Nuestro infinito se ha parado en la plaza Alex,
mientras congelamos imágenes en el suelo,
tú con tu cámara, yo con patines alquilados.
Mañana iremos a la Berliner Republik, y el olor
será intenso y la cerveza variada, pero hoy estamos aquí,
entre casas de tirol y gorros comunistas,
entre adornos navideños y fríos cementos del este.
Entre los cielos dividos por aires invisibles,
lejos de todo lo vivido, viviendo todo lo vivible.
Y abriremos un muro en el lado del sol,
mientras la noria da vueltas sin parar
y nunca subamos a su eterno retorno.