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    Etiqueta: alguien

    Chica del martini

    Gracias por amarme, chica del martini,

    por ser mis ojos cuando no pude ver.

    Nunca había vivido

    antes de amarte,

    nunca me había sentido así

    antes de tocarte,

    y nunca necesité

    que alguien me hiciera sentir vivo,

    pero una vez más, chica del martini,

    no estaba viviendo.

    Cuando necesites refugio de la lluvia,

    cuando necesites un martini para tu dolor,

    estaré allí, una y otra vez,

    y en tus llamas me consumiré,

    una y otra vez.

    Nuestro amor

    Nuestro amor está aquí para quedarse

    Noche y día, como el Blues de la autopista

    Ando por ahí, y me concentro en ti

    Aprendiendo el azul es fácil amar

    Esta vieja y negra serenata mágica

    Nuestra brumosa alma brilla con oxidado atardecer

    Bendice Dios el Blee Blop Blues

    Habla profundo mi corazón debajo del pino

    Cuenta la sangre tan suave, tan suave, tan suave

    ¿Dónde o cuándo puede alguien explicarlo?

    EL INTELECTUAL DEL GRUPO

    Recuerdo a mi abuelo Vicente sentado en una mesa y haciendo algo extraordinario en aquel mundo tan rural, tan brutal y cavernícola. Tenía puestas unas gafas, pequeñas y redondas, que yo aún conservo, y estaba leyendo y escribiendo sobre unos libros. Me pareció increíble. Desde entonces considero a mi abuelo como alguien mágico, extraordinario, el más respetable intelectual de toda mi familia y de todo el pueblo. Un ser que escapaba a cualquier parámetro de aquel entorno campesino y zafio. Mi admiración por él sigue siendo hoy de veneración y respeto absoluto. Y además mi madre siempre decía que yo era el heredero de su carácter, un carácter como el de las gaseosas, aparentemente explosivo al principio, que al abrirlas parecen que van a explotar pero luego se quedan en nada, dulces y buenas. Ese presagio de mi madre, evidentemente, se acabó cumpliendo en los dos sentidos contrarios.

    SOLVE ET COAGULA

    Oh, exclama, como nunca,
    mientras este demonio lleve miseria
    sin razón, que a otra ciudad o
    tiempo marche con deseo ingrato
    entre la bruma para
    cuajar lágrimas deshechas
    pero súbitamente
    maraville su riqueza.
    Por ti, cada caída en el fango,
    la fuerza del camino, tu amante
    despojada de vestimenta,
    mas pronto todo el aguardiente
    de satán, que causa esa visión,
    querrá este tiempo
    de pillaje, no santo.
    Adorar la miseria de occidente
    La novela que enciende
    Su última hoguera y
    cultiva la domesticidad
    al solicitar mi abominio,
    que alguien tiene ya dorado,
    por enternecidos estados.
    Mi desenfreno llora, pero
    Sigue adelante su alegría,
    asumiendo que está condenada,
    y continúa haciendo oler al pueblo
    con el sauce de las multitudes.

    MOJO PIN

    Bella mujer,
    esencia del no en una escuela de calor,
    canta con el río entre dos aguas.
    Todo está bien ahora, fe, visión… más que eso,
    …ahora que sé tu nombre,
    quiero saber tu nombre verdadero.
    Una visión, una marcha…
    ¿por qué esta tierra seca en momentos que brillan?
    ¿Hay alguien ahí fuera?
    La canción se acaba pero la melodía permanece aún…
    y cada lágrima es una cascada de agua marina.
    Me siento bien o no,
    todo depende de ti,
    del buen vino tinto
    y del moderno amor en Mojo Pin.