso de Francia.
    La obra es una reflejo del optimismo de su primera etapa como escritor, en la que cree que el saber científico resolverá todos los obstáculos y reducirá la desigualdad de clases.

    ESPUTO SANGRANTE

    Esputo a vuestros dioses
    y estantiguas ilusorias
    esputo a vuestras redes sociales
    manejadas por los más ricos del mundo
    esputo a vuestros ídolos de la televisión
    y los canales de youtube
    esputo a vuestros rubius, vuestros idiotus,
    y a vuestra propaganda de mierda
    esputo a la página que escribo,
    esputo a mis palabras plasmáticas, purulentas
    esputo hacia el cielo
    y recibo mi parte de salivajos
    esputo en todo lo sagrado:
    el amor, la amistad, la paz y la justicia…
    esputo en vuestra sangre
    esputo en los centros de salud mental
    de todo el planeta
    esputo en los palacios de justicia,
    en vuestros areópagos y en vuestros fueros
    esputo sin saliva,
    con la garganta reseca
    de gritar que os esputo,
    que me esputo cada día
    para recordar que sólo somos
    saliva arrojada hacia el cielo
    que cae para devolvernos
    nuestra parte de babas
    y espumarajos.

    EL INTELECTUAL DEL GRUPO

    Recuerdo a mi abuelo Vicente sentado en una mesa y haciendo algo extraordinario en aquel mundo tan rural, tan brutal y cavernícola. Tenía puestas unas gafas, pequeñas y redondas, que yo aún conservo, y estaba leyendo y escribiendo sobre unos libros. Me pareció increíble. Desde entonces considero a mi abuelo como alguien mágico, extraordinario, el más respetable intelectual de toda mi familia y de todo el pueblo. Un ser que escapaba a cualquier parámetro de aquel entorno campesino y zafio. Mi admiración por él sigue siendo hoy de veneración y respeto absoluto. Y además mi madre siempre decía que yo era el heredero de su carácter, un carácter como el de las gaseosas, aparentemente explosivo al principio, que al abrirlas parecen que van a explotar pero luego se quedan en nada, dulces y buenas. Ese presagio de mi madre, evidentemente, se acabó cumpliendo en los dos sentidos contrarios.

    NUBE CAÍDA

    Como una seráfica y caída sombra,
    Sin uñas, ni universo, ni vigorosa vida,
    Hoy sucumbe al dudoso mundo de Neptuno,
    Sin luz, ni realidad, ni gozoso deleite,
    Desvanecida bruma, caída en el abismo.
    Entre informes figuras de ignorado engrudo,
    Sin humo, ni manos, ni música de muerto,
    Yace, bajo la imagen inferior del infinito,
    Sin cielo, ni dragón, ni erótico suspiro,
    Dormida en noche, una invencible nube.

    MI EPOPEYA RÚSTICA

    Nací a las 12 de la noche de un 29 de marzo de 1964, en el oratorio de la Casa grande o Casa de los Manrique. Un oratorio o capilla de la casa solariega de Rodrigo Manrique, en la que su hijo, Jorge, vivió su feliz luna de miel, y que en mi época había sido mancillado, convirtiéndolo en el dormitorio principal de una parte de la casa, que ahora era una corrala de vecinos, de la que mi abuela materna era propietaria de una cuarta parte de la misma.
    Nací pues en un pueblo de La Mancha que había recibido sucesivamente el nombre de Belmontejo de la Sierra, Belmonte y finalmente Villa de Los Manrique o Villamanrique. Un pueblo que, en pleno siglo XX, aún permanecía en la Edad Media. En una época más degradada y mísera aún que aquella debido a los estragos de la postguerra española. En la más oscura y profunda España, católica, apostólica y romana, en un lugar de La Mancha, entre la Sierra de Alcaraz y Sierra Morena, de la que me acuerdo con más nubes que claros. Una tierra en donde los maquis y los bandoleros seguían siendo un tema de conversación habitual. En donde las historias de la guerra civil aún estaban vivas y no habían cicatrizado. En donde la pobreza y la roña eran aceptadas como lo más natural del mundo. Un mundo donde no era difícil encontrarse con quinquis, latoneros, familias de cíngaros ambulantes y gitanos sedentarios. Una tierra de paso, el natural entre Andalucía y la Mancha, llena de caminos polvorientos, de repoblación y despoblación, en la que también había “jaros” procedentes de Europa que Franco había traído para “repoblar” y hasta viejos bandoleros de Sierra Morena. En fin, una honrada y leal villa de la España franquista, a la que no llegó la guerra pero sí sus rencillas, enfrentamientos y consecuencias. Un lugar de paso, en el que nunca nadie ha querido permanecer durante mucho tiempo, un territorio sin raíces y sin historia. Un paso fronterizo durante siglos entre moros y cristianos. Una tierra periférica dejada de la mano de cualquiera que por allí pasase, incluidos Don Quijote y Santa Teresa. Una comarca de soles, vientos y piedras oxidados y olvidados, sin más novedades que las pasajeras y aventureras nubes.
    De mi familia paterna sé, según contaba mi padre, que procedía de Andalucía. El primer Alfaro que, según él, había llegado al pueblo era el llamado Abuelo Carbonero, un hombre, al parecer, listo y emprendedor que debió hacerse con una buena cantidad de tierras serranas, vírgenes y sin roturar, que mi familia paterna fue convirtiendo en olivares a lo largo de varias generaciones. Yo mismo me enorgullezco de haber participado junto con mi padre en esa epopeya familiar, en esa conversión de una sierra pedregosa, pobre y arisca en productivos y ordenados olivares, plantando, mano a mano con mi padre, 300 olivos, quizás los últimos 300 que se han plantado ya en la familia. Yo por lo menos no pienso plantar más. A los catorce años se acabó mi rural y bucólica epopeya. Yo también estaba allí de paso. De paso hacia ningún sitio.