20 Replies to “S. DALÍ”

  1. la ironía es impresionante, como todo en Dalí. Los genios pueden darse el lujo de decir cualquier barbaridad,nosotros en cambio…

  2. Jaja ¡Pues no, está muy bien! No lo había pensado, si no lo ponía yo mismo.
    Bon Giorno, amiga mía!

  3. Pues sincero soy, eso sí. Y es que a mí me gusta el humor sencillo y hasta a veces ridículo. El “nonsense” del que hablan los ingleses, es decir lo que nosotros podríamos llamar “humor absurdo”, me causa más gracia que muchos de las bromas más elaboradas.

  4. Y hay muchos ejemplos de ello. Los Monty Python son geniales. Y algunos dibujos animados para niños también.

  5. Ignorante: Todo aquel que desconoce lo que yo sé y que sabe cosas que yo desconozco. (Ambrose Bierce; el diccionario del diablo. Puede haber un error porque cito de memoria).
    Lo que digo es que todos podemos enseñarle algo a otro y, a su vez, aprender de él.
    Hasta de los niños o de los animales.
    “Un hombre honesto llega a sentir vergüenza, a veces, delante de un perro.” (Chéjov). Y es tan buena la frase que la pongo como entrada.

  6. Qué quiere que le diga gatopardo, yo creo que Dalí tiene razón. eso lo iba a poner en la entrada pero quedaba muy largo y lo quité. ¿Nunca, en medio de la pasión, mordió a alguien? Yo sí, y ese día me di cuenta de que Salvador había dicho algo que yo no había entendido hasta ese momento.
    Un Satori, que le dicen.

  7. ¿Quién no ha devorado alguna vez en su vida? A veces el interfecto ni se “cosca” , otras se ofrece y el que lo tiene como vocación o dación de amor, sin dudar, es el mejor bocado…

  8. Gracias alberto. Ya mismo busco algo de ellos (luego te cuento cómo me fue).

  9. Y no sólo en un acto de pasión sexual. Un sentimiento apasionado te lleva a comerte, literalmente o no, a quien sientes. “Te comía enterita”.
    Un mordisquito de vez en cuando, en el cuello o en el alma, queda divinamente :)

  10. Aunque amigo profundamente al maestro Salvador, en esta ocasión coincido más contigo que con él. El canibalismo es un acto egoísta, de satisfación propia; cuando se ama se tiene hambre del ser amado

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