Me pesa el aliento, los satanes somos así, el aliento de plomo nos delata. Por fin el chino me muestra la teta de plástico. Anoto en mi libro la sensación de su olor y sueño con mi musa. El color va a tono con mi página web. Bien. Ya tengo un nuevo presente que regalarte junto al semen, pienso. Como un fantasma serviré la espesa sopa a mi yegua. Impregnaré su cabello como nadie y podré escribir sobre su vientre lo que, errante, un día envié al desagüe.