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    Etiqueta: las Estrellas

    Cuando ríes…

    Cuando te ríes, todo el mundo se detiene y mira un rato, porque eres increíble tal como eres.

    Mira las estrellas, mira cómo brillan por ti y todo lo que haces, como si fueran Pléyades.

    Porque todo mi yo ama todo de ti.

    Ama tus curvas y tus aristas, todas tus perfectas imperfecciones.

    Algo en la forma en que te mueves me atrae como ningún otro amante.

    Algo en la forma en que me amas.

    Porque, amor, tu alma nunca podría envejecer, es de hoja perenne y, amor, tu sonrisa siempre estará en mi mente y en mi memoria.

    Seré el mayor fan de tu vida.

    No puedo evitar mirarte, porque veo la verdad en algún lugar de tus ojos.

    Sigues siendo a la que pertenezco, sigues siendo la que quiero de por vida.

    LAS ESTRELLAS

    Cuesta creerlas hinchadas de hidrógeno,
    grávidas de helio y de sustancias cósmicas,
    explotando en la bóveda del cielo.
    Cuando las vemos desde aquí,
    parecen los ojillos de peces diminutos,
    parecen tan tranquilas y pequeñas,
    que dan ganas de invitarlas a cenar,
    de arroparlas con nuestras viejas mantas,
    de dejarlas que duerman
    hasta el mediodía,
    de decirles que aguanten,
    que no se dejen borrar
    por ese azul que acaba
    quemándolas de ozono,
    vistiéndolas de día.
    Pero yo sé el secreto de su nieve
    y es que solo florece en las tinieblas.
    Sea, humilde estrella.

    Si lo ven díganle que lo encerré en…

    Si lo ven, díganle que lo encerré en medio del silencio y deposité su alma de lobo y de niño en el mar con sumo cuidado, contemplando su partida al llegar el atardecer, díganle que de vez en cuando le miro en el brillo de las estrellas y recuerdo esa promesa y ese sacrificio de verle bien lejos de mí. Díganle que a pesar de todo, de nuestras tormentas, nadie más ocupara un sitio en mi alma que ya le pertenece, que jamás morirá aquí, díganle que se ha llevado consigo una parte importante de esta alma libre, una que jamás podré recuperar. Díganle también, que lo llevo dentro, en esta travesía sin fin, le llevo hasta la raíz.