ZEUS

Le gusta estar sin hacer nada. Pero nada en absoluto. Recostada en el sofá se ha pasado los tres últimos meses. Sin parar. ¿Respira? Si no fuera porque no huele a muerto, no lo sabría decir. El aire llega a su nariz, el agua a sus labios, la poca comida que necesita cae directa a su estómago. Pero nada sale, todo permanece en el abismo de sus intestinos. A veces pienso que es un vórtice solenoidal del universo. Un día intenté utilizarla como separador ciclónico pero mi impericia o mi impaciencia han dado al traste con el experimento en repetidas ocasiones. Una de las cosas que cayó en su vientre fue un agujero negro. Y jamás se supo de él. 
De nada sirvió copular tres veces seguidas dentro de ella. El semen era devorado por sus conductos vaginales. Desaparecía olímpicamente. Su histérico útero absorbía mis fluidos con delectación y saña. Y así día tras día. Ánforas y ánforas de semen acabaron en su vientre y jamás dieron el fruto esperado. Un día incluso traje un caballo para cubrirla. El equino derramó dentro de ella, de una sola corrida, todo lo que estaba reservando desde hace un año. ¡Oh, milagro, milagro! Al fin reaccionó… Y tras el necesario tiempo, la jaca por fin dio a luz una preciosa galaxia centauro. ¿Estaré perdiendo mi deidad o sólo ha sido un gatillazo?

Diario olímpico de Zeus. Eón siete mil de la era olímpica tardía. Hora de la siesta.

2 Replies to “ZEUS”

  1. Genial, pandy. Y es que siesta y vicio forman una combinación letal, jajaja

Comments are closed.