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    Etiqueta: Egipto

    Quid digna mulieribus

    tus labios se vuelven jabones de nácar
    que al caminar y vestir la eternidad
    de papel y suaves sopas
    sauces de la sinfónica del viento…
    que riqueza andar desvirginadas
    señala niñas que amé
    manda manifiestos muchos
    cuántas Lucha filósofos ! enviaba gustos ladridos moda antic Egipto
    . play directores
    ? quid digna chang spam-mujer

    Mientras los alquimistas intentaban descubrir la piedra filosofal…

    Mientras los alquimistas intentaban descubrir la piedra filosofal descubrieron el paragón llamado piedra de toque o jaspe de Egipto, una piedra cuya utilidad era saber cual era el grado de pureza de un objeto de oro. Paragón venía del italiano paragonare (someter al oro a la piedra de toque) y esta a su vez del griego parakonein “aguzar”, “afilar”, “sacar punta”, derivado de akoné “piedra de afilar”, “piedra pómez”. En el siglo XVI pasó a significar comparación ganando una “n” y quedando en “parangón” aunque la RAE admite las dos formas.

    Oswald Wirth

    Todos los días realizaba su ablución con la meticulosidad de un mahometano. Su obsesión por la limpieza era en general tan desmesurada como desconocida, incluso entre sus mejores amigos. Ya es revelador. Un día, mientras escribía el artículo sobre el ahorcado, que tantos disgustos le iba a dar después, su mano cambió de color. Corrió al lavabo y se frotó con saña. Cada intento de limpiar aquellas impurezas aumentaba la oscuridad de las manchas que cada vez se extendían más y más por su cuerpo, conquistándole palmo a palmo. Nervioso, recordó las estrellas purificadoras del ave Fénix que le habían regalado en su viaje a Egipto. De nada servía la fuerza de su magia. Inútil era también el lavado cruel a que sometió su cuerpo, ya sangrante. Respiró profundo y miró a la Luna como despidiéndose del Mundo, resignado. Cuando le encontraron en la bañera con forma de sirena lucía el sello de Salomón en su oscura mano y una serpiente le rodeaba el cuello. El libro del Tarot que Wolfram von Eschenbach – su negro– había escrito para él estaba abierto por la página 666.