Siempre me ha obsesionado la Arquitectura. No tiene Corazón, como un Diamante. En cambio la Flor era más sensible…

Y, a pesar de todo, nada del Graal. ¿Por qué seguir buscando? Aquel Gráfico era un dolor de cabeza.

No hay Identificaciones con el Laberinto. ¿Era el Loto el centro de aquel Mandala? Todo un Nudo, un Onfalo. Sembré en el Palacio la desconfianza, esperanzado en que, de alguna manera, aquello funcionara, pero no hubo resultado visible. Recorrí el Templo para depositar el Tiempo. Yang-Yin: no hay centro. ¡Pero yo estaba seguro que sí lo había!

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