Me reencuentro con la alegría a través de poemas de un metal con nombre de carpintero. Elevo el brazo con la mano izquierda abierta, quiero que la media luna de hoy se llene con las palabras de los que ya no están a mi lado, que se llene con la fortuna y la dicha escondidas en esos versos secretos que recito en soledad de madrugada en un lugar perdido de mi infancia, una infancia no tan lejana gracias a la imaginación y la escritura. Volvería al lugar donde creció mi corazón, aunque un impedimento de calambres quiso entonces mostrarme que todo estaba ocupado, que no había más que buscar, que no había más que cuidar, sino dejarse llevar por el rumor de aguas cristalinas de un río que se iba secando poco a poco hasta que del cauce no quedó más que un lastimoso recuerdo y la pena, la pena de lo buscado, encontrado y perdido. Por eso hoy quiero cantarle una nana a la alegría, para que duerma a mi lado esta noche que se avecina y me recuerde que yo ya he triunfado en esta vida, que hubo un tiempo en que todo lo que me rodeaba se pintaba de colores vivos, un tiempo en que no existía el pensamiento de la palabra alegría pues estaba inmensamente inmerso en ella, disfrutando alegremente como el río de su caudal y el reflejo de la luna llena, el único momento que encuentro hoy para estar junto a ti sin estar contigo, río de fuerte caudal alejado, luna llena yo de sentimientos, de deseos esquivos pero controlados, aunque haya instantes sucesivos que amontonen en mi mente anhelos de furia y descontrol, de sufrir por la corriente de otros ríos, de otras fuentes, de otros manantiales, de otros nombres que me hagan olvidar la idea que genera la palabra alegría.

2 Replies to “NANA A LA ALEGRÍA”

  1. ¡FELICES FIESTAS! ¡FELIZ 2007!

+