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    Etiqueta: comer

    EL NAVAJAZO A MI HERMANA

    Fue una repentina explosión de rabia. Yo estaba sentado con mi familia alrededor de la mesa redonda de la cocina. Era de noche. Estábamos cenando. Algo que hizo mi hermana mayor me hizo rabiar de ira. Yo estaba sentado en una de esas sillitas de bebé que también era de madera y que te elevaban a la altura de los adultos en la mesa. Podía comer por mi mismo y alcanzar los objetos que había sobre la mesa, entre ellos una pequeña navaja con mango de colores. Supongo que era mía porque estaba a mi alcance fácilmente. No recuerdo que fue lo que mi hermana hizo, pero realmente me cabreó. Cogí la navaja y sin dar tiempo a nadie para reaccionar se la lance a mi hermana mayor. Mi puntería no debió ser mala porque le partí la ceja. Un tremendo tortazo vino inmediatamente a visitar mi cara. En un segundo, una tranquila y rutinaria cena familiar se había con vertido en una tragedia rural.

    El veloz murciélago hindú comía feliz cardillo y…

    — El veloz murciélago hindú comía feliz cardillo y kiwi. La cigüeña tocaba el saxofón detrás del palenque de paja.
    — El pingüino Wenceslao hizo kilómetros bajo exhaustiva lluvia y frío, añoraba a su querido cachorro.
    — Jovencillo emponzoñado de whisky, qué mala figurota exhibes.
    — Exhíbanse politiquillos zafios, con orejas kilométricas y uñas de gavilán.
    — El jefe buscó el éxtasis en un imprevisto baño de whisky y gozó como un duque.
    — El niño exclama de alegría viendo al fabuloso periquito comer jugosos kiwis y zanahoria.

    Los Pangramáticos

    La leyenda de la mujer que nació de un río

    (1/3) Desde la habitación de su hermanita se ve la selva. Ella duerme abrazada a una serpiente enorme, que la abriga con sus anillos sin estrangularla. No está amaestrada y el día que vino a casa desapareció el perro, pero la quiere mucho, así que su hermano dejó que se la quedase. Cuando corretea, puede verse una sombra de meandros que la sigue apartando la maleza; como un río que impusiese al mundo su cauce. Se sabe dónde están por los pájaros que huyen. Los nativos dicen que la serpiente se la comerá, para que deje de ser una niña y de sus entrañas nazca una mujer.

    En menos de 5 adivine usted si puede…

    (En menos de 5″ adivine usted, si puede, que letra detesto más que ninguna otra):

    Horacio era un Huésped Horrendo a cualquier Hora. Era Huraño Hosco e Hirsuto, con Humor de Hez y la Humanidad propia del Horno de un Holocausto. Su único Hermano, Hilario, un Honrado Horticultor, Había deseado Hacerle comer Humus de Herbicida, que le Hinchase el Hígado como una Hogaza, pero no lo Había Hecho, porque eso Hubiese sido un Homicidio Hepático y él era un Hombre Honorable.